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                                                                              “Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas”.

                                                                                                            Benjamin Franklin.

 

 

 

Dice la experiencia, que existen ámbitos a lo largo de nuestra vida para los que es una temeridad el buscarles explicación y/o averiguar su origen. Llegando a denominar una cruzada condenada al infortunio, el mero hecho de plantearse semejante propósito. Afortunadamente para quienes tenemos la suerte (o la desgracia) de ser  lectores empedernidos, las normas de obligado cumplimiento en el mundo “real”  importan bien poco. Quizá por ello, una novela de la talla del Vagamundos, escrita por José Pérez Quintero, no pueda ser definida sino como una o varias puertas a la ruptura de canones, sean éstos literarios o no.

El Vagamundos... o cómo ponerle puertas al campo

Con una premisa inicial básica pero no por ello poco atractiva, un niño inadaptado a su colegio y a su familia recibe la visita de un misterioso benefactor capaz de dotar de sentido a su indefinible existencia. Las aventuras del protagonista, el tan joven como intrépido Jonás, adquieren rápidamente un enfoque novedoso a la par que frenético. Y es que por motivos que me niego a revelar, los viajes a realidades alternativas donde las diferencias con la tierra de origen toman todo tipo de formas y fondos se suceden constantemente. Una clara invitación a la reflexión sobre el estado natural de las cosas en la sociedad tal y como la conocemos. Además de un incalculable aviso sobre los peligros que nos aguardan si mantenemos ciertas actitudes y comportamientos.

Todo ello valiéndose de un elemento cotidiano y a su vez tan abierto a la especulación de nuestra imaginación, como son las puertas. Un arma de doble filo que unas veces desemboca en una suerte de forma de acceso a todo lo que deseamos con todas nuestras fuerzas. Y en otras en una vía de escape de todo aquello que nos perturba y nos morimos por dejar atrás.

 

 

                                                                                 …”caminante no hay camino, se hace camino al andar”…

                                                                                                               Antonio Machado

 

 

No obstante, si algo podemos sacar en claro una vez hayamos devorado las páginas que componen la novela; es que lo menos importante es la meta o el punto de partida de cualquier viaje. Lo único que debería preocuparnos es el uso que demos de lo aprendido durante el trayecto. Haya sido realizado éste mediante imágenes en nuestra cabeza o gracias a la capacidad de movimiento que nos conceden nuestros limitados cuerpos.

En su última aportación  al mercado de las películas animadas, DC Cómics presume de banquillo superheroico para presentarnos a uno de los grupos más variopintos de su universo de las viñetas, Justice league Dark.

Justice League Dark-Cuando la Magia se queda sin trucos

Hasta los mismísimos del peso del murciélago en DC, por si no os habiaís dado cuenta.

La película comienza con una serie de acontecimientos inexplicables, en forma de crímenes atroces cometidos por gente común por culpa de unas alucinaciones. Una serie de eventos que no pasa desapercibidos para la Liga de la Justicia, dado que en una de sus reuniones debaten sobre el origen y la forma de lidiar con estos sucesos tan inexplicables como letales para la humanidad.

Por otro lado tenemos a un tal John Constantine jugando al póker contra unos demonios, quienes reciben de su propia medicina perdiendo así una partida contra el detective de lo paranormal. Una derrota que no aceptan de buen grado y que podría haber supuesto el fin de Mr Constantine de no ser por la intervención de Jason Blood y su alter ego, Etrigan aka el demonio que habla en pareados.

 

Nada que objetar a este primer acto de la película, presentación de una amenaza que ni los héroes más poderosos de la Tierra (Marvel sabe vender mejor sus productos, coff, coff, coff) pueden explicar o neutralizar. Pero puestos a pedir, hubiera estado bien justificar más y mejor la ausencia de Hal Jordan y presencia de John Stewart  en esa reunión de La Liga de la Justica, además de la membresía de Hawkman o el Detective Marciano y ya que estamos añadir a algún miembro más con el cromosoma XX…En lo que concierne al rubio de la gabardina aka un hombre llamado tabaco, no se puede pedir más. Cualquiera que haya leído los cómics de Vértigo, sabe que si necesitas saltarte varias reglas para cumplir con una hoja de ruta; John Constantine es tu hombre.

