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Cada vez es más común ver libros escritos con el fin de aportar información extra a una saga literaria. Normalmente, ubicados en un espacio temporal previo al que se narra en la historia principal. Un recurso que a pesar de emplearse en historias con muchos frentes abiertos y explotables, no siempre sale bien. Véase el caso de lo que cierto dueño de un rancho, hizo con lo que aconteció hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana… Dardos envenenados aparte, quizá la fórmula exacta para elaborar una precuela convincente además de sugerente, no exista. Y solamente el grado de implicación del lector, o entendido de la obra en sí la apruebe o la suspenda. Un veredicto que he querido posponer, empezando por el libro más lejano en el tiempo de “La tienda Secreta”. Aquel que narra el nacimiento de la Casa Fauré y descubre el apasionante mundo de los anticuarios.

La Tienda Secreta "Orígenes"-En Defensa del Anticuario

 

La historia se centra en la figura de Jean-Jacques Fauré. Un hombre al que la buena suerte le esquiva a pesar de su buen corazón. Un carácter y actitud ante la vida con el que no puede costearse unas condiciones de vida mínimamente decentes.  Y que acaba derivando en un ultimátum por parte de su mujer cuando ambos se convierten en padres.  Una nueva situación que supondrá su partida de Francia para trabajar en España, Alicante.

No obstante, Monsieur Fauré no está hecho para el tedioso trabajo de oficina. De ahí que retome ocultándolo a su mujer y jefe (suegro), retome su pasión como Anticuario. Una ocupación que aunque hasta la fecha no ha dado frutos, podría proveerle de todo lo necesario para que su familia no se avergüence de él.

Desafortunadamente, el precio a pagar por el reconocimiento mundial como Anticuario y la creación de la Casa Fauré es muy alto. Razón por la que Jean-Jacques se verá obligado a elegir entre sus sueños y su familia.

 

El material del que están hechos los sueños

Un slogan publicitario que podría atribuirse a la esencia de esta novela-precuela. Monsieur Faure tiene un sueño, una ambición sana y admirable por la que considera que cualquier esfuerzo vale la pena. Entendiendo como esfuerzo, el renunciar a un salario fijo cada mes y un ritmo de vida aburrido y predecible. El sabor de la aventura y la ruptura con la monotonía son alicientes demasiado atractivos como para dejarlos pasar. Más aún cuando con  tu soñada profesión, la de Anticuario en este caso, puedes obtener todo con lo que una vez soñaste.

Independientemente de los tintes fantásticos de los que goza esta novela. Debemos destacar la defensa que realiza a capa y espada de la búsqueda de la felicidad. La cual aunque desgraciadamente no es eterna, aporta un significado vital a nuestra existencia. Y es capaz de compensar todo lo negativo que nos pueda pasar.

Sin más dilación, desde aquí mi enhorabuena a Eugenio Prados. Por lo bien concebida que está esta novela y (muy probablemente) las siguientes de esta saga.

 

Dc Cómics, en su versión Cinematográfica Animada vuelve a ofrecernos un producto serio y bien cuidado. En esta ocasión, tomando como protagonistas a una de sus múltiples formaciones superheroicas, los Teen Titans. Un grupo  de dilatada trayectoria que por inexplicables razones ha visto modificado su membresía original en los últimos tiempos. (Cofff, Cofff…Zack Snyder) No obstante, pullas aparte. Ya sea como aperitivo de la tercera temporada de Young Justice o por su revisión del cómic que da nombre a la película. Es necesario ver The Teen Titans “The Judas Contract.

 

Teen Titans "The Judas Contract"-Reseña

 

Acertadamente la cinta comienza con lo que debemos suponer el grupo Teen Titans original. El primer Robin, el primer Kid Flash, Speedy, Bumblebee y Beast Boy. Que interrumpen una transcendental conversación sobre pizza y twitter para salvar a una joven de sus captores. Joven que no es otra que Starfire, futura miembro y líder de los Teen Titans.

Si pasamos por alto que chirría ver a Beast Boy y a Bumblebee como miembros de pleno derecho sin una introducción apropiada. Este flashback es correcto. Partimos de la base de que aunque DC cuenta con una amplia galería de personajes, los pesos pesados mandan. Como en todos los aspectos de la vida.  Por lo que Nightwing, Robin (Damian) y Starfire llevarán la voz cantante. El resto de héroes son un mero complemento.

Cinco años después del rescate de Starfire, nos encontramos con una nueva plantilla de Titans. Éstos son Starfire, Robin, Blue Beetle, Raven y Terra. Que bajo sugerencia de Nightwing (Dick Grayson) atacan una de las bases del culto de Brother Blood. Quien escapa gracias al chivatazo de un viejo conocido de algunos de los jóvenes héroes.

