Category: Literatura

Primera lectura de Gema Bonnín en la que me embarco y la apuesta no podría haberme salido mejor. Y es que, con una presentación de los eventos a la altura de las obras  más reputadas del género fantástico.  La autora consigue eso que todo escritor busca pero pocos logran. Sumergir al lector en su mundo creado para la ocasión, obligándole sin que éste se percate de ello…a volver. Una exitosa misión, especialmente cimentada en la elección de la protagonista. Carlais, una joven de apariencia frágil e incluso inocente,pero voluntad de hierro. Que sirve para constatar lo que ya ha sido demostrado con creces. Ellas también saben, pueden y deben…llevar el peso de una novela.

Legado de Reyes-Heredera: Ellas también pueden...y deben

La joven Carlais, arrancada del seno de su familia a una edad demasiado temprana. Se verá forzada a elegir entre la única vida que conoce y la que está destinada a llevar. Saber escoger a sus aliados, anticiparse a las acciones de sus rivales y adquirir experiencia será vital para su supervivencia. Y por extensión, la del lugar que la vio nacer y crecer.

Conspiraciones en la corte, lealtades inquebrantables, inesperadas revelaciones sobre linajes, sentimientos incontrolables se sucederán a un ritmo frenético. Obviamente, todo esto con un único hilo conductor, Carlais. Quien deberá en primer lugar, demostrarse a sí misma de qué pasta está hecha.

 

Se nace…pero también se hace

He aquí la esencia de la novela, próximamente biología (espero y deseo). Porque si descubrir de quién es hija, provoque bloqueos mentales y temblores de rodillas en Carlais. También es verdad, que a pesar de su corta edad su capacidad para adaptarse a un entorno desconocido hasta el momento para ella. Queda fuera de toda duda. Una habilidad que le hará ganarse el favor de la gente, por un lado. Y el odio más visceral de quienes no desean verla triunfar, por el otro.

 

Gema Bonnín nos concede una invitación a su paraíso creativo, un lugar donde la frescura y la naturalidad predominan. De la misma manera que un mensaje positivo que aboga por la igualdad y la libertad en su sentido más puro y bienintencionado. Convirtiéndose sin que apenas (sus lectores) nos demos cuenta, en una dispensadora de historias indispensable.

Primera novela, en el sentido más cronológico del término, perteneciente a la saga de los Anticuarios. Un libro que representa un salto temporal respecto a los acontecimientos narrados en el tomo cero. Y por lo tanto, un desarrollo y profundización sobre la verdadera protagonista de la trama, Ana Fauré.

 

La Tienda Secreta I de Eugenio Prados-"Honrarás a tu padre"

La acción comienza con una joven a punto de comenzar un examen oral de su carrera de Derecho. Esta joven cuyo currículum académico es de todo menos exitoso, es Ana Fauré.     La hija del recientemente fallecido Jean-Jacques Fauré. Una triste noticia que se le comunica a la desmotivada estudiante, librándola en el proceso de realizar el examen. Cuando tenga que viajar con su madre a Francia para reconocer el cadáver. Se desencadenarán una serie de eventos, de difícil explicación lógica, que la llevarán a abrazar su legado.

Además de la legítima heredera de la Casa Fauré, varios protagonistas gozarán de importancia vital en su doble misión. Averiguar la identidad del asesino de su padre y encontrar el objeto que éste buscaba. Fieles aliados que la ayudarán aportando enfoques tan diferentes a la hora de descubrir su lugar en el mundo. Y de cómo su negocio familiar puede influir en el devenir de éste.

El peso del mundo sobre sus hombros

 

Como han hecho otros autores anteriormente al recurrir a estos elementos narrativos. Eugenio Prados nos muestra en este libro pinceladas de unos contextos que sobrepasan a los protagonistas. De la misma manera que conectamos al instante con la frustración académica de Ana. O con su “luto” particular por el asesinato de su padre. Nos mantenemos expectantes y ansiosos por saber cuanto más mejor, de la Guerra de Casas. Conflicto que transcurre lógicamente a “espaldas” del mundo normal. Pero que podría alterarlo de formas tan inimaginables como nada halagüeñas.