Un Marciano, un arquéologo con un exotraje alado y armado con una maza, un Linterna Verde y una Princesa Amazona…pero el más indicado para lidiar con la magia es Batman. Muy lógico.

La película continúa dejando claro que Batman no cree en la magia, o al menos no le da la importancia que algunos de sus compañeros de trabajo le dan. No obstante, todo cambia cuando lee unas pintadas con sangre en las paredes de su casa con un nombre, John Constantine. Una invitación a buscar y encontrar al susodicho, lo que consigue gracias a Zatanna y Deadman. Una vez hechas las presentaciones, el atípico grupo inicia una investigación para averiguar la naturaleza de la amenaza que se cierne sobre el mundo. Es ahí donde entran personajes como el físicamente castigado Ritchie Simpson y Swamp Thing, además del retorno a escena de Jason Blood.

No voy a caer en la típica crítica a la incredulidad de Batman para con las artes místicas porque…NO. Sí, lo voy a hacer. Mayormente porque no tiene ni pies ni cabeza que tras haber detenido una invasión alienígena y haber evitado una guerra contra un Reino Submarino, Mr Wayne tenga las narices de menospreciar a la magia como factor desequilibrante de la realidad tal y como se conoce.  Supongo que de alguna manera hay que preparar al espectador para que no le chirríe que un humano corriente y moliente se codee con espíritus vengadores, magos, hechiceros y demonios. Esto es DC y por lo tanto, todo debe girar en torno al lucimiento del justiciero disfrazado de murciélago.  No obstante, a pesar del Batmancentrismo, la cinta avanza aceptablemente mostrándonos una relación amor y odio entre Constantine y Zatanna aparte de  las habilidades y motivaciones de Deadman, Swamp Thing y Jason Blood/Etrigan.

El abuelo de mi hijo burlaba a la muerte introduciéndose en unas fosas…pero no creo en la magia.

Cuando todos los indicios apuntaban en una dirección, la de Félix Fausto. La trama nos revela el verdadero autor intelectual del caos místico desatado sobre la tierra. Nada más y nada menos que el fruto de una promesa de poder ilimitado y vida eterna que acaba derivando en el retorno de un viejo conocido de Jason Blood.

 

Uno esperaría este previsible giro de guión en un capítulo de relleno de una temporada de 24 episodios de una serie de acción palomitera tipo Hawai 5.O, pero no en una producción cinematográfica con un presupuesto importante. ¿No? Pues eso, que colocar al viejecito moribundo como la mente maestra de todo para luego convertirlo en un pelele ciego de ambición y ahogado por la desesperación, es algo así como dar por finalizada una batalla a muerte porque las madres de los oponentes se llaman igual.

Mi ácido comentario le quita al sueño a directivos de Warner Bros, Chris Terrio y a Zack Snyder. Lo sé.

También es para hacerse mirar que si enfrentas por segunda vez a un Green Lantern, poseedor del arma más poderosa del Universo, contra Batman…repitas la misma forma de derrotar al portador del anillo de la voluntad que en Justice League War. Pero ya sabéis que  ante la duda…”he can do anything, because he is Batman”.

Al final el mal es vencido y  erradicado por lo que los héroes supervivientes, voluntarios o involuntarios, vuelven a su rutina. Lógicamente la veda para las amenazas mágicas se ha abierto y a la Liga de la Justicia no se permitirá el lujo de no tener en nómina a especialistas en ese campo. La Justice League Dark…ha nacido.

 

De nuevo y ya van unas cuantas veces, DC desaprovecha la oportunidad para atisfacer a sus fieles seguidores y atraer a nuevos incautos a sus dominios, Justice League Dark se queda a medio camino entre ensalzar una etapa más del camino tormentoso camino de Batman en este mundo y convertir a John Constantine en un matón de instituto con un gran corazón.

