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Fui de los que se echó las manos a la cabeza cuando el DCEU estableció su hoja de ruta. Básicamente, por temerario, al rechazar el exitoso modelo (aplicado y no inventado) del MCU. Una confianza extrema en su producto que venía ligada, principalmente, a la labor de un “genio” tras las cámaras, Zack Snyder. Una apuesta que como demuestran la opinión;unánime de la crítica y polarizada de los fans, no cuajó. Y obligó a recurrir a un Plan B. Una segunda opción que, justificadamente, se convirtió en motivo de mofa. Debemos reconocer que es lo que más se ajusta a lo que fans de DC necesitaban. Dejar a un lado las nuevas versiones y/o reinterpretaciones  para mostrar a personajes de siempre de la forma que siempre han sido. Un propósito tan fácil como complicado…lo que se buscó y se encuentra en la Justice League.

 

Señas de Identidad

Seguramente ese sea el quid de la cuestión. Puesto que ante unos loables pero infructuosos intentos de plasmar el impacto de personajes icónicos de DC en la sociedad actual. Warner Bros (afortunadamente) ha llegado  a la conclusión de que lo más efectivo era rehacer el camino andado. Recuperar la esencia que emanaba de, por ejemplo, aquellas series (películas) animadas de principios de los 90 y del siglo XXI. Una fuente de inspiración  gracias a la cual, los miembros de la Justice League son finalmente reconocibles.

Y es que Batman, si bien es verdad, sigue con su empecinamiento en “cumplir la misión” cueste lo que cueste.  Faceta explotada hasta el sadismo en BatmanVSuperman. Observaremos también una impotencia y aceptación de limitaciones a la hora de trabajar con seres mucho más poderosos que él.

Wonder Woman, merecedora todavía de una explicación coherente de su aislamiento del mundo durante casi un siglo, mola mucho. Y poco más se puede decir. Combina a la perfección la misericordia con las víctimas y la intransigencia con los opresores. Además de acoger el manto en esta película de líder/brújula moral del equipo.  Una función necesaria y acertada, por el momento.

Y digo esto, porque ese puesto debería ser para quien cuenta con menos peso en la cinta. El Último Hijo de Kryptón. Superman es luz y Esperanza. Cualquier otra interpretación que se aleje de estos dos factores, está mal planteada y es inútil. Se trata de una concepción del personaje tan esperada como deseada, para la que a lo mejor, no hubiera hecho falta sacrificarlo en la película anterior. Y forzar una explicación rocambolesca para devolver a Clark Kent su puesto en el Daily Planet… ¿Flashpoint, quizás?

 

  Los Chicos Nuevos

Una vez desojada la margarita de la trinidad de DC, toca analizar su manera de interactuar con sus “nuevos compañeros”:

Respecto a Flash, su debut es de notable alto rozando el sobresaliente. Un alivio cómico del grupo justificado en su inexperiencia en combate propiamente dicho. Su efusividad por sentirse al fin aceptado. Pasa a los nervios o miedos por encontrarse en una situación que cree no poder manejar. Un viaje que termina en el orgullo por sentirse capaz de marcar la diferencia, tanto solo como acompañado. Ezra Miller no podría habernos ofrecido un Flash más auténtico. La única duda queda en apreciar su capacidad en sostener una cinta por sí mismo. El tiempo, la crítica y la taquilla dirán.

En lo que concierna a Aquaman mis sentimientos son encontrados, la actuación de Jason Momoa ayuda y mucho. Principalmente para desprenderse de esa imagen de “catetismo” que acompañaba al Rey de Atlantis. Aunque podríamos decir que ya estaba ocupado el espacio de pura fuerza bruta/tipo duro en este Supergrupo. Las posibilidades visuales y de guión de los entresijos del Reino del fondo del Mar son esperanzadoras. Más aún si se quiere explotar la desubicación de Arthur Curry al ser un hombre atrapado entre dos mundos. El de la superficie y el de debajo del mar.

Y en último lugar, Cyborg, seguramente incluido en la nómina principal de Justice League para cubrir una cuota racial. Y a quien muchos fans habrían preferido ver remplazado por El Detective Marciano, un Linterna Verde o por alguna heroína. No obstante, su conexión con las Cajas Madres resulta causa lógica bastante para convertirlo en parte de la cinta. No obstante, mantengo fuertes dudas sobre cómo funcionaría una película individual suya, únicamente con el conflicto hombre-máquina.

Veredicto

Tras todo esto, no podemos ni debemos olvidar los fallos estrepitosos de Justice League.  Un CGI inexplicablemente desapercibido para el presupuesto con el que contaba la cinta. Un villano cuyo potencial demandaba un tratamiento menos estándar. Pero por encima de todo, la sensación de que se ha optado por recorrer un camino innecesariamente largo para el espectador. Renunciando, durante parte del trayecto a sus puntos fuertes.

Por ello es vital dejar un aviso a WB, si es que tiene ya decidido seguir adelante con el DCEU. Hay ciertas cosas que son admisibles, agujeros de guión del tamaño del desierto del Sáhara, entre otros. Pero no volváis a renunciar a reproducir la esencia de vuestros buques insignia…perdemos todos/as.

