Category: DC Cómics

Fui de los que se echó las manos a la cabeza cuando el DCEU estableció su hoja de ruta. Básicamente, por temerario, al rechazar el exitoso modelo (aplicado y no inventado) del MCU. Una confianza extrema en su producto que venía ligada, principalmente, a la labor de un “genio” tras las cámaras, Zack Snyder. Una apuesta que como demuestran la opinión;unánime de la crítica y polarizada de los fans, no cuajó. Y obligó a recurrir a un Plan B. Una segunda opción que, justificadamente, se convirtió en motivo de mofa. Debemos reconocer que es lo que más se ajusta a lo que fans de DC necesitaban. Dejar a un lado las nuevas versiones y/o reinterpretaciones  para mostrar a personajes de siempre de la forma que siempre han sido. Un propósito tan fácil como complicado…lo que se buscó y se encuentra en la Justice League.

 

Señas de Identidad

Seguramente ese sea el quid de la cuestión. Puesto que ante unos loables pero infructuosos intentos de plasmar el impacto de personajes icónicos de DC en la sociedad actual. Warner Bros (afortunadamente) ha llegado  a la conclusión de que lo más efectivo era rehacer el camino andado. Recuperar la esencia que emanaba de, por ejemplo, aquellas series (películas) animadas de principios de los 90 y del siglo XXI. Una fuente de inspiración  gracias a la cual, los miembros de la Justice League son finalmente reconocibles.

Y es que Batman, si bien es verdad, sigue con su empecinamiento en “cumplir la misión” cueste lo que cueste.  Faceta explotada hasta el sadismo en BatmanVSuperman. Observaremos también una impotencia y aceptación de limitaciones a la hora de trabajar con seres mucho más poderosos que él.

Wonder Woman, merecedora todavía de una explicación coherente de su aislamiento del mundo durante casi un siglo, mola mucho. Y poco más se puede decir. Combina a la perfección la misericordia con las víctimas y la intransigencia con los opresores. Además de acoger el manto en esta película de líder/brújula moral del equipo.  Una función necesaria y acertada, por el momento.

Y digo esto, porque ese puesto debería ser para quien cuenta con menos peso en la cinta. El Último Hijo de Kryptón. Superman es luz y Esperanza. Cualquier otra interpretación que se aleje de estos dos factores, está mal planteada y es inútil. Se trata de una concepción del personaje tan esperada como deseada, para la que a lo mejor, no hubiera hecho falta sacrificarlo en la película anterior. Y forzar una explicación rocambolesca para devolver a Clark Kent su puesto en el Daily Planet… ¿Flashpoint, quizás?

 

  Los Chicos Nuevos

Una vez desojada la margarita de la trinidad de DC, toca analizar su manera de interactuar con sus “nuevos compañeros”:

Respecto a Flash, su debut es de notable alto rozando el sobresaliente. Un alivio cómico del grupo justificado en su inexperiencia en combate propiamente dicho. Su efusividad por sentirse al fin aceptado. Pasa a los nervios o miedos por encontrarse en una situación que cree no poder manejar. Un viaje que termina en el orgullo por sentirse capaz de marcar la diferencia, tanto solo como acompañado. Ezra Miller no podría habernos ofrecido un Flash más auténtico. La única duda queda en apreciar su capacidad en sostener una cinta por sí mismo. El tiempo, la crítica y la taquilla dirán.

En lo que concierna a Aquaman mis sentimientos son encontrados, la actuación de Jason Momoa ayuda y mucho. Principalmente para desprenderse de esa imagen de “catetismo” que acompañaba al Rey de Atlantis. Aunque podríamos decir que ya estaba ocupado el espacio de pura fuerza bruta/tipo duro en este Supergrupo. Las posibilidades visuales y de guión de los entresijos del Reino del fondo del Mar son esperanzadoras. Más aún si se quiere explotar la desubicación de Arthur Curry al ser un hombre atrapado entre dos mundos. El de la superficie y el de debajo del mar.

Y en último lugar, Cyborg, seguramente incluido en la nómina principal de Justice League para cubrir una cuota racial. Y a quien muchos fans habrían preferido ver remplazado por El Detective Marciano, un Linterna Verde o por alguna heroína. No obstante, su conexión con las Cajas Madres resulta causa lógica bastante para convertirlo en parte de la cinta. No obstante, mantengo fuertes dudas sobre cómo funcionaría una película individual suya, únicamente con el conflicto hombre-máquina.

Veredicto

Tras todo esto, no podemos ni debemos olvidar los fallos estrepitosos de Justice League.  Un CGI inexplicablemente desapercibido para el presupuesto con el que contaba la cinta. Un villano cuyo potencial demandaba un tratamiento menos estándar. Pero por encima de todo, la sensación de que se ha optado por recorrer un camino innecesariamente largo para el espectador. Renunciando, durante parte del trayecto a sus puntos fuertes.

Por ello es vital dejar un aviso a WB, si es que tiene ya decidido seguir adelante con el DCEU. Hay ciertas cosas que son admisibles, agujeros de guión del tamaño del desierto del Sáhara, entre otros. Pero no volváis a renunciar a reproducir la esencia de vuestros buques insignia…perdemos todos/as.