De vuelta en su base de operaciones, sus labores como superheroes y defensores de los oprimidos, ley y el orden. Entran en conflicto con su necesidad de sentirse algo más que tipos y tipas con mallas.

Resulta un acierto (y un alivio) ver a Deathstroke enfrentándose a quienes (por antonomasia) son sus verdadera  némesis. Mostrándose como el enemigo temible que te hace sudar tinta en combate y llevarte hasta tus límites psicológicos. Es positivamente destacable además, el interés en contar la cara menos amable del superhéroe. Tan importante como contar con un rival de altura, analizar con detenimiento la carga que implica salvar el mundo día sí y día no. Especialmente cuando esta carga tiene que ser portada por un adolescente. Es por eso que el trato de Jaime Reyes aka Blue Beetle es breve, pero certero. Al igual que el de la última adquisición de los Titans, Terra. Quien por medio de sus flashbacks nos revela el recorrido  de un camino nada favorable para llegar dónde se encuentra ahora.

El comportamiento de Terra activa las alarmas de Raven y Robin, quienes sospechan que éste supone algo peligroso para el grupo. Starfire comprueba cómo su capacidad de liderazgo no es tan buena como ella pensaba. Nightwing y Robin continúan investigando sobre las verdaderas intenciones de Brother Blood. Quien ordena a su “empleado” Deathstroke” que le entregue ya a los Titans. Porque para que se plan maestro se lleve a cabo, es vital su intervención.

Vuelve a entrar en escena uno de los villanos clásicos de los Titans, aportando todavía más empaque al rol de Deathstroke. El mejor mercenario del mundo. Por otro lado, los intentos de Beast Boy por abandonar la “friendzone” son el contrapeso perfecto para la seriedad y dramatismo que envuelve al resto de sus compañeros. Eso sí, tan coherente como verosímil.

Deathstroke da el pistoletazo de salida a su operación y tras capturar a Robin. Hace lo propio con Beast Boy, Starfire y Raven gracias a su “caballo de Troya”, Terra. Únicamente Nightwing logra escapar de él tras fingir su muerte. No obstante, lo que parecía vaticinar un cobro por sus servicios sin incidentes. Acaba desembocando en una traición de Slade Wilson a su protegida “Terra”, quien se une a sus ex-compañeros como prisionera de Brother Blood. La irrupción de Nightwing consigue liberar a los todos los Titans y comenzar una batalla contra Blood y Deathstroke. En la que vencen con un alto coste, la vida de Terra.

El aborde de tramas más adultas no siempre aporta cosas positivas. Un claro ejemplo es la transformación de Terra en la “Lolita” particular de Deathstroke. O que Brother Blood acabe siendo el “Amazo” de los Teen Titans. Giros de guión innecesarios que emborronan bastante una película que no necesitaba de esos  recursos tan repetitivos para sobresalir.

A nivel narrativo poco más se puede destacar de este tercer acto, que no sea el más puro fanservice. Ver una especie de revancha por parte de los “Batboys” y Terra hacia Deathstroke es impagable. Al igual que a unos Starfire, Blue Beetle y Beast Boy totalmente desatados y sin estar obligados a guardarse nada en su combate con AmazoBlood.

 Si Justice League vs Teen Titans dejaba un amargo sabor de boca, esta nueva entrega dulcifica su último bocado. O por lo menos, da muestras de que su siguiente secuela podría “maravillarnos” (guiño, guiño).

Cuando tratamos el espinoso asunto de los reboots, resulta imprescindible tener en cuenta lo siguiente. El contexto social y cultural del material de origen, así como aquel en el que se producirá la adaptación. Siendo el primero la década de los noventa donde primaban series infantiles-juveniles con una clara tendencia a la simplificar la resolución del conflicto. Sobre la película Power Rangers, se cernían serias dudas sobre si sería capaz de amoldarse a los cánones actuales de guionización verosímil. Afortunadamente, sí.

 

Power Rangers-Reseña-Back to the Nineties

 

Nada más empezar la película deja claro que lo único en común con series y películas anteriores, es el título. Esencialmente, por la presentación como miembros del mismo equipo Ranger a Rita Repulsa y a Zordon. Una acertada decisión que no sólo respeta el concepto de las generaciones Rangers. Sino que también despolariza la razón de la rivalidad entre estos dos poderosos seres. Todo esto en un escenario que a los más viejos del lugar nos conmueve, la época prehistórica o era de los Dinosaurios.

Tras esto, el punto de partida que provocará la reunión de un nuevo grupo de defensores del Universo. Se nos presentará a los verdaderos protagonistas de la historia.