Ana Fauré abraza su destino y, con él, los multiples cabos sueltos de su padre. Un camino tortuoso por el que deberá caminar pues es lo único que la completa. Su destino y el de seguramente el resto de la humanidad dependen de sus decisiones, de a quién considere amigo a quién no.

 

Cada vez es más común ver libros escritos con el fin de aportar información extra a una saga literaria. Normalmente, ubicados en un espacio temporal previo al que se narra en la historia principal. Un recurso que a pesar de emplearse en historias con muchos frentes abiertos y explotables, no siempre sale bien. Véase el caso de lo que cierto dueño de un rancho, hizo con lo que aconteció hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana… Dardos envenenados aparte, quizá la fórmula exacta para elaborar una precuela convincente además de sugerente, no exista. Y solamente el grado de implicación del lector, o entendido de la obra en sí la apruebe o la suspenda. Un veredicto que he querido posponer, empezando por el libro más lejano en el tiempo de “La tienda Secreta”. Aquel que narra el nacimiento de la Casa Fauré y descubre el apasionante mundo de los anticuarios.

La Tienda Secreta "Orígenes"-En Defensa del Anticuario

 

La historia se centra en la figura de Jean-Jacques Fauré. Un hombre al que la buena suerte le esquiva a pesar de su buen corazón. Un carácter y actitud ante la vida con el que no puede costearse unas condiciones de vida mínimamente decentes.  Y que acaba derivando en un ultimátum por parte de su mujer cuando ambos se convierten en padres.  Una nueva situación que supondrá su partida de Francia para trabajar en España, Alicante.

No obstante, Monsieur Fauré no está hecho para el tedioso trabajo de oficina. De ahí que retome ocultándolo a su mujer y jefe (suegro), retome su pasión como Anticuario. Una ocupación que aunque hasta la fecha no ha dado frutos, podría proveerle de todo lo necesario para que su familia no se avergüence de él.

Desafortunadamente, el precio a pagar por el reconocimiento mundial como Anticuario y la creación de la Casa Fauré es muy alto. Razón por la que Jean-Jacques se verá obligado a elegir entre sus sueños y su familia.

 

El material del que están hechos los sueños

Un slogan publicitario que podría atribuirse a la esencia de esta novela-precuela. Monsieur Faure tiene un sueño, una ambición sana y admirable por la que considera que cualquier esfuerzo vale la pena. Entendiendo como esfuerzo, el renunciar a un salario fijo cada mes y un ritmo de vida aburrido y predecible. El sabor de la aventura y la ruptura con la monotonía son alicientes demasiado atractivos como para dejarlos pasar. Más aún cuando con  tu soñada profesión, la de Anticuario en este caso, puedes obtener todo con lo que una vez soñaste.

Independientemente de los tintes fantásticos de los que goza esta novela. Debemos destacar la defensa que realiza a capa y espada de la búsqueda de la felicidad. La cual aunque desgraciadamente no es eterna, aporta un significado vital a nuestra existencia. Y es capaz de compensar todo lo negativo que nos pueda pasar.

Sin más dilación, desde aquí mi enhorabuena a Eugenio Prados. Por lo bien concebida que está esta novela y (muy probablemente) las siguientes de esta saga.

 

No descubrimos un misterio relevante si confesamos que a veces, la lectura de una novela puede llegar a abrumar. Principalmente, si su temática está relacionada con la fantasía o la ciencia ficción. La (innegociable) necesidad de un buen número de páginas en las que todo se presente adecuadamente. La obligatoriedad de situar históricamente el comienzo de la novela y el porqué de la condición de sus protagonistas. La exigencia de explicar detalladamente la naturaleza de fuerzas sobrehumanas. Son algunos  requisitos que precisan de una sobredosis de información, un coste que no todos los lectores quieren pagar. Para ese díscolo grupo, quizá sea una buena opción la lectura de Los Durmientes de José Pérez Quintero.