 

 

 

Habiéndose convertido en un auténtico filón para DC la figura de Batman. La sobreexplotación del caballero de la noche y cualquiera de los personajes de su galería de villanos/aliados se ha vuelto costumbre. Hasta un grado que, como es habitual,  depende en gran medida de las filias y fobias que despierte el protector de Gotham. Y es que, si el foco recae sobre el murciélago más famoso del noveno arte, la polémica está servida.  Más aún, si comparte  protagonismo con la actual “niña bonita” de DC, Harley Quinn.

Batman & Harley Quinn- Loable aunque no imprescindible

 

En la buena dirección…

Dejando claro que la trama, debido a la duración de la película, es bastante aceptable.  A pesar de contar con unos condicionantes más que interesantes:

Una alianza inesperada entre dos villanos de contrastada trayectoria en pro del ecologismo. Una cuenta atrás para un plan que podría erradicar a la raza humana. La necesidad de conseguir la ayuda de una persona de dudosa moralidad para evitar una catástrofe.

No podemos evitar pensar que nos encontramos en un episodio inédito de la exitosa serie animada de los 90. Cuya autoría y disfrute (al menos el de un servidor) debemos al gran Bruce Timm. O por lo menos durante el primer tercio del film.  Dado que aunque se mantenga la estética tan “Al Capone” de dicha animación. Tan bien lograda por Tim Burton en sus dos primeras  (y únicas) películas del murciélago. Lo cierto es que esa estética tan oscura y seria (palabras cliché de DC guste o no) pasa a un segundo plano. Porque esta película no es más que una campaña promocional de un personaje recientemente venido a más. Nada más y nada menos que Harley Quinn.

Porque no nos engañemos, gracias a una serie de decisiones tomadas en el seno de DC Cómics. Principalmente en la película de Suicide Squad y en  los cómics de Injustice. La otrora compañera de fechorías del Joker se ha ganado el derecho a “volar sola”. Hasta el punto de arrebatarle cuota de protagonismo al Señor de la Noche en una cinta. Un “game changer” que a luz de los acontecimientos ofrece un amplio abanico de posibilidades. Dada la capacidad para desenvolverse entre las finas línea del bien y del mal de la Doctora Harleen  Frances Quinzel.

Si el DCAU quería dar un puñetazo en la mesa, lo ha hecho de forma contundente. Una apuesta por un valor en ciernes que no podría haber salido mejor. Harley Quinn a partir de ahora, jugará en las ligas mayores.  Porque la simple mención de su nombre es un aliciente para el espectador.

 

Bien jugado, DC. Bien jugado.

 

 

Y a la cuarta entrega (tercera según dónde ubiquemos Man of Steel) el DCEU convenció a crítica y público. Un momento que los más viejos del lugar asegurábamos que moriríamos sin llegar a ver. Pero que finalmente ha ocurrido. Eso sí,  recurriendo a uno de los métodos menos utilizados en el cine actualmente. Centrarse en el cómo y el por qué; antes de en el qué y el quién. Y es que, sabiendo de antemano el nombre de la protagonista Diana de Themiscyra; hija de Hippolita, Reina de las Amazonas. Destinada a ser la mejor luchadora del pueblo guerrero por excelencia en la mitología griega. Lo que ha querido recalcar la cinta es su travesía por el corrupto mundo de los “hombres”. Y la razón de su influencia en su habitual forma de ser y proceder.

Wonder Woman-Simple y Sencillamente, Diana

 

No es país para hombres

Pues sí, pero no. Me explico. En una sociedad actual en la que el rol de la mujer no es el que debería. Y entendemos cómo el que debería el de aquel que le coloca en igualdad de condiciones ante el hombre. Diana está llamada a dar voz a esa corriente que aboga por hacer desaparecer diferencias o clichés por el sexo al que se pertenezca. La princesa Amazona es magnánima a la par que irreductible. Bondadosa a la vez que implacable. Con el oprimido y el opresor, respectivamente. Una complejidad emocional que nada tiene que envidiar a la de otros superhéroes varones. Un dato que no se difunde tanto como debería. Privándonos (seguramente) de disfrutar de historias de la talla de ésta, dirigida con maestría por Patty Jenkins.  En resumen, por supuesto que es importante que mujeres creen y/o lleven la voz cantante en grandes producciones.  Tanto o más que el gran público, mayoritariamente masculino, consuma esos contenidos.

 

No es la luz, estúpid@s

Pues sí, rotundamente y sin matizaciones. Porque si en anteriores entregas del DCEU se ha alegado que se recurría a un tono oscuro como elemento diferenciador respecto a Disney Marvel. Relacionando la oscuridad con la madurez y la seriedad.  Nada más lejos de la realidad, la dualidad luz vs oscuridad, como sinónimo de inmadurez vs madurez. Es un planteamiento erróneo. Guiones sólidos, personajes bien construidos y desarrollados, buen manejo de los tiempos o actos… Lo que viene siendo a ser el ABC de la creatividad en la ficción.  O en este caso un manual de instrucciones perdido en el cajón del despacho de algún directivo de Warner Bros.

¿Y ahora…qué?

Zack y Deborah Snyder, Geoff Johns, Patty Jenkins, Charles Roven…han dado con la tecla. No entra dentro de mis habilidades, hasta el momento, el atribuir a cada cual su grado de responsabilidad.  De ahí que lo relacione con el resultado de un trabajo coral asambleariamente organizado. Los padres y madres (conceptualmente) de Diana no deberían tener problemas, de ahora en adelante en extrapolar este procedimiento a otras entregas del DCEU. A no ser que…el rayo se trate de un rayo que no golpee dos veces en el mismo sitio.