Los  Cinco de Angel Grove

Bajo mi humilde punto de vista, considero un acierto el enfoque utilizado para presentar a los nuevos Rangers. Puesto que, por mucho que su fuerza y reflejos estén muy por encima de lo normal. No son más que un grupo de adolescentes inadaptados con todo lo que eso conlleva. Si Jason es el aspirante a estrella del fútbol americano que renuncia a todo por…que sí. Billy es un inadaptado por una condición sobre la que se da menos información de la que se necesita. Si Kimberley ha cometido un error y nadie se ha molestado en hacerle ver que puede aprender de él para perdonarse a sí misma. Trini es el miembro más inusual de una familia deasiado convencional. Y Zack oculta su miedo a perder a la persona que más quiere con una actitud desenfadada y despreocupada ante la vida.

Si bien las similitudes con Misfits son evidentes, tanto o más que la facilidad con la que se empatiza con los jóvenes. Por lo que las ganas de verles triunfar para demostrar a Zordon que su elección era acertada y a Rita que no es “digna”, son irresisitibles.

 

No obstante, la perfección es una quimera y los puntos ciegos de la película son innegables. Principalmente, en el desarrollo individual de los Rangers hasta convertirse en equipo. El cual lamentablemente no existe o se produce mediante elipsis narrativas. Algo tan criticable como lógico, dado que a menos que seas Joss Whedon, manejar un grupo amplio de personajes no es sencillo.  Igualmente, para los defensores del material original quedará como un lunar la aparición en escena de Goldar. Segundo al mando de las fuerzas de Rita cuyas épicas luchas con los líder Rangers marcaron una generación. Un recurso nostálgico desperdiciado, presumiblemente por falta de tiempo y/o presupuesto.

 

Secuela

Es necesaria, vital, esencial, primordial. Ya sea por poder disfrutar de una versión de los Power Rangers más acorde con los tiempos que corren. O por cómo se explora la relación entre Zordon y Rita. Quizás por la llegada de otros rivales míticos como Lord Zedd. A lo mejor  por la reveladora escena poscréditos, un fandom service que a más de uno/a le provocaría un paro cardíaco en el cine. Las posibilidades son infinitas….especialmente con un producto tan bien cuidado.

Que el binomio Marvel-Netflix no podía seguir sosteniéndose sobre una estructura tan pobremente cuidada, estaba claro. Otra cosa era la fe ciega de muchos, servidor incluido, en que evidentes signos de decadencia se revirtieran. Y no, no se trata del típico juicio salido del resentimiento o el hateo gratuito, sino de la cruda realidad. La cada vez más patente separación (voluntaria) de los Universos Marvel Televisivo y Cinematográfico. Junto al empecinamiento en cubrir una absurda tasa de cuotas temáticas, desechando así tramas jugosas del cómic o reales. Todo ello sumado a la ya tediosa corriente que convierte todo contenido audiovisual en un trailer de lo que está por venir….Hacen de Marvel’s Iron Fist, una serie condenada a tener cortada sus alas. Por lo que las aventuras de Danny Rand…quedan a años de luz de su verdadero potencial.

 

Marvel's Iron Fist-Danny Rand llevó el cántaro a la fuente

No obstante, antes de animaros a proseguir con la lectura es mi obligación dejar claras un par de cosas. ¿Es Marvel’s Iron Fista una serie que no merece la pena ser vista? En absoluto. ¿Es un producto audiovisual disfrutable? Sin ninguna duda. ¿Es mejorable? Por supuesto.  Y es este último factor, el quid de la cuestión. Dado que, se debe a una (inexplicable) indefinición a la hora de elegir los elementos del cómic Iron Fist que debían ser adaptados a la pequeña pantalla.

Universo Compartido…quién te ha visto y quién te ve

Todo lo que presagiaba Daredevil en su primera temporada. Las sutiles referencias en Agents of Shield durante su ¿tercera? temporada a otros relevantes eventos del mundo Marvel. No han podido y/o sabido cristalizar en un sólido conglomerado de tramas superheroicas.   Las tan ansiadas conexiones entre la Marvel del cine y la televisión, más que automáticas resultan forzadas. El incidente, tipo del escudo o del martillo, gigante esmeralda…no son más que ingredientes de una receta que nadie jamás se dignará a cocinar debidamente.  Básicamente, porque los caminos emprendidos por estos dos estudios hacen inviable un destino final común. Lo que a todas luces, descoloca y frustra al espectador ya que la razón de ser de un Universo Compartido es la de no tener que escribir guiones con manos de plomo.

