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He de reconocer que he tardado demasiado en ver el gran evento (¿de la fase 1?) del combo Marvel/Netflix. Una experiencia que decidí postergar hasta la llegada de The Punisher, serie en la que tengo depositadas muchas esperanzas. Como forma de aliviar un más que probable mal trago, en forma de no satisfacción de expectativas. Tenía razón, en parte. Porque si bien es verdad que el potencial que muchos atisbábamos para el cuarteto de héroes callejeros neoyorquinos, apenas se rasca. El enfoque aplicado a su serie aporta más luces que sombras, y principalmente revela un más que prometedor futuro por delante. Y es que, tras un par de entregas un tanto flojas. Netflix con The Defenders, parece haber cogido impulso…para, deseamos, no volver a mirar a atrás.

Marvel's The Defenders-El hartazgo de la Tierra de Nadie

 

Dictum y Modus

El factor diferencial para encauzar positivamente nuestra valoración de The Defenders es su extensión. Puesto que si en las últimas entregas Marvel/Netflix se ha constatado que no todos sus héroes pueden “llenar” 13 episodios. La apuesta por un formato de miniserie además de evitar el tratamiento de tramas secundarias ralentizadoras o crispantes. Camufla las capacidades interpretativas de actores y actrices implicados, incapaces de adoptar más de un registro. No obstante, es innegable reconocer que el periplo individual de cada uno de los héroes supone un punto de partida más que sólido. De ahí que los  procesos de reclutamiento, planificación y ejecución de su plan conjunto no presenten fisuras. Todos y cada uno de los Defensores tienen razones de peso para encontrarse dónde se encuentran cuando la ofensiva de La Mano comienza. Y por lo tanto para reaccionar cómo reaccionan antes, durante y después de los acontecimientos expuestos. Es decir, si el entretenimiento se ciñe a las leyes de la lógica, sabe mejor.

 Héroes y Villanos convincentes

Mucha expectación levantó la elección de Sigourney Weaver como enemigo a batir por The Defenders en su primera aparición. Básicamente, porque el bagaje actoral de la susodicha prometía una villana a la altura de Kingpin o Killgrave. Prometía…pero al final nada. Lo que es una autentica pena, vistas sus motivaciones convincentes y su status dentro de La Mano.  Un medio camino el de Alexandra interrumpido, por una antiheroína que por mucho que se empeñen…no llena su traje. 

Mención aparte debemos darle al protector K’un Lun, quien continúa con su éxodo hacia (esperamos) convertirse en el personaje que conocemos del cómic. Un proceso de transformación que aparenta llegar a su última fase, a juzgar por la última voluntad de Matt Murdock.

 

 

Cuando todo lo demás falla o no cuaja, siempre nos quedará el fanservice. Si con Daredevil y Jessica Jones la conexión entre producto audiencia fue inmediata. Con Iron Fist y Luke Cage costó bastante más, por decir algo. Quizá por eso se haya apostado en la unión de estos cuatro por un enfoque más directo. Evitando que las tramas secundarias se desvíen demasiado de la principal, lo que es de agradecer.

No obstante, habrá quien eche en falta un mejor aprovechamiento de los inagotables recursos del cómic. Quizá en otra ocasión. O lamentablemente quizá no. Y la costumbre de Marvel en hacer de cada parte de su Universo una especie de aduana que prepara para la siguiente aduana, se mantenga hasta el infinito.

 

 

 

Fui de los que se echó las manos a la cabeza cuando el DCEU estableció su hoja de ruta. Básicamente, por temerario, al rechazar el exitoso modelo (aplicado y no inventado) del MCU. Una confianza extrema en su producto que venía ligada, principalmente, a la labor de un “genio” tras las cámaras, Zack Snyder. Una apuesta que como demuestran la opinión;unánime de la crítica y polarizada de los fans, no cuajó. Y obligó a recurrir a un Plan B. Una segunda opción que, justificadamente, se convirtió en motivo de mofa. Debemos reconocer que es lo que más se ajusta a lo que fans de DC necesitaban. Dejar a un lado las nuevas versiones y/o reinterpretaciones  para mostrar a personajes de siempre de la forma que siempre han sido. Un propósito tan fácil como complicado…lo que se buscó y se encuentra en la Justice League.