Los Durmientes de José Pérez Quintero-Reseña-Brevedad y Eficiencia

                                                                                                                                                       ¿Qué me parece Los Durmientes?

                                                                                  “Lo bueno, si breve, dos veces bueno.”

                                                                                                       Baltasar Gracián

 

 

En cuanto a la trama, sólo me limitaré a dar pequeñas pinceladas. Por un lado tenemos, un tiempo pasado donde la codicia y arrogancia de un pueblo supuso su completa destrucción. El desconocimiento casi absoluto, de lo acontecido con los supervivientes de tal exterminio. Mientras por el otro, un joven héroe deberá llevar a cabo un exigente ritual con dos fieles y bravos compañeros, que no podrían ser más diferentes entre sí.

En lo que concierne a lo que nos ofrece la trama, resulta inevitable mencionar su eficiente uso de las páginas. Una auténtica exhibición de buen uso en la narrativa, transmitiendo lo máximo valiéndose de lo menos posible. Y ahí radica el éxito de Los Durmientes,  en que para averiguar lo acontecido con esa civilización de la que apenas hay datos fiables; debamos introducirnos en una especie de sueño ligero. Un viaje por la imaginación, en el que tendrán cabida tanto vestigios de la más novedosa tecnología como criaturas propias de ambientes de hechicería y superstición.

Llámenlo alegato a la simplicidad como método de composición literaria. O si lo prefieren, un rechazo premeditado de la sobrecarga de información en una novela. Un interminable e innecesario debate que esconde una verdad abrumadora, el camino para obtener una buena historia  en forma de libro…no es inmutable.

Cuando uno se dispone a retomar la lectura de una saga literaria del género fantástico y juvenil. Es inevitable temer por el descenso en la calidad de la trama en cuestión, a medida que se avance en los tomos que la abarquen. Puesto que, no son pocos los autores que contando con una facilidad envidiable para crear un Universo a partir de su imaginación.  No logran dotarlo de la cohesión y coherencia esenciales para convencer al gran público.  Unos malos augurios que no tendrían porqué verse relacionados con las andanzas del Pueblo Senoca, en la segunda parte de los Dioses Áureos, Rebelión.

 

Rebelión (Los Dioses Áureos, libro 2) de Pedro Urvi -Reseña

Las consecuencias  de la fuga de la Ciudad Eterna por parte de los Héroes, no se hacen esperar. El pueblo Senoca ve, gracias a ellos,  respondidas sus plegarias de salvación y fin de sus penurias. Aunque también, los Dioses Áureos querrán apagar  cuanto antes,esa llama de esperanza que amenaza con propagarse.  Un juego de poderosas voluntades del que ni Kyra ni Ikai, podrán escapar. Puesto que, tal y como averiguarán, su linaje es nexo de unión entre Senocas y Dioses, lo quieran o no.

A lo largo de las páginas de Rebelión, apreciaremos:

Como quienes se creían aliados acaban convirtiéndose en involuntarios traidores. A seres tan misteriosos como poderosos, no acaban siendo tan peligrosos como parecen.   Ciertos sacrificios, a primera vista innecesarios, que acaban desembocando en el empujón que toda causa justa precisa. Pero por encima de todo, seremos testigo de como con el único propósito de proteger a quienes más se quiere,  cualquiera puede convertirse en un Héroe. Sin importar para lo que esté destinado o sus limitaciones.

En Rebelión , Pedro Urvi, lanza una declaración de intenciones sobre la máxima que debería seguir (siempre) una novela del género. La representación de un alzamiento contra un orden establecido, injusto a todas luces. Plasmando una necesidad básica, la obtención de unas condiciones de vida dignas y prósperas. Un objetivo para el que jamás debe de existir un escollo insalvable.

Haríamos bien, pienso yo, en intentar trasladar este afán al mundo real.

                                                                              “Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas”.

                                                                                                            Benjamin Franklin.