 

Rand Enterprises-El hombre contra el sistema

Era fácil, era tan fácil como lógico O por lo menos eso se presuponía. La dualidad entre el superhéroe/villano y el empresario con brújula moral contra el empresario sin escrúpulos, daba mucho juego. No obstante, ese apartado pasa desapercibido a lo largo de los 13 episodios de la serie. Principalmente, porque se ha elegido que Danny Rand no alcance el status de vigilante o fuerza del bien estabecida. En segundo lugar, porque el grueso de las tramas corporativas recaen sobre los hombros de los secundarios, los Meachum. Tan bien construidos como defendidos actoralmente, pero que se ven lastradas por el estancamiento como personaje que sufre el accionista mayoritario de Rand Enterprises.

Rand Occidental vs Rand Oriental

Si con Daredevil lo único que se hizo (y con bastante acierto) es mostrar la génesis del héroe, presentar sus dilemas morales, además de sus primeros pasos. Con el resto de los Defensores es inevitable pensar que sólo se ha buscado satisfacer los empoderamientos. El de la mujer, con Jessica Jones. El de la Comunidad Afroamericana, con Luke Cage. Y el de la cultura Oriental…con Iron Fist. Un empecinamiento en el cumplimiento de cuotas que, cómo no, supone forzar demasiado escenas y diálogos. Más aún cuando no se les dedica el tiempo necesario para que cuajen y puedan despertar alguna emoción en el despertador.

El (interminable) camino del guerrero

 

Como ya he mencionado anteriormente, Danny Rand nunca acaba de coger el manto del Iron Fist. Momentos de invulnerabilidad y ejecución de movimientos letales contra sus enemigos, se combinan con dudas existenciales que afectan a su chi. Y por consiguiente, a la fuente de sus poderes. Un enfoque que llega a rozar lo cansino, seguramente debido al alejamiento de la fórmula que mejor le ha funcionado a Netflix en las coreografías de lucha. La crudeza o la ausencia de elipsis narrativas, donde los oponentes se agotaban, sudaban y…sangraban con una lógica indiscutible.

La trayectoria de un personaje en sus cómics junto con su perfil psicológico es algo que debería analizarse con detenimiento. Especialmente cuando se intenta realizar una adapatación de éste a la pequeña o gran pantalla. Hay formatos en los que unos se desenvuelven mejor que otros y recae en los showrunners elegir el indicado. Puede que sea recomendable no cambiar algo cuando ésto funciona, los datos de visualización de Netflix colocoan los productos Marvel en su top 5, si no me equivoco. Unos datos incontestables que si bien confiman el trabajo bien realizado, resultan una puerta abierta al conformismo.

Aunque bien es verdad, que cualquiera que busque algo más que un mero entretenimiento, lo va a tener complicado. Siendo un producto Marvel, la máxima it’s all connected es una excusa para deshojar margaritas argumentativas que forman parte de un jardín aún por explorar. En este caso, La Mano, con sus pétalos con el nombre de Bakuto, Madame Gao y Colleen Wing…flor a la que se podía sumar K’unn Lunn con su cliffhanger de manual en el último episodio.

 

Nada nuevo bajo el Sol (de Neflix), lo que en absoluto es algo malo, pero dista mucho de ser perfecto.

 

 

 

 

 

 

 

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Siendo a día de hoy, una opinión bastante extendida y aceptada la que atribuye a la música una función terapéutica. Capaz de apartar momentáneamente de nuestras mentes pensamientos negativos o poco constructivos, e incluso enseñarnos a lidiar con ellos. Llegando a provocar  en ocasiones, un punto de inflexión para nuestras vidas. La aparición de un artista con el talento y la empatía para elaborar indefinidamente una infinidad de piezas musicales que cumplan esos requisitos, es de obligado reconocimiento. Motivo por el cual,  Kase.O colgó el cartel de “no hay entradas” en una fecha más de su gira (y ya van unas cuantas).

Crónica del concierto de Kase.O en Zaragoza 25/03/2017

 

 

Tras haber confesado Javier Ibarra previamente, la responsabilidad que se autoexigía ante el público de su ciudad. Éste, intuyendo quizá que se iba a presenciar un espectáculo difícil de olvidar, acudió con una puntualidad inglesa al evento. En el ambiente se respiraba expectación, por lo que el mejor mc que ha dado este país iba a ofrecer. No obstante, hubo que esperar para comprobarlo. Una demora que como muchos intuíamos, iba a merecer la pena.

 

 

El Momo consiguió subir la temperatura del pabellón con un repertorio tan amplio como profundo. Su fuerza en el flow en temas como Fluye, Píldora 3 o Freestyle, se vio mezclada con la melancolía reflexiva de Me llamaban Luna. Su visión sobre el estado del país expresada en  Fuerza y Corazón, maravilló al mismo nivel que su Oda a la Fauna Nocturna, Mujeres Pantera buscando Hombres Lobo. Lógicamente, también hubo mención a sus inicios y motivaciones para escupir rimas sobre ritmos, como comprobamos en Toda una vida. Una versatilidad en temáticas y métricas que lo sitúan como el último alumno aventajado de la escuela Hip Hop Zaragozana. Nada más que añadir a un showcase contundente y enérgico, ligeramente enturbiado por la ausencia de un dj. “No dj, no show”

 

                       “La música es para el alma lo que la gimnasia es para el cuerpo.”