 

 

Lo peor: Villanos creados expresamente para el lucimiento de la heroína.

Lo Mejor: …”sólo el amor puede salvar al mundo”. “No es cuestión de qué mereces, sino en qué crees”.

En su última aportación  al mercado de las películas animadas, DC Cómics presume de banquillo superheroico para presentarnos a uno de los grupos más variopintos de su universo de las viñetas, Justice league Dark.

Justice League Dark-Cuando la Magia se queda sin trucos

Hasta los mismísimos del peso del murciélago en DC, por si no os habiaís dado cuenta.

La película comienza con una serie de acontecimientos inexplicables, en forma de crímenes atroces cometidos por gente común por culpa de unas alucinaciones. Una serie de eventos que no pasa desapercibidos para la Liga de la Justicia, dado que en una de sus reuniones debaten sobre el origen y la forma de lidiar con estos sucesos tan inexplicables como letales para la humanidad.

Por otro lado tenemos a un tal John Constantine jugando al póker contra unos demonios, quienes reciben de su propia medicina perdiendo así una partida contra el detective de lo paranormal. Una derrota que no aceptan de buen grado y que podría haber supuesto el fin de Mr Constantine de no ser por la intervención de Jason Blood y su alter ego, Etrigan aka el demonio que habla en pareados.

 

Nada que objetar a este primer acto de la película, presentación de una amenaza que ni los héroes más poderosos de la Tierra (Marvel sabe vender mejor sus productos, coff, coff, coff) pueden explicar o neutralizar. Pero puestos a pedir, hubiera estado bien justificar más y mejor la ausencia de Hal Jordan y presencia de John Stewart  en esa reunión de La Liga de la Justica, además de la membresía de Hawkman o el Detective Marciano y ya que estamos añadir a algún miembro más con el cromosoma XX…En lo que concierne al rubio de la gabardina aka un hombre llamado tabaco, no se puede pedir más. Cualquiera que haya leído los cómics de Vértigo, sabe que si necesitas saltarte varias reglas para cumplir con una hoja de ruta; John Constantine es tu hombre.

Un Marciano, un arquéologo con un exotraje alado y armado con una maza, un Linterna Verde y una Princesa Amazona…pero el más indicado para lidiar con la magia es Batman. Muy lógico.

La película continúa dejando claro que Batman no cree en la magia, o al menos no le da la importancia que algunos de sus compañeros de trabajo le dan. No obstante, todo cambia cuando lee unas pintadas con sangre en las paredes de su casa con un nombre, John Constantine. Una invitación a buscar y encontrar al susodicho, lo que consigue gracias a Zatanna y Deadman. Una vez hechas las presentaciones, el atípico grupo inicia una investigación para averiguar la naturaleza de la amenaza que se cierne sobre el mundo. Es ahí donde entran personajes como el físicamente castigado Ritchie Simpson y Swamp Thing, además del retorno a escena de Jason Blood.

No voy a caer en la típica crítica a la incredulidad de Batman para con las artes místicas porque…NO. Sí, lo voy a hacer. Mayormente porque no tiene ni pies ni cabeza que tras haber detenido una invasión alienígena y haber evitado una guerra contra un Reino Submarino, Mr Wayne tenga las narices de menospreciar a la magia como factor desequilibrante de la realidad tal y como se conoce.  Supongo que de alguna manera hay que preparar al espectador para que no le chirríe que un humano corriente y moliente se codee con espíritus vengadores, magos, hechiceros y demonios. Esto es DC y por lo tanto, todo debe girar en torno al lucimiento del justiciero disfrazado de murciélago.  No obstante, a pesar del Batmancentrismo, la cinta avanza aceptablemente mostrándonos una relación amor y odio entre Constantine y Zatanna aparte de  las habilidades y motivaciones de Deadman, Swamp Thing y Jason Blood/Etrigan.

El abuelo de mi hijo burlaba a la muerte introduciéndose en unas fosas…pero no creo en la magia.

Cuando todos los indicios apuntaban en una dirección, la de Félix Fausto. La trama nos revela el verdadero autor intelectual del caos místico desatado sobre la tierra. Nada más y nada menos que el fruto de una promesa de poder ilimitado y vida eterna que acaba derivando en el retorno de un viejo conocido de Jason Blood.

 

Uno esperaría este previsible giro de guión en un capítulo de relleno de una temporada de 24 episodios de una serie de acción palomitera tipo Hawai 5.O, pero no en una producción cinematográfica con un presupuesto importante. ¿No? Pues eso, que colocar al viejecito moribundo como la mente maestra de todo para luego convertirlo en un pelele ciego de ambición y ahogado por la desesperación, es algo así como dar por finalizada una batalla a muerte porque las madres de los oponentes se llaman igual.

Mi ácido comentario le quita al sueño a directivos de Warner Bros, Chris Terrio y a Zack Snyder. Lo sé.

También es para hacerse mirar que si enfrentas por segunda vez a un Green Lantern, poseedor del arma más poderosa del Universo, contra Batman…repitas la misma forma de derrotar al portador del anillo de la voluntad que en Justice League War. Pero ya sabéis que  ante la duda…”he can do anything, because he is Batman”.

