Category: Infantil

Cada vez es más común ver libros escritos con el fin de aportar información extra a una saga literaria. Normalmente, ubicados en un espacio temporal previo al que se narra en la historia principal. Un recurso que a pesar de emplearse en historias con muchos frentes abiertos y explotables, no siempre sale bien. Véase el caso de lo que cierto dueño de un rancho, hizo con lo que aconteció hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana… Dardos envenenados aparte, quizá la fórmula exacta para elaborar una precuela convincente además de sugerente, no exista. Y solamente el grado de implicación del lector, o entendido de la obra en sí la apruebe o la suspenda. Un veredicto que he querido posponer, empezando por el libro más lejano en el tiempo de “La tienda Secreta”. Aquel que narra el nacimiento de la Casa Fauré y descubre el apasionante mundo de los anticuarios.

La Tienda Secreta "Orígenes"-En Defensa del Anticuario

 

La historia se centra en la figura de Jean-Jacques Fauré. Un hombre al que la buena suerte le esquiva a pesar de su buen corazón. Un carácter y actitud ante la vida con el que no puede costearse unas condiciones de vida mínimamente decentes.  Y que acaba derivando en un ultimátum por parte de su mujer cuando ambos se convierten en padres.  Una nueva situación que supondrá su partida de Francia para trabajar en España, Alicante.

No obstante, Monsieur Fauré no está hecho para el tedioso trabajo de oficina. De ahí que retome ocultándolo a su mujer y jefe (suegro), retome su pasión como Anticuario. Una ocupación que aunque hasta la fecha no ha dado frutos, podría proveerle de todo lo necesario para que su familia no se avergüence de él.

Desafortunadamente, el precio a pagar por el reconocimiento mundial como Anticuario y la creación de la Casa Fauré es muy alto. Razón por la que Jean-Jacques se verá obligado a elegir entre sus sueños y su familia.

 

El material del que están hechos los sueños

Un slogan publicitario que podría atribuirse a la esencia de esta novela-precuela. Monsieur Faure tiene un sueño, una ambición sana y admirable por la que considera que cualquier esfuerzo vale la pena. Entendiendo como esfuerzo, el renunciar a un salario fijo cada mes y un ritmo de vida aburrido y predecible. El sabor de la aventura y la ruptura con la monotonía son alicientes demasiado atractivos como para dejarlos pasar. Más aún cuando con  tu soñada profesión, la de Anticuario en este caso, puedes obtener todo con lo que una vez soñaste.

Independientemente de los tintes fantásticos de los que goza esta novela. Debemos destacar la defensa que realiza a capa y espada de la búsqueda de la felicidad. La cual aunque desgraciadamente no es eterna, aporta un significado vital a nuestra existencia. Y es capaz de compensar todo lo negativo que nos pueda pasar.

Sin más dilación, desde aquí mi enhorabuena a Eugenio Prados. Por lo bien concebida que está esta novela y (muy probablemente) las siguientes de esta saga.

 

No descubrimos un misterio relevante si confesamos que a veces, la lectura de una novela puede llegar a abrumar. Principalmente, si su temática está relacionada con la fantasía o la ciencia ficción. La (innegociable) necesidad de un buen número de páginas en las que todo se presente adecuadamente. La obligatoriedad de situar históricamente el comienzo de la novela y el porqué de la condición de sus protagonistas. La exigencia de explicar detalladamente la naturaleza de fuerzas sobrehumanas. Son algunos  requisitos que precisan de una sobredosis de información, un coste que no todos los lectores quieren pagar. Para ese díscolo grupo, quizá sea una buena opción la lectura de Los Durmientes de José Pérez Quintero.

Los Durmientes de José Pérez Quintero-Reseña-Brevedad y Eficiencia

                                                                                                                                                       ¿Qué me parece Los Durmientes?

                                                                                  “Lo bueno, si breve, dos veces bueno.”