                                                                                                Platón

 

La aparición de R de Rumba en el escenario, siempre detrás de los platos,  activó las alarmas de todos los asistentes. La irrupción en escena de Kase.O era inminente y con tímidos vítores, el público demostraba tener los nervios a flor de piel. Aunque eso sí, conteniendo con una disciplina espartana todo atisbo de celebración desenfrenada. Un esfuerzo que dio sus frutos, ya que con la solemnidad de un chamán venerado en una tribu recóndita del Amazonas. Jabato Jones abrió las puertas de su santuario. Un lugar donde la reflexión pausada y la búsqueda de la creatividad primarían sobre todo lo demás. Y es que a la par que sonaban canciones que seguramente ya hayan superado la categoría de himnos generacionales, Intro, Esto no para o Yemen, entre otros. Era inapelable la sensación de estar viajando hacia un estado mental tan placentero como edificante.

 

                                                      “Lo mejor es lo que queda por venir”

                                                                                Kase.O

 

 

No hay mejor máxima para definir cualquier show del mediano de los Ibarra Ramos. Porque si antes hemos hablado de sus temas con los que confirmó su superioridad en la rima. También hubo espacio para dolorosas a la par que liberadores introspecciones, Triste o Guapo Tarde. Temas lejos del egotrip  que fortalecieron la comunión entre artista y público el resto de la velada. Lo siguiente, varias pinceladas de éxitos de antaño. Momento para rememorar experiencias pasadas y asimilar la envergadura artística alcanzada por Kase.O. Un éxito que le han servido para fecundar los oídos sensibles de las 8000 personas que abarrotaron el Príncipe Felipe.  Puesto que, no fueron una o dos veces las  que se corearon las canciones con las que deleitó al respetable. Ya fuera sólo o acompañado por el resto de miembros de la factoría de rocas, Rap Solo.

 

                                         Pantallitas y Mundo Real

Nada más que añadir aparte del mensaje subliminal y explícito que Versátil, difundía en cada pausa. En unos tiempos actuales en los que se nos empuja a asumir que los cambios deben de ser superlativos y titánicos. Kase.O alentó encarecidamente al público a pensar y actuar a nivel más local, familiar y personal. A deshacernos de las ataduras de lo interactivo para reuperar el contacto humano y cercano. Una especie de reinterpretación de la mítica máxima de Eduardo Galeano, ” Mucha gente pequela en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo.” Una pizca de sabiduría popular que endulzó a su inmortal Soy de Aragón, la líricamente embriagadora Javat y Kamel, la folklórica Mazas y Catapultas, la desenfadada Cantando…

Nada más que añadir que no sea que bienvenida sea la dificultad de separar al profeta en su tierra del artista. Por más noches buscando la rima que queda pendiente…Larga vida al Maestro…#EstoNoPara.

No descubrimos un misterio relevante si confesamos que a veces, la lectura de una novela puede llegar a abrumar. Principalmente, si su temática está relacionada con la fantasía o la ciencia ficción. La (innegociable) necesidad de un buen número de páginas en las que todo se presente adecuadamente. La obligatoriedad de situar históricamente el comienzo de la novela y el porqué de la condición de sus protagonistas. La exigencia de explicar detalladamente la naturaleza de fuerzas sobrehumanas. Son algunos  requisitos que precisan de una sobredosis de información, un coste que no todos los lectores quieren pagar. Para ese díscolo grupo, quizá sea una buena opción la lectura de Los Durmientes de José Pérez Quintero.

Los Durmientes de José Pérez Quintero-Reseña-Brevedad y Eficiencia

                                                                                                                                                       ¿Qué me parece Los Durmientes?

                                                                                  “Lo bueno, si breve, dos veces bueno.”

                                                                                                       Baltasar Gracián

 

 

En cuanto a la trama, sólo me limitaré a dar pequeñas pinceladas. Por un lado tenemos, un tiempo pasado donde la codicia y arrogancia de un pueblo supuso su completa destrucción. El desconocimiento casi absoluto, de lo acontecido con los supervivientes de tal exterminio. Mientras por el otro, un joven héroe deberá llevar a cabo un exigente ritual con dos fieles y bravos compañeros, que no podrían ser más diferentes entre sí.

