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Durante los últimos años (Pixar mediante) el cine infantil de animación ha logrado desarrollar lo que (bien o mal) podríamos denominar las películas cebolla, una serie de cintas cuyo target son espectadores que no hayan alcanzado la preadolescencia, pero que a su vez albergan una amplia gama de guiños, referencias, alusiones a elementos de la cultura popular de una forma tan sutil, que sólo quienes cuentan con mayor experiencia pueden asimilar.  Un proceder habitual, seguramente más evidente en la última película de la factoría audiovisual de Walt Disney que he tenido el gusto de ver, Big Hero 6.

Big Hero 6 (Reseña) Homenaje o déjà vu resultón

Concebida a partir de un comic de Marvel con el mismo nombre, el filme nos presenta nada más empezar al protagonista principal de la historia Hiro Hamada. Un auténtico niño prodigio que no enfocará sus excepcionales capacidades intelectuales en aquello que menos problemas le podría acarrear. Y sólo con la ayuda de su hermano, los compañeros y profesor de éste…establecerá un reposicionamiento de prioridades. Una especie de reconversión que peligrará cuando la tragedia azote la vida del protagonista y sus aspiraciones y/o opciones de entretenimiento pasen a un segundo plano. Siendo en ese momento de la película donde entra en escena el coportagonista, Baymax, un robot-androide creado para ser un botiquín andante para la humanidad.  Lógicamente, este será un propósito del que será desviado al convertirse en la pieza clave para la resolución de un misterio. Una tarea hacia cuyo cumplimiento arrastrará también a un grupo singular y carismático de superdotados.

Big Hero 6, es divertida, entretenida y lamentablemente difícil de clasificar. Ya que se halla repleta de menciones veladas a un buen número de películas de variados géneros de los que se nutre con una sencillez asombrosa. Resultando imposible no acordarse de El Indomable Will Hunting cuando se intenta orientar las habilidades de Hiro a menesteres más legales, o de la saga Terminator (la segunda entrega para ser exactos) en cada escena que comparten el susodicho y su robot protector-sanador, incluso de cierto grupo de seres con habilidades excepcionales que trabajan como un equipo-familia (X-Men, 4 Fantásticos…) relacionados con Stan Lee quien también realiza un cameo en la cinta.  Quizá por ello es más disfrutable si cabe, haciendo las delicias de niños por su mensaje y atmósfera repleta de positivismo y buenos deseos, además de retar a adultos a encontrar ciertos mensajes subliminales.

 

Las instrucciones no podían ser más sencillas, 20th Century Fox sólo tenía que hacer una cosa para quitarnos el mal sabor de boca que dejó su última adaptación cinematográfica superheroica.  Algo tan simple, y parece que bastante complicado a juzgar por lo reacio que se muestran a ello varios directivos, como tener en cuenta el material original.  Obteniendo así una suerte de camino de baldosas amarillas por el que tanto conocedores como desconocedores de los cómics puedan encontrar un nexo común. Una intención que se aprecia en esta primera película, que no primera aparición cinematográfica, de Deadpool.

Deadpool (Reseña)-Redenciones y otros menesteres

La película ya desde sus créditos de inicio, no busca ser otra cosa que un traslado de la esencia de las viñetas a la pantalla, cosa que el espectador no puede hacer otra cosa que agradecer.  Ya sea por su grado de familiaridad con el cómic o por tener la oportunidad de degustar un producto audiovisual fresco y poco convencional. Una esencia que no es otra cosa que un planteamiento gamberro del camino del superhéroe, llenando los 108 minutos de la cinta de tal cantidad de gags que recuerda las versiones más entretenidas de aquel cine para adolescentes de finales de los 90 y principios de siglo-milenio.

No obstante, cometeríamos un error si catalogásemos la película como una simple retahíla de chistes sobre los canones del comportamiento heroico. Al contar ésta con un romance como eje de la historia y unos notables antagonistas; que si bien se ven condenados a convertirse en carnaza para el lucimiento de las habilidades de combate del protagonista y ven reducido su desarrollo y complejidad psicológica  por la (normal) duración de la cinta, hay que reconocer que cumplen de sobras su función de tipos duros e implacables capaces de llevar al límite a quien se interponga en su camino.  Mención aparte merece la aparición de un par de miembros del grupo con habilidades  extraordinarias más conocido de Marvel,  hasta que fueron  remplazados por otro de carácter menos humano, nótese la ironia.  Un par de papeles secundarios y estelares que nos obliga a plantearnos hasta donde habría llegado el éxito del universo cinematográfico de Marvel de haber contado con todos sus activos disponibles desde el primer día.