Al final el mal es vencido y  erradicado por lo que los héroes supervivientes, voluntarios o involuntarios, vuelven a su rutina. Lógicamente la veda para las amenazas mágicas se ha abierto y a la Liga de la Justicia no se permitirá el lujo de no tener en nómina a especialistas en ese campo. La Justice League Dark…ha nacido.

 

De nuevo y ya van unas cuantas veces, DC desaprovecha la oportunidad para atisfacer a sus fieles seguidores y atraer a nuevos incautos a sus dominios, Justice League Dark se queda a medio camino entre ensalzar una etapa más del camino tormentoso camino de Batman en este mundo y convertir a John Constantine en un matón de instituto con un gran corazón.

 

Lo mejor: Orquídea Negra.

Lo peor: Un mapache modificado genéticamente hace mejor de tipo duro con una moralidad cuestionable, que uno de los hechiceros más poderosos del Universo DC.

El Universo Animado de DC sigue su curso y con él, la posibilidad de profundizar en la amplia y trabajada  galería de superhéroes, antihéroes, villanos… Gozando en en esta ocasión del turno para lucirse, el grupo de defensores de la justicia compuesto principalmente por los sidekicks o acompañantes/pupilos de algunos de los miembros de la Liga de la Justicia, los Teen Titans. Una condición que en esta cinta se ha obviado, quizá (dicen las malas lenguas) para realzar la figura del nuevo portador del manto de Robin, Damian Wayne.

Justice League vs Teen Titans: Reseña

 

Con un comienzo de la película un tanto brusco, producido durante el fragor de una batalla entre la Legión del Mal y algunas de sus contrapartidas de la Liga de la Justicia. Tras la victoria de los “buenos”, vemos como uno de los villanos, Wwather Wizard para ser exactos; es poseído inexplicablemente  por una fuerza demoníaca la cual es exorcizada gracias a un plan temerario de Robin quien opta por lanzarle un batwing al objetivo consiguiendo que el espíritu abandone su huésped.  La amenaza ha sido neutralizada pero al ser los métodos empleados para ello más que cuestionables, Batman decide mandar a su hijo con quienes pueda entender las bondades del trabajo en equipo, los Teen Titans.

Uno puede entender que en esta serie de películas haya miembros de la Liga de la Justicia que descansen por facilitar las cuotas de pantalla de los personajes. Pero lo que no tiene ni pies ni cabeza, es que habiendo terminado la última película de este universo animado compartido con una oferta de reclutamiento de Lex Luthor a Orm, en esta primera aparición no aparezcan ni Aquaman ni su díscolo hermano.  Tampo es entendible que el primer enfrentamiento entre Superman y su némesis por excelencia sea físico, siendo una de las principales armas del filántropo más famoso de Metrópolis su intelecto. De los otros duelos, Cheetah vs WonderWoman, Batman vs Solomon Grundy, Flash vs Weather Wizard y Cyborg vs Toymaster…nada que destacar, puro fanservice. No obstante, sí que otorgaré un punto positivo a la relación de hermano mayor-hermano menor que se sigue desarrollando entre Damian y Dick Grayson, aunque ….¿es que nadie piensa en Tim Drake?

Los Teen Titans liderados por Starfire y compuestos por Beast Boy, Blue Beetle & Raven intentan sobrevivir a la arrolladora personalidad de Damian Wayne. Mientras tanto Superman que en este universo es pareja de Wonderwoman, es atacado, todo parece indicar por la misma fuerza demoniaca que poseyó anteriormente a Weather Wizard;  sobre la cual Batman y Cyborg intentan recabar información. Una conversación entre Dick Grayson y Starfire le da una idea a esta última sobre lo que puede necesitar Damian para sentirse miembro del grupo, nada más y nada menos que una tarde de ocio en un parque de atracciones. Un actividad que cumple su objetivo de establecer lazos de camaradería entre los adolescentes con habilidades especiales, además de convertirse en el preámbulo de la presentación del villano de la trama, el padre de Raven. Un demonio de otra dimensión llamado Trigon,  de quien la muchacha lleva intentando huir los últimos años como revela a sus compañeros terriblemente avergonzada.

Ya llegados a este punto, DC ha optado por dejar de actuar de una manera sibilina y ya no pone ningún reparos en colocar a todo lo relacionado con el murciélago en un escalafón superior al del resto de mantos o capas. Sólo así se pueda explicar que el único subalterno de los Teen Titans en la formación que se nos presenta sea Damian, a pesar de que debamos intuir que los miembros no son siempre los mismos y que otros sidekicks (Kid Flash por ejemplo) ya hayan abandonado la formación.
Por otro lado, la posesión de Superman ante una entidad de naturaleza mágica es de obligado cumplimiento para justificar una colaboración entre los jóvenes superhéroes, ya que sólo una acción conjunta y bien planeada puede plantar cara al ser más poderoso sobre la faz de la tierra, ¿verdad? Hablando del último Hijo de Kryton, ¿soy el único que le ves más sentido actualmente a la relación entre él y la princesa de Themyscira que con Lois Lane? Aunque sólo sea por darle otro enfoque a la típica secuencia de rescate de la damisela en apuros.

