Category: Histórico

Temerario e inadmisible hubiera sido el no reseñar la segunda parte de la aclamada novela de Marcos Chicot, “el Asesinato de Pitágoras”. Que a diferencia de su predecesora añade al  thriller histórico ciertos tintes de modernidad, hablamos de La Hermandad.

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La Hermandad de Marcos Chicot-Reseña

 

La novela se desarrolla en dos épocas y escenarios tan diferentes como fascinantes, por un lado tenemos el Madrid del actual siglo XXI. Un claro ejemplo de la sociedad del progreso y desarrollo tecnológico personificado en la presencia de la asociación para gente superdotada intelectualmente denominada Mensa,  de entre cuyos iembros destacaremos a Daniel, Elena e Irina. Tiempo cronológico que se opone al Cartago del siglo III a.C donde operarán los ya conocidos Akenón y Ariadna, ésta última claramente afectada por noticias poco alentadoras sobre el estado de salud de su padre. Un “delicado” estado de ánimo que se verá influenciado por el retorno del único ser sobre la faz de la tierra capaz de hacer palidecer al inigualable Pitágoras.

Con estas consignas comienza una carrera contrarreloj a dos bandas, en las que acólitos e indecisos estarán obligados a posicionarse y dejar bien claras las líneas rojas de su lealtad. Una partida de ajedrez en la que las piezas pueden cambiar de color antes, después y durante su transcurso; además de no ofrecer unas reglas comunes a todos los jugadores involucrados.  Una forzada volubilidad en los personajes y sus motivaciones que recuerda al ambiente de las mejores novelas de espías, sumergiéndonos en una espiral de desconfianzas, celos y miedos que harán del lector un miembro más de la conspiración o de la Resistencia.

El autor consigue la cuadratura del círculo cerrando la trama por todo lo alto, ni un cabo suelto, ni un personaje con cuentas que saldar dejando un mal sabor de boca, ni un solo vacío a destacar en la trama que quite el sueño. Todo encaja en esta original representación de la lucha eterna entre las fuerzas del Orden o Luz y Caos u oscuridad, cual tapiz perfectamente hilado y provocador del más ameno de los pasatiempos. Esperemos (y deseamos) que sus siguientes libros mantengan esa tensión argumentativa.

Para alguien cuya primera aproximación con el protagonista de esta novela fueron interminables apuntes sobre (tediosas) teorías filosóficas, supuso un reto de épicas proporciones ceder ante el encanto que podía suscitar la lectura de El Asesinato de Pitágoras, un thriller-histórico basado mayoritariamente  en la figura del gran maestro griego. Involuntario culpable de una gran parte de mi hastío académico.  Por suerte, he podido comprobar (una vez más) que la ficción literaria es un terreno donde…todo está por escribir. 

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El Asesinato de Pitágoras

Marcos Chicot nos traslada al Mundo Antiguo, concretamente la Grecia y el Egipto de la época. Siendo más relevante la primera para el devenir de la trama. Un escenario en el que destacaremos tres personajes:

Akenon, detective egipcio. Ariadna, una de las hijas de Pitágoras.  Y el propio filósofo y matemático griego.

Tres protagonistas que se convertirán en el eje de una intriga, cuyo detonante se activa con la muerte en extrañas circunstancias de uno de los discípulos más allegados al “maestro de maestros”. Condicionantes excepcionales que desembocarán en un asedio sutil aunque continuado y efectivo, a los cimientos de la comunidad pitagórica. Y que por extensión, pondrán en peligro la vida de todos sus miembros.  Los esfuerzos por encontrar al autor, intelectual o material de tan espeluznante como perspicaz artimaña se verán acompañados de un romance entre la hija de Pitágoras y el detective, que como bien requiere una historia de este tipo se hará más evidente a medida que los peligros que les acechan les dejen sin escapatoria.

Destacaremos positivamente, la imagen y presencia exhibida por Pitágoras en cada uno de sus intervenciones. Definido con un amplio espectro de adjetivos que abarcan, desde su equiparación a  una deidad Olímpica hasta el proceder de un afable hombre de avanzada edad con un extraordinario don de gentes.

Si alguna vez se nos ocurrió pensar que el único germen de narraciones atractivas de la antigüedad, eran los relacionados con el Imperio Romano. Esta novela sin duda nos hará percatarnos de nuestro error. Un ritmo trepidante, personajes convincentes, bien estructurados y en consonancia con la época. Una tensión argumental ascendente a medida que pasamos las páginas y un final de los que deja con la necesidad de  sólo un poco más…son sus ingredientes.