Category: Marvel

He de reconocer que he tardado demasiado en ver el gran evento (¿de la fase 1?) del combo Marvel/Netflix. Una experiencia que decidí postergar hasta la llegada de The Punisher, serie en la que tengo depositadas muchas esperanzas. Como forma de aliviar un más que probable mal trago, en forma de no satisfacción de expectativas. Tenía razón, en parte. Porque si bien es verdad que el potencial que muchos atisbábamos para el cuarteto de héroes callejeros neoyorquinos, apenas se rasca. El enfoque aplicado a su serie aporta más luces que sombras, y principalmente revela un más que prometedor futuro por delante. Y es que, tras un par de entregas un tanto flojas. Netflix con The Defenders, parece haber cogido impulso…para, deseamos, no volver a mirar a atrás.

Marvel's The Defenders-El hartazgo de la Tierra de Nadie

 

Dictum y Modus

El factor diferencial para encauzar positivamente nuestra valoración de The Defenders es su extensión. Puesto que si en las últimas entregas Marvel/Netflix se ha constatado que no todos sus héroes pueden “llenar” 13 episodios. La apuesta por un formato de miniserie además de evitar el tratamiento de tramas secundarias ralentizadoras o crispantes. Camufla las capacidades interpretativas de actores y actrices implicados, incapaces de adoptar más de un registro. No obstante, es innegable reconocer que el periplo individual de cada uno de los héroes supone un punto de partida más que sólido. De ahí que los  procesos de reclutamiento, planificación y ejecución de su plan conjunto no presenten fisuras. Todos y cada uno de los Defensores tienen razones de peso para encontrarse dónde se encuentran cuando la ofensiva de La Mano comienza. Y por lo tanto para reaccionar cómo reaccionan antes, durante y después de los acontecimientos expuestos. Es decir, si el entretenimiento se ciñe a las leyes de la lógica, sabe mejor.

 Héroes y Villanos convincentes

Mucha expectación levantó la elección de Sigourney Weaver como enemigo a batir por The Defenders en su primera aparición. Básicamente, porque el bagaje actoral de la susodicha prometía una villana a la altura de Kingpin o Killgrave. Prometía…pero al final nada. Lo que es una autentica pena, vistas sus motivaciones convincentes y su status dentro de La Mano.  Un medio camino el de Alexandra interrumpido, por una antiheroína que por mucho que se empeñen…no llena su traje. 

Mención aparte debemos darle al protector K’un Lun, quien continúa con su éxodo hacia (esperamos) convertirse en el personaje que conocemos del cómic. Un proceso de transformación que aparenta llegar a su última fase, a juzgar por la última voluntad de Matt Murdock.

 

 

Cuando todo lo demás falla o no cuaja, siempre nos quedará el fanservice. Si con Daredevil y Jessica Jones la conexión entre producto audiencia fue inmediata. Con Iron Fist y Luke Cage costó bastante más, por decir algo. Quizá por eso se haya apostado en la unión de estos cuatro por un enfoque más directo. Evitando que las tramas secundarias se desvíen demasiado de la principal, lo que es de agradecer.

No obstante, habrá quien eche en falta un mejor aprovechamiento de los inagotables recursos del cómic. Quizá en otra ocasión. O lamentablemente quizá no. Y la costumbre de Marvel en hacer de cada parte de su Universo una especie de aduana que prepara para la siguiente aduana, se mantenga hasta el infinito.

 

 

 

Año 2012, primera interacción del hijo de Odín con sus “compañeros de trabajo”. Y enésima decepción con su tratamiento, aunque ésta fuera hábilmente tapada por lo  inusual de su contexto. Una tónica representativa del personaje que le ha convertido en una rémora para el MCU. Haciendo imposible, aparentemente, dotarle de un carisma y/o personalidad propia como si ocurre con otros Vengadores. Una indefinición que una vez finalizada la (por ahora) trilogía del príncipe de Asgard. Nos obliga a cuestionarnos si alguna vez hubo una hoja de ruta para él.  O si sólo se han dado volantazos en busca de una historia que justificara el presupuesto de sus cintas. Lo que un servidor opina que ha ocurrido con Thor:Ragnarok.