 

Señas de Identidad

Seguramente ese sea el quid de la cuestión. Puesto que ante unos loables pero infructuosos intentos de plasmar el impacto de personajes icónicos de DC en la sociedad actual. Warner Bros (afortunadamente) ha llegado  a la conclusión de que lo más efectivo era rehacer el camino andado. Recuperar la esencia que emanaba de, por ejemplo, aquellas series (películas) animadas de principios de los 90 y del siglo XXI. Una fuente de inspiración  gracias a la cual, los miembros de la Justice League son finalmente reconocibles.

Y es que Batman, si bien es verdad, sigue con su empecinamiento en “cumplir la misión” cueste lo que cueste.  Faceta explotada hasta el sadismo en BatmanVSuperman. Observaremos también una impotencia y aceptación de limitaciones a la hora de trabajar con seres mucho más poderosos que él.

Wonder Woman, merecedora todavía de una explicación coherente de su aislamiento del mundo durante casi un siglo, mola mucho. Y poco más se puede decir. Combina a la perfección la misericordia con las víctimas y la intransigencia con los opresores. Además de acoger el manto en esta película de líder/brújula moral del equipo.  Una función necesaria y acertada, por el momento.

Y digo esto, porque ese puesto debería ser para quien cuenta con menos peso en la cinta. El Último Hijo de Kryptón. Superman es luz y Esperanza. Cualquier otra interpretación que se aleje de estos dos factores, está mal planteada y es inútil. Se trata de una concepción del personaje tan esperada como deseada, para la que a lo mejor, no hubiera hecho falta sacrificarlo en la película anterior. Y forzar una explicación rocambolesca para devolver a Clark Kent su puesto en el Daily Planet… ¿Flashpoint, quizás?

 

  Los Chicos Nuevos

Una vez desojada la margarita de la trinidad de DC, toca analizar su manera de interactuar con sus “nuevos compañeros”:

Respecto a Flash, su debut es de notable alto rozando el sobresaliente. Un alivio cómico del grupo justificado en su inexperiencia en combate propiamente dicho. Su efusividad por sentirse al fin aceptado. Pasa a los nervios o miedos por encontrarse en una situación que cree no poder manejar. Un viaje que termina en el orgullo por sentirse capaz de marcar la diferencia, tanto solo como acompañado. Ezra Miller no podría habernos ofrecido un Flash más auténtico. La única duda queda en apreciar su capacidad en sostener una cinta por sí mismo. El tiempo, la crítica y la taquilla dirán.

En lo que concierna a Aquaman mis sentimientos son encontrados, la actuación de Jason Momoa ayuda y mucho. Principalmente para desprenderse de esa imagen de “catetismo” que acompañaba al Rey de Atlantis. Aunque podríamos decir que ya estaba ocupado el espacio de pura fuerza bruta/tipo duro en este Supergrupo. Las posibilidades visuales y de guión de los entresijos del Reino del fondo del Mar son esperanzadoras. Más aún si se quiere explotar la desubicación de Arthur Curry al ser un hombre atrapado entre dos mundos. El de la superficie y el de debajo del mar.

Y en último lugar, Cyborg, seguramente incluido en la nómina principal de Justice League para cubrir una cuota racial. Y a quien muchos fans habrían preferido ver remplazado por El Detective Marciano, un Linterna Verde o por alguna heroína. No obstante, su conexión con las Cajas Madres resulta causa lógica bastante para convertirlo en parte de la cinta. No obstante, mantengo fuertes dudas sobre cómo funcionaría una película individual suya, únicamente con el conflicto hombre-máquina.

Veredicto

Tras todo esto, no podemos ni debemos olvidar los fallos estrepitosos de Justice League.  Un CGI inexplicablemente desapercibido para el presupuesto con el que contaba la cinta. Un villano cuyo potencial demandaba un tratamiento menos estándar. Pero por encima de todo, la sensación de que se ha optado por recorrer un camino innecesariamente largo para el espectador. Renunciando, durante parte del trayecto a sus puntos fuertes.

Por ello es vital dejar un aviso a WB, si es que tiene ya decidido seguir adelante con el DCEU. Hay ciertas cosas que son admisibles, agujeros de guión del tamaño del desierto del Sáhara, entre otros. Pero no volváis a renunciar a reproducir la esencia de vuestros buques insignia…perdemos todos/as.