                                                                                                       Baltasar Gracián

 

 

En cuanto a la trama, sólo me limitaré a dar pequeñas pinceladas. Por un lado tenemos, un tiempo pasado donde la codicia y arrogancia de un pueblo supuso su completa destrucción. El desconocimiento casi absoluto, de lo acontecido con los supervivientes de tal exterminio. Mientras por el otro, un joven héroe deberá llevar a cabo un exigente ritual con dos fieles y bravos compañeros, que no podrían ser más diferentes entre sí.

En lo que concierne a lo que nos ofrece la trama, resulta inevitable mencionar su eficiente uso de las páginas. Una auténtica exhibición de buen uso en la narrativa, transmitiendo lo máximo valiéndose de lo menos posible. Y ahí radica el éxito de Los Durmientes,  en que para averiguar lo acontecido con esa civilización de la que apenas hay datos fiables; debamos introducirnos en una especie de sueño ligero. Un viaje por la imaginación, en el que tendrán cabida tanto vestigios de la más novedosa tecnología como criaturas propias de ambientes de hechicería y superstición.

Llámenlo alegato a la simplicidad como método de composición literaria. O si lo prefieren, un rechazo premeditado de la sobrecarga de información en una novela. Un interminable e innecesario debate que esconde una verdad abrumadora, el camino para obtener una buena historia  en forma de libro…no es inmutable.

Cuando uno se dispone a retomar la lectura de una saga literaria del género fantástico y juvenil. Es inevitable temer por el descenso en la calidad de la trama en cuestión, a medida que se avance en los tomos que la abarquen. Puesto que, no son pocos los autores que contando con una facilidad envidiable para crear un Universo a partir de su imaginación.  No logran dotarlo de la cohesión y coherencia esenciales para convencer al gran público.  Unos malos augurios que no tendrían porqué verse relacionados con las andanzas del Pueblo Senoca, en la segunda parte de los Dioses Áureos, Rebelión.

 

Rebelión (Los Dioses Áureos, libro 2) de Pedro Urvi -Reseña

Las consecuencias  de la fuga de la Ciudad Eterna por parte de los Héroes, no se hacen esperar. El pueblo Senoca ve, gracias a ellos,  respondidas sus plegarias de salvación y fin de sus penurias. Aunque también, los Dioses Áureos querrán apagar  cuanto antes,esa llama de esperanza que amenaza con propagarse.  Un juego de poderosas voluntades del que ni Kyra ni Ikai, podrán escapar. Puesto que, tal y como averiguarán, su linaje es nexo de unión entre Senocas y Dioses, lo quieran o no.

A lo largo de las páginas de Rebelión, apreciaremos:

Como quienes se creían aliados acaban convirtiéndose en involuntarios traidores. A seres tan misteriosos como poderosos, no acaban siendo tan peligrosos como parecen.   Ciertos sacrificios, a primera vista innecesarios, que acaban desembocando en el empujón que toda causa justa precisa. Pero por encima de todo, seremos testigo de como con el único propósito de proteger a quienes más se quiere,  cualquiera puede convertirse en un Héroe. Sin importar para lo que esté destinado o sus limitaciones.

En Rebelión , Pedro Urvi, lanza una declaración de intenciones sobre la máxima que debería seguir (siempre) una novela del género. La representación de un alzamiento contra un orden establecido, injusto a todas luces. Plasmando una necesidad básica, la obtención de unas condiciones de vida dignas y prósperas. Un objetivo para el que jamás debe de existir un escollo insalvable.

Haríamos bien, pienso yo, en intentar trasladar este afán al mundo real.

                                                                              “Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas”.

                                                                                                            Benjamin Franklin.

 

 

 

Dice la experiencia, que existen ámbitos a lo largo de nuestra vida para los que es una temeridad el buscarles explicación y/o averiguar su origen. Llegando a denominar una cruzada condenada al infortunio, el mero hecho de plantearse semejante propósito. Afortunadamente para quienes tenemos la suerte (o la desgracia) de ser  lectores empedernidos, las normas de obligado cumplimiento en el mundo “real”  importan bien poco. Quizá por ello, una novela de la talla del Vagamundos, escrita por José Pérez Quintero, no pueda ser definida sino como una o varias puertas a la ruptura de canones, sean éstos literarios o no.