 

 

 

Año 2012, primera interacción del hijo de Odín con sus “compañeros de trabajo”. Y enésima decepción con su tratamiento, aunque ésta fuera hábilmente tapada por lo  inusual de su contexto. Una tónica representativa del personaje que le ha convertido en una rémora para el MCU. Haciendo imposible, aparentemente, dotarle de un carisma y/o personalidad propia como si ocurre con otros Vengadores. Una indefinición que una vez finalizada la (por ahora) trilogía del príncipe de Asgard. Nos obliga a cuestionarnos si alguna vez hubo una hoja de ruta para él.  O si sólo se han dado volantazos en busca de una historia que justificara el presupuesto de sus cintas. Lo que un servidor opina que ha ocurrido con Thor:Ragnarok.

Thor:Ragnarok; Nerfeando que es gerundio

Thor, el Dios de los “chascarrillos” 

Para quienes siempre hemos asociado la figura del Dios del Trueno, a la de un guerrero implacable y temible. Sentirnos identificados con la personalidad transmitida en esta secuela, es un ejercicio agotador. Principalmente porque dista demasiado de la imagen dada en sus dos primeras entregas. Un lavado de cara que aunque comprensible e incluso admirable. Lleva a la confusión sobre quien es el verdadero protagonista de la película. Y hace  indescifrable el hilo conductor de la trama. En segundo lugar, porque proyecta un carácter de Thor nunca antes visto hasta la fecha.  Una “ligereza” que hace flaquear toda tensión o punto álgido de la trama. Más aún si ésta viene construida alrededor de un combate contra “pesos pesados”entre los  antagonistas de Thor, como Hela o Surtur.

Dicho con otras palabras, Thor (indiscutiblemente) no puede ser el tipo duro que busca reducir constantemente la tensión de combate con un chiste. Básicamente, porque es un semidiós entrenado para la batalla y no es Tony Stark o (en menor medida) Stephen Strange.

 

Los caminos del trasfondo son inescrutables

No obstante, (y afortunadamente) no es gag todo lo que reluce. Y si hay algo que es meritoria en esta cinta es la capacidad de informar con una brevedad envidiable sobre el cómo han llegado hasta dónde están algunos de sus personajes. Véase el caso de Odín, Hulk, la anticanónica Valkyria y el mismísimo Hechicero Supremo del Universo Marvel. Casos en los que pocas escenas y las justas líneas de guión, no desvían al espectador del objetivo principal del film. La narración de la destrucción del hogar de los conciudadanos de Thor.

 

Para concluir, no queda otra que calificar como encomiable a la par que exitoso, el lavado de cara de la franquicia mitológica del MCU.  En esta tercera entrega. Una opinión fundamentada en la buena taquilla y reseñas favorables que la película ha cosechado y cosechará. Sin embargo, los más “puretas” del noveno arte echamos en falta la ausencia de un enfoque más épico y ceremonioso para el semidiós nórdico, Thor.  Supongo que debemos asumir que el dinero manda. Y quien pone la pasta para que el MCU siga adelante, sólo en contadas ocasiones, está por la labor de cambiar los ingredientes de su fórmula mágica.

 

 

Habiéndose convertido en un auténtico filón para DC la figura de Batman. La sobreexplotación del caballero de la noche y cualquiera de los personajes de su galería de villanos/aliados se ha vuelto costumbre. Hasta un grado que, como es habitual,  depende en gran medida de las filias y fobias que despierte el protector de Gotham. Y es que, si el foco recae sobre el murciélago más famoso del noveno arte, la polémica está servida.  Más aún, si comparte  protagonismo con la actual “niña bonita” de DC, Harley Quinn.

Batman & Harley Quinn- Loable aunque no imprescindible

 

En la buena dirección…

Dejando claro que la trama, debido a la duración de la película, es bastante aceptable.  A pesar de contar con unos condicionantes más que interesantes:

Una alianza inesperada entre dos villanos de contrastada trayectoria en pro del ecologismo. Una cuenta atrás para un plan que podría erradicar a la raza humana. La necesidad de conseguir la ayuda de una persona de dudosa moralidad para evitar una catástrofe.

No podemos evitar pensar que nos encontramos en un episodio inédito de la exitosa serie animada de los 90. Cuya autoría y disfrute (al menos el de un servidor) debemos al gran Bruce Timm. O por lo menos durante el primer tercio del film.  Dado que aunque se mantenga la estética tan “Al Capone” de dicha animación. Tan bien lograda por Tim Burton en sus dos primeras  (y únicas) películas del murciélago. Lo cierto es que esa estética tan oscura y seria (palabras cliché de DC guste o no) pasa a un segundo plano. Porque esta película no es más que una campaña promocional de un personaje recientemente venido a más. Nada más y nada menos que Harley Quinn.

Porque no nos engañemos, gracias a una serie de decisiones tomadas en el seno de DC Cómics. Principalmente en la película de Suicide Squad y en  los cómics de Injustice. La otrora compañera de fechorías del Joker se ha ganado el derecho a “volar sola”. Hasta el punto de arrebatarle cuota de protagonismo al Señor de la Noche en una cinta. Un “game changer” que a luz de los acontecimientos ofrece un amplio abanico de posibilidades. Dada la capacidad para desenvolverse entre las finas línea del bien y del mal de la Doctora Harleen  Frances Quinzel.