Thor:Ragnarok; Nerfeando que es gerundio

Thor, el Dios de los “chascarrillos” 

Para quienes siempre hemos asociado la figura del Dios del Trueno, a la de un guerrero implacable y temible. Sentirnos identificados con la personalidad transmitida en esta secuela, es un ejercicio agotador. Principalmente porque dista demasiado de la imagen dada en sus dos primeras entregas. Un lavado de cara que aunque comprensible e incluso admirable. Lleva a la confusión sobre quien es el verdadero protagonista de la película. Y hace  indescifrable el hilo conductor de la trama. En segundo lugar, porque proyecta un carácter de Thor nunca antes visto hasta la fecha.  Una “ligereza” que hace flaquear toda tensión o punto álgido de la trama. Más aún si ésta viene construida alrededor de un combate contra “pesos pesados”entre los  antagonistas de Thor, como Hela o Surtur.

Dicho con otras palabras, Thor (indiscutiblemente) no puede ser el tipo duro que busca reducir constantemente la tensión de combate con un chiste. Básicamente, porque es un semidiós entrenado para la batalla y no es Tony Stark o (en menor medida) Stephen Strange.

 

Los caminos del trasfondo son inescrutables

No obstante, (y afortunadamente) no es gag todo lo que reluce. Y si hay algo que es meritoria en esta cinta es la capacidad de informar con una brevedad envidiable sobre el cómo han llegado hasta dónde están algunos de sus personajes. Véase el caso de Odín, Hulk, la anticanónica Valkyria y el mismísimo Hechicero Supremo del Universo Marvel. Casos en los que pocas escenas y las justas líneas de guión, no desvían al espectador del objetivo principal del film. La narración de la destrucción del hogar de los conciudadanos de Thor.

 

Para concluir, no queda otra que calificar como encomiable a la par que exitoso, el lavado de cara de la franquicia mitológica del MCU.  En esta tercera entrega. Una opinión fundamentada en la buena taquilla y reseñas favorables que la película ha cosechado y cosechará. Sin embargo, los más “puretas” del noveno arte echamos en falta la ausencia de un enfoque más épico y ceremonioso para el semidiós nórdico, Thor.  Supongo que debemos asumir que el dinero manda. Y quien pone la pasta para que el MCU siga adelante, sólo en contadas ocasiones, está por la labor de cambiar los ingredientes de su fórmula mágica.

 

 

Fue allá por el 2002 cuando tuvimos la posibilidad de ver por primera vez en pantalla grande, al trepamuros por excelencia. Una quincena de años que nos ha llevado a conocer a dos “Tío Ben” y dos “Tía May”. Además de dos Harry Osborn, dos Gwen Stacy y…tres “Peter Parker” aka Spiderman. Una variedad de actores y actrices para mismos papeles que ha exprimido la gallina de los huevos de oro.  O eso era lo que muchos pensábamos hasta la aparición de dos conceptos clave. Kevin Feige y Universo Compartido. Una especie de tierra prometida dónde las opciones de desarrollo del Hombre Araña se volverían infinitas. Algo que a fin de cuentas, quienes conocemos al amigable vecino, incluíamos en nuestras oraciones.

Spiderman : Homecoming-Cuestión de Peajes y Tarifas

La Casa de las Ideas…lo hizo de nuevo

Las plegarias de los fans fueron escuchadas, lucrativo acuerdo entre compañías mediante. Por ese motivo, había que ofrecerles aquello que tanto deseaban en un formato no visto hasta la fecha. Una presión añadida de no defraudar a quienes te han colocado en tu posición privilegiada.  Puesto que, de su satisfacción depende tu estabilidad. Una situación tremendamente exigente que requería de una respuesta contundente e inequívoca. Objetivo conseguido con el enfoque aportado para  esta tercera versión de la víctima de la araña radioactiva.