 

 

 

Año 2012, primera interacción del hijo de Odín con sus “compañeros de trabajo”. Y enésima decepción con su tratamiento, aunque ésta fuera hábilmente tapada por lo  inusual de su contexto. Una tónica representativa del personaje que le ha convertido en una rémora para el MCU. Haciendo imposible, aparentemente, dotarle de un carisma y/o personalidad propia como si ocurre con otros Vengadores. Una indefinición que una vez finalizada la (por ahora) trilogía del príncipe de Asgard. Nos obliga a cuestionarnos si alguna vez hubo una hoja de ruta para él.  O si sólo se han dado volantazos en busca de una historia que justificara el presupuesto de sus cintas. Lo que un servidor opina que ha ocurrido con Thor:Ragnarok.

Thor:Ragnarok; Nerfeando que es gerundio

Thor, el Dios de los “chascarrillos” 

Para quienes siempre hemos asociado la figura del Dios del Trueno, a la de un guerrero implacable y temible. Sentirnos identificados con la personalidad transmitida en esta secuela, es un ejercicio agotador. Principalmente porque dista demasiado de la imagen dada en sus dos primeras entregas. Un lavado de cara que aunque comprensible e incluso admirable. Lleva a la confusión sobre quien es el verdadero protagonista de la película. Y hace  indescifrable el hilo conductor de la trama. En segundo lugar, porque proyecta un carácter de Thor nunca antes visto hasta la fecha.  Una “ligereza” que hace flaquear toda tensión o punto álgido de la trama. Más aún si ésta viene construida alrededor de un combate contra “pesos pesados”entre los  antagonistas de Thor, como Hela o Surtur.

Dicho con otras palabras, Thor (indiscutiblemente) no puede ser el tipo duro que busca reducir constantemente la tensión de combate con un chiste. Básicamente, porque es un semidiós entrenado para la batalla y no es Tony Stark o (en menor medida) Stephen Strange.

 

Los caminos del trasfondo son inescrutables

No obstante, (y afortunadamente) no es gag todo lo que reluce. Y si hay algo que es meritoria en esta cinta es la capacidad de informar con una brevedad envidiable sobre el cómo han llegado hasta dónde están algunos de sus personajes. Véase el caso de Odín, Hulk, la anticanónica Valkyria y el mismísimo Hechicero Supremo del Universo Marvel. Casos en los que pocas escenas y las justas líneas de guión, no desvían al espectador del objetivo principal del film. La narración de la destrucción del hogar de los conciudadanos de Thor.

 

Para concluir, no queda otra que calificar como encomiable a la par que exitoso, el lavado de cara de la franquicia mitológica del MCU.  En esta tercera entrega. Una opinión fundamentada en la buena taquilla y reseñas favorables que la película ha cosechado y cosechará. Sin embargo, los más “puretas” del noveno arte echamos en falta la ausencia de un enfoque más épico y ceremonioso para el semidiós nórdico, Thor.  Supongo que debemos asumir que el dinero manda. Y quien pone la pasta para que el MCU siga adelante, sólo en contadas ocasiones, está por la labor de cambiar los ingredientes de su fórmula mágica.

 

 

Habiéndose convertido en un auténtico filón para DC la figura de Batman. La sobreexplotación del caballero de la noche y cualquiera de los personajes de su galería de villanos/aliados se ha vuelto costumbre. Hasta un grado que, como es habitual,  depende en gran medida de las filias y fobias que despierte el protector de Gotham. Y es que, si el foco recae sobre el murciélago más famoso del noveno arte, la polémica está servida.  Más aún, si comparte  protagonismo con la actual “niña bonita” de DC, Harley Quinn.

Batman & Harley Quinn- Loable aunque no imprescindible

 

En la buena dirección…

Dejando claro que la trama, debido a la duración de la película, es bastante aceptable.  A pesar de contar con unos condicionantes más que interesantes:

Una alianza inesperada entre dos villanos de contrastada trayectoria en pro del ecologismo. Una cuenta atrás para un plan que podría erradicar a la raza humana. La necesidad de conseguir la ayuda de una persona de dudosa moralidad para evitar una catástrofe.

No podemos evitar pensar que nos encontramos en un episodio inédito de la exitosa serie animada de los 90. Cuya autoría y disfrute (al menos el de un servidor) debemos al gran Bruce Timm. O por lo menos durante el primer tercio del film.  Dado que aunque se mantenga la estética tan “Al Capone” de dicha animación. Tan bien lograda por Tim Burton en sus dos primeras  (y únicas) películas del murciélago. Lo cierto es que esa estética tan oscura y seria (palabras cliché de DC guste o no) pasa a un segundo plano. Porque esta película no es más que una campaña promocional de un personaje recientemente venido a más. Nada más y nada menos que Harley Quinn.