Si el DCAU quería dar un puñetazo en la mesa, lo ha hecho de forma contundente. Una apuesta por un valor en ciernes que no podría haber salido mejor. Harley Quinn a partir de ahora, jugará en las ligas mayores.  Porque la simple mención de su nombre es un aliciente para el espectador.

 

Bien jugado, DC. Bien jugado.

 

 

Corría el año 1997 cuando Luc Besson impulsaba género de la “space Opera” con su aclamada El Quinto Elemento. Una película de la que se comenta (las malas lenguas) que no pudo alcanzar todo su potencial visual. Debido principalmente, a la inexistencia de una tecnología capaz de plasmar al detalle la imaginación del director francés, en lo que a razas alienígenas se refiere. Una cuenta pendiente que parece haberse saldado con Valerian y la ciudad de los mil planetas.

Valerian y La Ciudad de los Mil Planetas-Reseña

La cinta, como ya hemos avanzado, es una delicia visual. Así lo confirman sus primeros diez/quince minutos en los que asistimos al día a día de un planeta lejano. Tan hermoso como sencillo en sus costumbres y/o ritos sociales. Una cautivadora rutina que se verá alterada por la caída del cielo de grandes naves espaciales. Las cuales destruirán el planeta y se cobrarán la vida de un ser muy valorado para los habitantes del planeta.

En otro rincón del Universo un intrépido agente de policía espacial, Valerian, se despierta tras soñar con dicho planeta. Un pensamiento que debe apartar de su mente para cumplir con la misión encomendada, junto a su compañera Laureline.  Tras recuperar un objeto de vital importancia para sus superiores, no sin antes coincidir con seres a los que vio en sueños. Valerian y Laureline volverán a su hogar para enterarse de su más que probable inminente destrucción. Un destino que harán todo lo posible por evitar. No sin antes, conocer la verdadera naturaleza de su superior directo y poner a prueba su “relación”.

 

                                      La grandeza de lo sencillo

En los tiempos cinematográficos actuales en los que se compaginan hasta provocar el aburrimiento términos como:

Tono maduro, fidelidad al material original, adaptación libre, visión moderna de los personajes…

A veces da la sensación de que lo que se quiere es camuflar la ausencia de un guión mínimamente trabajado.  Una justificación plausible para el comportamiento y reacciones ante las circunstancias de los personajes.  La cual puede ser básica o estilosamente enrevesada, pero coherente desde el principio hasta el final.

Es por eso que debemos valorar Valerian y la ciudad de los mil planetas por ser capaz de firmar cheques argumentales que puede pagar. Valiéndose de:

Una afrenta del pasado que debe ser reparada. Un secreto que cual esqueleto en el armario no debe salir a la luz pase lo que pase. El típico tipo duro que  sólo necesita dejar que su corazón venza a su indecisión.  La típica chica dura que sólo precisa de confianza para dejarse llevar por su corazón.

 

 

Lo mejor: El cameo de cierta estrella de la música.

Lo peor: El escaso tiempo en pantalla de Clive Owen.

Y a la cuarta entrega (tercera según dónde ubiquemos Man of Steel) el DCEU convenció a crítica y público. Un momento que los más viejos del lugar asegurábamos que moriríamos sin llegar a ver. Pero que finalmente ha ocurrido. Eso sí,  recurriendo a uno de los métodos menos utilizados en el cine actualmente. Centrarse en el cómo y el por qué; antes de en el qué y el quién. Y es que, sabiendo de antemano el nombre de la protagonista Diana de Themiscyra; hija de Hippolita, Reina de las Amazonas. Destinada a ser la mejor luchadora del pueblo guerrero por excelencia en la mitología griega. Lo que ha querido recalcar la cinta es su travesía por el corrupto mundo de los “hombres”. Y la razón de su influencia en su habitual forma de ser y proceder.

Wonder Woman-Simple y Sencillamente, Diana

 

No es país para hombres

Pues sí, pero no. Me explico. En una sociedad actual en la que el rol de la mujer no es el que debería. Y entendemos cómo el que debería el de aquel que le coloca en igualdad de condiciones ante el hombre. Diana está llamada a dar voz a esa corriente que aboga por hacer desaparecer diferencias o clichés por el sexo al que se pertenezca. La princesa Amazona es magnánima a la par que irreductible. Bondadosa a la vez que implacable. Con el oprimido y el opresor, respectivamente. Una complejidad emocional que nada tiene que envidiar a la de otros superhéroes varones. Un dato que no se difunde tanto como debería. Privándonos (seguramente) de disfrutar de historias de la talla de ésta, dirigida con maestría por Patty Jenkins.  En resumen, por supuesto que es importante que mujeres creen y/o lleven la voz cantante en grandes producciones.  Tanto o más que el gran público, mayoritariamente masculino, consuma esos contenidos.