Uno de los puntos débiles de las anteriores sagas, fue el escaso protagonismo de la etapa estudiantil de Peter. Una época, la del Instituto, que en los cómics resulta ser la base de la personalidad de Spiderman. Y que por razones de coherencia contemporánea debía plasmar la multiculturalidad. Un proceso social no exclusivo de New York, si no de gran parte de las ciudades del “primer mundo”. Una diversidad a la que se debe reconocer sus aciertos y sus fallos. Como el de privarnos de un Flash Thompson más apegado a su homólogo de las viñetas. Insisto, no por su etnia sino por su irreconocible personalidad.

La puesta en escena y desarrollo del villano, piedra en el zapato del MCU hasta la fecha, es elaborada.  Un adjetivo que había costado utilizar en alrededor de 15 películas, sin que ello repercutiera la taquilla y crítica. Pero que cual pesada losa, no hacía sino evidenciar los problemas de Marvel en construir archienemigos mínimamente creíbles. Así pues, nos encontramos con un “emprendedor” forzado a quebrantar la ley para asegurar la supervivencia económica de su familia.  Un Robin Hood del siglo XXI que tiene la mala suerte de vender armas de destrucción masiva a matones de barrio. Un pequeño detalle que llena sus bolsillos, pero que convierte a New York en una zona de guerra.

MCU…¿”conejillo de Indias”?

Y como plato principal, el porqué todo vale en esta película. La ubicación de Spiderman como pieza de algo más grande. Un universo compartido en el que la colaboración con Iron Man, (justa y no cargante) membresía de los Vengadores…es posible. Una realidad que nos permite imaginar que otr@s descarriad@s de Marvel vuelvan a casa, si el éxito está asegurado.

 

De ahí que lo más importante de esta película no es su calidad, sin lugar a dudas  aceptable. Sino el puñetazo en la mesa que conlleva. Al mandar el siguiente mensaje: “puede que os cediéramos los derechos de algunos de nuestros personajes anteriormente, pero ahora sabemos cómo explotarlos mejor que nadie. Si queréis partir ganancias, ya sabéis lo que hay que hacer”.

 

Que el binomio Marvel-Netflix no podía seguir sosteniéndose sobre una estructura tan pobremente cuidada, estaba claro. Otra cosa era la fe ciega de muchos, servidor incluido, en que evidentes signos de decadencia se revirtieran. Y no, no se trata del típico juicio salido del resentimiento o el hateo gratuito, sino de la cruda realidad. La cada vez más patente separación (voluntaria) de los Universos Marvel Televisivo y Cinematográfico. Junto al empecinamiento en cubrir una absurda tasa de cuotas temáticas, desechando así tramas jugosas del cómic o reales. Todo ello sumado a la ya tediosa corriente que convierte todo contenido audiovisual en un trailer de lo que está por venir….Hacen de Marvel’s Iron Fist, una serie condenada a tener cortada sus alas. Por lo que las aventuras de Danny Rand…quedan a años de luz de su verdadero potencial.

 

Marvel's Iron Fist-Danny Rand llevó el cántaro a la fuente

No obstante, antes de animaros a proseguir con la lectura es mi obligación dejar claras un par de cosas. ¿Es Marvel’s Iron Fista una serie que no merece la pena ser vista? En absoluto. ¿Es un producto audiovisual disfrutable? Sin ninguna duda. ¿Es mejorable? Por supuesto.  Y es este último factor, el quid de la cuestión. Dado que, se debe a una (inexplicable) indefinición a la hora de elegir los elementos del cómic Iron Fist que debían ser adaptados a la pequeña pantalla.