El Vagamundos... o cómo ponerle puertas al campo

Con una premisa inicial básica pero no por ello poco atractiva, un niño inadaptado a su colegio y a su familia recibe la visita de un misterioso benefactor capaz de dotar de sentido a su indefinible existencia. Las aventuras del protagonista, el tan joven como intrépido Jonás, adquieren rápidamente un enfoque novedoso a la par que frenético. Y es que por motivos que me niego a revelar, los viajes a realidades alternativas donde las diferencias con la tierra de origen toman todo tipo de formas y fondos se suceden constantemente. Una clara invitación a la reflexión sobre el estado natural de las cosas en la sociedad tal y como la conocemos. Además de un incalculable aviso sobre los peligros que nos aguardan si mantenemos ciertas actitudes y comportamientos.

Todo ello valiéndose de un elemento cotidiano y a su vez tan abierto a la especulación de nuestra imaginación, como son las puertas. Un arma de doble filo que unas veces desemboca en una suerte de forma de acceso a todo lo que deseamos con todas nuestras fuerzas. Y en otras en una vía de escape de todo aquello que nos perturba y nos morimos por dejar atrás.

 

 

                                                                                 …”caminante no hay camino, se hace camino al andar”…

                                                                                                               Antonio Machado

 

 

No obstante, si algo podemos sacar en claro una vez hayamos devorado las páginas que componen la novela; es que lo menos importante es la meta o el punto de partida de cualquier viaje. Lo único que debería preocuparnos es el uso que demos de lo aprendido durante el trayecto. Haya sido realizado éste mediante imágenes en nuestra cabeza o gracias a la capacidad de movimiento que nos conceden nuestros limitados cuerpos.

La ansiada continuación de las aventuras de Niebla, el “hijo de las brumas” que se mueve entre el mundo de Dentro y Fuera (de los Cristales de Espejo Rotos) no ha defraudado; basicamente porque la autoimpuesta cruzada personal del heredero al trono de los gitunos no es el único aliciente de esta lectura. Un innegable acierto por parte del autor, demostrado en cómo conceder a la gran mayoría de personajes de su historia, del carisma necesario para dotarles de un trasfondo merecedor de atención.

Niebla y el Señor de los Cristales Rotos. Vol II-Reseña

 

Una cuidada telaraña argumental de la que no se escapan las dos hermanas que en el París actual, se enterarán:

De la verdadera naturaleza de Nina y lo impredecible que se ha vuelto su relación con Hans. De los sentimientos que la muchacha de origen judío despierta en Niebla. De las reales intenciones de Acero para con su hermano mayor, su padre y su pueblo. De como el pasado de Katto vuelve para darle dónde más duelo. De la causa de la inmunidad a la magia de los Capas Negras y cuáles son sus planes para el Reino de los Cristales Rotos. De las motivaciones de Lord Black para hacer lo que hace. De las acciones llevadas a cabo en el pasado por el Señor de los Cristales Rotos y porqué sólo unos pocos privilegiados/desgraciados las recuerdan.

 

A pesar de que la trama lejos de cerrarse parezca multiplicar sus incógnitas y por más que la inmensidad del Reino de los Cristales Rotos se vea centrada únicamente en la Praga de Dentro; el ritmo de este libro es lo suficientemente frenético como para lograr que el lector conecte con la fantasía más épica e inocente; y por extensión, la más básica. Puesto que, como bien he insistido en dejar claro en la reseña del volumen I; todos y cada uno de los recursos literarios propios del género se combinan de forma que ninguno flojea o está fuera de lugar.