 

No es la luz, estúpid@s

Pues sí, rotundamente y sin matizaciones. Porque si en anteriores entregas del DCEU se ha alegado que se recurría a un tono oscuro como elemento diferenciador respecto a Disney Marvel. Relacionando la oscuridad con la madurez y la seriedad.  Nada más lejos de la realidad, la dualidad luz vs oscuridad, como sinónimo de inmadurez vs madurez. Es un planteamiento erróneo. Guiones sólidos, personajes bien construidos y desarrollados, buen manejo de los tiempos o actos… Lo que viene siendo a ser el ABC de la creatividad en la ficción.  O en este caso un manual de instrucciones perdido en el cajón del despacho de algún directivo de Warner Bros.

¿Y ahora…qué?

Zack y Deborah Snyder, Geoff Johns, Patty Jenkins, Charles Roven…han dado con la tecla. No entra dentro de mis habilidades, hasta el momento, el atribuir a cada cual su grado de responsabilidad.  De ahí que lo relacione con el resultado de un trabajo coral asambleariamente organizado. Los padres y madres (conceptualmente) de Diana no deberían tener problemas, de ahora en adelante en extrapolar este procedimiento a otras entregas del DCEU. A no ser que…el rayo se trate de un rayo que no golpee dos veces en el mismo sitio.

 

 

Lo peor: Villanos creados expresamente para el lucimiento de la heroína.

Lo Mejor: …”sólo el amor puede salvar al mundo”. “No es cuestión de qué mereces, sino en qué crees”.

Quinta entrega de la antaño revolucionaria saga cinematográfica de piratas, acción y aventuras. Cuya primera parte pudo revivir dicho género tras el estrepitoso fracaso de La Isla de las Cabezas Cortadas. Sin embargo, tras 14 años era previsible un estancamiento argumental si no se renovaban caras y/o tramas. Y es que, si tenemos que ser sinceros, lo más destacable de La Venganza de Salazar es no ser más que un refrito o apaño de cabos sueltos del resto de entregas. Una afirmación que no dice nada bueno de este Blockbuster estadounidense. A pesar de contar con actores de la talla de Johnny Depp, Javier Bardem y Geoffrey Rush. Lo que no hace sino confirmar que hasta los piratas necesitan un lavado de cara, de vez en cuando.

Piratas del Caribe 5 - Reseña - El Guión Confiable

 

Un niño cuya habitación  está plagada de papeles que recogen todos los Mitos y Leyendas marinos, se escapa de casa para salir navegar. Una vez en alta mar se zambulle ayudado por un saco de rocas, hasta llegar al Holandés Errante. Navío maldito ahora bajo el control de su padre, Will Turner. El niño, llamado Henry, asegura poder liberar a su padre de su maldición.  Buscando y encontrando el Tridente de Poseidón. Una tarea que su padre considera imposible de realizar, por lo que manda a su hijo de vuelta a casa. Ordenándole, además que se olvide de él y se aleje del mar.

Pasando por alto el hecho de que un niño de no más de diez años se escape de casa en medio de la noche para salir a navegar. La introducción a uno de los principales protagonistas de la película cumple con creces. No fuimos pocos quienes echamos de menos a Orlando Bloom en su cuarta entrega, por lo que volver a verle es de agradecer. Lógicamente, también escuchamos el nombre del auténtico peso pesado de la saga Jack Sparrow. Un personaje (actor) por el que vale la pena pagar una entrada de cine.

Años más tarde, Henry Turner intenta ser un marine de bien. Algo que no ha conseguido hasta la fecha dado la situación en la que se encuentra, remero. El buque en el que se encuentra intenta dar caza a unos piratas, persecución que les lleva al Triángulo Maldito. De lo que Henry se da cuenta intentando avisar a sus superiores, quienes le encierran por traidor. Una vez dentro del triángulo la embarcación de marines observará como todos sus tripulantes serán masacrados. A excepción de un Henry Turner que deberá entregarle un mensaje a Jack Sparrow, Salazar quiere saldar su deuda.

Por otro lado, una mujer astrónoma y horóloga llamada Caryna Smith es acusada de brujería y a punto de ser ejecutada. Una condena que elude escapándose de la cárcel, cruzándose en su huida con un Jack Sparrow que acaba de robar un banco. Un plan bien concebido pero penosamente ejecutado, lo que le supone el abandono de su tripulación. Un duro golpe anímico que le lleva a intercambiar su preciada brújula por una botella de ron, acto que libera a Salazar de su cautiverio. Por si  fuera poco, Jack también será capturado por la marina y condenado a muerte junto con Carina. Únicamente, la aparición de Henry Turner salvará al Pirata y la astrónoma de la muerte. Una vez hechas las presentaciones, se fijarán como objetivo encontrar el Tridente de Poseidón para derrotar a Salazar.

Sin negar que es un innegable soplo de aire fresco la presentación de Caryna como “mujer de ciencia” en una sociedad machista. El hecho de que no se le haya concedido otra responsabilidad que la de cartógrafa del grupo, deja el trabajo a medio hacer. Pues toda la carga de combates sigue siendo llevado por los varones piratas. Asimismo, que nos encontremos de nuevo, un trío formado por Jack Sparrow, un Turner y una mujer. Evidencian que como si se tratase de una partida de póker, el estudio ha apostado la suerte de la película al tirón mediático de Johnny Depp. Sin esforzarse lo más mínimo por ofrecer nada más.