Universo Compartido…quién te ha visto y quién te ve

Todo lo que presagiaba Daredevil en su primera temporada. Las sutiles referencias en Agents of Shield durante su ¿tercera? temporada a otros relevantes eventos del mundo Marvel. No han podido y/o sabido cristalizar en un sólido conglomerado de tramas superheroicas.   Las tan ansiadas conexiones entre la Marvel del cine y la televisión, más que automáticas resultan forzadas. El incidente, tipo del escudo o del martillo, gigante esmeralda…no son más que ingredientes de una receta que nadie jamás se dignará a cocinar debidamente.  Básicamente, porque los caminos emprendidos por estos dos estudios hacen inviable un destino final común. Lo que a todas luces, descoloca y frustra al espectador ya que la razón de ser de un Universo Compartido es la de no tener que escribir guiones con manos de plomo.

 

Rand Enterprises-El hombre contra el sistema

Era fácil, era tan fácil como lógico O por lo menos eso se presuponía. La dualidad entre el superhéroe/villano y el empresario con brújula moral contra el empresario sin escrúpulos, daba mucho juego. No obstante, ese apartado pasa desapercibido a lo largo de los 13 episodios de la serie. Principalmente, porque se ha elegido que Danny Rand no alcance el status de vigilante o fuerza del bien estabecida. En segundo lugar, porque el grueso de las tramas corporativas recaen sobre los hombros de los secundarios, los Meachum. Tan bien construidos como defendidos actoralmente, pero que se ven lastradas por el estancamiento como personaje que sufre el accionista mayoritario de Rand Enterprises.

Rand Occidental vs Rand Oriental

Si con Daredevil lo único que se hizo (y con bastante acierto) es mostrar la génesis del héroe, presentar sus dilemas morales, además de sus primeros pasos. Con el resto de los Defensores es inevitable pensar que sólo se ha buscado satisfacer los empoderamientos. El de la mujer, con Jessica Jones. El de la Comunidad Afroamericana, con Luke Cage. Y el de la cultura Oriental…con Iron Fist. Un empecinamiento en el cumplimiento de cuotas que, cómo no, supone forzar demasiado escenas y diálogos. Más aún cuando no se les dedica el tiempo necesario para que cuajen y puedan despertar alguna emoción en el despertador.

El (interminable) camino del guerrero

 

Como ya he mencionado anteriormente, Danny Rand nunca acaba de coger el manto del Iron Fist. Momentos de invulnerabilidad y ejecución de movimientos letales contra sus enemigos, se combinan con dudas existenciales que afectan a su chi. Y por consiguiente, a la fuente de sus poderes. Un enfoque que llega a rozar lo cansino, seguramente debido al alejamiento de la fórmula que mejor le ha funcionado a Netflix en las coreografías de lucha. La crudeza o la ausencia de elipsis narrativas, donde los oponentes se agotaban, sudaban y…sangraban con una lógica indiscutible.

La trayectoria de un personaje en sus cómics junto con su perfil psicológico es algo que debería analizarse con detenimiento. Especialmente cuando se intenta realizar una adapatación de éste a la pequeña o gran pantalla. Hay formatos en los que unos se desenvuelven mejor que otros y recae en los showrunners elegir el indicado. Puede que sea recomendable no cambiar algo cuando ésto funciona, los datos de visualización de Netflix colocoan los productos Marvel en su top 5, si no me equivoco. Unos datos incontestables que si bien confiman el trabajo bien realizado, resultan una puerta abierta al conformismo.

Aunque bien es verdad, que cualquiera que busque algo más que un mero entretenimiento, lo va a tener complicado. Siendo un producto Marvel, la máxima it’s all connected es una excusa para deshojar margaritas argumentativas que forman parte de un jardín aún por explorar. En este caso, La Mano, con sus pétalos con el nombre de Bakuto, Madame Gao y Colleen Wing…flor a la que se podía sumar K’unn Lunn con su cliffhanger de manual en el último episodio.

 

Nada nuevo bajo el Sol (de Neflix), lo que en absoluto es algo malo, pero dista mucho de ser perfecto.