Porque no nos engañemos, gracias a una serie de decisiones tomadas en el seno de DC Cómics. Principalmente en la película de Suicide Squad y en  los cómics de Injustice. La otrora compañera de fechorías del Joker se ha ganado el derecho a “volar sola”. Hasta el punto de arrebatarle cuota de protagonismo al Señor de la Noche en una cinta. Un “game changer” que a luz de los acontecimientos ofrece un amplio abanico de posibilidades. Dada la capacidad para desenvolverse entre las finas línea del bien y del mal de la Doctora Harleen  Frances Quinzel.

Si el DCAU quería dar un puñetazo en la mesa, lo ha hecho de forma contundente. Una apuesta por un valor en ciernes que no podría haber salido mejor. Harley Quinn a partir de ahora, jugará en las ligas mayores.  Porque la simple mención de su nombre es un aliciente para el espectador.

 

Bien jugado, DC. Bien jugado.

 

 

Corría el año 1997 cuando Luc Besson impulsaba género de la “space Opera” con su aclamada El Quinto Elemento. Una película de la que se comenta (las malas lenguas) que no pudo alcanzar todo su potencial visual. Debido principalmente, a la inexistencia de una tecnología capaz de plasmar al detalle la imaginación del director francés, en lo que a razas alienígenas se refiere. Una cuenta pendiente que parece haberse saldado con Valerian y la ciudad de los mil planetas.

Valerian y La Ciudad de los Mil Planetas-Reseña

La cinta, como ya hemos avanzado, es una delicia visual. Así lo confirman sus primeros diez/quince minutos en los que asistimos al día a día de un planeta lejano. Tan hermoso como sencillo en sus costumbres y/o ritos sociales. Una cautivadora rutina que se verá alterada por la caída del cielo de grandes naves espaciales. Las cuales destruirán el planeta y se cobrarán la vida de un ser muy valorado para los habitantes del planeta.

En otro rincón del Universo un intrépido agente de policía espacial, Valerian, se despierta tras soñar con dicho planeta. Un pensamiento que debe apartar de su mente para cumplir con la misión encomendada, junto a su compañera Laureline.  Tras recuperar un objeto de vital importancia para sus superiores, no sin antes coincidir con seres a los que vio en sueños. Valerian y Laureline volverán a su hogar para enterarse de su más que probable inminente destrucción. Un destino que harán todo lo posible por evitar. No sin antes, conocer la verdadera naturaleza de su superior directo y poner a prueba su “relación”.

 

                                      La grandeza de lo sencillo

En los tiempos cinematográficos actuales en los que se compaginan hasta provocar el aburrimiento términos como:

Tono maduro, fidelidad al material original, adaptación libre, visión moderna de los personajes…

A veces da la sensación de que lo que se quiere es camuflar la ausencia de un guión mínimamente trabajado.  Una justificación plausible para el comportamiento y reacciones ante las circunstancias de los personajes.  La cual puede ser básica o estilosamente enrevesada, pero coherente desde el principio hasta el final.

Es por eso que debemos valorar Valerian y la ciudad de los mil planetas por ser capaz de firmar cheques argumentales que puede pagar. Valiéndose de:

Una afrenta del pasado que debe ser reparada. Un secreto que cual esqueleto en el armario no debe salir a la luz pase lo que pase. El típico tipo duro que  sólo necesita dejar que su corazón venza a su indecisión.  La típica chica dura que sólo precisa de confianza para dejarse llevar por su corazón.

 

 

Lo mejor: El cameo de cierta estrella de la música.

Lo peor: El escaso tiempo en pantalla de Clive Owen.

Fue allá por el 2002 cuando tuvimos la posibilidad de ver por primera vez en pantalla grande, al trepamuros por excelencia. Una quincena de años que nos ha llevado a conocer a dos “Tío Ben” y dos “Tía May”. Además de dos Harry Osborn, dos Gwen Stacy y…tres “Peter Parker” aka Spiderman. Una variedad de actores y actrices para mismos papeles que ha exprimido la gallina de los huevos de oro.  O eso era lo que muchos pensábamos hasta la aparición de dos conceptos clave. Kevin Feige y Universo Compartido. Una especie de tierra prometida dónde las opciones de desarrollo del Hombre Araña se volverían infinitas. Algo que a fin de cuentas, quienes conocemos al amigable vecino, incluíamos en nuestras oraciones.

