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Aunque el contexto racial o étnico de la cinta ha sido motivo (y lo que queda) de múltiples parodias.  Sería injusto negar el puñetazo en la mesa , otro más, por parte de Marvel/Disney que supone Black Panther. Y es que si, en ocasiones se puede acusar al Imperio Audiovisual de Kevin Feige de adulterar la esencia de sus personajes.  Debemos reconocer que en términos generales, la fórmula no se resquebraja demasiado. O no lo suficiente para ser preocupante. No obstante, personalmente creo que el tratamiento según qué personajes varía en la Casa de las Ideas. Y a lo mejor por su relevancia en la cada vez más próxima Fase 4. O quizá porque se trata del lo que pudo ser y no fue con otro miembro de la realeza Marveliana. Las impresiones sobre la primera entrega de las aventuras del Rey de Wakanda son más que positivas.

Black Panther-Wakanda se construyó en algo más de dos horas

 

Si el antagonista funciona…todo funciona

Una axioma el cual, coincidiremos en que  no encierra la fórmula de la Coca-Cola. Pero que ha derivado en más de un desaprovechamiento de vilanos llamados a hacer sombra a su rival. Una peligrosa costumbre que afortunadamente en esta ocasión no se repite con Killmonger. Un antagonista hecho a la medida de la película. Y que como establecen los cánones, condiciona todas las decisiones del héroe  y su entorno. Una concienzuda mente maestra que se sirve de fantasmas del pasado de Wakanda para dar el pistoletazo de salida a su plan. (Sí, Ulysses Klaw merecía más y mejor tratamiento) Un plan tan básico como la venganza pero con una construcción verosímil al milímetro. Puesto que cuenta con un argumento de tan contemporáneo como de peso, el del racismo.

 

Privilegios…para qué os quiero

Una de las conclusiones que van siempre ligadas a un tono maduro en una cinta. Es la posibilidad de tocar temas que de otra manera no contarían con un enfoque apropiado. Puesto que si antes hemos mencionado el racismo, debemos ligarlo ineludiblemente a los privilegios. Un término que se gana a pulso ser el eje sobre el que gira la trama. Wakanda, nación ficticia africana, es el país más rico del Universo Marvel. Y cuenta además con un “recurso natural” que hace palidecer a los otros existentes en dicho Universo. Esta situación atípica sirve para colocar en una posición inusual hasta la fecha al continente africano, o una parte de él. Al evidencia que su ventaja no ha repercutido en una influencia directa y positiva en el mundo exterior. Por lo que es lógico preguntarse, ¿cuál es la diferencia entre no involucrarse en evitar la opresión y ejercerla directamente? ¿Por qué no se utilizó la avanzada tecnología de Wakanda en el pasado para corregir los errores del resto del planeta?

Cuestiones que si bien pertenecen exclusivamente al mundo de la ficción. Revelan que el trasfondo de esta última entrega de Marvel plantea interrogantes serios. De esos que hacen plantearse varios visionados y concienzudos análisis.

 

El final para la gallina de los huevos de oro que supone el género superheroico se posterga, hasta nuevo aviso. Sobre todo si seguimos contando cada cierto tiempo con películas que van un paso más allá de sus predecesoras.  Y consiguen entretener, sorprender, satisfacer…además de ilusionar.

 

 

Wakanda Forever

 

 

En una época en la que cada película está sometida a un “orwelliano” control  durante todo su proceso creativo. Desgraciadamente, es ésta una costumbre en la que se implican demasiadas partes interesadas y poco enriquecedoras.  Hemos llegado a un punto donde se vuelve increíblemente difícil reconocer una obra de autor/autora propiamente dicha. Lo que normalmente desemboca en una adulteración  de la idea previamente concebida y desconcierto en los espectadores. Al no encontrar sentido ni motivo en contratar a alguien para hacer un trabajo y no ser capaz de respetar su forma de llevarlo a cabo. Como se ha dicho antes, se trata (por ahora) de una tendencia habitual aunque limitada únicamente a estudios cinematográficos sin una clara hoja ruta. Y que cuenta con gratas e interesantes excepciones, como la cinta Bright de David Ayer para Netflix.

 

Bright-Oda a la libertad creativa

 

Reinventando el concepto de distopía

Siendo plenamente consciente de que el concepto  reinventar son palabras mayores para el género. Debemos reconocer que el mérito de David Ayer y de Mark Landis reside en la optimización de recursos. En este caso históricos y sociales de los siempre inabarcables Estados Unidos de América. La utilización de una realidad alternativa, poblada por los seres fantásticos por antonomasia. Del tipo hadas, duendes, arcos, elfos… Donde los vicios más peligrosos del “mundo real” sean tan reconocibles en Bright, es algo maravilloso.