 

Dicho esto, o más apropiado escrito esto; sólo nos queda esperar que el Volumen III mantenga el listón y siga demostrando que en lo que concierne a la lectura “lo que importa no es el destino, sino el viaje”.

 

En toda saga de libros de literatura fantástica que se precie, siempre cabe la posibilidad de que el gran enfrentamiento sobre el que gira su trama; aquel en el que normalmente se ven involucrados el protagonista y el principal antagonista de la historia; deje un mal sabor de boca al lector. Ya sea por su escasa profundidad, pronta resolución o difícil justificación lógica de su resultado.  Una especie de bajón argumental del que, lamentablemente, hace gala el tercer tomo de Los Dragones de Durn al narrar el enfrentamiento entre el magonato y Jinete de Dragón, Elías y su archienemigo el Emperador Vosper.

El Emperador Inmortal de Kristian Alva: Reseña

Destacaremos en ete volumen de la saga la entrada en escena de los elfos, en este caso tres con sus respectivos dragones. Seres inmortales que en contadas ocasiones abandonan sus dominios; a pesar de que debido a la magia que inunda su hogar, Brighthollow, no permite a los dragones puedan reproducirse. Su repentina aparición en Parthos se explica con la intención de ser de ayuda, en la inminente batalla contras las tropas de Vosper, además de conocer a Elías y su dragón, Nydereid,  de quienes las diferentes profecías revelan que pueden ser los más poderosos de su generación. Lógicamente, este amable ofrecimiento despierta las sospechas tanto de Tallin como de Duskeye, al haber coincidido en otras batallas con el más veterano de los elfos. Un recelo que se confirma al ver como los recién llegados, informan a Elías sobre ciertos datos de su linaje que desconocía.

Mientras tanto en el Monte Velik, la expedición diplomática formada por el Rey Rali, Sela (líder de los Jinetes de Dragón y madre de éste, la dragona Brinsop, Aor (guardia personal del monarca) y el enano Thorin; no para de lamentarse por los nulos avances en la firma de una alianza con el pueblo de los enanos.

A partir de ahí los acontecimientos se precipitan cual embarcación a punto de caer por una cascada y nos convertimos en testigos de excepción del paso al otro lado del Emperador Vosper, adquiriendo una serie de poderes que hacen temblar a los más instruidos en materia mágica. Elías se libera de temores y cargas de su pesado para abrazar un futuro en el que aquello que más ha practicado a lo largo de su vida, será lo que le defina. El Monte Velik sufre el mayor golpe a su jerarquía desde las Guerras Orcas y solamente la intervención de Tallin evitará que los daños sean irreparables. Y en último, pero no por ello menos importante…el Emperador es finalmente derrotado, eso sí, con la intervención de algún que otro personaje que creíamos apartado (por motivos obvios)  de la historia principal.

 

El final te deja frío, si por el final de la historia entendemos un previsible combate de magnitud incomensurable entre Elías (protagonista absoluto de la profecía) y el Emperador Vosper, el tirano que sometió a casi todo Durn y anhela exterminar a todos los dragones, Jinetes de dragón y magonatos que no le juren lealtad. El haber alimentado durante tres libros un inevitable enfrentamiento de tales proporciones, refuerza la sensación de jarro de agua fría al observar el desarrollo y resultado de éste. Afortunadamente, la trama de esta convulsa tierra lejana guarda bastantes interrogantes a cada cuál más intrigante, no obstante, es imposible pensar que lo que intuíamos como el plato fuerte del menú literario ofertado no se diferencia demasiado de los entrantes o del postre. Por lo que el calificativo de novela plana sin altibajos significativos, no podría ser más acertado.

Hay quien asegura que los pasos atrás, a veces se realizan para coger impulso y llegar más lejos…esperemos que esa máxima pueda ser aplicada a esta saga.