Salazar ha empezado a hacer lo que más le gusta, cazar y matar piratas. Y el Capitán Héctor Barbossa se ofrece a echarle una mano en su búsqueda y captura de Jack Sparrow. Tras una breve explicación sobre los motivos de la rivalidad entre marine español y el capitán desaliñado. Cuando todo indica que la  habilidad escapatoria de este último va a dejar de tener efecto. Su llegada a una isla y el percatarse de que ni Salazar ni sus hombres pueden tocar tierra firme, le permite seguir respirando. Hasta el punto de concederle la oportunidad de que un inesperado aliado, Barbossa, le devuelva su barco y se ofrezca a ayudarle para derrotar a Salazar.

Llegados hasta este punto de la película es cuando podemos confirmar que Johnny Depp es muy bueno, pero no tanto. Ni una persecución marítima por parte de unos marines y tiburones muertos  vivientes. Tampoco la recuperación para la causa de la embarcación por excelencia de la saga, la Perla Negra. Mucho menos la colocación de una mujer como pieza clave para la resolución del misterio final. Son capaces de aportar la sensación de que se está visualizando un contenido original y/o arriesgado. Mención aparte merece la reinvención de cómo la Brújula de Jack Sparrow acabó en las manos de éste. ¿Es que nadie piensa en Tía Dalma?

El mapa que no puede ser leído por ningún hombre es descifrado por Caryna y el Tridente es encontrado. Cuando están a punto de obtenerlo, Jack y la astrónoma ven como Salazar en el cuerpo de Henry se lo arrebata.  Comienza una lucha desigual, o mejor dicho, un disfrute sádico de Salazar en la tortura de Jack Sparrow. Afortunadamente, entre Henry y Caryna averiguan la forma de acabar con la ventaja del marine “no muerto”, rompiendo el Tridente. Salazar y sus hombres vuelven a ser humanos, lo que implica que piden morir. Un destino que intentan evitar escapando junto con Jack, Henry y Caryna pero que evita Barbossa. Quien se sacrifica tras revelarle a la horóloga que ella es su hija perdida.

Con el enemigo vencido y sin la posibilidad de seguir atormentándoles, Jack recupera la Perla Negra y su brújula. Caryna acepta su legado. Y Henry…espera la llegada de su padre, quien no puede evitar sentirse orgulloso de su hijo.

En algún momento Hollywood decidió quedarse con lo peor de la gestión de un club deportivo y llenar sus películas de nombres. Sin molestarse lo más mínimo en dotarles de un armazón sólido con el que justificar su caché y presencia en pantalla. Una costumbre que empieza a remplazar guiones elaborados por espacios de lucimiento para actores o actrices con ganas de justificar un paseo por una alfombra roja. Y por consiguiente, convierte a todas las superproducciones en un claro ejemplo de la siguiente máxima. “Venceréis, pero no convenceréis”.

 

Dc Cómics, en su versión Cinematográfica Animada vuelve a ofrecernos un producto serio y bien cuidado. En esta ocasión, tomando como protagonistas a una de sus múltiples formaciones superheroicas, los Teen Titans. Un grupo  de dilatada trayectoria que por inexplicables razones ha visto modificado su membresía original en los últimos tiempos. (Cofff, Cofff…Zack Snyder) No obstante, pullas aparte. Ya sea como aperitivo de la tercera temporada de Young Justice o por su revisión del cómic que da nombre a la película. Es necesario ver The Teen Titans “The Judas Contract.

 

Teen Titans "The Judas Contract"-Reseña

 

Acertadamente la cinta comienza con lo que debemos suponer el grupo Teen Titans original. El primer Robin, el primer Kid Flash, Speedy, Bumblebee y Beast Boy. Que interrumpen una transcendental conversación sobre pizza y twitter para salvar a una joven de sus captores. Joven que no es otra que Starfire, futura miembro y líder de los Teen Titans.

Si pasamos por alto que chirría ver a Beast Boy y a Bumblebee como miembros de pleno derecho sin una introducción apropiada. Este flashback es correcto. Partimos de la base de que aunque DC cuenta con una amplia galería de personajes, los pesos pesados mandan. Como en todos los aspectos de la vida.  Por lo que Nightwing, Robin (Damian) y Starfire llevarán la voz cantante. El resto de héroes son un mero complemento.

Cinco años después del rescate de Starfire, nos encontramos con una nueva plantilla de Titans. Éstos son Starfire, Robin, Blue Beetle, Raven y Terra. Que bajo sugerencia de Nightwing (Dick Grayson) atacan una de las bases del culto de Brother Blood. Quien escapa gracias al chivatazo de un viejo conocido de algunos de los jóvenes héroes.

De vuelta en su base de operaciones, sus labores como superheroes y defensores de los oprimidos, ley y el orden. Entran en conflicto con su necesidad de sentirse algo más que tipos y tipas con mallas.