 

Lo mejor: Orquídea Negra.

Lo peor: Un mapache modificado genéticamente hace mejor de tipo duro con una moralidad cuestionable, que uno de los hechiceros más poderosos del Universo DC.

Nunca pensé que diría (o escribiría) esto, pero después de 8 años en los que se han acumulado varias películas y series de una notable calidad convirtiéndose en materialización de los sueños más recónditos de los fans ncondicionales del mundo del cómic entre los que me incluyo; el modelo Marvel ideado por el visionario Kevin Feige empieza a mostrar ciertas fisuras que vician ese soplo de aire fresco que han representado. Una sentencia que si bien no es definitiva y seguramente pueda cambiar de veredicto durante el transcurso de la recientemente iniciada Fase 3; no deja de ser la mejor definición posible para lo que ha supuesto el visionado de Marvel’s Luke Cage en Netflix.

 

luke-cage

La serie desde su primer minuto de metraje presenta una apuesta ambiciosa y lo que es más importante, una evidente diferencia en cuanto a la ambientación si se compara con sus dos predecesoras y/o compañeras de subuniverso televisivo. Anque no fueron pocas las voces (quizá solamente las que resuenan en mi cabeza de vez en cuando)que se atrevieron a catalogarla la “The Wire Marveliana” por su visión cruda y desedulcorada del Harlem de las minorías raciales, una forma sutil de decir conjunto de etnias que no son blancas;  lamentablemente hay que reconocer que Luke Cage se queda a medio camino en su desarrollo como producto sólido y sin puntos débiles.

Por más que la presentación de Cottonmouth como exitoso hombre de negocios, cuya financiación viene principalmente de sustancias perjudiciales para la salud, sea coherente y capaz de generar empatía con el espectador. A pesar de que la introducción de otros miembros de su mitología como Mariah Dillard, Shades o Willis Stryker se nutra con acierto de la fuente original. Aunque el peso otorgado a personajes femeninos enriquezca la trama principal por la calidad actoral de las actrices  y no se deba a un mero cumplimiento de una cuota. Pese a que trate de una forma abrumadoramente verosímil el problema racial (o étnico) en EE.UU. La serie no se sostiene o por lo menos, no tan bien como debería con semejantes mimbres.

Podemos encontrar la causa en las tres producciones audiovisuales predecesoras de Marvel’s Luke Cage, las cuales han marcado un patrón de desarrollo con el que la serie del hombre anteriormente conocido como Carl Lucas no encaja, no se descubre la rueda al declarar que una duración obligada de 13 episodios no siempre puede desembocar en un producto bien trabajado.  Tener que dedicar por obligación, un par de episodios iniciales para introducirnos en la historia, un episodio de orígenes del protagonista y también del antagonista, un episodio íntegro para la batalla final…entre otros…no ayuda, convirtiendo además en predecible un producto que no cuenta con una trayectoria lo suficientemente dilatada como para ofrecer variantes diferentes a su planteamiento inicial.  Y ese es el quid de la cuestión, Luke Cage es más conocido por sus andaduras junto a otros personajes de la Casa de las Ideas que por sus anddanzas individuales; una escasez de bagaje individual que irremediablemente condiciona su adaptación a la pequeña pantalla y que puede dar una idea del camino a seguir por Luke Cage tras el esperado estreno de Los Defensores.

La ansiada continuación de las aventuras de Niebla, el “hijo de las brumas” que se mueve entre el mundo de Dentro y Fuera (de los Cristales de Espejo Rotos) no ha defraudado; basicamente porque la autoimpuesta cruzada personal del heredero al trono de los gitunos no es el único aliciente de esta lectura. Un innegable acierto por parte del autor, demostrado en cómo conceder a la gran mayoría de personajes de su historia, del carisma necesario para dotarles de un trasfondo merecedor de atención.