El Retorno de los Jinetes de Dragón, es la segunda parte de esta saga que sigue haciendo las delicias de los incondicionales de la literatura fantástica. Una continuación de la primera novela, que ayudada por la presentación de personajes y escenarios de esta última, expande su universo a la par que toca temas más comunes como las intrigas palaciegas/políticas, la trata de esclavos o la traición hacia los aliados. Todo ello sin dejar a un lado el desarrollo de Elías y como la profecía de la que es protagonista, va tomando forma.

El Retorno de los Jinetes de Dragón de Kristian Alva: Reseña

La búsqueda y captura ordenada por el malvado Emperador Vosper del magonato Elías, adquiere tintes dramáticos para el perseguido y su fiel aliado enano Thorin, cuando una misteriosa mujer les rastre con éxito durante su incursión en Bosque Ravenwwood donde se han introducido para llegar al Monte Velik sin armar mucho ruido. Tras ser reducidos y noqueados con una facilidad pasmosa por su perseguidora, los dos amigos despiertan en un carromato maniatados donde deducen que van a ser vendidos como esclavos al mejor postor. Unas sospechas que acaban siendo errróneas pues Kathir, la persona encargada de velar por su seguridad durante el viaje, les revela que la mujer que les ha capturado es Sisren. Una poderosa hechicera  que ha ideado esta peculiar ruta para despistar a los variados subalternos del Emperador y llevar a Elías al único lugar donde podrá recibir una formación acorde con su potencial, Miklagard, sede de los mejores Hechiceros de Durn.

Mientras tanto en Parthos, bajo petición del Rey Mitca algunos de los pocos Jinetes de Dragón aún con vida han partido a reinos cuyo carácter de potencial aliado es incierto pero digno de ser tenido en cuenta. Unas misiones diplomáticas que dejan a este bastión desprotegido ante el ataque de dos asesinos Balboritas que dejan al monarca en un estado cercano a la muerte. Razón por la cual Tallin y Duskeye se dirigen a Miklagard para que sus hábiles Hechiceros puedan sanarle. Un imposible pues sus heridas revisten de gran gravedad y su muerte es inevitable. Durante el entierro de Mitca, una inesperada revelación sobre su descendencia y el futuro de Parthos es revelada, al igual que la identidad del traidor entre los Jinetes de Dragón del que fue avisado Tallin. Un clima tenso y convulso del que se sirve el enano mestizo para llevar a Elías a Parthos no sin antes entregarle lo que le pertenece por derecho, un huevo de dragón. El cual eclosionará justo antes de la batalla por la supervivencia de Parthos, en la cual Elías tendrá un papel esencial para menguar las filas de orcos y nigromantes que asolarán la ciudad. Ya con Elías y su dragón, más las dobles parejas formadas por dos dragones y dos hermanos gemelos; una nueva generación de Jinetes de Dragón ha nacido en Durn.

 

A paso sólido y firme, la saga va encaminándose al tan inevitable como deseado duelo entre Vosper y Elías. Para el cual, el adiestramiento del protagonista será determinante, además de(intuyo) la intervención de otros seres fantásticos que todavía no han hecho acto de presencia. En este segundo volumen veremos como los elementos que menos tienen que ver con lo mágico o sobrenatural adquieren mayor revelancia, un dato más que interesante. Dado que ayuda al lector a encontrar paralelismos entre este universo fruto de la imaginación del autor y la realidad pura y dura. El hilo argumental no pierde consistencia a pesar de las múltiples  subtramas que se abren en prácticamente cada capítulo, que son cerradas adecuadamente o en su defecto, preparadas para un enfoque más aproximativo en siguientes páginas. Por lo que cuando se lee esta historia, la sensación de encontrarse ante un montón de ovillos de lana que la autora teje o une ofreciéndonos un espectáculo visual inimitable y cuya longevidad, ojalá, se asemeje a la de un dragón.