Resulta un acierto (y un alivio) ver a Deathstroke enfrentándose a quienes (por antonomasia) son sus verdadera  némesis. Mostrándose como el enemigo temible que te hace sudar tinta en combate y llevarte hasta tus límites psicológicos. Es positivamente destacable además, el interés en contar la cara menos amable del superhéroe. Tan importante como contar con un rival de altura, analizar con detenimiento la carga que implica salvar el mundo día sí y día no. Especialmente cuando esta carga tiene que ser portada por un adolescente. Es por eso que el trato de Jaime Reyes aka Blue Beetle es breve, pero certero. Al igual que el de la última adquisición de los Titans, Terra. Quien por medio de sus flashbacks nos revela el recorrido  de un camino nada favorable para llegar dónde se encuentra ahora.

El comportamiento de Terra activa las alarmas de Raven y Robin, quienes sospechan que éste supone algo peligroso para el grupo. Starfire comprueba cómo su capacidad de liderazgo no es tan buena como ella pensaba. Nightwing y Robin continúan investigando sobre las verdaderas intenciones de Brother Blood. Quien ordena a su “empleado” Deathstroke” que le entregue ya a los Titans. Porque para que se plan maestro se lleve a cabo, es vital su intervención.

Vuelve a entrar en escena uno de los villanos clásicos de los Titans, aportando todavía más empaque al rol de Deathstroke. El mejor mercenario del mundo. Por otro lado, los intentos de Beast Boy por abandonar la “friendzone” son el contrapeso perfecto para la seriedad y dramatismo que envuelve al resto de sus compañeros. Eso sí, tan coherente como verosímil.

Deathstroke da el pistoletazo de salida a su operación y tras capturar a Robin. Hace lo propio con Beast Boy, Starfire y Raven gracias a su “caballo de Troya”, Terra. Únicamente Nightwing logra escapar de él tras fingir su muerte. No obstante, lo que parecía vaticinar un cobro por sus servicios sin incidentes. Acaba desembocando en una traición de Slade Wilson a su protegida “Terra”, quien se une a sus ex-compañeros como prisionera de Brother Blood. La irrupción de Nightwing consigue liberar a los todos los Titans y comenzar una batalla contra Blood y Deathstroke. En la que vencen con un alto coste, la vida de Terra.

El aborde de tramas más adultas no siempre aporta cosas positivas. Un claro ejemplo es la transformación de Terra en la “Lolita” particular de Deathstroke. O que Brother Blood acabe siendo el “Amazo” de los Teen Titans. Giros de guión innecesarios que emborronan bastante una película que no necesitaba de esos  recursos tan repetitivos para sobresalir.

A nivel narrativo poco más se puede destacar de este tercer acto, que no sea el más puro fanservice. Ver una especie de revancha por parte de los “Batboys” y Terra hacia Deathstroke es impagable. Al igual que a unos Starfire, Blue Beetle y Beast Boy totalmente desatados y sin estar obligados a guardarse nada en su combate con AmazoBlood.

 Si Justice League vs Teen Titans dejaba un amargo sabor de boca, esta nueva entrega dulcifica su último bocado. O por lo menos, da muestras de que su siguiente secuela podría “maravillarnos” (guiño, guiño).

Cuando tratamos el espinoso asunto de los reboots, resulta imprescindible tener en cuenta lo siguiente. El contexto social y cultural del material de origen, así como aquel en el que se producirá la adaptación. Siendo el primero la década de los noventa donde primaban series infantiles-juveniles con una clara tendencia a la simplificar la resolución del conflicto. Sobre la película Power Rangers, se cernían serias dudas sobre si sería capaz de amoldarse a los cánones actuales de guionización verosímil. Afortunadamente, sí.

 

Power Rangers-Reseña-Back to the Nineties

 

Nada más empezar la película deja claro que lo único en común con series y películas anteriores, es el título. Esencialmente, por la presentación como miembros del mismo equipo Ranger a Rita Repulsa y a Zordon. Una acertada decisión que no sólo respeta el concepto de las generaciones Rangers. Sino que también despolariza la razón de la rivalidad entre estos dos poderosos seres. Todo esto en un escenario que a los más viejos del lugar nos conmueve, la época prehistórica o era de los Dinosaurios.

Tras esto, el punto de partida que provocará la reunión de un nuevo grupo de defensores del Universo. Se nos presentará a los verdaderos protagonistas de la historia.

Los  Cinco de Angel Grove

Bajo mi humilde punto de vista, considero un acierto el enfoque utilizado para presentar a los nuevos Rangers. Puesto que, por mucho que su fuerza y reflejos estén muy por encima de lo normal. No son más que un grupo de adolescentes inadaptados con todo lo que eso conlleva. Si Jason es el aspirante a estrella del fútbol americano que renuncia a todo por…que sí. Billy es un inadaptado por una condición sobre la que se da menos información de la que se necesita. Si Kimberley ha cometido un error y nadie se ha molestado en hacerle ver que puede aprender de él para perdonarse a sí misma. Trini es el miembro más inusual de una familia deasiado convencional. Y Zack oculta su miedo a perder a la persona que más quiere con una actitud desenfadada y despreocupada ante la vida.

Si bien las similitudes con Misfits son evidentes, tanto o más que la facilidad con la que se empatiza con los jóvenes. Por lo que las ganas de verles triunfar para demostrar a Zordon que su elección era acertada y a Rita que no es “digna”, son irresisitibles.