Niebla y el Señor de los Cristales Rotos. Vol II-Reseña

 

Una cuidada telaraña argumental de la que no se escapan las dos hermanas que en el París actual, se enterarán:

De la verdadera naturaleza de Nina y lo impredecible que se ha vuelto su relación con Hans. De los sentimientos que la muchacha de origen judío despierta en Niebla. De las reales intenciones de Acero para con su hermano mayor, su padre y su pueblo. De como el pasado de Katto vuelve para darle dónde más duelo. De la causa de la inmunidad a la magia de los Capas Negras y cuáles son sus planes para el Reino de los Cristales Rotos. De las motivaciones de Lord Black para hacer lo que hace. De las acciones llevadas a cabo en el pasado por el Señor de los Cristales Rotos y porqué sólo unos pocos privilegiados/desgraciados las recuerdan.

 

A pesar de que la trama lejos de cerrarse parezca multiplicar sus incógnitas y por más que la inmensidad del Reino de los Cristales Rotos se vea centrada únicamente en la Praga de Dentro; el ritmo de este libro es lo suficientemente frenético como para lograr que el lector conecte con la fantasía más épica e inocente; y por extensión, la más básica. Puesto que, como bien he insistido en dejar claro en la reseña del volumen I; todos y cada uno de los recursos literarios propios del género se combinan de forma que ninguno flojea o está fuera de lugar.

 

Dicho esto, o más apropiado escrito esto; sólo nos queda esperar que el Volumen III mantenga el listón y siga demostrando que en lo que concierne a la lectura “lo que importa no es el destino, sino el viaje”.

 

He de reconocer que siempre he sentido predilección por esas lecturas en las que es fácil indentificar, sin margen de error, todos y cada uno de los tópicos del género al que pertenece. Una especie de código interno de cuyo cumplimiento depende el buen funcionamiento de la novela y por extensión mi recomendación de su lectura. Son éstos, unos requisitos, que catalogo de innegociables; cuando la trama se halla relacionada con la investigación de una serie de asesinatos cuyo autor pone contra las cuerdas física y mentalmente a los inspectores encargados del caso. Todo lo que encontramos grossomodo en El Escultor de Cadáveres de César García.

 

El Escultor de Cadáveres de César García-Reseña

Una vez cada venticuatro años, un asesino mata a ocho jóvenes sin conexión alguna entre ellos para desaparecer sin dejar ningún rasto, a excepción de un peculiar tautaje en el pecho de sus víctimas. Al menos así ha sido desde 1966,  según las informaciones manejadas por el Inspector Sanders,  el Inspector Skroto y el Inspector Bosco Black. Tres agentes de personalidades diferentes que deberán hacer a un lado sus diferencias, además de luchar individualmente y en equipo, contra sus demonios internos si quieren meter entre rejas al escurridizo a la par que  eficaz…escultor de cadáveres.

Resulta obligado e inevitable destacar la verosímil interacción entre los tres personajes protagonistas anteriormente citados, tres representantes de tres estilos tan diferentes como dentro de la legalidad a la hora de esclarecer los hechos dentro de una investigación policial. No obstante, lo que más llama la atención una vez se han devorado todas las paginas de este libro es la presencia velada  del elemento sobrenatural. Un recurso que sirve para concebir la trama como realista y desvía con acierto nuestro foco de interés de una explicación fantástica sin fisuras ni cabos sueltos. En último lugar, haremos mención del asesino cuya razón de ser permanece en el más estricto secreto hasta prácticamente el final. Una decisión que lejos de ser brusca y fruto de la falta de ideas, obedece a uno de las técnicas de escritura más complicadas de poner en práctica.  No hacer coincidir el foco de atención del lector con el desarrollo de la historia.

 

Ritmo trepidante, personajes tan desgraciados que les acabas cogiendo cariño y un misterio que supera la capacidad de análisis y de comprensión humana. Si fuera tan fácil aunar todas estas características (entre otras) y escribir una historia que merezca la pena ser leída…cualquiera podría hacerlo.