 

En resumen, Ryan Reynolds finalmente se ha podido quitar la espina clavada con el género de superhéroes (Oa) y con este personaje maltratado en aquel filme del tipo del adamantium, del que oímos hablar bastante gracias al recurso de la cuarta pared. Además de demostrarle a la Fox y a cualquier otro estudio que aspire a ofrecernos historias de tipos con mallas y capas, que el asesoramiento de gente experta en la materia y la opinión de los fans es digna de ser valorada. Gracias a él, podemos asegurar que la percepción de esta clase de películas por el gran público ha mejorado…o como mínimo está más abierta a la aceptación. Y así ganamos todos.

 

P.D: Hay otro actor con cuentas pendientes con el género de superhéroes, cuya prueba de fuego tendrá lugar en poco más de un mes. Veremos si sigue el mismo camino que el Mr. reynolds.

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El pasado 27 de enero tuve la oportunidad de participar en el programa radiofónico Justicia Poética para hablar de mi libro, a la par que el resto de invitados Shokiesenc & Simple, presentaban y comentaban impresiones sobre su último trabajo Cenizas. Fue una entrevista, distendida, amable y repleta de la complicidad que te aporta el, quizá no ser amigo de todos los involucrados pero sí colega, lo que favoreció el buen ambiente reinante durante todo el programa.

Simple, Shokiesenc & Joel Mutombo en Justicia Poética

 

En resumen, que fue todo un placer compartir micrófono y recordad batallitas con los allí presentes. Espero y deseo poder repetir la experiencia.

 

entrevista justicia poética

 

Hubo un tiempo en el que se estableció como peaje ineludible a la hora de presentar al gran público un nuevo superhéroe, el dotar a ese defensor de los oprimidos (o aspirante a ello) de una categoría moral por encima de la media; o como mínimo claramente superior a la de su archienemigo.
No obstante, el agotamiento hasta la saciedad de esta fórmula creativa, ha obligado a los implicados en la elaboración de historias protagonizadas con tipos con mallas y capas, a recurrir otros condicionantes de la personalidad de los justicieros, vigilantes, vengadores… Técnica bienvenida y bien hallada, en el último eslabón del Universo Cinemático-Televisivo de Marvel, la transgresora a la par  que ejemplar Marvel’s Jessica Jones.

Marvel's Jessica Jones (Review)-Reinventando al Superhéroe

Marvel’s Jessica Jones (Review)-Reinventando al Superhéroe

Hay quien dice que cuando algo funciona bien es mejor no tocarlo, principalmente porque los resultados obtenidos tras la alteración disten mucho de ser tan excepcionales como antes de ella. Una máxima que si bien no es una ley inalterable sí que requiere de dosis industriales de suerte y “savoir faire” para saber cuando debe ser aplicada. Afortunadamente para los amantes de los buenos productos audiovisuales, Marvel Studios sabe cómo y cuándo arriesgar.

Justo cuando se acusaba al imperio cinematográfico, basado en la casa editorial fundada por Martin Goodman, de producir exclusivamente contenidos carentes de la madurez y profundidad psicológica necesaria para cautivar a un público más adulto y/o maduro. La expansión mediante el canal de televisión en streaming Netflix tiró por tierra ese mantra regalándonos dos candidatas a series de culto del género televisivo comiquero. Y es que tanto Daredevil como Marvel’s Jessica Jones reinventan el camino del individuo con habilidades especiales hacia la , siendo la  segunda la que nos ofrece una visión menos idealizada y más enrevesada.

En primer lugar dejaremos claro que Jessica Jones no quiere ser una heroína ni de lejos, una impresión perceptible hasta por el espectador menos hábil de su adaptación televisiva. Un propósito del que se verá obligada a dejar de huir, por culpa del (sin el más mínimo espacio a la discusión) el villano mejor construido del Universo Cinematográfico de  Marvel. Una suerte de cabo suelto de su pasado que es necesario atar, bajo seria amenaza de destruir ya no sólo su ya de por sí desequilibrada vida sino la de todo aquel que se cruce en su camino.