Durante los últimos años (Pixar mediante) el cine infantil de animación ha logrado desarrollar lo que (bien o mal) podríamos denominar las películas cebolla, una serie de cintas cuyo target son espectadores que no hayan alcanzado la preadolescencia, pero que a su vez albergan una amplia gama de guiños, referencias, alusiones a elementos de la cultura popular de una forma tan sutil, que sólo quienes cuentan con mayor experiencia pueden asimilar.  Un proceder habitual, seguramente más evidente en la última película de la factoría audiovisual de Walt Disney que he tenido el gusto de ver, Big Hero 6.

Big Hero 6 (Reseña) Homenaje o déjà vu resultón

Concebida a partir de un comic de Marvel con el mismo nombre, el filme nos presenta nada más empezar al protagonista principal de la historia Hiro Hamada. Un auténtico niño prodigio que no enfocará sus excepcionales capacidades intelectuales en aquello que menos problemas le podría acarrear. Y sólo con la ayuda de su hermano, los compañeros y profesor de éste…establecerá un reposicionamiento de prioridades. Una especie de reconversión que peligrará cuando la tragedia azote la vida del protagonista y sus aspiraciones y/o opciones de entretenimiento pasen a un segundo plano. Siendo en ese momento de la película donde entra en escena el coportagonista, Baymax, un robot-androide creado para ser un botiquín andante para la humanidad.  Lógicamente, este será un propósito del que será desviado al convertirse en la pieza clave para la resolución de un misterio. Una tarea hacia cuyo cumplimiento arrastrará también a un grupo singular y carismático de superdotados.

Big Hero 6, es divertida, entretenida y lamentablemente difícil de clasificar. Ya que se halla repleta de menciones veladas a un buen número de películas de variados géneros de los que se nutre con una sencillez asombrosa. Resultando imposible no acordarse de El Indomable Will Hunting cuando se intenta orientar las habilidades de Hiro a menesteres más legales, o de la saga Terminator (la segunda entrega para ser exactos) en cada escena que comparten el susodicho y su robot protector-sanador, incluso de cierto grupo de seres con habilidades excepcionales que trabajan como un equipo-familia (X-Men, 4 Fantásticos…) relacionados con Stan Lee quien también realiza un cameo en la cinta.  Quizá por ello es más disfrutable si cabe, haciendo las delicias de niños por su mensaje y atmósfera repleta de positivismo y buenos deseos, además de retar a adultos a encontrar ciertos mensajes subliminales.

 

En una de mis cada vez menos frecuentes, discusiones sobre cine con un buen amigo y mejor crítico de cine.  Surgió el intercambio de cuerpos como uno de los temas que inundaron gran parte de la taquilla del cine de los 80, para convertirse en recurso residual en producciones cinematográficas de décadas posteriores. Destacando por encima de todas, una que bajo nuestro humilde punto de vista ofrecía una amable revisión del complejo de Peter Pan aderezada con una particular exploración del indomable mundo de los deseos cumplidos. La película en cuestión era Big (Quisiera ser grande).  

Cine de los 80-Big (Quisiera ser grande)

Cine de los 80-Big (Quisiera ser grande)

Empezando por una obviedad, la que atañe a a la calidad actoral del dos veces ganador del Oscar, Tom Hanks, quien desde su primera aparición en pantalla nos ayuda y mucho a conectar de inmediato con nuestro niño o pre-adolescente interior. No deberíamos obviar las múltiples cuestiones planteadas por la cinta a cada cual más transcendental. Ya que, siendo el desencadenante de la trama una llamada de auxilio para acabar con una existencia insoportable por más tiempo. La especie de Tierra Prometida a la que arriba el protagonista de la historia al ver su deseo concedido es sin lugar a dudas, cualquiera menos la soñada o imaginada. Una desilusión que implicará, como mínimo, considerar la propuesta de dejar las cosas tal y como estaban en un principio.