 

 

El lanzamiento del año y quizás el más importante del rap en este país ya está en la calle, o como sería más apropiado decir en los tiempos que corren, ya se encuentra en formato físico y en todas las plataformas digitales; hablamos del LP El Círculo, la última referencia en solitario del mayor talento (indiscutiblemente) de habla hispana en lo que concierne al arte de ensamblar palabras, cajas y bombos.

 

El Círculo de Kase.O-Reseña

 

Es imposible entender la carrera de Kase.O, sin declarar que su talento ha sido capaz de infiltrar el género musical que como nadie practica; en el repertorio personal de oyentes, iniciados  o no, de este país y gran parte de América Latina. Una capacidad de persuasión lírica que le ha llevado a sufrir una evolución, que si bien en algunos momentos parece alejarle de los canones de la cultura Hip Hop, acaba evidenciando que sus habilidades creativas son demasiado excepcionales como para cumplir únicamente un número determinado de requisitos o solamente satisfacer a un público específico.

Una envidiable utilización de estilos a la carta y/o gusto del consumidor de la que Jabato Jones hace gala desde la primera frase de El Círculo, donde nos transporta (in)voluntariamente a la época de sus maquetas dejando claro que durante su camino recorrido desde entonces hasta ahora, nadie ha logrado ponerse a su altura. Una verdad como un templo que adquiere su máxima expresión en el que podría ser el mejor corte del disco, Yemen, una retahíla de rimas demoledoras para quienes osan usurpar el trono dondedesde hace años regenta el mc autodeminado como Versátil. No sin antes demostrar que a pesar de su dilatada y exitosa carrera y innegable rol como competente  movedor de masas; sigue con los pies en la tierra y sufre, o por lo menos se desespera como el que más, con el devenir de los acontecimientos en la política de este país; como demuestra en el corte Esto no para.

Pero si el buen hacer del egotrip y  la denuncia social han sido elementos reconocibles en las letras de Kase.O desde su día 1 con el micrófono en la mano, también lo ha sido su amor a la botella, o su contenido siempre que éste fuera licor. Un capítulo de su vida y obra al que ha querido dar un espacio en este Círculo con Viejos Ciegos, de la mano de otros dos grandes abrazafarolas como son Hate y Xhelazz. Cerraremos este apartado del disco, el de los orígenes del mc del bario de La Jota, con dos cortes:

El primero, Rap Superdotado; donde se reúne con sus mejores aliados en esto de traspasar fronteras con la música, regalándonos lo que mejor saben hacer, llámenlo ritmos gordos y párrafos apabullantes…yo prefiero llamarlo rocas.

El segundo, No sé qué voy a hacer; pues yo creo que sí lo sabe convertir a todos los mcs en una legión de Ícaros…porque como bien dijo hace tiempo, su estilo es como el Sol.

Mención aparte para Pavos Reales, un buen tema con lo más granado del reggae nacional del que uno tiene la sensación de verlo desubicado en el conjunto de este disco.

Y ya sólo queda mencionar la otra cara del disco, en la que si bien he de admitir que me ha defraudado cometería una grave injusticia al no reconocer su complejidad y atrevimiento. Y es que no tiraríamos de tópicos y de clichés al declarar que Javier Ibarra Ramos ha utilizado el Círculo para desnudar  su alma, ha optado por sentarse en un diván y confesar sin tapujos todas y cada una de las inseguridades que (quizá) le llevaron y llevan a ser un trovador moderno tan alabado. En canciones como Triste Guapo Tarde o Basureta, se narran episodios alejados del glamour de aquel que se sabe superior e impropios de quien cual Rey Midas de su desempeño, todo lo que toca se convierte en oro. Un voluntario descenso a los infiernos de la introspección que no por ser fácil identificarse con él, lo es también su proceso de elaboración.

No obstante, no todo puede ser un cúmulo de experiencias negativas grabadas a fuego en la mente del Señor Ibarra, y por consiguiente difíciles de superar para el susodicho. Dado que Mitad y mitad, Mazas y Catapultas junto con Amor sin claúsulas dan prueba de la llegada de una persona a su vida que ha sido vital para ayudarle a asimilar toda esa negatividad como algo inherente a la vida, permitiéndonos ser testigos de todas las fases de su relación.