Marvel's Jessica Jones (Review)-Reinventando al Superhéroe

Marvel’s Jessica Jones (Review)-Reinventando al Superhéroe

Por si no fuera poco este vía crucis en forma de archienemigo-friendzoner, que debe emprender nuestra poco procedimental detective como compensación a sus habilidades sobrehumanas. La aparición de unos secunadrios cuyas condiciones y potencial distan de los de las personas normales y corrientes, no hace sino reafirmar la imposibilidad de un abandono por su parte de las cruzadas sobrenaturales.  Hablamos principalmente de Luke Cage, Trish Walker y Will Simpson quienes sin lugar a dudas serán más y mejor desarrollados durante la ya confirmada segunda temporada.

En definitiva, la serie de Jessica Jones se debe de analizar como una oda a la negación a jugar con las cartas que nos ha dado la vida, una rebelión contra ese plan supremo en el que todos tenemos que formar parte lo queramos o no. Una conclusión a la que llega nuestra investigadora privada sin no pocos sobresaltos, ya que inspirándonos en un más que probable futuro compañero de fátigas “un gran poder es mucho más que una gran responsabilidad, es un contrato de claúsulas ineludibles” más aún si perteneces al bando de los buenos.

 

En una de mis cada vez menos frecuentes, discusiones sobre cine con un buen amigo y mejor crítico de cine.  Surgió el intercambio de cuerpos como uno de los temas que inundaron gran parte de la taquilla del cine de los 80, para convertirse en recurso residual en producciones cinematográficas de décadas posteriores. Destacando por encima de todas, una que bajo nuestro humilde punto de vista ofrecía una amable revisión del complejo de Peter Pan aderezada con una particular exploración del indomable mundo de los deseos cumplidos. La película en cuestión era Big (Quisiera ser grande).  

Cine de los 80-Big (Quisiera ser grande)

Cine de los 80-Big (Quisiera ser grande)

Empezando por una obviedad, la que atañe a a la calidad actoral del dos veces ganador del Oscar, Tom Hanks, quien desde su primera aparición en pantalla nos ayuda y mucho a conectar de inmediato con nuestro niño o pre-adolescente interior. No deberíamos obviar las múltiples cuestiones planteadas por la cinta a cada cual más transcendental. Ya que, siendo el desencadenante de la trama una llamada de auxilio para acabar con una existencia insoportable por más tiempo. La especie de Tierra Prometida a la que arriba el protagonista de la historia al ver su deseo concedido es sin lugar a dudas, cualquiera menos la soñada o imaginada. Una desilusión que implicará, como mínimo, considerar la propuesta de dejar las cosas tal y como estaban en un principio.

Cine de los 80-Big (Quisiera ser grande)

Cine de los 80-Big (Quisiera ser grande)

Y básicamente, esa es la esencia del film. El tirar por tierra, desmitificar, rebajar o bajar de su pedestal la creencia de que lo que sea que obtengamos como respuesta a nuestras plegarias por más justificadas que éstas sean, no tiene porqué ser lo más conveniente para nuestros intereses. Una lección que vas aprendiendo con el paso de los años, al percatarte de que ninguno de tus jefes será jamás tan comprensivo y alentador como Mcmillan y  que no te resultará tan fácil deshacerte de indeseables como Paul Davenport. Seguramente, el precio a pagar por encontrar a  compañeros de fatigas de la talla Billy y Susan.  Un proceso constante e interminable el de crecer y/o madurar que nos permite valorar con la importancia que merecen lo vivido, una vez que nos atrevemos a echar la vista atrás. Un ejercicio el cual recomiendo encarecidamente, las sonrisas cómplices son impagables.

El concepto de los Vasos Comunicantes, aplicado principalmente en el campo de la Física, estipula lo siguiente:

“Si un conjunto de recipientes están comunicados por su parte inferior  y se vierte un líquido homogéneo en cualquiera de ellos dejándolo en reposo.  Observaremos que, sin importar la forma o el volumen de los vasos la superficie superior del líquido alcanzará en todos ellos el mismo nivel”.

VASOS COMUNICANTES

A vueltas con los Vasos Comunicantes

Una teoría cuya aplicación fuera del campo de las ciencias, siempre me empeñé a relacionar con un equilibrio de fuerzas al que aspira, por norma, la naturaleza en pos de alcanzar la perfección, la armonía, la belleza… Una suerte de ajuste de la balanza que de ser extrapolable al mundo del deporte del balón y de las porterías, nos debería servir para entender la eterna dicotomía Barça-Madrid. 