 

Tras un conato de cita romántico entre Clark Kent y Diana Prince, la entidad demoniaca toma el control absoluto del Hombre de Acero. Lo que se evidencia al ver la excesiva dureza con la que trata al villano Atomic Skull, la cual no pasa desapercibida para Batman, quien alerta a Wonderwoman sobre la diana que una entidad mágica ha colocado sobre todos los miembros de la Liga de la Justicia, quienes por el bien y la seguridad del mundo deben hacerse a un lado hasta encontrar un modo de neutralizar la amenaza.

A su vez los Teen Titans, ya establecidos como un equipo dispuesto a lo que sea por proteger a cada uno de sus miembros; se dirigen a su cuartel general para idear un plan con el que salvar a Raven. Donde a las puertas se topan con Batman, Wonderwoman, Flash y Cyborg quienes les sugieren dejarles el trabajo a los más mayores. Un encuentro con el que los esbirros de Trigon contaban, pues aparecen para infectar a los héroes más expertos y provocar una batalla generacional entre todos los presentes. Raven acaba por entregarse para evitar un derramamiento de sangre y con un Batman autoincapacitado, es labor de los Teen Titans más un Cyborg slavado in extremis el evitar que el mundo se convierta en un infierno, literalmente.

Tras recuperar para la causa a Superman, Kryptonita mediante, quien se encarga de exorcizar a Flash y Wonderwoman. Los jóvenes héroes se adentran en la dimensión de Trigon para escoltar a Raven en su misión de encerrar a Trigon en una prisión mística de la que no pueda escaparse de nuevo. Lo cual consiguen no sin lidiar con aliados del demonio totalmente inesperados y (cómo no) conectados con la Batfamilia, una victoria que les hace ganarse el respeto y la admiración de la Liga de la Justicia, aparte de un nuevo miembro cuya inclusión se intuye más que ocasional.

 

Alegra y alivia que un Superman al que en las últimas películas se ha empeñado en mostrar simplemente como un agente de incomensurable fuerza bruta, de signos de autocontrol y estrategia tan mayúsculos como para derrotar a sus compañeros sin provocarles daños físicos importantes; además de liderarles en el intento de lucha contra Trigon. Respecto a Cyborg, cualquier conocedor de la mitología de DC Cómics sabe que su lugar está con los Teen Titans; grupo con el que mejor encaja dada su edad y parte humana. Sin embargo, debo de mostrarme reacio a justificar la presencia de Ra’s Al Ghul como mano derecha de Trigon, no por la más que conocid relación del líder de la liga de los Asesinos con poderes que sobrepasan las habilidades de un mortal, sino por la sensación de que Dc fuerza la lógica de su mundo para  hacerlo girar exclusivamente alrededor del protector de Gotham.

En resumen, Justice League vs Teen Titans se queda en un quiero y no puedo (o no me atrevo) por parte de la sección de cine animado de DC, el recurso Batman es una pesada losa de la que han optado por no liberarse, lo que supone que una cinta con una premisa digna de tener en cuenta acabe convirtiéndose en un producto audiovisual culpable de caer en clichés imperdonables para el público. Principalmente para aquel que está al tanto de la amplia gama de tramas candidatas a ser adaptadas, sin recurrir a  la presencia mayoritaria del alter ego de Bruce Wayne.

 

 

Para quien le apasione, como a un servidor, el ponerse al día en todo lo relacionado con el Universo Cinemático Animado de DC. Hay un dato evidente cuyas consecuencias no podrían ser más aterradoras para su contrapartida en el cine con personajes de carne y hueso (más CGI), el claro posicionamiento de Matches Malone por encima de sus aliados metahumanos o sobrehumanos. Lo que se intuye al ver que el número de películas con él de protagonista, es claramente superior al de sus poderosos aliados. Eso sin contar su trato y cuota de pantalla en la película que da inicio a esta suerte de New 52 televisivo, Justice League War. Una decisión que hará las delicias de los admiradores del protector de Gotham City, pero que no es entendible desde el punto de vista de quien considera que la enorme diversidad de DC no puede verse condicionada por un único personaje. No obstante, si hay un personaje salido de las viñetas que venda y convenza a crítica y público ese es Bruce Wayne; de lo contrario no habríamos tenido la tercera parte de una, hasta el momento, trilogía iniciada con Son of Batman, sucedida por Batman vs Robin y la más reciente Batman Bad Blood.

Batman Bad Blood: Reseña-DC y su hoja de ruta

La película comienza con una de las secuencias más repetidas, pero no por ello menos excitantes, de las historias protagonizadas por el Caballero Oscuro. Un almacén abandonado en el que un grupo de temibles criminales realizan actividades al margen, las cuales se ven interrumpidas por un repentino apagón de luz y la presencia de un individuo cuya vestimenta recuerda a la de un murciélago.  La única salvedad es que en esta ocasión, la portadora del manto del murciélago es una mujer, Batwoman, a la que se le une posteriormente Batman en la batalla contra los villanos, decantando rapidamente la balanza a su favor. Al menos hasta la aparición del líder de los villanos, el Hereje, con su segunda al mando, Onyx; resultando ser este primero, un rival a la altura del Señor de la Noche en el combate cuerpo. Durante el transcurso de este combate Batwoman se ve superada y a punto de ser derrotado, algo que evita Batman salvándola en el último momento, aunque quedando atrapado en el escenario de la pelea justo antes de que éste arda en llamas.

