Category: Juvenil

Primera lectura de Gema Bonnín en la que me embarco y la apuesta no podría haberme salido mejor. Y es que, con una presentación de los eventos a la altura de las obras  más reputadas del género fantástico.  La autora consigue eso que todo escritor busca pero pocos logran. Sumergir al lector en su mundo creado para la ocasión, obligándole sin que éste se percate de ello…a volver. Una exitosa misión, especialmente cimentada en la elección de la protagonista. Carlais, una joven de apariencia frágil e incluso inocente,pero voluntad de hierro. Que sirve para constatar lo que ya ha sido demostrado con creces. Ellas también saben, pueden y deben…llevar el peso de una novela.

Legado de Reyes-Heredera: Ellas también pueden...y deben

La joven Carlais, arrancada del seno de su familia a una edad demasiado temprana. Se verá forzada a elegir entre la única vida que conoce y la que está destinada a llevar. Saber escoger a sus aliados, anticiparse a las acciones de sus rivales y adquirir experiencia será vital para su supervivencia. Y por extensión, la del lugar que la vio nacer y crecer.

Conspiraciones en la corte, lealtades inquebrantables, inesperadas revelaciones sobre linajes, sentimientos incontrolables se sucederán a un ritmo frenético. Obviamente, todo esto con un único hilo conductor, Carlais. Quien deberá en primer lugar, demostrarse a sí misma de qué pasta está hecha.

 

Se nace…pero también se hace

He aquí la esencia de la novela, próximamente biología (espero y deseo). Porque si descubrir de quién es hija, provoque bloqueos mentales y temblores de rodillas en Carlais. También es verdad, que a pesar de su corta edad su capacidad para adaptarse a un entorno desconocido hasta el momento para ella. Queda fuera de toda duda. Una habilidad que le hará ganarse el favor de la gente, por un lado. Y el odio más visceral de quienes no desean verla triunfar, por el otro.

 

Gema Bonnín nos concede una invitación a su paraíso creativo, un lugar donde la frescura y la naturalidad predominan. De la misma manera que un mensaje positivo que aboga por la igualdad y la libertad en su sentido más puro y bienintencionado. Convirtiéndose sin que apenas (sus lectores) nos demos cuenta, en una dispensadora de historias indispensable.

Cada vez es más común ver libros escritos con el fin de aportar información extra a una saga literaria. Normalmente, ubicados en un espacio temporal previo al que se narra en la historia principal. Un recurso que a pesar de emplearse en historias con muchos frentes abiertos y explotables, no siempre sale bien. Véase el caso de lo que cierto dueño de un rancho, hizo con lo que aconteció hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana… Dardos envenenados aparte, quizá la fórmula exacta para elaborar una precuela convincente además de sugerente, no exista. Y solamente el grado de implicación del lector, o entendido de la obra en sí la apruebe o la suspenda. Un veredicto que he querido posponer, empezando por el libro más lejano en el tiempo de “La tienda Secreta”. Aquel que narra el nacimiento de la Casa Fauré y descubre el apasionante mundo de los anticuarios.

La Tienda Secreta "Orígenes"-En Defensa del Anticuario

 

La historia se centra en la figura de Jean-Jacques Fauré. Un hombre al que la buena suerte le esquiva a pesar de su buen corazón. Un carácter y actitud ante la vida con el que no puede costearse unas condiciones de vida mínimamente decentes.  Y que acaba derivando en un ultimátum por parte de su mujer cuando ambos se convierten en padres.  Una nueva situación que supondrá su partida de Francia para trabajar en España, Alicante.

No obstante, Monsieur Fauré no está hecho para el tedioso trabajo de oficina. De ahí que retome ocultándolo a su mujer y jefe (suegro), retome su pasión como Anticuario. Una ocupación que aunque hasta la fecha no ha dado frutos, podría proveerle de todo lo necesario para que su familia no se avergüence de él.

Desafortunadamente, el precio a pagar por el reconocimiento mundial como Anticuario y la creación de la Casa Fauré es muy alto. Razón por la que Jean-Jacques se verá obligado a elegir entre sus sueños y su familia.