 

No obstante, la perfección es una quimera y los puntos ciegos de la película son innegables. Principalmente, en el desarrollo individual de los Rangers hasta convertirse en equipo. El cual lamentablemente no existe o se produce mediante elipsis narrativas. Algo tan criticable como lógico, dado que a menos que seas Joss Whedon, manejar un grupo amplio de personajes no es sencillo.  Igualmente, para los defensores del material original quedará como un lunar la aparición en escena de Goldar. Segundo al mando de las fuerzas de Rita cuyas épicas luchas con los líder Rangers marcaron una generación. Un recurso nostálgico desperdiciado, presumiblemente por falta de tiempo y/o presupuesto.

 

Secuela

Es necesaria, vital, esencial, primordial. Ya sea por poder disfrutar de una versión de los Power Rangers más acorde con los tiempos que corren. O por cómo se explora la relación entre Zordon y Rita. Quizás por la llegada de otros rivales míticos como Lord Zedd. A lo mejor  por la reveladora escena poscréditos, un fandom service que a más de uno/a le provocaría un paro cardíaco en el cine. Las posibilidades son infinitas….especialmente con un producto tan bien cuidado.

1938 y 1939, esos fueron los años de creación de Superman y Batman respectivamente en el seno de casa editorial de cómics, DC.  Algo más de 75 años de vida para estos dos superhéroes cuyas andanzas inicadas en el mundo de las viñetas, ha logrado expandirse a otros medios de difusión. Alcanzando un status inalcanzable para otros compañeros de profesión en la cultura pop, de buena parte del siglo pasado y comienzos de este nuevo milenio. Habiendo recorrido un largo camino en el que han protagonizado un número difícil de precisar de historias por separado,  tanto en estrecha colaboración como junto a otros personajes de su casa editorial. Una pregunta obligada era averiguar la justificación de la presencia en la gran pantalla de estos dos iconos, más allá de la gran expectación que un acontecimiento de tales características pudiera despertar en conocedores y desconocedores de su habitat natural, un reto de épicas proporciones para Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia.

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia-Reseña

Fijando como punto de partida los eventos narrados en Man of Steel para el universo compartido superheroico que está iniciando DC, Zack Snyder nos muestra el impacto en la sociedad actual de un ser cuya mera presencia altera la concepción que la humanidad tiene de la realidad. Un dilema hasta el momento inédito en el cine de superhéroes y que es tratado de una forma directa y abarcando la amplia disparidad de criterios que se desprenderían de una situación parecida en el mundo real. Allí es donde entra en acción el sempiterno niño bonito de DC, un Batman, curtido en mil batallas que tras haber visto como varios de sus conocidos (empleados) se convertían en bajas civiles del épico y cruento combate entre Zod y Superman. Se erige como el paladín de la humanidad contra el potencial peligro del alienígena de Kryptón. Un auténtico espíritu libre que actúa por todo el globo terráqueo sin responder ante nadie, a excepción de su amada Lois Lane.

Es aquí donde veremos el primer distanciamiento con todo lo visto con anterioridad sobre estos dos superhéroes. Dado que si Batman se muestra como un veterano de guerra que ha operado durante años en la sombra lo que le ha llevado a desarrollar  una brújula moral, a leguas de las de sus predecesores; presentándose como una aproximación pero no un calco exacto del Caballero Oscuro definido por Frank Miller. El Superman que todos conocemos sinónimo de un dechado de las mejores virtudes humanas brilla por su ausencia,  siendo en este caso un ejército de un solo hombre tan ingobernable como eficaz.

No obstante, la película no bebe únicamente del conflicto entre estos dos titanes ataviados con mallas y capas. Puesto que unos secundarios de dilatada carrera o ajuste impecable a su papel, ahondan en ese trasfondo filosófico y político del que se nutre la película.

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia-Reseña

Un grupo en el que destaca por encima de todos Jeremy Irons como Alfred Pennyworth, mayordomo y principal aliado del mejor detective del mundo (faceta del protector de Gotham que en esta cinta sí que es explotada) cuya relación y química con su protegido no podía ser más natural a la par que rica en matices y en disparidad de criterios.

Jesse Eisenberg como Lex Luthor evidencia en cada una de sus líneas que aquel (principal) enemigo del Hombre de Acero, cuyo lema era el cerebro sobre el músculo. Ha evolucionado a un genio más acorde con nuestros días, una mente privilegiada para el mal con manifiestas nulas habilidades sociales, ¿alguien ha dicho The Big Bang Theory?

Lois Lane, más allá de ser el ancla que mantiene conectado a Clark Kent con su planeta adoptivo, podemos declarar sin lugar a dudas que es el único personaje de la cinta que se adhiere a su historial en los cómics, respetando el canon de la damisela en apuros y sin miedo a nada.

Senadora Finch, quizá el único personaje de la cinta que quiere seguir las reglas a toda costa. No deberíamos obviar el hecho de que sea un representante de la clase política quien se esfuerce en defender las lindezas de la democracia.

Perry White, personaje cuya única diferencia con el siempre malhumorado jefe de Lois & Clark es el cambio de color de piel. Lamentablemente, su cuota de pantalla no da para un análisis más extenso.