Ya en último lugar pero no por ello menos importante, Repartiendo Arte, claro reflejo de la constante a la par que tormentosa búsqueda del artista de la perfección en su obra. Outro…cuando más amor das, mejor estás”…sobran palabras.

Sólo añadir que como buen artista de éxito e influencia  más que contrastada, Kase.O había levantado una expectativas que era casi imposible cumplir en su totalidad. Complacer a un número tan enorme de seguidores debe de ser una responsabilidad que puede hacer dudar al más confiado, de ahí que su decisión de hacer en el Círculo lo que él ha deseado y no lo que mejor podía encajar en el panorama de la música actual es de aplaudir. Podremos atribuirle muchos calificativos a este disco, pero seguramente de los que más se ajustaría es completo. Pinceladas sutiles de varios estilos e inquietudes en las que Kase.O se defiende, apabulla y maravilla a partes iguales; dejando fecundados innumerables de oídos sensibles.

 

P.D: Disculparán quienes estuvieron involucrados en los diferentes apartados de la producción del disco que no les haya mencionado a ellos o a su labor, el Gran Maestro lo eclipsa todo.

 

 

 

Hay quien jura (y perjura) que el proceso de creación de una buena novela no dista mucho del de un suculento plato, al requerir ambos de una elaboración minuciosa y perfeccionista en la que unos buenos personajes harían las veces de ingredientes,  una trama sólida se vería indudablemente relacionado con los pasos a seguir en la receta y el marco espacio-temporal sería la presentación del manjar culinario. Es ésta una teoría por la que siempre he tenido cierta debilidad, pero que (desgraciadamente)  nunca he tenido la oprtunidad de tener entre mis manos un modelo que se ajuste a la perfección a los parámetros expuestos.  Por lo menos, hasta que adquirí El Rincón de las Tormentas de César García.

 

El Rincón de las Tormentas-Reseña

 

Abel y Caín, Caín y Abel…dos hermanos gemelos que además de sus diferentes complexiones y opuestas personalidades, presentan una diferencia que les hace depender el uno del otro de un modo casi demencial. Caín puede sanar prácticamente cualquier afección Abel es capaz de provocar la más dolorosa de las muertes con sólo proponérselo.  Un par de dones (o maldiciones) que les han acompañado desde su niñez y que inevitablemente les ha convertido en lo que son en la actualidad. Un conserje de universidad privada con planta de portero de discoteca y narcotraficante en su ratos libres en el caso de Caín, un profesor de universidad con nulas habilidades sociales en el  caso de Abel.

Afincandos en un inhóspito lugar conocido como El Rincón de las Tormentas, un refugio al que llegaron huyendo de un turbio pasado y sobretodo como método de desentenderse por completo de su familia. Los dos hermanos llevarán lo más parecido a una vida plácida, hasta que una acusación de asesinato sobre uno de ellos les haga plantearse lo beneficioso de su relación fraternal y la legitimidad o no de sus actos en los usos dados a sus dones. Una especie de lectura de cartilla que desestabilizará física y mentalmente a los dos hermanos.

César García demuestra una vez más que sabe manejar los tiempos del suspense como pocos autores del género, dotando a cada una de sus páginas de una tensión tan adictiva como impredecible y por supuesto, adentrándonos en la psique de cada uno de sus personajes con el fin de empatizar con sus decisiones y lo que las impulsan. Con una versatilidad de registros que consigue plasmar el día a día de un miembro de la jet set social o el de un amo y señor de los bajos fondos. Toda una apuesta segura a la hora de elegir una novela paranormal, con tintes de Thriller y género policíaco.