Y es que ver a los elfos comportarse como unos insoportables esnobs  y a los orcos como  modernos hombres de las cavernas, no tiene precio. Más aún, cuando  no son más que elementos de una sociedad tan injusta como corrupta. Y en la que, un mucho más que decente , Will Smith intenta sobrevivir cada día para volver a casa con su familia.  Por lo que, sus probabilidades de verse envuelto en una espiral de eventos destructivos es notablemente alta.

 

Solvente verosimilitud

Recapitulando:

La magia está muy presente, hasta el punto de ser parte esencial de la trama. Además de otros elementos fantásticos,del tipo gran mal vencido antaño con riesgo de volver próximamente. Sin embargo, el grueso de la cinta se centra en narrar la forzada química entre dos tipos que no podrían ser más diferentes. Una contraposición de caracteres con un único rasgo en común, el de hacer bien su trabajo. Y allí radica el éxito/atractivo de la película. Al presentar gente normal haciendo cosas medianamente normales y que tienen la mala suerte de toparse con algo que les queda grande. Y viven para contarlo, afortunadamente.

 

Fui de los que se echó las manos a la cabeza cuando el DCEU estableció su hoja de ruta. Básicamente, por temerario, al rechazar el exitoso modelo (aplicado y no inventado) del MCU. Una confianza extrema en su producto que venía ligada, principalmente, a la labor de un “genio” tras las cámaras, Zack Snyder. Una apuesta que como demuestran la opinión;unánime de la crítica y polarizada de los fans, no cuajó. Y obligó a recurrir a un Plan B. Una segunda opción que, justificadamente, se convirtió en motivo de mofa. Debemos reconocer que es lo que más se ajusta a lo que fans de DC necesitaban. Dejar a un lado las nuevas versiones y/o reinterpretaciones  para mostrar a personajes de siempre de la forma que siempre han sido. Un propósito tan fácil como complicado…lo que se buscó y se encuentra en la Justice League.

 

Señas de Identidad

Seguramente ese sea el quid de la cuestión. Puesto que ante unos loables pero infructuosos intentos de plasmar el impacto de personajes icónicos de DC en la sociedad actual. Warner Bros (afortunadamente) ha llegado  a la conclusión de que lo más efectivo era rehacer el camino andado. Recuperar la esencia que emanaba de, por ejemplo, aquellas series (películas) animadas de principios de los 90 y del siglo XXI. Una fuente de inspiración  gracias a la cual, los miembros de la Justice League son finalmente reconocibles.

Y es que Batman, si bien es verdad, sigue con su empecinamiento en “cumplir la misión” cueste lo que cueste.  Faceta explotada hasta el sadismo en BatmanVSuperman. Observaremos también una impotencia y aceptación de limitaciones a la hora de trabajar con seres mucho más poderosos que él.

Wonder Woman, merecedora todavía de una explicación coherente de su aislamiento del mundo durante casi un siglo, mola mucho. Y poco más se puede decir. Combina a la perfección la misericordia con las víctimas y la intransigencia con los opresores. Además de acoger el manto en esta película de líder/brújula moral del equipo.  Una función necesaria y acertada, por el momento.

Y digo esto, porque ese puesto debería ser para quien cuenta con menos peso en la cinta. El Último Hijo de Kryptón. Superman es luz y Esperanza. Cualquier otra interpretación que se aleje de estos dos factores, está mal planteada y es inútil. Se trata de una concepción del personaje tan esperada como deseada, para la que a lo mejor, no hubiera hecho falta sacrificarlo en la película anterior. Y forzar una explicación rocambolesca para devolver a Clark Kent su puesto en el Daily Planet… ¿Flashpoint, quizás?

 

  Los Chicos Nuevos

Una vez desojada la margarita de la trinidad de DC, toca analizar su manera de interactuar con sus “nuevos compañeros”:

Respecto a Flash, su debut es de notable alto rozando el sobresaliente. Un alivio cómico del grupo justificado en su inexperiencia en combate propiamente dicho. Su efusividad por sentirse al fin aceptado. Pasa a los nervios o miedos por encontrarse en una situación que cree no poder manejar. Un viaje que termina en el orgullo por sentirse capaz de marcar la diferencia, tanto solo como acompañado. Ezra Miller no podría habernos ofrecido un Flash más auténtico. La única duda queda en apreciar su capacidad en sostener una cinta por sí mismo. El tiempo, la crítica y la taquilla dirán.

En lo que concierna a Aquaman mis sentimientos son encontrados, la actuación de Jason Momoa ayuda y mucho. Principalmente para desprenderse de esa imagen de “catetismo” que acompañaba al Rey de Atlantis. Aunque podríamos decir que ya estaba ocupado el espacio de pura fuerza bruta/tipo duro en este Supergrupo. Las posibilidades visuales y de guión de los entresijos del Reino del fondo del Mar son esperanzadoras. Más aún si se quiere explotar la desubicación de Arthur Curry al ser un hombre atrapado entre dos mundos. El de la superficie y el de debajo del mar.