 

 

 

 

 

 

 

Nunca pensé que diría (o escribiría) esto, pero después de 8 años en los que se han acumulado varias películas y series de una notable calidad convirtiéndose en materialización de los sueños más recónditos de los fans ncondicionales del mundo del cómic entre los que me incluyo; el modelo Marvel ideado por el visionario Kevin Feige empieza a mostrar ciertas fisuras que vician ese soplo de aire fresco que han representado. Una sentencia que si bien no es definitiva y seguramente pueda cambiar de veredicto durante el transcurso de la recientemente iniciada Fase 3; no deja de ser la mejor definición posible para lo que ha supuesto el visionado de Marvel’s Luke Cage en Netflix.

 

luke-cage

La serie desde su primer minuto de metraje presenta una apuesta ambiciosa y lo que es más importante, una evidente diferencia en cuanto a la ambientación si se compara con sus dos predecesoras y/o compañeras de subuniverso televisivo. Anque no fueron pocas las voces (quizá solamente las que resuenan en mi cabeza de vez en cuando)que se atrevieron a catalogarla la “The Wire Marveliana” por su visión cruda y desedulcorada del Harlem de las minorías raciales, una forma sutil de decir conjunto de etnias que no son blancas;  lamentablemente hay que reconocer que Luke Cage se queda a medio camino en su desarrollo como producto sólido y sin puntos débiles.

Por más que la presentación de Cottonmouth como exitoso hombre de negocios, cuya financiación viene principalmente de sustancias perjudiciales para la salud, sea coherente y capaz de generar empatía con el espectador. A pesar de que la introducción de otros miembros de su mitología como Mariah Dillard, Shades o Willis Stryker se nutra con acierto de la fuente original. Aunque el peso otorgado a personajes femeninos enriquezca la trama principal por la calidad actoral de las actrices  y no se deba a un mero cumplimiento de una cuota. Pese a que trate de una forma abrumadoramente verosímil el problema racial (o étnico) en EE.UU. La serie no se sostiene o por lo menos, no tan bien como debería con semejantes mimbres.

Podemos encontrar la causa en las tres producciones audiovisuales predecesoras de Marvel’s Luke Cage, las cuales han marcado un patrón de desarrollo con el que la serie del hombre anteriormente conocido como Carl Lucas no encaja, no se descubre la rueda al declarar que una duración obligada de 13 episodios no siempre puede desembocar en un producto bien trabajado.  Tener que dedicar por obligación, un par de episodios iniciales para introducirnos en la historia, un episodio de orígenes del protagonista y también del antagonista, un episodio íntegro para la batalla final…entre otros…no ayuda, convirtiendo además en predecible un producto que no cuenta con una trayectoria lo suficientemente dilatada como para ofrecer variantes diferentes a su planteamiento inicial.  Y ese es el quid de la cuestión, Luke Cage es más conocido por sus andaduras junto a otros personajes de la Casa de las Ideas que por sus anddanzas individuales; una escasez de bagaje individual que irremediablemente condiciona su adaptación a la pequeña pantalla y que puede dar una idea del camino a seguir por Luke Cage tras el esperado estreno de Los Defensores.

Durante los últimos años (Pixar mediante) el cine infantil de animación ha logrado desarrollar lo que (bien o mal) podríamos denominar las películas cebolla, una serie de cintas cuyo target son espectadores que no hayan alcanzado la preadolescencia, pero que a su vez albergan una amplia gama de guiños, referencias, alusiones a elementos de la cultura popular de una forma tan sutil, que sólo quienes cuentan con mayor experiencia pueden asimilar.  Un proceder habitual, seguramente más evidente en la última película de la factoría audiovisual de Walt Disney que he tenido el gusto de ver, Big Hero 6.

Big Hero 6 (Reseña) Homenaje o déjà vu resultón

Concebida a partir de un comic de Marvel con el mismo nombre, el filme nos presenta nada más empezar al protagonista principal de la historia Hiro Hamada. Un auténtico niño prodigio que no enfocará sus excepcionales capacidades intelectuales en aquello que menos problemas le podría acarrear. Y sólo con la ayuda de su hermano, los compañeros y profesor de éste…establecerá un reposicionamiento de prioridades. Una especie de reconversión que peligrará cuando la tragedia azote la vida del protagonista y sus aspiraciones y/o opciones de entretenimiento pasen a un segundo plano. Siendo en ese momento de la película donde entra en escena el coportagonista, Baymax, un robot-androide creado para ser un botiquín andante para la humanidad.  Lógicamente, este será un propósito del que será desviado al convertirse en la pieza clave para la resolución de un misterio. Una tarea hacia cuyo cumplimiento arrastrará también a un grupo singular y carismático de superdotados.