Cine de los 80-Big (Quisiera ser grande)

Cine de los 80-Big (Quisiera ser grande)

Y básicamente, esa es la esencia del film. El tirar por tierra, desmitificar, rebajar o bajar de su pedestal la creencia de que lo que sea que obtengamos como respuesta a nuestras plegarias por más justificadas que éstas sean, no tiene porqué ser lo más conveniente para nuestros intereses. Una lección que vas aprendiendo con el paso de los años, al percatarte de que ninguno de tus jefes será jamás tan comprensivo y alentador como Mcmillan y  que no te resultará tan fácil deshacerte de indeseables como Paul Davenport. Seguramente, el precio a pagar por encontrar a  compañeros de fatigas de la talla Billy y Susan.  Un proceso constante e interminable el de crecer y/o madurar que nos permite valorar con la importancia que merecen lo vivido, una vez que nos atrevemos a echar la vista atrás. Un ejercicio el cual recomiendo encarecidamente, las sonrisas cómplices son impagables.

Alguien dijo una vez que  con el paso de los años y sin que podamos evitarlo, la nostalgia se convierte en una traicionera arma de doble filo. Una suerte de moneda lanzada al aire que no siempre nos brinda los resultados deseados o esperados, acabando en la gran mayoría de las ocasiones en un desprecio hacia aquel tiempo pasado, cuando aquello que ya no no nos seduce…nos quitaba la razón y el sentido.  Personalmente, a día de hoy no puedo estar en mayor desacuerdo con esa reflexión; tras lo acontecido con esta obra maestra del “Cine de los 80”.

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Cine de los 80

Aprovechando mis actuales vacaciones de Navidad, una de las ventajas de que tu calendario laboral coincida con el escolar, he tenido la oportunidad de revisionar una de las películas mejor valoradas de mi infancia y pre-adolescencia. “Dentro del Laberinto” Una experiencia que contraria a mi recelo inicial, ha sido más que fructífera.

En primer lugar, por hacerme recordar la fantasía de cuentos de hadas más tradicional en el aspecto audiovisual. Donde las criaturas mágicas no necesitaban de operaciones de lifting por ordenador para ser convincentes y detonantes de la imaginación más desbordante, donde  casi se podía percibir el mimo puesto en la elaboración de cada ser sobrenatural o irreal y así dotarlo de la relevancia que merecía, donde la creatividad era la única barrera.

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Cine de los 80

En segundo lugar, por tener una (absoluta) protagonista femenina. Uno de los grandes males que siempre ha aquejado al cine y que en esta película, afortunadamente, se salda con una convincente interpretación de una jovencísima Jennifer Connelly. Qué decir del acertado guiño para los espectadores de esta película, al presentarnos a esta adolescente incomprendida como una consumidora acérrima de Literatura Fantástica, algo que se comprueba nada más empezar la cinta con el vestido y monólogo de Sarah.

Un punto en el que cometeríamos un error si no incluyéramos a los entrañables secundarios:

Hoogle, el duende gruñón pero de gran corazón, que ve a su lealtad debatirse entre su primera amiga y el (¿malvado?) antagonista de la historia.

Ludo, bestia entrañable  y derrochadora de ternura, salvada en el transcurso de la película por la protagonista .

Sir Diyimus, un zorro que cabalga un perro y se cree un caballero de la mesa redonda, todo un ejemplo de valor, honor y seguridad ante la batalla.

 

Un reparto sin igual, al que se suma el policefático David Bowie. En un papel, Jarrett el Rey de los Goblins, hecho a su medida y en el que nos muestra un personaje con una profundidad y motivaciones tan diversas como apasionantes. Con unas cortas aunque intensas líneas de diálogo, que ya a una edad nos hace cuestionarnos su verdadero rol.  Todo un acierto del casting del momento, para muestra un botón y una imagen.

 

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Cine de los 80

“Dentro del Laberinto” en el treinta aniversario de su estreno, se ha convertido en una de las películas más completas del género. Una obra de análisis y disfrute obligado para quienes somos incondicionales de esta clase de productos, cuya utilidad puede servir para hacernos recordar el porqué de nuestra decisión o reclutar a nuevos fieles a esta causa.

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