 

El material del que están hechos los sueños

Un slogan publicitario que podría atribuirse a la esencia de esta novela-precuela. Monsieur Faure tiene un sueño, una ambición sana y admirable por la que considera que cualquier esfuerzo vale la pena. Entendiendo como esfuerzo, el renunciar a un salario fijo cada mes y un ritmo de vida aburrido y predecible. El sabor de la aventura y la ruptura con la monotonía son alicientes demasiado atractivos como para dejarlos pasar. Más aún cuando con  tu soñada profesión, la de Anticuario en este caso, puedes obtener todo con lo que una vez soñaste.

Independientemente de los tintes fantásticos de los que goza esta novela. Debemos destacar la defensa que realiza a capa y espada de la búsqueda de la felicidad. La cual aunque desgraciadamente no es eterna, aporta un significado vital a nuestra existencia. Y es capaz de compensar todo lo negativo que nos pueda pasar.

Sin más dilación, desde aquí mi enhorabuena a Eugenio Prados. Por lo bien concebida que está esta novela y (muy probablemente) las siguientes de esta saga.

 

No descubrimos un misterio relevante si confesamos que a veces, la lectura de una novela puede llegar a abrumar. Principalmente, si su temática está relacionada con la fantasía o la ciencia ficción. La (innegociable) necesidad de un buen número de páginas en las que todo se presente adecuadamente. La obligatoriedad de situar históricamente el comienzo de la novela y el porqué de la condición de sus protagonistas. La exigencia de explicar detalladamente la naturaleza de fuerzas sobrehumanas. Son algunos  requisitos que precisan de una sobredosis de información, un coste que no todos los lectores quieren pagar. Para ese díscolo grupo, quizá sea una buena opción la lectura de Los Durmientes de José Pérez Quintero.

Los Durmientes de José Pérez Quintero-Reseña-Brevedad y Eficiencia

                                                                                                                                                       ¿Qué me parece Los Durmientes?

                                                                                  “Lo bueno, si breve, dos veces bueno.”

                                                                                                       Baltasar Gracián

 

 

En cuanto a la trama, sólo me limitaré a dar pequeñas pinceladas. Por un lado tenemos, un tiempo pasado donde la codicia y arrogancia de un pueblo supuso su completa destrucción. El desconocimiento casi absoluto, de lo acontecido con los supervivientes de tal exterminio. Mientras por el otro, un joven héroe deberá llevar a cabo un exigente ritual con dos fieles y bravos compañeros, que no podrían ser más diferentes entre sí.

En lo que concierne a lo que nos ofrece la trama, resulta inevitable mencionar su eficiente uso de las páginas. Una auténtica exhibición de buen uso en la narrativa, transmitiendo lo máximo valiéndose de lo menos posible. Y ahí radica el éxito de Los Durmientes,  en que para averiguar lo acontecido con esa civilización de la que apenas hay datos fiables; debamos introducirnos en una especie de sueño ligero. Un viaje por la imaginación, en el que tendrán cabida tanto vestigios de la más novedosa tecnología como criaturas propias de ambientes de hechicería y superstición.

Llámenlo alegato a la simplicidad como método de composición literaria. O si lo prefieren, un rechazo premeditado de la sobrecarga de información en una novela. Un interminable e innecesario debate que esconde una verdad abrumadora, el camino para obtener una buena historia  en forma de libro…no es inmutable.

Cuando uno se dispone a retomar la lectura de una saga literaria del género fantástico y juvenil. Es inevitable temer por el descenso en la calidad de la trama en cuestión, a medida que se avance en los tomos que la abarquen. Puesto que, no son pocos los autores que contando con una facilidad envidiable para crear un Universo a partir de su imaginación.  No logran dotarlo de la cohesión y coherencia esenciales para convencer al gran público.  Unos malos augurios que no tendrían porqué verse relacionados con las andanzas del Pueblo Senoca, en la segunda parte de los Dioses Áureos, Rebelión.

 

Rebelión (Los Dioses Áureos, libro 2) de Pedro Urvi -Reseña

Las consecuencias  de la fuga de la Ciudad Eterna por parte de los Héroes, no se hacen esperar. El pueblo Senoca ve, gracias a ellos,  respondidas sus plegarias de salvación y fin de sus penurias. Aunque también, los Dioses Áureos querrán apagar  cuanto antes,esa llama de esperanza que amenaza con propagarse.  Un juego de poderosas voluntades del que ni Kyra ni Ikai, podrán escapar. Puesto que, tal y como averiguarán, su linaje es nexo de unión entre Senocas y Dioses, lo quieran o no.