Desde tiempos inmemoriales, o lo que es lo mismo,  desde que los programas deportivos inundan su programación con hasta el aspecto más trivial relativo a estos dos Goliaths del fútbol moderno. Las similitudes entre el equipo de Concha Espina y el más laureado de la Ciudad Condal, han dejado de ser excepcionales para convertirse en el pan nuestro de cada día. Una carrera de fondo que lejos de aminorar su marcha, ha adquirido una velocidad de crucero difícil de gestionar.

Hay quien dice que el punto de no retorno se alcanzó con la contratación por parte del equipo culé, del que dicen que es el mejor entrenador de la Historia de este deporte, Pep Guardiola. El detonante de una tiranía futbolística plasmada tanto en títulos como en un nivel de juego inolvidable, ejecutada con precisión gracias al talento y compromiso de un grupo de jugadores entre los que destacaron varios candidatos al Balón de Oro…quedando por encima de todos ellos, Lionel Messi.

Un astro de dudosa procedencia, ya que su partida de nacimiento asegura que es argentino pero su hacer en el campo indica un origen ubicado en los confines de la galaxia. Quien exhibiendo superioridad aplastante obligó al Real Madrid a fichar a golpe de talonario, su concepción de la cantera le impide hacerlo de otra manera, al único jugador (hasta la fecha) capaz de tratar de tú a tú en el terreno de juego al jugador de Rosario, Cristiano Ronaldo. Un golpe de efecto que no logró equilibrar las fuerzas lo suficiente, por lo que tuvo que agregarse a otras adquisiciones de relumbrón llamadas a neutralizar el equipo de ensueño confeccionado por el Barça. Con unos resultados como mínimo…cuestionables.

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No fue hasta la temporada 2013-2014 que esta técnica pareció surtir efecto, cuando el conjunto presidido por Florentino Pérez se alzó con su ansiada Décima Champions League mientras que el Barcelona no conseguía ningún título durante esa campaña. Una situación de desventaja que este último quiso revertir haciendo lo que llevaba tiempo sin hacer, despedir a un técnico tras una única temporada y desembolsar una cantidad mareante de dinero por un jugador top. 

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Unas decisiones que volvieron a colocarle por encima de su eterno rival obligando a éste a mover ficha. Una presión que fue manejada de la misma forma que se había hecho hasta ahora, imitando. En esta ocasión fue con la contratación de un hombre de la casa, capaz de transmitir valores a los componentes de la plantilla. Lo que al no funcionar de la manera esperada, derivó en la contratación de un entrenador carismático, representante de una de las etapas más exitosas del club y gloriosas del fútbol de los últimos 20 años.

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El tiempo dirá si estas últimas contramedidas llegaron a buen puerto y por consiguiente, forzaron al eterno rival a tirar de hemeroteca y reproducir los movimientos realizados por el mejor club del siglo XX.

 

Temerario e inadmisible hubiera sido el no reseñar la segunda parte de la aclamada novela de Marcos Chicot, “el Asesinato de Pitágoras”. Que a diferencia de su predecesora añade al  thriller histórico ciertos tintes de modernidad, hablamos de La Hermandad.

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La Hermandad de Marcos Chicot-Reseña

 

La novela se desarrolla en dos épocas y escenarios tan diferentes como fascinantes, por un lado tenemos el Madrid del actual siglo XXI. Un claro ejemplo de la sociedad del progreso y desarrollo tecnológico personificado en la presencia de la asociación para gente superdotada intelectualmente denominada Mensa,  de entre cuyos iembros destacaremos a Daniel, Elena e Irina. Tiempo cronológico que se opone al Cartago del siglo III a.C donde operarán los ya conocidos Akenón y Ariadna, ésta última claramente afectada por noticias poco alentadoras sobre el estado de salud de su padre. Un “delicado” estado de ánimo que se verá influenciado por el retorno del único ser sobre la faz de la tierra capaz de hacer palidecer al inigualable Pitágoras.

Con estas consignas comienza una carrera contrarreloj a dos bandas, en las que acólitos e indecisos estarán obligados a posicionarse y dejar bien claras las líneas rojas de su lealtad. Una partida de ajedrez en la que las piezas pueden cambiar de color antes, después y durante su transcurso; además de no ofrecer unas reglas comunes a todos los jugadores involucrados.  Una forzada volubilidad en los personajes y sus motivaciones que recuerda al ambiente de las mejores novelas de espías, sumergiéndonos en una espiral de desconfianzas, celos y miedos que harán del lector un miembro más de la conspiración o de la Resistencia.