Big Hero 6, es divertida, entretenida y lamentablemente difícil de clasificar. Ya que se halla repleta de menciones veladas a un buen número de películas de variados géneros de los que se nutre con una sencillez asombrosa. Resultando imposible no acordarse de El Indomable Will Hunting cuando se intenta orientar las habilidades de Hiro a menesteres más legales, o de la saga Terminator (la segunda entrega para ser exactos) en cada escena que comparten el susodicho y su robot protector-sanador, incluso de cierto grupo de seres con habilidades excepcionales que trabajan como un equipo-familia (X-Men, 4 Fantásticos…) relacionados con Stan Lee quien también realiza un cameo en la cinta.  Quizá por ello es más disfrutable si cabe, haciendo las delicias de niños por su mensaje y atmósfera repleta de positivismo y buenos deseos, además de retar a adultos a encontrar ciertos mensajes subliminales.

 

Las instrucciones no podían ser más sencillas, 20th Century Fox sólo tenía que hacer una cosa para quitarnos el mal sabor de boca que dejó su última adaptación cinematográfica superheroica.  Algo tan simple, y parece que bastante complicado a juzgar por lo reacio que se muestran a ello varios directivos, como tener en cuenta el material original.  Obteniendo así una suerte de camino de baldosas amarillas por el que tanto conocedores como desconocedores de los cómics puedan encontrar un nexo común. Una intención que se aprecia en esta primera película, que no primera aparición cinematográfica, de Deadpool.

Deadpool (Reseña)-Redenciones y otros menesteres

La película ya desde sus créditos de inicio, no busca ser otra cosa que un traslado de la esencia de las viñetas a la pantalla, cosa que el espectador no puede hacer otra cosa que agradecer.  Ya sea por su grado de familiaridad con el cómic o por tener la oportunidad de degustar un producto audiovisual fresco y poco convencional. Una esencia que no es otra cosa que un planteamiento gamberro del camino del superhéroe, llenando los 108 minutos de la cinta de tal cantidad de gags que recuerda las versiones más entretenidas de aquel cine para adolescentes de finales de los 90 y principios de siglo-milenio.

No obstante, cometeríamos un error si catalogásemos la película como una simple retahíla de chistes sobre los canones del comportamiento heroico. Al contar ésta con un romance como eje de la historia y unos notables antagonistas; que si bien se ven condenados a convertirse en carnaza para el lucimiento de las habilidades de combate del protagonista y ven reducido su desarrollo y complejidad psicológica  por la (normal) duración de la cinta, hay que reconocer que cumplen de sobras su función de tipos duros e implacables capaces de llevar al límite a quien se interponga en su camino.  Mención aparte merece la aparición de un par de miembros del grupo con habilidades  extraordinarias más conocido de Marvel,  hasta que fueron  remplazados por otro de carácter menos humano, nótese la ironia.  Un par de papeles secundarios y estelares que nos obliga a plantearnos hasta donde habría llegado el éxito del universo cinematográfico de Marvel de haber contado con todos sus activos disponibles desde el primer día.

 

En resumen, Ryan Reynolds finalmente se ha podido quitar la espina clavada con el género de superhéroes (Oa) y con este personaje maltratado en aquel filme del tipo del adamantium, del que oímos hablar bastante gracias al recurso de la cuarta pared. Además de demostrarle a la Fox y a cualquier otro estudio que aspire a ofrecernos historias de tipos con mallas y capas, que el asesoramiento de gente experta en la materia y la opinión de los fans es digna de ser valorada. Gracias a él, podemos asegurar que la percepción de esta clase de películas por el gran público ha mejorado…o como mínimo está más abierta a la aceptación. Y así ganamos todos.