A lo largo de las páginas de Rebelión, apreciaremos:

Como quienes se creían aliados acaban convirtiéndose en involuntarios traidores. A seres tan misteriosos como poderosos, no acaban siendo tan peligrosos como parecen.   Ciertos sacrificios, a primera vista innecesarios, que acaban desembocando en el empujón que toda causa justa precisa. Pero por encima de todo, seremos testigo de como con el único propósito de proteger a quienes más se quiere,  cualquiera puede convertirse en un Héroe. Sin importar para lo que esté destinado o sus limitaciones.

En Rebelión , Pedro Urvi, lanza una declaración de intenciones sobre la máxima que debería seguir (siempre) una novela del género. La representación de un alzamiento contra un orden establecido, injusto a todas luces. Plasmando una necesidad básica, la obtención de unas condiciones de vida dignas y prósperas. Un objetivo para el que jamás debe de existir un escollo insalvable.

Haríamos bien, pienso yo, en intentar trasladar este afán al mundo real.

                                                                              “Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas”.

                                                                                                            Benjamin Franklin.

 

 

 

Dice la experiencia, que existen ámbitos a lo largo de nuestra vida para los que es una temeridad el buscarles explicación y/o averiguar su origen. Llegando a denominar una cruzada condenada al infortunio, el mero hecho de plantearse semejante propósito. Afortunadamente para quienes tenemos la suerte (o la desgracia) de ser  lectores empedernidos, las normas de obligado cumplimiento en el mundo “real”  importan bien poco. Quizá por ello, una novela de la talla del Vagamundos, escrita por José Pérez Quintero, no pueda ser definida sino como una o varias puertas a la ruptura de canones, sean éstos literarios o no.

El Vagamundos... o cómo ponerle puertas al campo

Con una premisa inicial básica pero no por ello poco atractiva, un niño inadaptado a su colegio y a su familia recibe la visita de un misterioso benefactor capaz de dotar de sentido a su indefinible existencia. Las aventuras del protagonista, el tan joven como intrépido Jonás, adquieren rápidamente un enfoque novedoso a la par que frenético. Y es que por motivos que me niego a revelar, los viajes a realidades alternativas donde las diferencias con la tierra de origen toman todo tipo de formas y fondos se suceden constantemente. Una clara invitación a la reflexión sobre el estado natural de las cosas en la sociedad tal y como la conocemos. Además de un incalculable aviso sobre los peligros que nos aguardan si mantenemos ciertas actitudes y comportamientos.

Todo ello valiéndose de un elemento cotidiano y a su vez tan abierto a la especulación de nuestra imaginación, como son las puertas. Un arma de doble filo que unas veces desemboca en una suerte de forma de acceso a todo lo que deseamos con todas nuestras fuerzas. Y en otras en una vía de escape de todo aquello que nos perturba y nos morimos por dejar atrás.

 

 

                                                                                 …”caminante no hay camino, se hace camino al andar”…

                                                                                                               Antonio Machado

 

 

No obstante, si algo podemos sacar en claro una vez hayamos devorado las páginas que componen la novela; es que lo menos importante es la meta o el punto de partida de cualquier viaje. Lo único que debería preocuparnos es el uso que demos de lo aprendido durante el trayecto. Haya sido realizado éste mediante imágenes en nuestra cabeza o gracias a la capacidad de movimiento que nos conceden nuestros limitados cuerpos.

La ansiada continuación de las aventuras de Niebla, el “hijo de las brumas” que se mueve entre el mundo de Dentro y Fuera (de los Cristales de Espejo Rotos) no ha defraudado; basicamente porque la autoimpuesta cruzada personal del heredero al trono de los gitunos no es el único aliciente de esta lectura. Un innegable acierto por parte del autor, demostrado en cómo conceder a la gran mayoría de personajes de su historia, del carisma necesario para dotarles de un trasfondo merecedor de atención.

Niebla y el Señor de los Cristales Rotos. Vol II-Reseña

 

Una cuidada telaraña argumental de la que no se escapan las dos hermanas que en el París actual, se enterarán:

De la verdadera naturaleza de Nina y lo impredecible que se ha vuelto su relación con Hans. De los sentimientos que la muchacha de origen judío despierta en Niebla. De las reales intenciones de Acero para con su hermano mayor, su padre y su pueblo. De como el pasado de Katto vuelve para darle dónde más duelo. De la causa de la inmunidad a la magia de los Capas Negras y cuáles son sus planes para el Reino de los Cristales Rotos. De las motivaciones de Lord Black para hacer lo que hace. De las acciones llevadas a cabo en el pasado por el Señor de los Cristales Rotos y porqué sólo unos pocos privilegiados/desgraciados las recuerdan.