En lo que concierne a lo que nos ofrece la trama, resulta inevitable mencionar su eficiente uso de las páginas. Una auténtica exhibición de buen uso en la narrativa, transmitiendo lo máximo valiéndose de lo menos posible. Y ahí radica el éxito de Los Durmientes,  en que para averiguar lo acontecido con esa civilización de la que apenas hay datos fiables; debamos introducirnos en una especie de sueño ligero. Un viaje por la imaginación, en el que tendrán cabida tanto vestigios de la más novedosa tecnología como criaturas propias de ambientes de hechicería y superstición.

Llámenlo alegato a la simplicidad como método de composición literaria. O si lo prefieren, un rechazo premeditado de la sobrecarga de información en una novela. Un interminable e innecesario debate que esconde una verdad abrumadora, el camino para obtener una buena historia  en forma de libro…no es inmutable.

Cuando uno se dispone a retomar la lectura de una saga literaria del género fantástico y juvenil. Es inevitable temer por el descenso en la calidad de la trama en cuestión, a medida que se avance en los tomos que la abarquen. Puesto que, no son pocos los autores que contando con una facilidad envidiable para crear un Universo a partir de su imaginación.  No logran dotarlo de la cohesión y coherencia esenciales para convencer al gran público.  Unos malos augurios que no tendrían porqué verse relacionados con las andanzas del Pueblo Senoca, en la segunda parte de los Dioses Áureos, Rebelión.

 

Rebelión (Los Dioses Áureos, libro 2) de Pedro Urvi -Reseña

Las consecuencias  de la fuga de la Ciudad Eterna por parte de los Héroes, no se hacen esperar. El pueblo Senoca ve, gracias a ellos,  respondidas sus plegarias de salvación y fin de sus penurias. Aunque también, los Dioses Áureos querrán apagar  cuanto antes,esa llama de esperanza que amenaza con propagarse.  Un juego de poderosas voluntades del que ni Kyra ni Ikai, podrán escapar. Puesto que, tal y como averiguarán, su linaje es nexo de unión entre Senocas y Dioses, lo quieran o no.

A lo largo de las páginas de Rebelión, apreciaremos:

Como quienes se creían aliados acaban convirtiéndose en involuntarios traidores. A seres tan misteriosos como poderosos, no acaban siendo tan peligrosos como parecen.   Ciertos sacrificios, a primera vista innecesarios, que acaban desembocando en el empujón que toda causa justa precisa. Pero por encima de todo, seremos testigo de como con el único propósito de proteger a quienes más se quiere,  cualquiera puede convertirse en un Héroe. Sin importar para lo que esté destinado o sus limitaciones.

En Rebelión , Pedro Urvi, lanza una declaración de intenciones sobre la máxima que debería seguir (siempre) una novela del género. La representación de un alzamiento contra un orden establecido, injusto a todas luces. Plasmando una necesidad básica, la obtención de unas condiciones de vida dignas y prósperas. Un objetivo para el que jamás debe de existir un escollo insalvable.

Haríamos bien, pienso yo, en intentar trasladar este afán al mundo real.

                                                                              “Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas”.

                                                                                                            Benjamin Franklin.

 

 

 

Dice la experiencia, que existen ámbitos a lo largo de nuestra vida para los que es una temeridad el buscarles explicación y/o averiguar su origen. Llegando a denominar una cruzada condenada al infortunio, el mero hecho de plantearse semejante propósito. Afortunadamente para quienes tenemos la suerte (o la desgracia) de ser  lectores empedernidos, las normas de obligado cumplimiento en el mundo “real”  importan bien poco. Quizá por ello, una novela de la talla del Vagamundos, escrita por José Pérez Quintero, no pueda ser definida sino como una o varias puertas a la ruptura de canones, sean éstos literarios o no.

El Vagamundos... o cómo ponerle puertas al campo

Con una premisa inicial básica pero no por ello poco atractiva, un niño inadaptado a su colegio y a su familia recibe la visita de un misterioso benefactor capaz de dotar de sentido a su indefinible existencia. Las aventuras del protagonista, el tan joven como intrépido Jonás, adquieren rápidamente un enfoque novedoso a la par que frenético. Y es que por motivos que me niego a revelar, los viajes a realidades alternativas donde las diferencias con la tierra de origen toman todo tipo de formas y fondos se suceden constantemente. Una clara invitación a la reflexión sobre el estado natural de las cosas en la sociedad tal y como la conocemos. Además de un incalculable aviso sobre los peligros que nos aguardan si mantenemos ciertas actitudes y comportamientos.

Todo ello valiéndose de un elemento cotidiano y a su vez tan abierto a la especulación de nuestra imaginación, como son las puertas. Un arma de doble filo que unas veces desemboca en una suerte de forma de acceso a todo lo que deseamos con todas nuestras fuerzas. Y en otras en una vía de escape de todo aquello que nos perturba y nos morimos por dejar atrás.