 

P.D: Hay otro actor con cuentas pendientes con el género de superhéroes, cuya prueba de fuego tendrá lugar en poco más de un mes. Veremos si sigue el mismo camino que el Mr. reynolds.

Hubo un tiempo en el que se estableció como peaje ineludible a la hora de presentar al gran público un nuevo superhéroe, el dotar a ese defensor de los oprimidos (o aspirante a ello) de una categoría moral por encima de la media; o como mínimo claramente superior a la de su archienemigo.
No obstante, el agotamiento hasta la saciedad de esta fórmula creativa, ha obligado a los implicados en la elaboración de historias protagonizadas con tipos con mallas y capas, a recurrir otros condicionantes de la personalidad de los justicieros, vigilantes, vengadores… Técnica bienvenida y bien hallada, en el último eslabón del Universo Cinemático-Televisivo de Marvel, la transgresora a la par  que ejemplar Marvel’s Jessica Jones.

Marvel's Jessica Jones (Review)-Reinventando al Superhéroe

Marvel’s Jessica Jones (Review)-Reinventando al Superhéroe

Hay quien dice que cuando algo funciona bien es mejor no tocarlo, principalmente porque los resultados obtenidos tras la alteración disten mucho de ser tan excepcionales como antes de ella. Una máxima que si bien no es una ley inalterable sí que requiere de dosis industriales de suerte y “savoir faire” para saber cuando debe ser aplicada. Afortunadamente para los amantes de los buenos productos audiovisuales, Marvel Studios sabe cómo y cuándo arriesgar.

Justo cuando se acusaba al imperio cinematográfico, basado en la casa editorial fundada por Martin Goodman, de producir exclusivamente contenidos carentes de la madurez y profundidad psicológica necesaria para cautivar a un público más adulto y/o maduro. La expansión mediante el canal de televisión en streaming Netflix tiró por tierra ese mantra regalándonos dos candidatas a series de culto del género televisivo comiquero. Y es que tanto Daredevil como Marvel’s Jessica Jones reinventan el camino del individuo con habilidades especiales hacia la , siendo la  segunda la que nos ofrece una visión menos idealizada y más enrevesada.

En primer lugar dejaremos claro que Jessica Jones no quiere ser una heroína ni de lejos, una impresión perceptible hasta por el espectador menos hábil de su adaptación televisiva. Un propósito del que se verá obligada a dejar de huir, por culpa del (sin el más mínimo espacio a la discusión) el villano mejor construido del Universo Cinematográfico de  Marvel. Una suerte de cabo suelto de su pasado que es necesario atar, bajo seria amenaza de destruir ya no sólo su ya de por sí desequilibrada vida sino la de todo aquel que se cruce en su camino.

Marvel's Jessica Jones (Review)-Reinventando al Superhéroe

Marvel’s Jessica Jones (Review)-Reinventando al Superhéroe

Por si no fuera poco este vía crucis en forma de archienemigo-friendzoner, que debe emprender nuestra poco procedimental detective como compensación a sus habilidades sobrehumanas. La aparición de unos secunadrios cuyas condiciones y potencial distan de los de las personas normales y corrientes, no hace sino reafirmar la imposibilidad de un abandono por su parte de las cruzadas sobrenaturales.  Hablamos principalmente de Luke Cage, Trish Walker y Will Simpson quienes sin lugar a dudas serán más y mejor desarrollados durante la ya confirmada segunda temporada.

En definitiva, la serie de Jessica Jones se debe de analizar como una oda a la negación a jugar con las cartas que nos ha dado la vida, una rebelión contra ese plan supremo en el que todos tenemos que formar parte lo queramos o no. Una conclusión a la que llega nuestra investigadora privada sin no pocos sobresaltos, ya que inspirándonos en un más que probable futuro compañero de fátigas “un gran poder es mucho más que una gran responsabilidad, es un contrato de claúsulas ineludibles” más aún si perteneces al bando de los buenos.