 

 

 

Dice la experiencia, que existen ámbitos a lo largo de nuestra vida para los que es una temeridad el buscarles explicación y/o averiguar su origen. Llegando a denominar una cruzada condenada al infortunio, el mero hecho de plantearse semejante propósito. Afortunadamente para quienes tenemos la suerte (o la desgracia) de ser  lectores empedernidos, las normas de obligado cumplimiento en el mundo “real”  importan bien poco. Quizá por ello, una novela de la talla del Vagamundos, escrita por José Pérez Quintero, no pueda ser definida sino como una o varias puertas a la ruptura de canones, sean éstos literarios o no.

El Vagamundos... o cómo ponerle puertas al campo

Con una premisa inicial básica pero no por ello poco atractiva, un niño inadaptado a su colegio y a su familia recibe la visita de un misterioso benefactor capaz de dotar de sentido a su indefinible existencia. Las aventuras del protagonista, el tan joven como intrépido Jonás, adquieren rápidamente un enfoque novedoso a la par que frenético. Y es que por motivos que me niego a revelar, los viajes a realidades alternativas donde las diferencias con la tierra de origen toman todo tipo de formas y fondos se suceden constantemente. Una clara invitación a la reflexión sobre el estado natural de las cosas en la sociedad tal y como la conocemos. Además de un incalculable aviso sobre los peligros que nos aguardan si mantenemos ciertas actitudes y comportamientos.

Todo ello valiéndose de un elemento cotidiano y a su vez tan abierto a la especulación de nuestra imaginación, como son las puertas. Un arma de doble filo que unas veces desemboca en una suerte de forma de acceso a todo lo que deseamos con todas nuestras fuerzas. Y en otras en una vía de escape de todo aquello que nos perturba y nos morimos por dejar atrás.

 

 

                                                                                 …”caminante no hay camino, se hace camino al andar”…

                                                                                                               Antonio Machado

 

 

No obstante, si algo podemos sacar en claro una vez hayamos devorado las páginas que componen la novela; es que lo menos importante es la meta o el punto de partida de cualquier viaje. Lo único que debería preocuparnos es el uso que demos de lo aprendido durante el trayecto. Haya sido realizado éste mediante imágenes en nuestra cabeza o gracias a la capacidad de movimiento que nos conceden nuestros limitados cuerpos.

La ansiada continuación de las aventuras de Niebla, el “hijo de las brumas” que se mueve entre el mundo de Dentro y Fuera (de los Cristales de Espejo Rotos) no ha defraudado; basicamente porque la autoimpuesta cruzada personal del heredero al trono de los gitunos no es el único aliciente de esta lectura. Un innegable acierto por parte del autor, demostrado en cómo conceder a la gran mayoría de personajes de su historia, del carisma necesario para dotarles de un trasfondo merecedor de atención.

Niebla y el Señor de los Cristales Rotos. Vol II-Reseña

 

Una cuidada telaraña argumental de la que no se escapan las dos hermanas que en el París actual, se enterarán:

De la verdadera naturaleza de Nina y lo impredecible que se ha vuelto su relación con Hans. De los sentimientos que la muchacha de origen judío despierta en Niebla. De las reales intenciones de Acero para con su hermano mayor, su padre y su pueblo. De como el pasado de Katto vuelve para darle dónde más duelo. De la causa de la inmunidad a la magia de los Capas Negras y cuáles son sus planes para el Reino de los Cristales Rotos. De las motivaciones de Lord Black para hacer lo que hace. De las acciones llevadas a cabo en el pasado por el Señor de los Cristales Rotos y porqué sólo unos pocos privilegiados/desgraciados las recuerdan.

 

A pesar de que la trama lejos de cerrarse parezca multiplicar sus incógnitas y por más que la inmensidad del Reino de los Cristales Rotos se vea centrada únicamente en la Praga de Dentro; el ritmo de este libro es lo suficientemente frenético como para lograr que el lector conecte con la fantasía más épica e inocente; y por extensión, la más básica. Puesto que, como bien he insistido en dejar claro en la reseña del volumen I; todos y cada uno de los recursos literarios propios del género se combinan de forma que ninguno flojea o está fuera de lugar.