Y en último lugar, Cyborg, seguramente incluido en la nómina principal de Justice League para cubrir una cuota racial. Y a quien muchos fans habrían preferido ver remplazado por El Detective Marciano, un Linterna Verde o por alguna heroína. No obstante, su conexión con las Cajas Madres resulta causa lógica bastante para convertirlo en parte de la cinta. No obstante, mantengo fuertes dudas sobre cómo funcionaría una película individual suya, únicamente con el conflicto hombre-máquina.

Veredicto

Tras todo esto, no podemos ni debemos olvidar los fallos estrepitosos de Justice League.  Un CGI inexplicablemente desapercibido para el presupuesto con el que contaba la cinta. Un villano cuyo potencial demandaba un tratamiento menos estándar. Pero por encima de todo, la sensación de que se ha optado por recorrer un camino innecesariamente largo para el espectador. Renunciando, durante parte del trayecto a sus puntos fuertes.

Por ello es vital dejar un aviso a WB, si es que tiene ya decidido seguir adelante con el DCEU. Hay ciertas cosas que son admisibles, agujeros de guión del tamaño del desierto del Sáhara, entre otros. Pero no volváis a renunciar a reproducir la esencia de vuestros buques insignia…perdemos todos/as.

 

 

 

Año 2012, primera interacción del hijo de Odín con sus “compañeros de trabajo”. Y enésima decepción con su tratamiento, aunque ésta fuera hábilmente tapada por lo  inusual de su contexto. Una tónica representativa del personaje que le ha convertido en una rémora para el MCU. Haciendo imposible, aparentemente, dotarle de un carisma y/o personalidad propia como si ocurre con otros Vengadores. Una indefinición que una vez finalizada la (por ahora) trilogía del príncipe de Asgard. Nos obliga a cuestionarnos si alguna vez hubo una hoja de ruta para él.  O si sólo se han dado volantazos en busca de una historia que justificara el presupuesto de sus cintas. Lo que un servidor opina que ha ocurrido con Thor:Ragnarok.

Thor:Ragnarok; Nerfeando que es gerundio

Thor, el Dios de los “chascarrillos” 

Para quienes siempre hemos asociado la figura del Dios del Trueno, a la de un guerrero implacable y temible. Sentirnos identificados con la personalidad transmitida en esta secuela, es un ejercicio agotador. Principalmente porque dista demasiado de la imagen dada en sus dos primeras entregas. Un lavado de cara que aunque comprensible e incluso admirable. Lleva a la confusión sobre quien es el verdadero protagonista de la película. Y hace  indescifrable el hilo conductor de la trama. En segundo lugar, porque proyecta un carácter de Thor nunca antes visto hasta la fecha.  Una “ligereza” que hace flaquear toda tensión o punto álgido de la trama. Más aún si ésta viene construida alrededor de un combate contra “pesos pesados”entre los  antagonistas de Thor, como Hela o Surtur.

Dicho con otras palabras, Thor (indiscutiblemente) no puede ser el tipo duro que busca reducir constantemente la tensión de combate con un chiste. Básicamente, porque es un semidiós entrenado para la batalla y no es Tony Stark o (en menor medida) Stephen Strange.

 

Los caminos del trasfondo son inescrutables

No obstante, (y afortunadamente) no es gag todo lo que reluce. Y si hay algo que es meritoria en esta cinta es la capacidad de informar con una brevedad envidiable sobre el cómo han llegado hasta dónde están algunos de sus personajes. Véase el caso de Odín, Hulk, la anticanónica Valkyria y el mismísimo Hechicero Supremo del Universo Marvel. Casos en los que pocas escenas y las justas líneas de guión, no desvían al espectador del objetivo principal del film. La narración de la destrucción del hogar de los conciudadanos de Thor.

 

Para concluir, no queda otra que calificar como encomiable a la par que exitoso, el lavado de cara de la franquicia mitológica del MCU.  En esta tercera entrega. Una opinión fundamentada en la buena taquilla y reseñas favorables que la película ha cosechado y cosechará. Sin embargo, los más “puretas” del noveno arte echamos en falta la ausencia de un enfoque más épico y ceremonioso para el semidiós nórdico, Thor.  Supongo que debemos asumir que el dinero manda. Y quien pone la pasta para que el MCU siga adelante, sólo en contadas ocasiones, está por la labor de cambiar los ingredientes de su fórmula mágica.