Spiderman : Homecoming-Cuestión de Peajes y Tarifas

La Casa de las Ideas…lo hizo de nuevo

Las plegarias de los fans fueron escuchadas, lucrativo acuerdo entre compañías mediante. Por ese motivo, había que ofrecerles aquello que tanto deseaban en un formato no visto hasta la fecha. Una presión añadida de no defraudar a quienes te han colocado en tu posición privilegiada.  Puesto que, de su satisfacción depende tu estabilidad. Una situación tremendamente exigente que requería de una respuesta contundente e inequívoca. Objetivo conseguido con el enfoque aportado para  esta tercera versión de la víctima de la araña radioactiva.

Uno de los puntos débiles de las anteriores sagas, fue el escaso protagonismo de la etapa estudiantil de Peter. Una época, la del Instituto, que en los cómics resulta ser la base de la personalidad de Spiderman. Y que por razones de coherencia contemporánea debía plasmar la multiculturalidad. Un proceso social no exclusivo de New York, si no de gran parte de las ciudades del “primer mundo”. Una diversidad a la que se debe reconocer sus aciertos y sus fallos. Como el de privarnos de un Flash Thompson más apegado a su homólogo de las viñetas. Insisto, no por su etnia sino por su irreconocible personalidad.

La puesta en escena y desarrollo del villano, piedra en el zapato del MCU hasta la fecha, es elaborada.  Un adjetivo que había costado utilizar en alrededor de 15 películas, sin que ello repercutiera la taquilla y crítica. Pero que cual pesada losa, no hacía sino evidenciar los problemas de Marvel en construir archienemigos mínimamente creíbles. Así pues, nos encontramos con un “emprendedor” forzado a quebrantar la ley para asegurar la supervivencia económica de su familia.  Un Robin Hood del siglo XXI que tiene la mala suerte de vender armas de destrucción masiva a matones de barrio. Un pequeño detalle que llena sus bolsillos, pero que convierte a New York en una zona de guerra.

MCU…¿”conejillo de Indias”?

Y como plato principal, el porqué todo vale en esta película. La ubicación de Spiderman como pieza de algo más grande. Un universo compartido en el que la colaboración con Iron Man, (justa y no cargante) membresía de los Vengadores…es posible. Una realidad que nos permite imaginar que otr@s descarriad@s de Marvel vuelvan a casa, si el éxito está asegurado.

 

De ahí que lo más importante de esta película no es su calidad, sin lugar a dudas  aceptable. Sino el puñetazo en la mesa que conlleva. Al mandar el siguiente mensaje: “puede que os cediéramos los derechos de algunos de nuestros personajes anteriormente, pero ahora sabemos cómo explotarlos mejor que nadie. Si queréis partir ganancias, ya sabéis lo que hay que hacer”.

 

Y a la cuarta entrega (tercera según dónde ubiquemos Man of Steel) el DCEU convenció a crítica y público. Un momento que los más viejos del lugar asegurábamos que moriríamos sin llegar a ver. Pero que finalmente ha ocurrido. Eso sí,  recurriendo a uno de los métodos menos utilizados en el cine actualmente. Centrarse en el cómo y el por qué; antes de en el qué y el quién. Y es que, sabiendo de antemano el nombre de la protagonista Diana de Themiscyra; hija de Hippolita, Reina de las Amazonas. Destinada a ser la mejor luchadora del pueblo guerrero por excelencia en la mitología griega. Lo que ha querido recalcar la cinta es su travesía por el corrupto mundo de los “hombres”. Y la razón de su influencia en su habitual forma de ser y proceder.

Wonder Woman-Simple y Sencillamente, Diana

 

No es país para hombres

Pues sí, pero no. Me explico. En una sociedad actual en la que el rol de la mujer no es el que debería. Y entendemos cómo el que debería el de aquel que le coloca en igualdad de condiciones ante el hombre. Diana está llamada a dar voz a esa corriente que aboga por hacer desaparecer diferencias o clichés por el sexo al que se pertenezca. La princesa Amazona es magnánima a la par que irreductible. Bondadosa a la vez que implacable. Con el oprimido y el opresor, respectivamente. Una complejidad emocional que nada tiene que envidiar a la de otros superhéroes varones. Un dato que no se difunde tanto como debería. Privándonos (seguramente) de disfrutar de historias de la talla de ésta, dirigida con maestría por Patty Jenkins.  En resumen, por supuesto que es importante que mujeres creen y/o lleven la voz cantante en grandes producciones.  Tanto o más que el gran público, mayoritariamente masculino, consuma esos contenidos.