 

Siempre he pensado que quienes nos criamos o nacimos en los ochenta; tenemos la sana costumbre de hacer pasar, sin poder o querer evitarlo, por un exhaustivo control de calidad a cualquier producto de entretenimiento relacionado con la fantasía o la ciencia ficción que optamos por leer o visualizar. Un minucioso análisis que intuyo se debe a un deseo de reproducir las mismas sensaciones que obras de los géneros anteriormente citados provocaron en nuestra niñez y/o juventud.  Es este un proceso de búsqueda que si bien acaba resultando la gran mayoría de veces agotador e infructuoso, en contadas ocasiones desemboca en un  placentero viaje a nuestro particular “Aquellos Maravillosos Años”…por lo menos en lo que concierne a quien escribe estas líneas, quien ha quedado gratamente satisfecho tras la lectura de Niebla y el Señor de los Cristales Rotos.

 

Niebla y el Señor de los Cristales Rotos de César García-Reseña

 

Dos hermanas intentan soportarse mutuamente durante una lluviosa noche parisina, cuando la aparición de una figura misteriosa de dudosas intenciones para con una de ellas. Les revela la existencia de un libro cuyo contenido narra unos acontecimientos difíciles de definir como fieles a la realidad. Debido a la mezcla de escenarios y épocas tan propios de la cultura general como la República Checa previa a la Segunda Guerra Mundial con una especie de dimensión paralela a la nuestra donde la magia es inherente a todo ser vivo. Como comprobarán Hans y Nina quienes por azares del destino se ven obligados a viajar al mundo de Dentro en compañía y bajo supervisión del tan enigmático como resolutivo, Niebla.

Con una visión un tanto desenfada y bastante gamberra de las criaturas mágicas de siempre, César García nos presenta un mundo lleno de posibilidades para sus habitantes aunque con una jerarquía social y política bien estructurada. Donde, como marcan los canones, una amenaza se cierne sobre él con una virulencia tal que la supervivencia de dicho mundo y su paralelo peligran. Y únicamente la valentía y fuerza de voluntad de Niebla parece ser capaz de revertir esta situación, aunque para ello tendrá que vencer a los temibles capas negras y a algún que otro rival de igual o maor peligrosidad.

Magia a borbotones, gatos que hablan con una labia y poder de seducción que harían palidecer a Don Juan de Marco o a Casanova, brujas, druidas, Señores del Tiempo, hechizos irrompibles, triángulos amorosos…son sólo algunos de los elementos que utiliza César García para llevarnos de vuelta a aquella época en la que los cuentos de hadas y sus personajes tenían la capacidad de traspasar la pantalla o las páginas de un libro.

Al incluir la cadena Fox en su programación del pasado curso televisivo, el famoso cómic de la editorial Vertigo (sección de DC Comics), no eran pocas las voces que intuíamos que esta serie no sería sino una adaptación bastante edulcorada del material original. Una apuesta no demasiado arriesgada pero que permite explorar matices del personaje de la historia, que de no contar con el amparo de la pequeña pantalla no hubieran visto jamás la luz.  Un conjunto de características que convierten en la primera temporada de Lucifer, en un producto con sello propio.

Lucifer 1º Temporada: El Diablo por conocer

La premisa de la serie establece el siguiente escenario; Lucifer agotado de gobernar el  Infierno y hacer sufrir lo indecible a quienes relamente lo merecen, decide abandonar su trono y asentarse en la tierra, concretamente en la ciudad de Los Ángeles; es bastane aunque rebuscada, bien es verdad que también es fácil de asimilar y acorde con los tiempos que corren.  Dado que, sinceramente, ¿quien no ha deseado alguna vez romper con la vida que lleva y empezar de nuevo en otro lugar, a poder ser a kilómetros del original? Y quizá esta es la única coincidencia con el cómic, bueno esa y la consabida relación amor-odio que “el  portador de luz” tiene con su padre, el Todopoderoso o el Altísimo.

Pero centrémonos en los personajes caracterizados en la serie, Mazikeen o la mano derecha de Lucifer, quien acabará por confesar que ha sido arrastrada a unas” vacaciones”  que ella no ha pedido ni deseado, llegando a desarrollar una autonomía y capacidad de decisión  que esperemos sea mejor explorada en la (ya confirmada) segunda temporada.