 

 

Habiéndose convertido en un auténtico filón para DC la figura de Batman. La sobreexplotación del caballero de la noche y cualquiera de los personajes de su galería de villanos/aliados se ha vuelto costumbre. Hasta un grado que, como es habitual,  depende en gran medida de las filias y fobias que despierte el protector de Gotham. Y es que, si el foco recae sobre el murciélago más famoso del noveno arte, la polémica está servida.  Más aún, si comparte  protagonismo con la actual “niña bonita” de DC, Harley Quinn.

Batman & Harley Quinn- Loable aunque no imprescindible

 

En la buena dirección…

Dejando claro que la trama, debido a la duración de la película, es bastante aceptable.  A pesar de contar con unos condicionantes más que interesantes:

Una alianza inesperada entre dos villanos de contrastada trayectoria en pro del ecologismo. Una cuenta atrás para un plan que podría erradicar a la raza humana. La necesidad de conseguir la ayuda de una persona de dudosa moralidad para evitar una catástrofe.

No podemos evitar pensar que nos encontramos en un episodio inédito de la exitosa serie animada de los 90. Cuya autoría y disfrute (al menos el de un servidor) debemos al gran Bruce Timm. O por lo menos durante el primer tercio del film.  Dado que aunque se mantenga la estética tan “Al Capone” de dicha animación. Tan bien lograda por Tim Burton en sus dos primeras  (y únicas) películas del murciélago. Lo cierto es que esa estética tan oscura y seria (palabras cliché de DC guste o no) pasa a un segundo plano. Porque esta película no es más que una campaña promocional de un personaje recientemente venido a más. Nada más y nada menos que Harley Quinn.

Porque no nos engañemos, gracias a una serie de decisiones tomadas en el seno de DC Cómics. Principalmente en la película de Suicide Squad y en  los cómics de Injustice. La otrora compañera de fechorías del Joker se ha ganado el derecho a “volar sola”. Hasta el punto de arrebatarle cuota de protagonismo al Señor de la Noche en una cinta. Un “game changer” que a luz de los acontecimientos ofrece un amplio abanico de posibilidades. Dada la capacidad para desenvolverse entre las finas línea del bien y del mal de la Doctora Harleen  Frances Quinzel.

Si el DCAU quería dar un puñetazo en la mesa, lo ha hecho de forma contundente. Una apuesta por un valor en ciernes que no podría haber salido mejor. Harley Quinn a partir de ahora, jugará en las ligas mayores.  Porque la simple mención de su nombre es un aliciente para el espectador.

 

Bien jugado, DC. Bien jugado.

 

 

Corría el año 1997 cuando Luc Besson impulsaba género de la “space Opera” con su aclamada El Quinto Elemento. Una película de la que se comenta (las malas lenguas) que no pudo alcanzar todo su potencial visual. Debido principalmente, a la inexistencia de una tecnología capaz de plasmar al detalle la imaginación del director francés, en lo que a razas alienígenas se refiere. Una cuenta pendiente que parece haberse saldado con Valerian y la ciudad de los mil planetas.

Valerian y La Ciudad de los Mil Planetas-Reseña

La cinta, como ya hemos avanzado, es una delicia visual. Así lo confirman sus primeros diez/quince minutos en los que asistimos al día a día de un planeta lejano. Tan hermoso como sencillo en sus costumbres y/o ritos sociales. Una cautivadora rutina que se verá alterada por la caída del cielo de grandes naves espaciales. Las cuales destruirán el planeta y se cobrarán la vida de un ser muy valorado para los habitantes del planeta.

En otro rincón del Universo un intrépido agente de policía espacial, Valerian, se despierta tras soñar con dicho planeta. Un pensamiento que debe apartar de su mente para cumplir con la misión encomendada, junto a su compañera Laureline.  Tras recuperar un objeto de vital importancia para sus superiores, no sin antes coincidir con seres a los que vio en sueños. Valerian y Laureline volverán a su hogar para enterarse de su más que probable inminente destrucción. Un destino que harán todo lo posible por evitar. No sin antes, conocer la verdadera naturaleza de su superior directo y poner a prueba su “relación”.

 

                                      La grandeza de lo sencillo

En los tiempos cinematográficos actuales en los que se compaginan hasta provocar el aburrimiento términos como:

Tono maduro, fidelidad al material original, adaptación libre, visión moderna de los personajes…

A veces da la sensación de que lo que se quiere es camuflar la ausencia de un guión mínimamente trabajado.  Una justificación plausible para el comportamiento y reacciones ante las circunstancias de los personajes.  La cual puede ser básica o estilosamente enrevesada, pero coherente desde el principio hasta el final.

Es por eso que debemos valorar Valerian y la ciudad de los mil planetas por ser capaz de firmar cheques argumentales que puede pagar. Valiéndose de:

Una afrenta del pasado que debe ser reparada. Un secreto que cual esqueleto en el armario no debe salir a la luz pase lo que pase. El típico tipo duro que  sólo necesita dejar que su corazón venza a su indecisión.  La típica chica dura que sólo precisa de confianza para dejarse llevar por su corazón.