 

No es la luz, estúpid@s

Pues sí, rotundamente y sin matizaciones. Porque si en anteriores entregas del DCEU se ha alegado que se recurría a un tono oscuro como elemento diferenciador respecto a Disney Marvel. Relacionando la oscuridad con la madurez y la seriedad.  Nada más lejos de la realidad, la dualidad luz vs oscuridad, como sinónimo de inmadurez vs madurez. Es un planteamiento erróneo. Guiones sólidos, personajes bien construidos y desarrollados, buen manejo de los tiempos o actos… Lo que viene siendo a ser el ABC de la creatividad en la ficción.  O en este caso un manual de instrucciones perdido en el cajón del despacho de algún directivo de Warner Bros.

¿Y ahora…qué?

Zack y Deborah Snyder, Geoff Johns, Patty Jenkins, Charles Roven…han dado con la tecla. No entra dentro de mis habilidades, hasta el momento, el atribuir a cada cual su grado de responsabilidad.  De ahí que lo relacione con el resultado de un trabajo coral asambleariamente organizado. Los padres y madres (conceptualmente) de Diana no deberían tener problemas, de ahora en adelante en extrapolar este procedimiento a otras entregas del DCEU. A no ser que…el rayo se trate de un rayo que no golpee dos veces en el mismo sitio.

 

 

Lo peor: Villanos creados expresamente para el lucimiento de la heroína.

Lo Mejor: …”sólo el amor puede salvar al mundo”. “No es cuestión de qué mereces, sino en qué crees”.

Primera lectura de Gema Bonnín en la que me embarco y la apuesta no podría haberme salido mejor. Y es que, con una presentación de los eventos a la altura de las obras  más reputadas del género fantástico.  La autora consigue eso que todo escritor busca pero pocos logran. Sumergir al lector en su mundo creado para la ocasión, obligándole sin que éste se percate de ello…a volver. Una exitosa misión, especialmente cimentada en la elección de la protagonista. Carlais, una joven de apariencia frágil e incluso inocente,pero voluntad de hierro. Que sirve para constatar lo que ya ha sido demostrado con creces. Ellas también saben, pueden y deben…llevar el peso de una novela.

Legado de Reyes-Heredera: Ellas también pueden...y deben

La joven Carlais, arrancada del seno de su familia a una edad demasiado temprana. Se verá forzada a elegir entre la única vida que conoce y la que está destinada a llevar. Saber escoger a sus aliados, anticiparse a las acciones de sus rivales y adquirir experiencia será vital para su supervivencia. Y por extensión, la del lugar que la vio nacer y crecer.

Conspiraciones en la corte, lealtades inquebrantables, inesperadas revelaciones sobre linajes, sentimientos incontrolables se sucederán a un ritmo frenético. Obviamente, todo esto con un único hilo conductor, Carlais. Quien deberá en primer lugar, demostrarse a sí misma de qué pasta está hecha.

 

Se nace…pero también se hace

He aquí la esencia de la novela, próximamente biología (espero y deseo). Porque si descubrir de quién es hija, provoque bloqueos mentales y temblores de rodillas en Carlais. También es verdad, que a pesar de su corta edad su capacidad para adaptarse a un entorno desconocido hasta el momento para ella. Queda fuera de toda duda. Una habilidad que le hará ganarse el favor de la gente, por un lado. Y el odio más visceral de quienes no desean verla triunfar, por el otro.

 

Gema Bonnín nos concede una invitación a su paraíso creativo, un lugar donde la frescura y la naturalidad predominan. De la misma manera que un mensaje positivo que aboga por la igualdad y la libertad en su sentido más puro y bienintencionado. Convirtiéndose sin que apenas (sus lectores) nos demos cuenta, en una dispensadora de historias indispensable.

Primera novela, en el sentido más cronológico del término, perteneciente a la saga de los Anticuarios. Un libro que representa un salto temporal respecto a los acontecimientos narrados en el tomo cero. Y por lo tanto, un desarrollo y profundización sobre la verdadera protagonista de la trama, Ana Fauré.

