Category: Generación del 80

Como tantos otros de los que amamos el deporte de la canasta en este país, la primera vez que escuché el nombre de Raül López fue durante la culminación del primer puñetazo en la mesa dado por la gloriosa generación del 80, en el mundial Junior del año 1999 disputado en Lisboa.  Siendo lo más destacado, bajo mi punto de vista, sus declaraciones tras un más que notable desempeño en la final donde el combinado nacional se impuso a la siempre imponente colección de estrellas ofrecida por EE.UU. El contenido de sus palabras, lejos de cualquier complejo de superioridad auguraba una reducción de distancias, entre los baloncestos practicados a los lados del Océano Atlántico. Como buen genio y conocedor de todo lo que rodea a este deporte, no le faltó razón.

El genio (de Vic) de la lámpara oxidada-Oda a Raúl López

Tras haber conseguido (aparentemente) lo más difícil, una transición meteórica y placentera del baloncesto de formación al profesional, siendo fichado a golpe de talonario y precio de superestrella por el Real Madrid donde cuaja unas actuaciones que le confirman como el base sobre el que debía cimentarse la selección española de la primera década del siglo XXI. Se empiezan a suceder situaciones en las que la lámpara destinada a gestionar su magia en la cancha, comienza a resquebrajarse dando síntomas de no ser el recipiente idóneo para administrar tanta clarividencia en el parqué. Malditas lesiones, que siempre se llevan a los mejores.

A partir de ahí cual héroe griego caído en desgracia pero más que dispuesto a reverdecer laureles, Raül López comienza un calvario para averiguar si su cuerpo es capaz de readaptarse a las órdenes de su cabeza privilegiada, da inicio a una cruzada personal en la que recalibrar funciones motoras se antoja primordial, pero sobretodo ofrece pinceladas (a cuentagotas) en los diversos equipos en los que ha militado como confirma su envidiable palmarés, de lo que pudo haber sido y no fue.

Cometeríamos un grave error al no valorar la carrera de aquel base descarado oriundo de Vic, como una de las más completas de los últimos treinta años de nuestro baloncesto. La cual tras  sobreponerse a severos varapalos consiguió dejar imágenes en nuestra retina que nos obligaron a levantarnos del asiento maravillados. Y es que como bien el dice aquella mítica frase del baloncesto: “Los fundamentos se enseñan…el talento, no. ” Y yo tengo claro que a partir de junio, echaré muchísimo de menos el de Raül López.

Para muestra un botón.