 

 

Lo mejor: El cameo de cierta estrella de la música.

Lo peor: El escaso tiempo en pantalla de Clive Owen.

Y a la cuarta entrega (tercera según dónde ubiquemos Man of Steel) el DCEU convenció a crítica y público. Un momento que los más viejos del lugar asegurábamos que moriríamos sin llegar a ver. Pero que finalmente ha ocurrido. Eso sí,  recurriendo a uno de los métodos menos utilizados en el cine actualmente. Centrarse en el cómo y el por qué; antes de en el qué y el quién. Y es que, sabiendo de antemano el nombre de la protagonista Diana de Themiscyra; hija de Hippolita, Reina de las Amazonas. Destinada a ser la mejor luchadora del pueblo guerrero por excelencia en la mitología griega. Lo que ha querido recalcar la cinta es su travesía por el corrupto mundo de los “hombres”. Y la razón de su influencia en su habitual forma de ser y proceder.

Wonder Woman-Simple y Sencillamente, Diana

 

No es país para hombres

Pues sí, pero no. Me explico. En una sociedad actual en la que el rol de la mujer no es el que debería. Y entendemos cómo el que debería el de aquel que le coloca en igualdad de condiciones ante el hombre. Diana está llamada a dar voz a esa corriente que aboga por hacer desaparecer diferencias o clichés por el sexo al que se pertenezca. La princesa Amazona es magnánima a la par que irreductible. Bondadosa a la vez que implacable. Con el oprimido y el opresor, respectivamente. Una complejidad emocional que nada tiene que envidiar a la de otros superhéroes varones. Un dato que no se difunde tanto como debería. Privándonos (seguramente) de disfrutar de historias de la talla de ésta, dirigida con maestría por Patty Jenkins.  En resumen, por supuesto que es importante que mujeres creen y/o lleven la voz cantante en grandes producciones.  Tanto o más que el gran público, mayoritariamente masculino, consuma esos contenidos.

 

No es la luz, estúpid@s

Pues sí, rotundamente y sin matizaciones. Porque si en anteriores entregas del DCEU se ha alegado que se recurría a un tono oscuro como elemento diferenciador respecto a Disney Marvel. Relacionando la oscuridad con la madurez y la seriedad.  Nada más lejos de la realidad, la dualidad luz vs oscuridad, como sinónimo de inmadurez vs madurez. Es un planteamiento erróneo. Guiones sólidos, personajes bien construidos y desarrollados, buen manejo de los tiempos o actos… Lo que viene siendo a ser el ABC de la creatividad en la ficción.  O en este caso un manual de instrucciones perdido en el cajón del despacho de algún directivo de Warner Bros.

¿Y ahora…qué?

Zack y Deborah Snyder, Geoff Johns, Patty Jenkins, Charles Roven…han dado con la tecla. No entra dentro de mis habilidades, hasta el momento, el atribuir a cada cual su grado de responsabilidad.  De ahí que lo relacione con el resultado de un trabajo coral asambleariamente organizado. Los padres y madres (conceptualmente) de Diana no deberían tener problemas, de ahora en adelante en extrapolar este procedimiento a otras entregas del DCEU. A no ser que…el rayo se trate de un rayo que no golpee dos veces en el mismo sitio.

 

 

Lo peor: Villanos creados expresamente para el lucimiento de la heroína.

Lo Mejor: …”sólo el amor puede salvar al mundo”. “No es cuestión de qué mereces, sino en qué crees”.

Quinta entrega de la antaño revolucionaria saga cinematográfica de piratas, acción y aventuras. Cuya primera parte pudo revivir dicho género tras el estrepitoso fracaso de La Isla de las Cabezas Cortadas. Sin embargo, tras 14 años era previsible un estancamiento argumental si no se renovaban caras y/o tramas. Y es que, si tenemos que ser sinceros, lo más destacable de La Venganza de Salazar es no ser más que un refrito o apaño de cabos sueltos del resto de entregas. Una afirmación que no dice nada bueno de este Blockbuster estadounidense. A pesar de contar con actores de la talla de Johnny Depp, Javier Bardem y Geoffrey Rush. Lo que no hace sino confirmar que hasta los piratas necesitan un lavado de cara, de vez en cuando.

Piratas del Caribe 5 - Reseña - El Guión Confiable

 

Un niño cuya habitación  está plagada de papeles que recogen todos los Mitos y Leyendas marinos, se escapa de casa para salir navegar. Una vez en alta mar se zambulle ayudado por un saco de rocas, hasta llegar al Holandés Errante. Navío maldito ahora bajo el control de su padre, Will Turner. El niño, llamado Henry, asegura poder liberar a su padre de su maldición.  Buscando y encontrando el Tridente de Poseidón. Una tarea que su padre considera imposible de realizar, por lo que manda a su hijo de vuelta a casa. Ordenándole, además que se olvide de él y se aleje del mar.