Poco o más bien nada que destacar en esta parte donde se mantiene la esencia del Batman que todos conocemos, de ahí la frase de uno de los villanos “Batman no utiliza armas” (¿Has escuchado eso, Zack Snyder?).

Tras dos semanas en que tanto Bruce Wayne como Batman han estado desaparecidos, Damian Wayne abandona su retiro (espiritual) para averiguar el paradero de su padre. Al igual que su hermano, Dick Grayson aka Nightwing quien recibe una llamada de Alfred, quien ha podido ocultar la ausencia de su jefe mediante tecnología que imita su voz, alertándole sobre la necesidad de que alguien sustituya al guardián de Gotham hasta el retorno del original. Un ofrecimiento que en un principio el otrora Chico Maravilla no está muy convencido de aceptar dados sus continuos intentos por alejarse de la sombra del murciélago. No obstante, el legado y la cruzada  de su maestro es mucho más grande que su ego y acaba cediendo. Con un Batman patrullando las calles, la ciudad que le vio nacer vuelve a rezumar seguridad por los cuatro costados. Aunque tanto el Cuarto Robin como Batwoman averiguan al instante que quien se esconde bajo su capucha no es el mismo que lo hacía antes de su desaparición. A pesar de la petición amistosa del actual Batman, Batwoman rechaza una colaboración y abandona a los dos discípulos de Bruce Wayne.

Una velada pero interesante forma de sacar el tema del manto del murciélago, quien debería ser su portador en el caso de que su creador no pudiera continuar haciéndolo. Un tema que ha servido para rellenar varias de las mejores viñetas sobre Batman, en las que siempre se ha colocado a Dick Grayson como primero en esa línea sucesoria. Debemos destacar también el empuje de Damian para portar el manto, lo que nos hace pensar en una especie de lucha entre hermanos en la que el más parecido al progenitor parte con ventaja.

Posteriormente, la acción se traslada a Industrias Wayne donde el brazo derecho empresarial de Bruce Wayne, el polivalente Lucius Fox compagina su incrementada responsabilidad en la compañía por la ausencia de su jefe con la visita de su hijo, Luke Fox, recién retornado de un servicio militar. Una serie de malabarismos sociales y empresariales que son interrumpidos por el grupo de villanos y el Hereje. Quienes por alguna extraña razón están al tanto de la existencia de La Bóveda, una parte de Industrias Wayne enfocada a la construcción de gadgets para Batman. Obligando a Lucius Fox a permitirles acceso a cambio de perdonarle a vida a su hijo. Una vez dentro de las instalaciones obtienen un misterioso maletín, el cual se llevan a pesar de la aparición de Batman & Robin con quienes libran una batalla en la que dejan malherido a Lucius y perdonan la vida, misteriosamente, a Damian.

Una vez obtenido el botín, se revela la fiable fuente de información del Hereje. El mismísimo Bruce Wayne que está siendo sometido a un lavado de cerebro por el Sombrerero Loco y Calculador, quienes al igual que el Hereje se encuentran cumpliendo las órdenes de Thalia al Gul.

Por otro lado veremos como un malherido Damian se recupera de sus heridas en la Mansión Wayne bajo supervisión de Alfred, además de un Lucius Fox en peor estado de salud postrado en la cama de un hospital acompañado de su hijo y de Dick Grayson que se pasa a interesarse por el estado de salud de su viejo amigo.  Una visita de cortesía que acaba en una tensa discusión, al exigir Luke el colaborar con la cruzada de Batman cuya relación con su padre llevaba bastante tiempo intuyendo, ante lo cual Dick se niega rotundamente.

Nunca dejará sorprenderme la facilidad con la que ciertos personajes suelen descubrir las identidades secretas de los superhéroes, mientras que otros supuestamente más capacitados para la deducción permanecen a oscuras durante un periodo de tiempo indefinido. Quitando esta norma establecida, es digno de alabar la presencia de miembros de la amplia galería  rivales de Batman como el Sombrerero Loco, Black Mask, Firefly junto con algún que otro de todo peso pesado del Universo DC, el Noah Kuttler aka el Calculador.

Damian Wayne es secuestrado por el Hereje, como resultado de la desmedida obsesión del villano por el nieto de Ra’s al Ghul. Mientras, Dick Grayson logra reclutar a Batwoman  cuya identidad civil es Kate Kane, información que obtiene de un archivo en forma de vídeo grabado por Batman que llega a sus manos gracias a Alfred, revelándole su identidad. Luke Fox se autointroduce en el mismo grupo accediendo a otra de las salas secretas de Industrias Wayne, donde se provee de una armadura con la última tecnología en armamento. Los tres héroes colaboran en el rescate de los Wayne, de las garras de Thalia quien mata al Hereje justo después de que se revelase ante Damian como el resultado de un proyecto iniciado por la Cabeza del Demonio para obtener el sodado perfecto, proceso para el que se empleó el ADN de Damian.

Los tiempos cambian y los cómics (y por extensión todo lo que se nutre de ellos) no pueden ni deben quedarse atrás a la hora de reflejar la pluralidad de individuos que acoge la sociedad actual. Si la aparición de Luke Cage como Batwing se vería justificada por la intención de dotar al BatTeam de diversidad racial, la presencia de Batwoman como primer miembro femenino oficial de este grupo se justifica con la posibilidad de normalizar la orientación sexual de los superhéroes.