 

Dicho esto, o más apropiado escrito esto; sólo nos queda esperar que el Volumen III mantenga el listón y siga demostrando que en lo que concierne a la lectura “lo que importa no es el destino, sino el viaje”.

 

He de reconocer que siempre he sentido predilección por esas lecturas en las que es fácil indentificar, sin margen de error, todos y cada uno de los tópicos del género al que pertenece. Una especie de código interno de cuyo cumplimiento depende el buen funcionamiento de la novela y por extensión mi recomendación de su lectura. Son éstos, unos requisitos, que catalogo de innegociables; cuando la trama se halla relacionada con la investigación de una serie de asesinatos cuyo autor pone contra las cuerdas física y mentalmente a los inspectores encargados del caso. Todo lo que encontramos grossomodo en El Escultor de Cadáveres de César García.

 

El Escultor de Cadáveres de César García-Reseña

Una vez cada venticuatro años, un asesino mata a ocho jóvenes sin conexión alguna entre ellos para desaparecer sin dejar ningún rasto, a excepción de un peculiar tautaje en el pecho de sus víctimas. Al menos así ha sido desde 1966,  según las informaciones manejadas por el Inspector Sanders,  el Inspector Skroto y el Inspector Bosco Black. Tres agentes de personalidades diferentes que deberán hacer a un lado sus diferencias, además de luchar individualmente y en equipo, contra sus demonios internos si quieren meter entre rejas al escurridizo a la par que  eficaz…escultor de cadáveres.

Resulta obligado e inevitable destacar la verosímil interacción entre los tres personajes protagonistas anteriormente citados, tres representantes de tres estilos tan diferentes como dentro de la legalidad a la hora de esclarecer los hechos dentro de una investigación policial. No obstante, lo que más llama la atención una vez se han devorado todas las paginas de este libro es la presencia velada  del elemento sobrenatural. Un recurso que sirve para concebir la trama como realista y desvía con acierto nuestro foco de interés de una explicación fantástica sin fisuras ni cabos sueltos. En último lugar, haremos mención del asesino cuya razón de ser permanece en el más estricto secreto hasta prácticamente el final. Una decisión que lejos de ser brusca y fruto de la falta de ideas, obedece a uno de las técnicas de escritura más complicadas de poner en práctica.  No hacer coincidir el foco de atención del lector con el desarrollo de la historia.

 

Ritmo trepidante, personajes tan desgraciados que les acabas cogiendo cariño y un misterio que supera la capacidad de análisis y de comprensión humana. Si fuera tan fácil aunar todas estas características (entre otras) y escribir una historia que merezca la pena ser leída…cualquiera podría hacerlo.

 

 

Hay quien jura (y perjura) que el proceso de creación de una buena novela no dista mucho del de un suculento plato, al requerir ambos de una elaboración minuciosa y perfeccionista en la que unos buenos personajes harían las veces de ingredientes,  una trama sólida se vería indudablemente relacionado con los pasos a seguir en la receta y el marco espacio-temporal sería la presentación del manjar culinario. Es ésta una teoría por la que siempre he tenido cierta debilidad, pero que (desgraciadamente)  nunca he tenido la oprtunidad de tener entre mis manos un modelo que se ajuste a la perfección a los parámetros expuestos.  Por lo menos, hasta que adquirí El Rincón de las Tormentas de César García.

 

El Rincón de las Tormentas-Reseña

 

Abel y Caín, Caín y Abel…dos hermanos gemelos que además de sus diferentes complexiones y opuestas personalidades, presentan una diferencia que les hace depender el uno del otro de un modo casi demencial. Caín puede sanar prácticamente cualquier afección Abel es capaz de provocar la más dolorosa de las muertes con sólo proponérselo.  Un par de dones (o maldiciones) que les han acompañado desde su niñez y que inevitablemente les ha convertido en lo que son en la actualidad. Un conserje de universidad privada con planta de portero de discoteca y narcotraficante en su ratos libres en el caso de Caín, un profesor de universidad con nulas habilidades sociales en el  caso de Abel.