Pasando por alto el hecho de que un niño de no más de diez años se escape de casa en medio de la noche para salir a navegar. La introducción a uno de los principales protagonistas de la película cumple con creces. No fuimos pocos quienes echamos de menos a Orlando Bloom en su cuarta entrega, por lo que volver a verle es de agradecer. Lógicamente, también escuchamos el nombre del auténtico peso pesado de la saga Jack Sparrow. Un personaje (actor) por el que vale la pena pagar una entrada de cine.

Años más tarde, Henry Turner intenta ser un marine de bien. Algo que no ha conseguido hasta la fecha dado la situación en la que se encuentra, remero. El buque en el que se encuentra intenta dar caza a unos piratas, persecución que les lleva al Triángulo Maldito. De lo que Henry se da cuenta intentando avisar a sus superiores, quienes le encierran por traidor. Una vez dentro del triángulo la embarcación de marines observará como todos sus tripulantes serán masacrados. A excepción de un Henry Turner que deberá entregarle un mensaje a Jack Sparrow, Salazar quiere saldar su deuda.

Por otro lado, una mujer astrónoma y horóloga llamada Caryna Smith es acusada de brujería y a punto de ser ejecutada. Una condena que elude escapándose de la cárcel, cruzándose en su huida con un Jack Sparrow que acaba de robar un banco. Un plan bien concebido pero penosamente ejecutado, lo que le supone el abandono de su tripulación. Un duro golpe anímico que le lleva a intercambiar su preciada brújula por una botella de ron, acto que libera a Salazar de su cautiverio. Por si  fuera poco, Jack también será capturado por la marina y condenado a muerte junto con Carina. Únicamente, la aparición de Henry Turner salvará al Pirata y la astrónoma de la muerte. Una vez hechas las presentaciones, se fijarán como objetivo encontrar el Tridente de Poseidón para derrotar a Salazar.

Sin negar que es un innegable soplo de aire fresco la presentación de Caryna como “mujer de ciencia” en una sociedad machista. El hecho de que no se le haya concedido otra responsabilidad que la de cartógrafa del grupo, deja el trabajo a medio hacer. Pues toda la carga de combates sigue siendo llevado por los varones piratas. Asimismo, que nos encontremos de nuevo, un trío formado por Jack Sparrow, un Turner y una mujer. Evidencian que como si se tratase de una partida de póker, el estudio ha apostado la suerte de la película al tirón mediático de Johnny Depp. Sin esforzarse lo más mínimo por ofrecer nada más.

Salazar ha empezado a hacer lo que más le gusta, cazar y matar piratas. Y el Capitán Héctor Barbossa se ofrece a echarle una mano en su búsqueda y captura de Jack Sparrow. Tras una breve explicación sobre los motivos de la rivalidad entre marine español y el capitán desaliñado. Cuando todo indica que la  habilidad escapatoria de este último va a dejar de tener efecto. Su llegada a una isla y el percatarse de que ni Salazar ni sus hombres pueden tocar tierra firme, le permite seguir respirando. Hasta el punto de concederle la oportunidad de que un inesperado aliado, Barbossa, le devuelva su barco y se ofrezca a ayudarle para derrotar a Salazar.

Llegados hasta este punto de la película es cuando podemos confirmar que Johnny Depp es muy bueno, pero no tanto. Ni una persecución marítima por parte de unos marines y tiburones muertos  vivientes. Tampoco la recuperación para la causa de la embarcación por excelencia de la saga, la Perla Negra. Mucho menos la colocación de una mujer como pieza clave para la resolución del misterio final. Son capaces de aportar la sensación de que se está visualizando un contenido original y/o arriesgado. Mención aparte merece la reinvención de cómo la Brújula de Jack Sparrow acabó en las manos de éste. ¿Es que nadie piensa en Tía Dalma?

El mapa que no puede ser leído por ningún hombre es descifrado por Caryna y el Tridente es encontrado. Cuando están a punto de obtenerlo, Jack y la astrónoma ven como Salazar en el cuerpo de Henry se lo arrebata.  Comienza una lucha desigual, o mejor dicho, un disfrute sádico de Salazar en la tortura de Jack Sparrow. Afortunadamente, entre Henry y Caryna averiguan la forma de acabar con la ventaja del marine “no muerto”, rompiendo el Tridente. Salazar y sus hombres vuelven a ser humanos, lo que implica que piden morir. Un destino que intentan evitar escapando junto con Jack, Henry y Caryna pero que evita Barbossa. Quien se sacrifica tras revelarle a la horóloga que ella es su hija perdida.