Bruce Wayne vuelve a casa y ya recuperado decide posponer la búsqueda y captura de Thalia hasta después de la celebración de una conferencia, en la que Industrias Wayne se juega mucho de cara al mundo. A pesar del ofrecimiento por parte de sus dos pupilos/hijos de incluir a Luke y a Kate en la misión, Bruce se niega alegando que hay asuntos que se deberían quedar únicamente en la familia.  Una decisión que Dick no comparte pero transmite a Kate, justo antes de que el padre de ésta (militar con una serie de recursos y contactos que le convierten en el principal apoyo de la justiciera) intente asesinarla.  Habiendo neutralizado la amenaza, Kate ata cabos y comparte impresiones con Dick y a Damian, llegando a la conclusión de que la liberación de Bruce Wayne entraba dentro de los planes de Thalia y que lo que sea que tenga planeado tiene que ver con la conferencia organizada por la compañía de éste. Por lo que, con la ayuda de Batwing se dirigen a truncar los planes de la líder de la Liga de Asesinos.

Sorprende ver a un Batman tan poco dominador de la situación y anulado en el plano táctico e intelectual por un enemigo, soprende y se agradece. Es un peaje obligado para ver brillar a otros componentes de la BatFamilia y humaniza la tan a veces endiosada figura del justiciero. Aunque tenemos que reconocer, que si ha habido un linaje a lo largo de la trayectoria de Batman capaz de poner en aprietos al mejor detective del mundo es el de Ghul, por lo que no podemos sino reconocer que la referencia a las viñetas es  justa y equilibrada.

El plan de Thalia consiste en utilizar a Bruce Wayne y la tecnología de su empresa para desarrollar una máquina de control mental, con la que someter a los principales jefes de gobierno y líderes empresariales del mundo que asisten a la convención de Industrias Wayne. Un objetivo que le impiden alcanzar los secuaces del murciélago, pero sobretodo Alfred al inutilizar la máquina desarrollada por el Sombrerero Loco. No obstante, Thalia se piensa cobrar un buen precio ante tal derrota al obligar a Batman a matar tanto a Dick como a Damian. Una orden que Batman incumple mostrando una fuerza de voluntad increíble y librándose, por consiguiente, del lavado de cerebro. Influenciado por el discurso de Dick sobre lo mucho que ha aprendido de él durante la etapa bajo su tutela. Finalemente vencida, Thalia emprende la huida recibiendo la visita en su módulo de escape de Onyx buscando venganza por la muerte del Hereje.

Ya de vuelta en Gotham, la BatFamilia con sus nuevos y ya reconocidos miembros, se dispone a intervenir en la captura del Pingüino que escapa de la policía como buenamente puede. Sin embargo, una última escena nos indica que el número de justicieros en Gotham se verá aumentado en un futuro próximo.

Con un impoluto broche de oro finaliza esta última aventura del vigilante enmascarado  más famoso de Gotham. Tratamiento más que apropiado de la Batfamilia y protagonismo más o menos repartido en todos sus miembros, además de una evolución ya no sólo del líder del clan al decidir abrir las puertas a todo aquel que comparta sus ideales sino de otros que acaban asumiendo que por más que Bruce Wayne se cubra de capas de dureza e impermeabilidad hacia las emociones y sentimientos, la razón de ser de su batalla contra los criminales se basa en una idea en evitar que familias inocentes e vuelvan víctimas de sus fechorías. Un concepto, el de familia, que se convierte en la base argumental de la película. Mostrando al espectador dos clases de familia, aquella en la que los miembros son considerados como meros instrumentos en oposición a aquella en la que quienes la componen comparten victorias y derrotas. La vida del justiciero es enormemente angustiosa y exigente, por ello rodearte de aliados tan leales como críticos puede salvarte la vida…y hacer pedurar tu legado.

 

 

 

1938 y 1939, esos fueron los años de creación de Superman y Batman respectivamente en el seno de casa editorial de cómics, DC.  Algo más de 75 años de vida para estos dos superhéroes cuyas andanzas inicadas en el mundo de las viñetas, ha logrado expandirse a otros medios de difusión. Alcanzando un status inalcanzable para otros compañeros de profesión en la cultura pop, de buena parte del siglo pasado y comienzos de este nuevo milenio. Habiendo recorrido un largo camino en el que han protagonizado un número difícil de precisar de historias por separado,  tanto en estrecha colaboración como junto a otros personajes de su casa editorial. Una pregunta obligada era averiguar la justificación de la presencia en la gran pantalla de estos dos iconos, más allá de la gran expectación que un acontecimiento de tales características pudiera despertar en conocedores y desconocedores de su habitat natural, un reto de épicas proporciones para Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia.

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia-Reseña

Fijando como punto de partida los eventos narrados en Man of Steel para el universo compartido superheroico que está iniciando DC, Zack Snyder nos muestra el impacto en la sociedad actual de un ser cuya mera presencia altera la concepción que la humanidad tiene de la realidad. Un dilema hasta el momento inédito en el cine de superhéroes y que es tratado de una forma directa y abarcando la amplia disparidad de criterios que se desprenderían de una situación parecida en el mundo real. Allí es donde entra en acción el sempiterno niño bonito de DC, un Batman, curtido en mil batallas que tras haber visto como varios de sus conocidos (empleados) se convertían en bajas civiles del épico y cruento combate entre Zod y Superman. Se erige como el paladín de la humanidad contra el potencial peligro del alienígena de Kryptón. Un auténtico espíritu libre que actúa por todo el globo terráqueo sin responder ante nadie, a excepción de su amada Lois Lane.