 

A pesar de que la trama lejos de cerrarse parezca multiplicar sus incógnitas y por más que la inmensidad del Reino de los Cristales Rotos se vea centrada únicamente en la Praga de Dentro; el ritmo de este libro es lo suficientemente frenético como para lograr que el lector conecte con la fantasía más épica e inocente; y por extensión, la más básica. Puesto que, como bien he insistido en dejar claro en la reseña del volumen I; todos y cada uno de los recursos literarios propios del género se combinan de forma que ninguno flojea o está fuera de lugar.

 

Dicho esto, o más apropiado escrito esto; sólo nos queda esperar que el Volumen III mantenga el listón y siga demostrando que en lo que concierne a la lectura “lo que importa no es el destino, sino el viaje”.

 

Siempre he pensado que quienes nos criamos o nacimos en los ochenta; tenemos la sana costumbre de hacer pasar, sin poder o querer evitarlo, por un exhaustivo control de calidad a cualquier producto de entretenimiento relacionado con la fantasía o la ciencia ficción que optamos por leer o visualizar. Un minucioso análisis que intuyo se debe a un deseo de reproducir las mismas sensaciones que obras de los géneros anteriormente citados provocaron en nuestra niñez y/o juventud.  Es este un proceso de búsqueda que si bien acaba resultando la gran mayoría de veces agotador e infructuoso, en contadas ocasiones desemboca en un  placentero viaje a nuestro particular “Aquellos Maravillosos Años”…por lo menos en lo que concierne a quien escribe estas líneas, quien ha quedado gratamente satisfecho tras la lectura de Niebla y el Señor de los Cristales Rotos.

 

Niebla y el Señor de los Cristales Rotos de César García-Reseña

 

Dos hermanas intentan soportarse mutuamente durante una lluviosa noche parisina, cuando la aparición de una figura misteriosa de dudosas intenciones para con una de ellas. Les revela la existencia de un libro cuyo contenido narra unos acontecimientos difíciles de definir como fieles a la realidad. Debido a la mezcla de escenarios y épocas tan propios de la cultura general como la República Checa previa a la Segunda Guerra Mundial con una especie de dimensión paralela a la nuestra donde la magia es inherente a todo ser vivo. Como comprobarán Hans y Nina quienes por azares del destino se ven obligados a viajar al mundo de Dentro en compañía y bajo supervisión del tan enigmático como resolutivo, Niebla.

Con una visión un tanto desenfada y bastante gamberra de las criaturas mágicas de siempre, César García nos presenta un mundo lleno de posibilidades para sus habitantes aunque con una jerarquía social y política bien estructurada. Donde, como marcan los canones, una amenaza se cierne sobre él con una virulencia tal que la supervivencia de dicho mundo y su paralelo peligran. Y únicamente la valentía y fuerza de voluntad de Niebla parece ser capaz de revertir esta situación, aunque para ello tendrá que vencer a los temibles capas negras y a algún que otro rival de igual o maor peligrosidad.

Magia a borbotones, gatos que hablan con una labia y poder de seducción que harían palidecer a Don Juan de Marco o a Casanova, brujas, druidas, Señores del Tiempo, hechizos irrompibles, triángulos amorosos…son sólo algunos de los elementos que utiliza César García para llevarnos de vuelta a aquella época en la que los cuentos de hadas y sus personajes tenían la capacidad de traspasar la pantalla o las páginas de un libro.

La vida en la Tierra de Durn sigue su curso y aunque tras la caída del Emperador Vosper todo parecía indicar lo contrario, la paz y la prosperidad todavía son dos objetivos complicados de alcanzar en esos parajes. Comenzando la novela cinco años después de la derrota del Emperador Inmortal, los hechos nos llevan a la ciudad de Parthos ubicada en las Arenas de la Muerte, donde el siempre alerta Tallin y su fiel dragón Duskeye ayudan en la vigilancia de las puertas de la ciudad. Un procedimiento rutinario que deja de serlo cuando se intercepta a un simple vendedor ambulante con un bote del letal Aceite de Kudu, líquido que con una sola gota puede acabar con la vida de varios hombres, mayoritariamente empleado por los miembros de la Orden Balborita.