Afincandos en un inhóspito lugar conocido como El Rincón de las Tormentas, un refugio al que llegaron huyendo de un turbio pasado y sobretodo como método de desentenderse por completo de su familia. Los dos hermanos llevarán lo más parecido a una vida plácida, hasta que una acusación de asesinato sobre uno de ellos les haga plantearse lo beneficioso de su relación fraternal y la legitimidad o no de sus actos en los usos dados a sus dones. Una especie de lectura de cartilla que desestabilizará física y mentalmente a los dos hermanos.

César García demuestra una vez más que sabe manejar los tiempos del suspense como pocos autores del género, dotando a cada una de sus páginas de una tensión tan adictiva como impredecible y por supuesto, adentrándonos en la psique de cada uno de sus personajes con el fin de empatizar con sus decisiones y lo que las impulsan. Con una versatilidad de registros que consigue plasmar el día a día de un miembro de la jet set social o el de un amo y señor de los bajos fondos. Toda una apuesta segura a la hora de elegir una novela paranormal, con tintes de Thriller y género policíaco.

 

Siempre he pensado que quienes nos criamos o nacimos en los ochenta; tenemos la sana costumbre de hacer pasar, sin poder o querer evitarlo, por un exhaustivo control de calidad a cualquier producto de entretenimiento relacionado con la fantasía o la ciencia ficción que optamos por leer o visualizar. Un minucioso análisis que intuyo se debe a un deseo de reproducir las mismas sensaciones que obras de los géneros anteriormente citados provocaron en nuestra niñez y/o juventud.  Es este un proceso de búsqueda que si bien acaba resultando la gran mayoría de veces agotador e infructuoso, en contadas ocasiones desemboca en un  placentero viaje a nuestro particular “Aquellos Maravillosos Años”…por lo menos en lo que concierne a quien escribe estas líneas, quien ha quedado gratamente satisfecho tras la lectura de Niebla y el Señor de los Cristales Rotos.

 

Niebla y el Señor de los Cristales Rotos de César García-Reseña

 

Dos hermanas intentan soportarse mutuamente durante una lluviosa noche parisina, cuando la aparición de una figura misteriosa de dudosas intenciones para con una de ellas. Les revela la existencia de un libro cuyo contenido narra unos acontecimientos difíciles de definir como fieles a la realidad. Debido a la mezcla de escenarios y épocas tan propios de la cultura general como la República Checa previa a la Segunda Guerra Mundial con una especie de dimensión paralela a la nuestra donde la magia es inherente a todo ser vivo. Como comprobarán Hans y Nina quienes por azares del destino se ven obligados a viajar al mundo de Dentro en compañía y bajo supervisión del tan enigmático como resolutivo, Niebla.

Con una visión un tanto desenfada y bastante gamberra de las criaturas mágicas de siempre, César García nos presenta un mundo lleno de posibilidades para sus habitantes aunque con una jerarquía social y política bien estructurada. Donde, como marcan los canones, una amenaza se cierne sobre él con una virulencia tal que la supervivencia de dicho mundo y su paralelo peligran. Y únicamente la valentía y fuerza de voluntad de Niebla parece ser capaz de revertir esta situación, aunque para ello tendrá que vencer a los temibles capas negras y a algún que otro rival de igual o maor peligrosidad.

Magia a borbotones, gatos que hablan con una labia y poder de seducción que harían palidecer a Don Juan de Marco o a Casanova, brujas, druidas, Señores del Tiempo, hechizos irrompibles, triángulos amorosos…son sólo algunos de los elementos que utiliza César García para llevarnos de vuelta a aquella época en la que los cuentos de hadas y sus personajes tenían la capacidad de traspasar la pantalla o las páginas de un libro.