El autor consigue la cuadratura del círculo cerrando la trama por todo lo alto, ni un cabo suelto, ni un personaje con cuentas que saldar dejando un mal sabor de boca, ni un solo vacío a destacar en la trama que quite el sueño. Todo encaja en esta original representación de la lucha eterna entre las fuerzas del Orden o Luz y Caos u oscuridad, cual tapiz perfectamente hilado y provocador del más ameno de los pasatiempos. Esperemos (y deseamos) que sus siguientes libros mantengan esa tensión argumentativa.

Para alguien cuya primera aproximación con el protagonista de esta novela fueron interminables apuntes sobre (tediosas) teorías filosóficas, supuso un reto de épicas proporciones ceder ante el encanto que podía suscitar la lectura de El Asesinato de Pitágoras, un thriller-histórico basado mayoritariamente  en la figura del gran maestro griego. Involuntario culpable de una gran parte de mi hastío académico.  Por suerte, he podido comprobar (una vez más) que la ficción literaria es un terreno donde…todo está por escribir. 

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El Asesinato de Pitágoras

Marcos Chicot nos traslada al Mundo Antiguo, concretamente la Grecia y el Egipto de la época. Siendo más relevante la primera para el devenir de la trama. Un escenario en el que destacaremos tres personajes:

Akenon, detective egipcio. Ariadna, una de las hijas de Pitágoras.  Y el propio filósofo y matemático griego.

Tres protagonistas que se convertirán en el eje de una intriga, cuyo detonante se activa con la muerte en extrañas circunstancias de uno de los discípulos más allegados al “maestro de maestros”. Condicionantes excepcionales que desembocarán en un asedio sutil aunque continuado y efectivo, a los cimientos de la comunidad pitagórica. Y que por extensión, pondrán en peligro la vida de todos sus miembros.  Los esfuerzos por encontrar al autor, intelectual o material de tan espeluznante como perspicaz artimaña se verán acompañados de un romance entre la hija de Pitágoras y el detective, que como bien requiere una historia de este tipo se hará más evidente a medida que los peligros que les acechan les dejen sin escapatoria.

Destacaremos positivamente, la imagen y presencia exhibida por Pitágoras en cada uno de sus intervenciones. Definido con un amplio espectro de adjetivos que abarcan, desde su equiparación a  una deidad Olímpica hasta el proceder de un afable hombre de avanzada edad con un extraordinario don de gentes.

Si alguna vez se nos ocurrió pensar que el único germen de narraciones atractivas de la antigüedad, eran los relacionados con el Imperio Romano. Esta novela sin duda nos hará percatarnos de nuestro error. Un ritmo trepidante, personajes convincentes, bien estructurados y en consonancia con la época. Una tensión argumental ascendente a medida que pasamos las páginas y un final de los que deja con la necesidad de  sólo un poco más…son sus ingredientes.

Alguien dijo una vez que  con el paso de los años y sin que podamos evitarlo, la nostalgia se convierte en una traicionera arma de doble filo. Una suerte de moneda lanzada al aire que no siempre nos brinda los resultados deseados o esperados, acabando en la gran mayoría de las ocasiones en un desprecio hacia aquel tiempo pasado, cuando aquello que ya no no nos seduce…nos quitaba la razón y el sentido.  Personalmente, a día de hoy no puedo estar en mayor desacuerdo con esa reflexión; tras lo acontecido con esta obra maestra del “Cine de los 80”.

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Cine de los 80

Aprovechando mis actuales vacaciones de Navidad, una de las ventajas de que tu calendario laboral coincida con el escolar, he tenido la oportunidad de revisionar una de las películas mejor valoradas de mi infancia y pre-adolescencia. “Dentro del Laberinto” Una experiencia que contraria a mi recelo inicial, ha sido más que fructífera.

En primer lugar, por hacerme recordar la fantasía de cuentos de hadas más tradicional en el aspecto audiovisual. Donde las criaturas mágicas no necesitaban de operaciones de lifting por ordenador para ser convincentes y detonantes de la imaginación más desbordante, donde  casi se podía percibir el mimo puesto en la elaboración de cada ser sobrenatural o irreal y así dotarlo de la relevancia que merecía, donde la creatividad era la única barrera.