Lucifer 1º Temporada: El Diablo por conocer

Y qué decir de Amenadiel, la otra cara de la moneda que es Lucifer, su hermano en esta versión. Un ángel de lealtad y objetivos inquebrantables, que a lo mejor por desempeñar funciones para las que no estaba preparado, acaba recorriendo el mismo camino que su hermano. Eso sí, con ligeras variaciones en las etapas.

Lucifer 1º Temporada: El Diablo por conocer

Imposible olvidarse de la protagonista femenina, la detective Chloe Decker. Quien en un principio deja al espectador un tanto desencajado al convertirse en objeto de interés y casi fijación obsesiva de un ser inmortal, a lo largo de los episodios planta una serie de semillas sobre el porqué de su impacto en la cabeza (y el cuerpo) de Lucifer.

Lucifer 1º Temporada: El Diablo por conocer

Se podría decir que a pesar de aportar una visión del carácter de los ángeles y demonios mostrada  en otras series (¿alguien ha dicho los hermanos Winchester?). Lucifer sabe desviar la atención del espectador para entretener con un revisionado de las buddy movies, ¿o debería decir series?, lo suficientemente atípico como para interpretar cada giro de guió como algo innovador o rompedor de moldes. Lo que significa que en absoluto nos encontramos ante un producto fresco, pero sí perfectamente preparado y presentado, del que solamente hemos probado el primer bocado. Queda averiguar cuántos somos capaces de saborear antes de que el alimento se deteriore.

En el apartado de novedades en la parrilla televisiva estadounidense de este último año, nos hemos encontrado con esta serie cuya carta de presentación se define como una vuelta de tuerca a la forma en la que se presenta a las grandes agencias de seguridad de dicho país, en este caso el FBI. Una organización que verá tambalear sus cimientos y la capacidad de análisis de algunos de sus más laureados dirigentes, al producirse  la aparición de  una mujer dentro de una bolsa de deportes en pleno Times Square, que es incapaz de recordar cómo ha llegado hasta allí o algún otro dato relevante o no de su vida, motivo por el cual recibirá el nombre de Jane Doe.

 

Blindspot 1º Temporada: Reinventando al Caballo de Troya

Un misterio tan grande como el origen de los múltiples tatuajes que recorren la totalidad del cuerpo de la mujer, los cuales se hayan estrechamente relacionados con crímenes  del pasado cuya resolución estuvo lejos de culminar y con delitos que están a punto de cometerse en suelo estadounidense. Una valiosa información que obligará al FBI  a crear un grupo específico dedicado íntegramente a averiguar la verdadera identidad de Jane Doe y el porqué de los garabatos de tinta en su piel.

 

Blindspot 1º Temporada: Reinventando al Caballo de Troya

Unos esfuerzos que lejos de verse recompensados, introducirán a los agentes del FBI en una interminable espiral de enigmas y secretos en la que se pondrán a prueba la confianza entre los miembros de esta subdivisión especial. Además de obligarles a enfrentar a sus propios fantasmas, ya provengan éstos de su pasado más lejano o del más reciente.  No obstante, si los dilemas personales de cada uno de los defensores de la ley y el orden dan mucho juego y por lo tanto facilitan la conexión entre el espectador y el casting…el punto álgido se alcanza cuando se descubre la verdadera finalidad de la irrupción de Jane Doe en las vidas de los agentes involucrados en “su caso”.  Un motivo que si bien resulta poco original, pues no es sino un plan maestro de una organización secreta que ansía modificar el funcionamiento del gobierno de los EE.UU en su beneficio, sí que nos deja un amplio abánico de posibilidades para una confirmada segunda temporada dado el estado en el que deja la relación entre compañeros de trabajo que han llegado a considerarse entre ellos como  una familia.

 

Lo mejor: Jamie Alexander se reafirma como una actriz con mayor repertorio del visto en la saga cinematográfica Thor y la añorada Kyle XY. La dupla geek  Patterson y Dr Borden es la definición gráfica de química en pantalla.

Lo peor: Kurt Weller es creíble como macho alfa, pero como nada más.