 

Dicho esto, es necesario establecer que esta es una película puente hacia algo más grande o por lo menos más ambicioso, La Liga de la Justicia. Para lo que se introducen una serie de elementos que a lo mejor pueden despistar al espectador no inicado en el mundo de los cómics, los cameos.

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia-Reseña

 

Wonder Woman, tanto en su rol de guerrera amazona como de su alter ego Diana Prince cumpe sobradamente y se hace con el manto. Otra cosa será su desempeño en una cinta donde todo el peso recaiga sobre ella, pero hasta entonces el voto de confianza se lo ha ganado.

Flash, seguramente su primer cameo más difícil de comprender si no se está al tanto de las últimas colecciones de DC Cómics. Dejando un lado el por qué y el cómo de su viaje en el tiempo, lo que llama la atención es el posicionamiento de Bruce Wayne como eje de la futura primera línea de defensa de la humanidad. Respecto al segundo cameo, nada que añadir que no sea lo complicado de asociar a un científico el look que muesra el Barry Allen cinematográfico.

Cyborg, otro cameo que se sube al carro de las referencias a los cómics, especialmente la línea marcada por los Nwe 52. Lamentablemente, juega en su contra el ser un personaje de segunda fila recientemente ascendido a la primera división. El tiempo dirá como es acogido por el gran público.

Aquaman, tiene en pinta en que nos encontramos ante el Khal Drogo de los mares. Un auténtico badass que hará las delicias de los acérrimos al cine de acción de los 80-90 y que, además, se desliga de todo lo visto hasta ahora del Rey de Atlantis en los cómics.

 

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia, rompe con todos los canones establecidos en el mundo de los cómics, algo de lo que tiene buena parte de responsabilidad Zack Snyder. Un director privilegiado para todo lo relacionado con el aspecto visual en sus películas, pero que evidencia fallos a la hora de presentar una línea argumental clara. Unas carencias que no impiden que la película se pueda ver y disfrutar, a pesar de las múltiples reinterpretaciones de los personajes que descolocan a los fans incondicionales y de las complicadas alusiones al material original que pueden despistar al espectador estándar. No obstante, independientemente de cual sea su recaudación y su recepción por parte de la crítica, uno tiene la sensación de estar viendo una pequeña parte de un gran puzzle. El cual no tendrá sentido hasta estar completo. Por lo tanto, no queda otra que disfrutar del camino que se abre ante nuestros ojos y oídos.

 

P.D: De entre todas las habilidades de Batman jamás encontré la de los  suelos premonitorios entre ellas.

Hubieran estado bien escenas o frases de diálogos que justificaran como Lex Luthor averigua las identidades secretas de Clark Kent y Bruce Wayne.

Durante los últimos años (Pixar mediante) el cine infantil de animación ha logrado desarrollar lo que (bien o mal) podríamos denominar las películas cebolla, una serie de cintas cuyo target son espectadores que no hayan alcanzado la preadolescencia, pero que a su vez albergan una amplia gama de guiños, referencias, alusiones a elementos de la cultura popular de una forma tan sutil, que sólo quienes cuentan con mayor experiencia pueden asimilar.  Un proceder habitual, seguramente más evidente en la última película de la factoría audiovisual de Walt Disney que he tenido el gusto de ver, Big Hero 6.

Big Hero 6 (Reseña) Homenaje o déjà vu resultón

Concebida a partir de un comic de Marvel con el mismo nombre, el filme nos presenta nada más empezar al protagonista principal de la historia Hiro Hamada. Un auténtico niño prodigio que no enfocará sus excepcionales capacidades intelectuales en aquello que menos problemas le podría acarrear. Y sólo con la ayuda de su hermano, los compañeros y profesor de éste…establecerá un reposicionamiento de prioridades. Una especie de reconversión que peligrará cuando la tragedia azote la vida del protagonista y sus aspiraciones y/o opciones de entretenimiento pasen a un segundo plano. Siendo en ese momento de la película donde entra en escena el coportagonista, Baymax, un robot-androide creado para ser un botiquín andante para la humanidad.  Lógicamente, este será un propósito del que será desviado al convertirse en la pieza clave para la resolución de un misterio. Una tarea hacia cuyo cumplimiento arrastrará también a un grupo singular y carismático de superdotados.

Big Hero 6, es divertida, entretenida y lamentablemente difícil de clasificar. Ya que se halla repleta de menciones veladas a un buen número de películas de variados géneros de los que se nutre con una sencillez asombrosa. Resultando imposible no acordarse de El Indomable Will Hunting cuando se intenta orientar las habilidades de Hiro a menesteres más legales, o de la saga Terminator (la segunda entrega para ser exactos) en cada escena que comparten el susodicho y su robot protector-sanador, incluso de cierto grupo de seres con habilidades excepcionales que trabajan como un equipo-familia (X-Men, 4 Fantásticos…) relacionados con Stan Lee quien también realiza un cameo en la cinta.  Quizá por ello es más disfrutable si cabe, haciendo las delicias de niños por su mensaje y atmósfera repleta de positivismo y buenos deseos, además de retar a adultos a encontrar ciertos mensajes subliminales.