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Cine de los 80

En segundo lugar, por tener una (absoluta) protagonista femenina. Uno de los grandes males que siempre ha aquejado al cine y que en esta película, afortunadamente, se salda con una convincente interpretación de una jovencísima Jennifer Connelly. Qué decir del acertado guiño para los espectadores de esta película, al presentarnos a esta adolescente incomprendida como una consumidora acérrima de Literatura Fantástica, algo que se comprueba nada más empezar la cinta con el vestido y monólogo de Sarah.

Un punto en el que cometeríamos un error si no incluyéramos a los entrañables secundarios:

Hoogle, el duende gruñón pero de gran corazón, que ve a su lealtad debatirse entre su primera amiga y el (¿malvado?) antagonista de la historia.

Ludo, bestia entrañable  y derrochadora de ternura, salvada en el transcurso de la película por la protagonista .

Sir Diyimus, un zorro que cabalga un perro y se cree un caballero de la mesa redonda, todo un ejemplo de valor, honor y seguridad ante la batalla.

 

Un reparto sin igual, al que se suma el policefático David Bowie. En un papel, Jarrett el Rey de los Goblins, hecho a su medida y en el que nos muestra un personaje con una profundidad y motivaciones tan diversas como apasionantes. Con unas cortas aunque intensas líneas de diálogo, que ya a una edad nos hace cuestionarnos su verdadero rol.  Todo un acierto del casting del momento, para muestra un botón y una imagen.

 

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Cine de los 80

“Dentro del Laberinto” en el treinta aniversario de su estreno, se ha convertido en una de las películas más completas del género. Una obra de análisis y disfrute obligado para quienes somos incondicionales de esta clase de productos, cuya utilidad puede servir para hacernos recordar el porqué de nuestra decisión o reclutar a nuevos fieles a esta causa.

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Cine de los 80

Cicatriz. Juan Gómez-Jurado

Cicatriz

…el tiempo a veces amigo del hombre, todo lo deja atrás…
Kase-O-Violadores del Verso-Vivir para contarlo

En toda utilización literaria que se precie del término herida y cualquiera de los pertenecientes a su campo léxico-semántico, uno de los rasgos que más se intenta explotar es el de su duración en el tiempo. Buscando principalmente dar relevancia a sus secuelas de forma que se ensalce o rebaje la fuerza de voluntad de quien las sufre. Siendo el título de la última (exitosa es quedarse corto) novela de Juan Gómez Jurado, Cicatriz, la herida por excelencia cuando se desea enfatizar sobre las consecuencias de aspectos de la vida que es preferible olvidar. El contenido de la obra inevitablemente tiene que estar ligado a lo que comúnmente se conoce como “Asuntos Pendientes” y como todos los involucrados en ella los intentan resolver, quedando en manos del lector la decisión sobre si lo han conseguido o no.

Ya desde la primera página observamos esta necesidad de atar los cabos sueltos en el protagonista absoluto de la historia, Simon Sax. Un arquetipo logrado y fidedigno de la escasez de soltura en habilidades sociales, compensada con un talento desmedido para las computadoras. Seguramente, por culpa de cierto episodio turbio de su pasado causa de su propia cicatriz, que al contrario que la de la otra protagonista, no está marcada en su piel…no sé si me explico. En Irina, tendremos una representante de la Europa del Este más cautivadora, cruda y misteriosa. Una mujer con una misión a completar, en la que irremediablemente se ve involucrado Simon, como pieza clave para salir con éxito y…con vida.

La novela podría considerarse una lucha sin cuartel de estos dos personajes contra ellos mismos, sus miedos, sus dudas, su pasado…un grito de rebeldía contra las cartas que el destino ha puesto en su mesa para jugar la partida más transcendental de todas. Un enfrentamiento que el autor sabe dotar de una urgencia que impide al lector postergar la resolución del conflicto para más adelante, obligándole a permanecer atento a cada frase, cada concepto, cada descripción, cada reflexión-conclusión…sumiéndole en lo que podríamos definir en una especie de apnea literaria.

Juan Gómez Jurado vuelve a subir el listón, algo que muchos dudábamos de si podría ser posible. El escritor más en forma de la Literatura española actual nos concede una obra consistente, increíblemente bien estructurada y con uno de esos finales en consonancia lógica con la trama y los personajes. No se puede medir más, o quizá sí…algo me dice que fuera lo que fuese el autor sería capaz de concedérnoslo.