 

 

                                                                                 …”caminante no hay camino, se hace camino al andar”…

                                                                                                               Antonio Machado

 

 

No obstante, si algo podemos sacar en claro una vez hayamos devorado las páginas que componen la novela; es que lo menos importante es la meta o el punto de partida de cualquier viaje. Lo único que debería preocuparnos es el uso que demos de lo aprendido durante el trayecto. Haya sido realizado éste mediante imágenes en nuestra cabeza o gracias a la capacidad de movimiento que nos conceden nuestros limitados cuerpos.

En su última aportación  al mercado de las películas animadas, DC Cómics presume de banquillo superheroico para presentarnos a uno de los grupos más variopintos de su universo de las viñetas, Justice league Dark.

Justice League Dark-Cuando la Magia se queda sin trucos

Hasta los mismísimos del peso del murciélago en DC, por si no os habiaís dado cuenta.

La película comienza con una serie de acontecimientos inexplicables, en forma de crímenes atroces cometidos por gente común por culpa de unas alucinaciones. Una serie de eventos que no pasa desapercibidos para la Liga de la Justicia, dado que en una de sus reuniones debaten sobre el origen y la forma de lidiar con estos sucesos tan inexplicables como letales para la humanidad.

Por otro lado tenemos a un tal John Constantine jugando al póker contra unos demonios, quienes reciben de su propia medicina perdiendo así una partida contra el detective de lo paranormal. Una derrota que no aceptan de buen grado y que podría haber supuesto el fin de Mr Constantine de no ser por la intervención de Jason Blood y su alter ego, Etrigan aka el demonio que habla en pareados.

 

Nada que objetar a este primer acto de la película, presentación de una amenaza que ni los héroes más poderosos de la Tierra (Marvel sabe vender mejor sus productos, coff, coff, coff) pueden explicar o neutralizar. Pero puestos a pedir, hubiera estado bien justificar más y mejor la ausencia de Hal Jordan y presencia de John Stewart  en esa reunión de La Liga de la Justica, además de la membresía de Hawkman o el Detective Marciano y ya que estamos añadir a algún miembro más con el cromosoma XX…En lo que concierne al rubio de la gabardina aka un hombre llamado tabaco, no se puede pedir más. Cualquiera que haya leído los cómics de Vértigo, sabe que si necesitas saltarte varias reglas para cumplir con una hoja de ruta; John Constantine es tu hombre.

Un Marciano, un arquéologo con un exotraje alado y armado con una maza, un Linterna Verde y una Princesa Amazona…pero el más indicado para lidiar con la magia es Batman. Muy lógico.

La película continúa dejando claro que Batman no cree en la magia, o al menos no le da la importancia que algunos de sus compañeros de trabajo le dan. No obstante, todo cambia cuando lee unas pintadas con sangre en las paredes de su casa con un nombre, John Constantine. Una invitación a buscar y encontrar al susodicho, lo que consigue gracias a Zatanna y Deadman. Una vez hechas las presentaciones, el atípico grupo inicia una investigación para averiguar la naturaleza de la amenaza que se cierne sobre el mundo. Es ahí donde entran personajes como el físicamente castigado Ritchie Simpson y Swamp Thing, además del retorno a escena de Jason Blood.

No voy a caer en la típica crítica a la incredulidad de Batman para con las artes místicas porque…NO. Sí, lo voy a hacer. Mayormente porque no tiene ni pies ni cabeza que tras haber detenido una invasión alienígena y haber evitado una guerra contra un Reino Submarino, Mr Wayne tenga las narices de menospreciar a la magia como factor desequilibrante de la realidad tal y como se conoce.  Supongo que de alguna manera hay que preparar al espectador para que no le chirríe que un humano corriente y moliente se codee con espíritus vengadores, magos, hechiceros y demonios. Esto es DC y por lo tanto, todo debe girar en torno al lucimiento del justiciero disfrazado de murciélago.  No obstante, a pesar del Batmancentrismo, la cinta avanza aceptablemente mostrándonos una relación amor y odio entre Constantine y Zatanna aparte de  las habilidades y motivaciones de Deadman, Swamp Thing y Jason Blood/Etrigan.

El abuelo de mi hijo burlaba a la muerte introduciéndose en unas fosas…pero no creo en la magia.

Cuando todos los indicios apuntaban en una dirección, la de Félix Fausto. La trama nos revela el verdadero autor intelectual del caos místico desatado sobre la tierra. Nada más y nada menos que el fruto de una promesa de poder ilimitado y vida eterna que acaba derivando en el retorno de un viejo conocido de Jason Blood.