Con el enemigo vencido y sin la posibilidad de seguir atormentándoles, Jack recupera la Perla Negra y su brújula. Caryna acepta su legado. Y Henry…espera la llegada de su padre, quien no puede evitar sentirse orgulloso de su hijo.

En algún momento Hollywood decidió quedarse con lo peor de la gestión de un club deportivo y llenar sus películas de nombres. Sin molestarse lo más mínimo en dotarles de un armazón sólido con el que justificar su caché y presencia en pantalla. Una costumbre que empieza a remplazar guiones elaborados por espacios de lucimiento para actores o actrices con ganas de justificar un paseo por una alfombra roja. Y por consiguiente, convierte a todas las superproducciones en un claro ejemplo de la siguiente máxima. “Venceréis, pero no convenceréis”.

 

Dc Cómics, en su versión Cinematográfica Animada vuelve a ofrecernos un producto serio y bien cuidado. En esta ocasión, tomando como protagonistas a una de sus múltiples formaciones superheroicas, los Teen Titans. Un grupo  de dilatada trayectoria que por inexplicables razones ha visto modificado su membresía original en los últimos tiempos. (Cofff, Cofff…Zack Snyder) No obstante, pullas aparte. Ya sea como aperitivo de la tercera temporada de Young Justice o por su revisión del cómic que da nombre a la película. Es necesario ver The Teen Titans “The Judas Contract.

 

Teen Titans "The Judas Contract"-Reseña

 

Acertadamente la cinta comienza con lo que debemos suponer el grupo Teen Titans original. El primer Robin, el primer Kid Flash, Speedy, Bumblebee y Beast Boy. Que interrumpen una transcendental conversación sobre pizza y twitter para salvar a una joven de sus captores. Joven que no es otra que Starfire, futura miembro y líder de los Teen Titans.

Si pasamos por alto que chirría ver a Beast Boy y a Bumblebee como miembros de pleno derecho sin una introducción apropiada. Este flashback es correcto. Partimos de la base de que aunque DC cuenta con una amplia galería de personajes, los pesos pesados mandan. Como en todos los aspectos de la vida.  Por lo que Nightwing, Robin (Damian) y Starfire llevarán la voz cantante. El resto de héroes son un mero complemento.

Cinco años después del rescate de Starfire, nos encontramos con una nueva plantilla de Titans. Éstos son Starfire, Robin, Blue Beetle, Raven y Terra. Que bajo sugerencia de Nightwing (Dick Grayson) atacan una de las bases del culto de Brother Blood. Quien escapa gracias al chivatazo de un viejo conocido de algunos de los jóvenes héroes.

De vuelta en su base de operaciones, sus labores como superheroes y defensores de los oprimidos, ley y el orden. Entran en conflicto con su necesidad de sentirse algo más que tipos y tipas con mallas.

Resulta un acierto (y un alivio) ver a Deathstroke enfrentándose a quienes (por antonomasia) son sus verdadera  némesis. Mostrándose como el enemigo temible que te hace sudar tinta en combate y llevarte hasta tus límites psicológicos. Es positivamente destacable además, el interés en contar la cara menos amable del superhéroe. Tan importante como contar con un rival de altura, analizar con detenimiento la carga que implica salvar el mundo día sí y día no. Especialmente cuando esta carga tiene que ser portada por un adolescente. Es por eso que el trato de Jaime Reyes aka Blue Beetle es breve, pero certero. Al igual que el de la última adquisición de los Titans, Terra. Quien por medio de sus flashbacks nos revela el recorrido  de un camino nada favorable para llegar dónde se encuentra ahora.

El comportamiento de Terra activa las alarmas de Raven y Robin, quienes sospechan que éste supone algo peligroso para el grupo. Starfire comprueba cómo su capacidad de liderazgo no es tan buena como ella pensaba. Nightwing y Robin continúan investigando sobre las verdaderas intenciones de Brother Blood. Quien ordena a su “empleado” Deathstroke” que le entregue ya a los Titans. Porque para que se plan maestro se lleve a cabo, es vital su intervención.

Vuelve a entrar en escena uno de los villanos clásicos de los Titans, aportando todavía más empaque al rol de Deathstroke. El mejor mercenario del mundo. Por otro lado, los intentos de Beast Boy por abandonar la “friendzone” son el contrapeso perfecto para la seriedad y dramatismo que envuelve al resto de sus compañeros. Eso sí, tan coherente como verosímil.