La Maldición Balborita de Kristian Alva: Reseña

A partir de ese momento, personajes a los que ya conocemos de anteriores tomos de la saga retornan, tales como Sela y su dragona Brinsop, el vidente Chua y la longeva Starclaw,  la mortífera Skera-Kina y la manipuladora Bolrakei…para bien servir de apoyo o bien  apretar las tuercas del protagonista absoluto de la trama, el enano mestizo Tallin. Quien tomará el relevo de Elias y su poderoso dragón como defensor activo de los valores de la Justicia y la búsqueda de la verdad, indispensables en todo héroe que se precie.

Con La Maldición Balborita, Kristian Alva recupera algunos de los recursos propios de la Literatura Fantástica que mantienen al lector atento a cada línea de cada página e incapaz de abandonar la lectura hasta finalizar el libro, hablamos de una explicación detallada de ciertos aspectos de la cultura de los dragones, referencias continuas a la tensión acumulada durante generaciones entre las diferentes razas que habitan en el mismo territorio, enemigos cuyo trasfondo psicológico es mayúsculo al igual que su reticencia a morder el polvo y por encima de todo la esperanza de que por muy mal que pinte el panorama…aquello por lo que se lucha por más imposible que parezca, puede hacerse realidad.

 

 

 

En toda saga de libros de literatura fantástica que se precie, siempre cabe la posibilidad de que el gran enfrentamiento sobre el que gira su trama; aquel en el que normalmente se ven involucrados el protagonista y el principal antagonista de la historia; deje un mal sabor de boca al lector. Ya sea por su escasa profundidad, pronta resolución o difícil justificación lógica de su resultado.  Una especie de bajón argumental del que, lamentablemente, hace gala el tercer tomo de Los Dragones de Durn al narrar el enfrentamiento entre el magonato y Jinete de Dragón, Elías y su archienemigo el Emperador Vosper.

El Emperador Inmortal de Kristian Alva: Reseña

Destacaremos en ete volumen de la saga la entrada en escena de los elfos, en este caso tres con sus respectivos dragones. Seres inmortales que en contadas ocasiones abandonan sus dominios; a pesar de que debido a la magia que inunda su hogar, Brighthollow, no permite a los dragones puedan reproducirse. Su repentina aparición en Parthos se explica con la intención de ser de ayuda, en la inminente batalla contras las tropas de Vosper, además de conocer a Elías y su dragón, Nydereid,  de quienes las diferentes profecías revelan que pueden ser los más poderosos de su generación. Lógicamente, este amable ofrecimiento despierta las sospechas tanto de Tallin como de Duskeye, al haber coincidido en otras batallas con el más veterano de los elfos. Un recelo que se confirma al ver como los recién llegados, informan a Elías sobre ciertos datos de su linaje que desconocía.

Mientras tanto en el Monte Velik, la expedición diplomática formada por el Rey Rali, Sela (líder de los Jinetes de Dragón y madre de éste, la dragona Brinsop, Aor (guardia personal del monarca) y el enano Thorin; no para de lamentarse por los nulos avances en la firma de una alianza con el pueblo de los enanos.

A partir de ahí los acontecimientos se precipitan cual embarcación a punto de caer por una cascada y nos convertimos en testigos de excepción del paso al otro lado del Emperador Vosper, adquiriendo una serie de poderes que hacen temblar a los más instruidos en materia mágica. Elías se libera de temores y cargas de su pesado para abrazar un futuro en el que aquello que más ha practicado a lo largo de su vida, será lo que le defina. El Monte Velik sufre el mayor golpe a su jerarquía desde las Guerras Orcas y solamente la intervención de Tallin evitará que los daños sean irreparables. Y en último, pero no por ello menos importante…el Emperador es finalmente derrotado, eso sí, con la intervención de algún que otro personaje que creíamos apartado (por motivos obvios)  de la historia principal.

 

El final te deja frío, si por el final de la historia entendemos un previsible combate de magnitud incomensurable entre Elías (protagonista absoluto de la profecía) y el Emperador Vosper, el tirano que sometió a casi todo Durn y anhela exterminar a todos los dragones, Jinetes de dragón y magonatos que no le juren lealtad. El haber alimentado durante tres libros un inevitable enfrentamiento de tales proporciones, refuerza la sensación de jarro de agua fría al observar el desarrollo y resultado de éste. Afortunadamente, la trama de esta convulsa tierra lejana guarda bastantes interrogantes a cada cuál más intrigante, no obstante, es imposible pensar que lo que intuíamos como el plato fuerte del menú literario ofertado no se diferencia demasiado de los entrantes o del postre. Por lo que el calificativo de novela plana sin altibajos significativos, no podría ser más acertado.