 

Uno esperaría este previsible giro de guión en un capítulo de relleno de una temporada de 24 episodios de una serie de acción palomitera tipo Hawai 5.O, pero no en una producción cinematográfica con un presupuesto importante. ¿No? Pues eso, que colocar al viejecito moribundo como la mente maestra de todo para luego convertirlo en un pelele ciego de ambición y ahogado por la desesperación, es algo así como dar por finalizada una batalla a muerte porque las madres de los oponentes se llaman igual.

Mi ácido comentario le quita al sueño a directivos de Warner Bros, Chris Terrio y a Zack Snyder. Lo sé.

También es para hacerse mirar que si enfrentas por segunda vez a un Green Lantern, poseedor del arma más poderosa del Universo, contra Batman…repitas la misma forma de derrotar al portador del anillo de la voluntad que en Justice League War. Pero ya sabéis que  ante la duda…”he can do anything, because he is Batman”.

Al final el mal es vencido y  erradicado por lo que los héroes supervivientes, voluntarios o involuntarios, vuelven a su rutina. Lógicamente la veda para las amenazas mágicas se ha abierto y a la Liga de la Justicia no se permitirá el lujo de no tener en nómina a especialistas en ese campo. La Justice League Dark…ha nacido.

 

De nuevo y ya van unas cuantas veces, DC desaprovecha la oportunidad para atisfacer a sus fieles seguidores y atraer a nuevos incautos a sus dominios, Justice League Dark se queda a medio camino entre ensalzar una etapa más del camino tormentoso camino de Batman en este mundo y convertir a John Constantine en un matón de instituto con un gran corazón.

 

Lo mejor: Orquídea Negra.

Lo peor: Un mapache modificado genéticamente hace mejor de tipo duro con una moralidad cuestionable, que uno de los hechiceros más poderosos del Universo DC.

Nunca pensé que diría (o escribiría) esto, pero después de 8 años en los que se han acumulado varias películas y series de una notable calidad convirtiéndose en materialización de los sueños más recónditos de los fans ncondicionales del mundo del cómic entre los que me incluyo; el modelo Marvel ideado por el visionario Kevin Feige empieza a mostrar ciertas fisuras que vician ese soplo de aire fresco que han representado. Una sentencia que si bien no es definitiva y seguramente pueda cambiar de veredicto durante el transcurso de la recientemente iniciada Fase 3; no deja de ser la mejor definición posible para lo que ha supuesto el visionado de Marvel’s Luke Cage en Netflix.

 

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La serie desde su primer minuto de metraje presenta una apuesta ambiciosa y lo que es más importante, una evidente diferencia en cuanto a la ambientación si se compara con sus dos predecesoras y/o compañeras de subuniverso televisivo. Anque no fueron pocas las voces (quizá solamente las que resuenan en mi cabeza de vez en cuando)que se atrevieron a catalogarla la “The Wire Marveliana” por su visión cruda y desedulcorada del Harlem de las minorías raciales, una forma sutil de decir conjunto de etnias que no son blancas;  lamentablemente hay que reconocer que Luke Cage se queda a medio camino en su desarrollo como producto sólido y sin puntos débiles.

Por más que la presentación de Cottonmouth como exitoso hombre de negocios, cuya financiación viene principalmente de sustancias perjudiciales para la salud, sea coherente y capaz de generar empatía con el espectador. A pesar de que la introducción de otros miembros de su mitología como Mariah Dillard, Shades o Willis Stryker se nutra con acierto de la fuente original. Aunque el peso otorgado a personajes femeninos enriquezca la trama principal por la calidad actoral de las actrices  y no se deba a un mero cumplimiento de una cuota. Pese a que trate de una forma abrumadoramente verosímil el problema racial (o étnico) en EE.UU. La serie no se sostiene o por lo menos, no tan bien como debería con semejantes mimbres.

Podemos encontrar la causa en las tres producciones audiovisuales predecesoras de Marvel’s Luke Cage, las cuales han marcado un patrón de desarrollo con el que la serie del hombre anteriormente conocido como Carl Lucas no encaja, no se descubre la rueda al declarar que una duración obligada de 13 episodios no siempre puede desembocar en un producto bien trabajado.  Tener que dedicar por obligación, un par de episodios iniciales para introducirnos en la historia, un episodio de orígenes del protagonista y también del antagonista, un episodio íntegro para la batalla final…entre otros…no ayuda, convirtiendo además en predecible un producto que no cuenta con una trayectoria lo suficientemente dilatada como para ofrecer variantes diferentes a su planteamiento inicial.  Y ese es el quid de la cuestión, Luke Cage es más conocido por sus andaduras junto a otros personajes de la Casa de las Ideas que por sus anddanzas individuales; una escasez de bagaje individual que irremediablemente condiciona su adaptación a la pequeña pantalla y que puede dar una idea del camino a seguir por Luke Cage tras el esperado estreno de Los Defensores.