 

La Tienda Secreta I de Eugenio Prados-"Honrarás a tu padre"

La acción comienza con una joven a punto de comenzar un examen oral de su carrera de Derecho. Esta joven cuyo currículum académico es de todo menos exitoso, es Ana Fauré.     La hija del recientemente fallecido Jean-Jacques Fauré. Una triste noticia que se le comunica a la desmotivada estudiante, librándola en el proceso de realizar el examen. Cuando tenga que viajar con su madre a Francia para reconocer el cadáver. Se desencadenarán una serie de eventos, de difícil explicación lógica, que la llevarán a abrazar su legado.

Además de la legítima heredera de la Casa Fauré, varios protagonistas gozarán de importancia vital en su doble misión. Averiguar la identidad del asesino de su padre y encontrar el objeto que éste buscaba. Fieles aliados que la ayudarán aportando enfoques tan diferentes a la hora de descubrir su lugar en el mundo. Y de cómo su negocio familiar puede influir en el devenir de éste.

El peso del mundo sobre sus hombros

 

Como han hecho otros autores anteriormente al recurrir a estos elementos narrativos. Eugenio Prados nos muestra en este libro pinceladas de unos contextos que sobrepasan a los protagonistas. De la misma manera que conectamos al instante con la frustración académica de Ana. O con su “luto” particular por el asesinato de su padre. Nos mantenemos expectantes y ansiosos por saber cuanto más mejor, de la Guerra de Casas. Conflicto que transcurre lógicamente a “espaldas” del mundo normal. Pero que podría alterarlo de formas tan inimaginables como nada halagüeñas.

Ana Fauré abraza su destino y, con él, los multiples cabos sueltos de su padre. Un camino tortuoso por el que deberá caminar pues es lo único que la completa. Su destino y el de seguramente el resto de la humanidad dependen de sus decisiones, de a quién considere amigo a quién no.

 

Quinta entrega de la antaño revolucionaria saga cinematográfica de piratas, acción y aventuras. Cuya primera parte pudo revivir dicho género tras el estrepitoso fracaso de La Isla de las Cabezas Cortadas. Sin embargo, tras 14 años era previsible un estancamiento argumental si no se renovaban caras y/o tramas. Y es que, si tenemos que ser sinceros, lo más destacable de La Venganza de Salazar es no ser más que un refrito o apaño de cabos sueltos del resto de entregas. Una afirmación que no dice nada bueno de este Blockbuster estadounidense. A pesar de contar con actores de la talla de Johnny Depp, Javier Bardem y Geoffrey Rush. Lo que no hace sino confirmar que hasta los piratas necesitan un lavado de cara, de vez en cuando.

Piratas del Caribe 5 - Reseña - El Guión Confiable

 

Un niño cuya habitación  está plagada de papeles que recogen todos los Mitos y Leyendas marinos, se escapa de casa para salir navegar. Una vez en alta mar se zambulle ayudado por un saco de rocas, hasta llegar al Holandés Errante. Navío maldito ahora bajo el control de su padre, Will Turner. El niño, llamado Henry, asegura poder liberar a su padre de su maldición.  Buscando y encontrando el Tridente de Poseidón. Una tarea que su padre considera imposible de realizar, por lo que manda a su hijo de vuelta a casa. Ordenándole, además que se olvide de él y se aleje del mar.

Pasando por alto el hecho de que un niño de no más de diez años se escape de casa en medio de la noche para salir a navegar. La introducción a uno de los principales protagonistas de la película cumple con creces. No fuimos pocos quienes echamos de menos a Orlando Bloom en su cuarta entrega, por lo que volver a verle es de agradecer. Lógicamente, también escuchamos el nombre del auténtico peso pesado de la saga Jack Sparrow. Un personaje (actor) por el que vale la pena pagar una entrada de cine.

Años más tarde, Henry Turner intenta ser un marine de bien. Algo que no ha conseguido hasta la fecha dado la situación en la que se encuentra, remero. El buque en el que se encuentra intenta dar caza a unos piratas, persecución que les lleva al Triángulo Maldito. De lo que Henry se da cuenta intentando avisar a sus superiores, quienes le encierran por traidor. Una vez dentro del triángulo la embarcación de marines observará como todos sus tripulantes serán masacrados. A excepción de un Henry Turner que deberá entregarle un mensaje a Jack Sparrow, Salazar quiere saldar su deuda.