Hay quien asegura que los pasos atrás, a veces se realizan para coger impulso y llegar más lejos…esperemos que esa máxima pueda ser aplicada a esta saga.

El Retorno de los Jinetes de Dragón, es la segunda parte de esta saga que sigue haciendo las delicias de los incondicionales de la literatura fantástica. Una continuación de la primera novela, que ayudada por la presentación de personajes y escenarios de esta última, expande su universo a la par que toca temas más comunes como las intrigas palaciegas/políticas, la trata de esclavos o la traición hacia los aliados. Todo ello sin dejar a un lado el desarrollo de Elías y como la profecía de la que es protagonista, va tomando forma.

El Retorno de los Jinetes de Dragón de Kristian Alva: Reseña

La búsqueda y captura ordenada por el malvado Emperador Vosper del magonato Elías, adquiere tintes dramáticos para el perseguido y su fiel aliado enano Thorin, cuando una misteriosa mujer les rastre con éxito durante su incursión en Bosque Ravenwwood donde se han introducido para llegar al Monte Velik sin armar mucho ruido. Tras ser reducidos y noqueados con una facilidad pasmosa por su perseguidora, los dos amigos despiertan en un carromato maniatados donde deducen que van a ser vendidos como esclavos al mejor postor. Unas sospechas que acaban siendo errróneas pues Kathir, la persona encargada de velar por su seguridad durante el viaje, les revela que la mujer que les ha capturado es Sisren. Una poderosa hechicera  que ha ideado esta peculiar ruta para despistar a los variados subalternos del Emperador y llevar a Elías al único lugar donde podrá recibir una formación acorde con su potencial, Miklagard, sede de los mejores Hechiceros de Durn.

Mientras tanto en Parthos, bajo petición del Rey Mitca algunos de los pocos Jinetes de Dragón aún con vida han partido a reinos cuyo carácter de potencial aliado es incierto pero digno de ser tenido en cuenta. Unas misiones diplomáticas que dejan a este bastión desprotegido ante el ataque de dos asesinos Balboritas que dejan al monarca en un estado cercano a la muerte. Razón por la cual Tallin y Duskeye se dirigen a Miklagard para que sus hábiles Hechiceros puedan sanarle. Un imposible pues sus heridas revisten de gran gravedad y su muerte es inevitable. Durante el entierro de Mitca, una inesperada revelación sobre su descendencia y el futuro de Parthos es revelada, al igual que la identidad del traidor entre los Jinetes de Dragón del que fue avisado Tallin. Un clima tenso y convulso del que se sirve el enano mestizo para llevar a Elías a Parthos no sin antes entregarle lo que le pertenece por derecho, un huevo de dragón. El cual eclosionará justo antes de la batalla por la supervivencia de Parthos, en la cual Elías tendrá un papel esencial para menguar las filas de orcos y nigromantes que asolarán la ciudad. Ya con Elías y su dragón, más las dobles parejas formadas por dos dragones y dos hermanos gemelos; una nueva generación de Jinetes de Dragón ha nacido en Durn.

 

A paso sólido y firme, la saga va encaminándose al tan inevitable como deseado duelo entre Vosper y Elías. Para el cual, el adiestramiento del protagonista será determinante, además de(intuyo) la intervención de otros seres fantásticos que todavía no han hecho acto de presencia. En este segundo volumen veremos como los elementos que menos tienen que ver con lo mágico o sobrenatural adquieren mayor revelancia, un dato más que interesante. Dado que ayuda al lector a encontrar paralelismos entre este universo fruto de la imaginación del autor y la realidad pura y dura. El hilo argumental no pierde consistencia a pesar de las múltiples  subtramas que se abren en prácticamente cada capítulo, que son cerradas adecuadamente o en su defecto, preparadas para un enfoque más aproximativo en siguientes páginas. Por lo que cuando se lee esta historia, la sensación de encontrarse ante un montón de ovillos de lana que la autora teje o une ofreciéndonos un espectáculo visual inimitable y cuya longevidad, ojalá, se asemeje a la de un dragón.