Es aquí donde veremos el primer distanciamiento con todo lo visto con anterioridad sobre estos dos superhéroes. Dado que si Batman se muestra como un veterano de guerra que ha operado durante años en la sombra lo que le ha llevado a desarrollar  una brújula moral, a leguas de las de sus predecesores; presentándose como una aproximación pero no un calco exacto del Caballero Oscuro definido por Frank Miller. El Superman que todos conocemos sinónimo de un dechado de las mejores virtudes humanas brilla por su ausencia,  siendo en este caso un ejército de un solo hombre tan ingobernable como eficaz.

No obstante, la película no bebe únicamente del conflicto entre estos dos titanes ataviados con mallas y capas. Puesto que unos secundarios de dilatada carrera o ajuste impecable a su papel, ahondan en ese trasfondo filosófico y político del que se nutre la película.

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia-Reseña

Un grupo en el que destaca por encima de todos Jeremy Irons como Alfred Pennyworth, mayordomo y principal aliado del mejor detective del mundo (faceta del protector de Gotham que en esta cinta sí que es explotada) cuya relación y química con su protegido no podía ser más natural a la par que rica en matices y en disparidad de criterios.

Jesse Eisenberg como Lex Luthor evidencia en cada una de sus líneas que aquel (principal) enemigo del Hombre de Acero, cuyo lema era el cerebro sobre el músculo. Ha evolucionado a un genio más acorde con nuestros días, una mente privilegiada para el mal con manifiestas nulas habilidades sociales, ¿alguien ha dicho The Big Bang Theory?

Lois Lane, más allá de ser el ancla que mantiene conectado a Clark Kent con su planeta adoptivo, podemos declarar sin lugar a dudas que es el único personaje de la cinta que se adhiere a su historial en los cómics, respetando el canon de la damisela en apuros y sin miedo a nada.

Senadora Finch, quizá el único personaje de la cinta que quiere seguir las reglas a toda costa. No deberíamos obviar el hecho de que sea un representante de la clase política quien se esfuerce en defender las lindezas de la democracia.

Perry White, personaje cuya única diferencia con el siempre malhumorado jefe de Lois & Clark es el cambio de color de piel. Lamentablemente, su cuota de pantalla no da para un análisis más extenso.

 

Dicho esto, es necesario establecer que esta es una película puente hacia algo más grande o por lo menos más ambicioso, La Liga de la Justicia. Para lo que se introducen una serie de elementos que a lo mejor pueden despistar al espectador no inicado en el mundo de los cómics, los cameos.

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia-Reseña

 

Wonder Woman, tanto en su rol de guerrera amazona como de su alter ego Diana Prince cumpe sobradamente y se hace con el manto. Otra cosa será su desempeño en una cinta donde todo el peso recaiga sobre ella, pero hasta entonces el voto de confianza se lo ha ganado.

Flash, seguramente su primer cameo más difícil de comprender si no se está al tanto de las últimas colecciones de DC Cómics. Dejando un lado el por qué y el cómo de su viaje en el tiempo, lo que llama la atención es el posicionamiento de Bruce Wayne como eje de la futura primera línea de defensa de la humanidad. Respecto al segundo cameo, nada que añadir que no sea lo complicado de asociar a un científico el look que muesra el Barry Allen cinematográfico.

Cyborg, otro cameo que se sube al carro de las referencias a los cómics, especialmente la línea marcada por los Nwe 52. Lamentablemente, juega en su contra el ser un personaje de segunda fila recientemente ascendido a la primera división. El tiempo dirá como es acogido por el gran público.

Aquaman, tiene en pinta en que nos encontramos ante el Khal Drogo de los mares. Un auténtico badass que hará las delicias de los acérrimos al cine de acción de los 80-90 y que, además, se desliga de todo lo visto hasta ahora del Rey de Atlantis en los cómics.

 

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia, rompe con todos los canones establecidos en el mundo de los cómics, algo de lo que tiene buena parte de responsabilidad Zack Snyder. Un director privilegiado para todo lo relacionado con el aspecto visual en sus películas, pero que evidencia fallos a la hora de presentar una línea argumental clara. Unas carencias que no impiden que la película se pueda ver y disfrutar, a pesar de las múltiples reinterpretaciones de los personajes que descolocan a los fans incondicionales y de las complicadas alusiones al material original que pueden despistar al espectador estándar. No obstante, independientemente de cual sea su recaudación y su recepción por parte de la crítica, uno tiene la sensación de estar viendo una pequeña parte de un gran puzzle. El cual no tendrá sentido hasta estar completo. Por lo tanto, no queda otra que disfrutar del camino que se abre ante nuestros ojos y oídos.

 

P.D: De entre todas las habilidades de Batman jamás encontré la de los  suelos premonitorios entre ellas.

Hubieran estado bien escenas o frases de diálogos que justificaran como Lex Luthor averigua las identidades secretas de Clark Kent y Bruce Wayne.