Deathstroke da el pistoletazo de salida a su operación y tras capturar a Robin. Hace lo propio con Beast Boy, Starfire y Raven gracias a su “caballo de Troya”, Terra. Únicamente Nightwing logra escapar de él tras fingir su muerte. No obstante, lo que parecía vaticinar un cobro por sus servicios sin incidentes. Acaba desembocando en una traición de Slade Wilson a su protegida “Terra”, quien se une a sus ex-compañeros como prisionera de Brother Blood. La irrupción de Nightwing consigue liberar a los todos los Titans y comenzar una batalla contra Blood y Deathstroke. En la que vencen con un alto coste, la vida de Terra.

El aborde de tramas más adultas no siempre aporta cosas positivas. Un claro ejemplo es la transformación de Terra en la “Lolita” particular de Deathstroke. O que Brother Blood acabe siendo el “Amazo” de los Teen Titans. Giros de guión innecesarios que emborronan bastante una película que no necesitaba de esos  recursos tan repetitivos para sobresalir.

A nivel narrativo poco más se puede destacar de este tercer acto, que no sea el más puro fanservice. Ver una especie de revancha por parte de los “Batboys” y Terra hacia Deathstroke es impagable. Al igual que a unos Starfire, Blue Beetle y Beast Boy totalmente desatados y sin estar obligados a guardarse nada en su combate con AmazoBlood.

 Si Justice League vs Teen Titans dejaba un amargo sabor de boca, esta nueva entrega dulcifica su último bocado. O por lo menos, da muestras de que su siguiente secuela podría “maravillarnos” (guiño, guiño).

Cuando tratamos el espinoso asunto de los reboots, resulta imprescindible tener en cuenta lo siguiente. El contexto social y cultural del material de origen, así como aquel en el que se producirá la adaptación. Siendo el primero la década de los noventa donde primaban series infantiles-juveniles con una clara tendencia a la simplificar la resolución del conflicto. Sobre la película Power Rangers, se cernían serias dudas sobre si sería capaz de amoldarse a los cánones actuales de guionización verosímil. Afortunadamente, sí.

 

Power Rangers-Reseña-Back to the Nineties

 

Nada más empezar la película deja claro que lo único en común con series y películas anteriores, es el título. Esencialmente, por la presentación como miembros del mismo equipo Ranger a Rita Repulsa y a Zordon. Una acertada decisión que no sólo respeta el concepto de las generaciones Rangers. Sino que también despolariza la razón de la rivalidad entre estos dos poderosos seres. Todo esto en un escenario que a los más viejos del lugar nos conmueve, la época prehistórica o era de los Dinosaurios.

Tras esto, el punto de partida que provocará la reunión de un nuevo grupo de defensores del Universo. Se nos presentará a los verdaderos protagonistas de la historia.

Los  Cinco de Angel Grove

Bajo mi humilde punto de vista, considero un acierto el enfoque utilizado para presentar a los nuevos Rangers. Puesto que, por mucho que su fuerza y reflejos estén muy por encima de lo normal. No son más que un grupo de adolescentes inadaptados con todo lo que eso conlleva. Si Jason es el aspirante a estrella del fútbol americano que renuncia a todo por…que sí. Billy es un inadaptado por una condición sobre la que se da menos información de la que se necesita. Si Kimberley ha cometido un error y nadie se ha molestado en hacerle ver que puede aprender de él para perdonarse a sí misma. Trini es el miembro más inusual de una familia deasiado convencional. Y Zack oculta su miedo a perder a la persona que más quiere con una actitud desenfadada y despreocupada ante la vida.

Si bien las similitudes con Misfits son evidentes, tanto o más que la facilidad con la que se empatiza con los jóvenes. Por lo que las ganas de verles triunfar para demostrar a Zordon que su elección era acertada y a Rita que no es “digna”, son irresisitibles.

 

No obstante, la perfección es una quimera y los puntos ciegos de la película son innegables. Principalmente, en el desarrollo individual de los Rangers hasta convertirse en equipo. El cual lamentablemente no existe o se produce mediante elipsis narrativas. Algo tan criticable como lógico, dado que a menos que seas Joss Whedon, manejar un grupo amplio de personajes no es sencillo.  Igualmente, para los defensores del material original quedará como un lunar la aparición en escena de Goldar. Segundo al mando de las fuerzas de Rita cuyas épicas luchas con los líder Rangers marcaron una generación. Un recurso nostálgico desperdiciado, presumiblemente por falta de tiempo y/o presupuesto.

 

Secuela

Es necesaria, vital, esencial, primordial. Ya sea por poder disfrutar de una versión de los Power Rangers más acorde con los tiempos que corren. O por cómo se explora la relación entre Zordon y Rita. Quizás por la llegada de otros rivales míticos como Lord Zedd. A lo mejor  por la reveladora escena poscréditos, un fandom service que a más de uno/a le provocaría un paro cardíaco en el cine. Las posibilidades son infinitas….especialmente con un producto tan bien cuidado.