Category: John Constantine

En su última aportación  al mercado de las películas animadas, DC Cómics presume de banquillo superheroico para presentarnos a uno de los grupos más variopintos de su universo de las viñetas, Justice league Dark.

Justice League Dark-Cuando la Magia se queda sin trucos

Hasta los mismísimos del peso del murciélago en DC, por si no os habiaís dado cuenta.

La película comienza con una serie de acontecimientos inexplicables, en forma de crímenes atroces cometidos por gente común por culpa de unas alucinaciones. Una serie de eventos que no pasa desapercibidos para la Liga de la Justicia, dado que en una de sus reuniones debaten sobre el origen y la forma de lidiar con estos sucesos tan inexplicables como letales para la humanidad.

Por otro lado tenemos a un tal John Constantine jugando al póker contra unos demonios, quienes reciben de su propia medicina perdiendo así una partida contra el detective de lo paranormal. Una derrota que no aceptan de buen grado y que podría haber supuesto el fin de Mr Constantine de no ser por la intervención de Jason Blood y su alter ego, Etrigan aka el demonio que habla en pareados.

 

Nada que objetar a este primer acto de la película, presentación de una amenaza que ni los héroes más poderosos de la Tierra (Marvel sabe vender mejor sus productos, coff, coff, coff) pueden explicar o neutralizar. Pero puestos a pedir, hubiera estado bien justificar más y mejor la ausencia de Hal Jordan y presencia de John Stewart  en esa reunión de La Liga de la Justica, además de la membresía de Hawkman o el Detective Marciano y ya que estamos añadir a algún miembro más con el cromosoma XX…En lo que concierne al rubio de la gabardina aka un hombre llamado tabaco, no se puede pedir más. Cualquiera que haya leído los cómics de Vértigo, sabe que si necesitas saltarte varias reglas para cumplir con una hoja de ruta; John Constantine es tu hombre.

Un Marciano, un arquéologo con un exotraje alado y armado con una maza, un Linterna Verde y una Princesa Amazona…pero el más indicado para lidiar con la magia es Batman. Muy lógico.

La película continúa dejando claro que Batman no cree en la magia, o al menos no le da la importancia que algunos de sus compañeros de trabajo le dan. No obstante, todo cambia cuando lee unas pintadas con sangre en las paredes de su casa con un nombre, John Constantine. Una invitación a buscar y encontrar al susodicho, lo que consigue gracias a Zatanna y Deadman. Una vez hechas las presentaciones, el atípico grupo inicia una investigación para averiguar la naturaleza de la amenaza que se cierne sobre el mundo. Es ahí donde entran personajes como el físicamente castigado Ritchie Simpson y Swamp Thing, además del retorno a escena de Jason Blood.

No voy a caer en la típica crítica a la incredulidad de Batman para con las artes místicas porque…NO. Sí, lo voy a hacer. Mayormente porque no tiene ni pies ni cabeza que tras haber detenido una invasión alienígena y haber evitado una guerra contra un Reino Submarino, Mr Wayne tenga las narices de menospreciar a la magia como factor desequilibrante de la realidad tal y como se conoce.  Supongo que de alguna manera hay que preparar al espectador para que no le chirríe que un humano corriente y moliente se codee con espíritus vengadores, magos, hechiceros y demonios. Esto es DC y por lo tanto, todo debe girar en torno al lucimiento del justiciero disfrazado de murciélago.  No obstante, a pesar del Batmancentrismo, la cinta avanza aceptablemente mostrándonos una relación amor y odio entre Constantine y Zatanna aparte de  las habilidades y motivaciones de Deadman, Swamp Thing y Jason Blood/Etrigan.

El abuelo de mi hijo burlaba a la muerte introduciéndose en unas fosas…pero no creo en la magia.

Cuando todos los indicios apuntaban en una dirección, la de Félix Fausto. La trama nos revela el verdadero autor intelectual del caos místico desatado sobre la tierra. Nada más y nada menos que el fruto de una promesa de poder ilimitado y vida eterna que acaba derivando en el retorno de un viejo conocido de Jason Blood.

 

Uno esperaría este previsible giro de guión en un capítulo de relleno de una temporada de 24 episodios de una serie de acción palomitera tipo Hawai 5.O, pero no en una producción cinematográfica con un presupuesto importante. ¿No? Pues eso, que colocar al viejecito moribundo como la mente maestra de todo para luego convertirlo en un pelele ciego de ambición y ahogado por la desesperación, es algo así como dar por finalizada una batalla a muerte porque las madres de los oponentes se llaman igual.

Mi ácido comentario le quita al sueño a directivos de Warner Bros, Chris Terrio y a Zack Snyder. Lo sé.

También es para hacerse mirar que si enfrentas por segunda vez a un Green Lantern, poseedor del arma más poderosa del Universo, contra Batman…repitas la misma forma de derrotar al portador del anillo de la voluntad que en Justice League War. Pero ya sabéis que  ante la duda…”he can do anything, because he is Batman”.

Al final el mal es vencido y  erradicado por lo que los héroes supervivientes, voluntarios o involuntarios, vuelven a su rutina. Lógicamente la veda para las amenazas mágicas se ha abierto y a la Liga de la Justicia no se permitirá el lujo de no tener en nómina a especialistas en ese campo. La Justice League Dark…ha nacido.

 

De nuevo y ya van unas cuantas veces, DC desaprovecha la oportunidad para atisfacer a sus fieles seguidores y atraer a nuevos incautos a sus dominios, Justice League Dark se queda a medio camino entre ensalzar una etapa más del camino tormentoso camino de Batman en este mundo y convertir a John Constantine en un matón de instituto con un gran corazón.

 

Lo mejor: Orquídea Negra.

Lo peor: Un mapache modificado genéticamente hace mejor de tipo duro con una moralidad cuestionable, que uno de los hechiceros más poderosos del Universo DC.