Por otro lado, una mujer astrónoma y horóloga llamada Caryna Smith es acusada de brujería y a punto de ser ejecutada. Una condena que elude escapándose de la cárcel, cruzándose en su huida con un Jack Sparrow que acaba de robar un banco. Un plan bien concebido pero penosamente ejecutado, lo que le supone el abandono de su tripulación. Un duro golpe anímico que le lleva a intercambiar su preciada brújula por una botella de ron, acto que libera a Salazar de su cautiverio. Por si  fuera poco, Jack también será capturado por la marina y condenado a muerte junto con Carina. Únicamente, la aparición de Henry Turner salvará al Pirata y la astrónoma de la muerte. Una vez hechas las presentaciones, se fijarán como objetivo encontrar el Tridente de Poseidón para derrotar a Salazar.

Sin negar que es un innegable soplo de aire fresco la presentación de Caryna como “mujer de ciencia” en una sociedad machista. El hecho de que no se le haya concedido otra responsabilidad que la de cartógrafa del grupo, deja el trabajo a medio hacer. Pues toda la carga de combates sigue siendo llevado por los varones piratas. Asimismo, que nos encontremos de nuevo, un trío formado por Jack Sparrow, un Turner y una mujer. Evidencian que como si se tratase de una partida de póker, el estudio ha apostado la suerte de la película al tirón mediático de Johnny Depp. Sin esforzarse lo más mínimo por ofrecer nada más.

Salazar ha empezado a hacer lo que más le gusta, cazar y matar piratas. Y el Capitán Héctor Barbossa se ofrece a echarle una mano en su búsqueda y captura de Jack Sparrow. Tras una breve explicación sobre los motivos de la rivalidad entre marine español y el capitán desaliñado. Cuando todo indica que la  habilidad escapatoria de este último va a dejar de tener efecto. Su llegada a una isla y el percatarse de que ni Salazar ni sus hombres pueden tocar tierra firme, le permite seguir respirando. Hasta el punto de concederle la oportunidad de que un inesperado aliado, Barbossa, le devuelva su barco y se ofrezca a ayudarle para derrotar a Salazar.

Llegados hasta este punto de la película es cuando podemos confirmar que Johnny Depp es muy bueno, pero no tanto. Ni una persecución marítima por parte de unos marines y tiburones muertos  vivientes. Tampoco la recuperación para la causa de la embarcación por excelencia de la saga, la Perla Negra. Mucho menos la colocación de una mujer como pieza clave para la resolución del misterio final. Son capaces de aportar la sensación de que se está visualizando un contenido original y/o arriesgado. Mención aparte merece la reinvención de cómo la Brújula de Jack Sparrow acabó en las manos de éste. ¿Es que nadie piensa en Tía Dalma?

El mapa que no puede ser leído por ningún hombre es descifrado por Caryna y el Tridente es encontrado. Cuando están a punto de obtenerlo, Jack y la astrónoma ven como Salazar en el cuerpo de Henry se lo arrebata.  Comienza una lucha desigual, o mejor dicho, un disfrute sádico de Salazar en la tortura de Jack Sparrow. Afortunadamente, entre Henry y Caryna averiguan la forma de acabar con la ventaja del marine “no muerto”, rompiendo el Tridente. Salazar y sus hombres vuelven a ser humanos, lo que implica que piden morir. Un destino que intentan evitar escapando junto con Jack, Henry y Caryna pero que evita Barbossa. Quien se sacrifica tras revelarle a la horóloga que ella es su hija perdida.

Con el enemigo vencido y sin la posibilidad de seguir atormentándoles, Jack recupera la Perla Negra y su brújula. Caryna acepta su legado. Y Henry…espera la llegada de su padre, quien no puede evitar sentirse orgulloso de su hijo.

En algún momento Hollywood decidió quedarse con lo peor de la gestión de un club deportivo y llenar sus películas de nombres. Sin molestarse lo más mínimo en dotarles de un armazón sólido con el que justificar su caché y presencia en pantalla. Una costumbre que empieza a remplazar guiones elaborados por espacios de lucimiento para actores o actrices con ganas de justificar un paseo por una alfombra roja. Y por consiguiente, convierte a todas las superproducciones en un claro ejemplo de la siguiente máxima. “Venceréis, pero no convenceréis”.