Category: Sin categoría

Dc Cómics, en su versión Cinematográfica Animada vuelve a ofrecernos un producto serio y bien cuidado. En esta ocasión, tomando como protagonistas a una de sus múltiples formaciones superheroicas, los Teen Titans. Un grupo  de dilatada trayectoria que por inexplicables razones ha visto modificado su membresía original en los últimos tiempos. (Cofff, Cofff…Zack Snyder) No obstante, pullas aparte. Ya sea como aperitivo de la tercera temporada de Young Justice o por su revisión del cómic que da nombre a la película. Es necesario ver The Teen Titans “The Judas Contract.

 

Teen Titans "The Judas Contract"-Reseña

 

Acertadamente la cinta comienza con lo que debemos suponer el grupo Teen Titans original. El primer Robin, el primer Kid Flash, Speedy, Bumblebee y Beast Boy. Que interrumpen una transcendental conversación sobre pizza y twitter para salvar a una joven de sus captores. Joven que no es otra que Starfire, futura miembro y líder de los Teen Titans.

Si pasamos por alto que chirría ver a Beast Boy y a Bumblebee como miembros de pleno derecho sin una introducción apropiada. Este flashback es correcto. Partimos de la base de que aunque DC cuenta con una amplia galería de personajes, los pesos pesados mandan. Como en todos los aspectos de la vida.  Por lo que Nightwing, Robin (Damian) y Starfire llevarán la voz cantante. El resto de héroes son un mero complemento.

Cinco años después del rescate de Starfire, nos encontramos con una nueva plantilla de Titans. Éstos son Starfire, Robin, Blue Beetle, Raven y Terra. Que bajo sugerencia de Nightwing (Dick Grayson) atacan una de las bases del culto de Brother Blood. Quien escapa gracias al chivatazo de un viejo conocido de algunos de los jóvenes héroes.

De vuelta en su base de operaciones, sus labores como superheroes y defensores de los oprimidos, ley y el orden. Entran en conflicto con su necesidad de sentirse algo más que tipos y tipas con mallas.

Resulta un acierto (y un alivio) ver a Deathstroke enfrentándose a quienes (por antonomasia) son sus verdadera  némesis. Mostrándose como el enemigo temible que te hace sudar tinta en combate y llevarte hasta tus límites psicológicos. Es positivamente destacable además, el interés en contar la cara menos amable del superhéroe. Tan importante como contar con un rival de altura, analizar con detenimiento la carga que implica salvar el mundo día sí y día no. Especialmente cuando esta carga tiene que ser portada por un adolescente. Es por eso que el trato de Jaime Reyes aka Blue Beetle es breve, pero certero. Al igual que el de la última adquisición de los Titans, Terra. Quien por medio de sus flashbacks nos revela el recorrido  de un camino nada favorable para llegar dónde se encuentra ahora.

El comportamiento de Terra activa las alarmas de Raven y Robin, quienes sospechan que éste supone algo peligroso para el grupo. Starfire comprueba cómo su capacidad de liderazgo no es tan buena como ella pensaba. Nightwing y Robin continúan investigando sobre las verdaderas intenciones de Brother Blood. Quien ordena a su “empleado” Deathstroke” que le entregue ya a los Titans. Porque para que se plan maestro se lleve a cabo, es vital su intervención.

Vuelve a entrar en escena uno de los villanos clásicos de los Titans, aportando todavía más empaque al rol de Deathstroke. El mejor mercenario del mundo. Por otro lado, los intentos de Beast Boy por abandonar la “friendzone” son el contrapeso perfecto para la seriedad y dramatismo que envuelve al resto de sus compañeros. Eso sí, tan coherente como verosímil.

Deathstroke da el pistoletazo de salida a su operación y tras capturar a Robin. Hace lo propio con Beast Boy, Starfire y Raven gracias a su “caballo de Troya”, Terra. Únicamente Nightwing logra escapar de él tras fingir su muerte. No obstante, lo que parecía vaticinar un cobro por sus servicios sin incidentes. Acaba desembocando en una traición de Slade Wilson a su protegida “Terra”, quien se une a sus ex-compañeros como prisionera de Brother Blood. La irrupción de Nightwing consigue liberar a los todos los Titans y comenzar una batalla contra Blood y Deathstroke. En la que vencen con un alto coste, la vida de Terra.

El aborde de tramas más adultas no siempre aporta cosas positivas. Un claro ejemplo es la transformación de Terra en la “Lolita” particular de Deathstroke. O que Brother Blood acabe siendo el “Amazo” de los Teen Titans. Giros de guión innecesarios que emborronan bastante una película que no necesitaba de esos  recursos tan repetitivos para sobresalir.

A nivel narrativo poco más se puede destacar de este tercer acto, que no sea el más puro fanservice. Ver una especie de revancha por parte de los “Batboys” y Terra hacia Deathstroke es impagable. Al igual que a unos Starfire, Blue Beetle y Beast Boy totalmente desatados y sin estar obligados a guardarse nada en su combate con AmazoBlood.

 Si Justice League vs Teen Titans dejaba un amargo sabor de boca, esta nueva entrega dulcifica su último bocado. O por lo menos, da muestras de que su siguiente secuela podría “maravillarnos” (guiño, guiño).

El lanzamiento del año y quizás el más importante del rap en este país ya está en la calle, o como sería más apropiado decir en los tiempos que corren, ya se encuentra en formato físico y en todas las plataformas digitales; hablamos del LP El Círculo, la última referencia en solitario del mayor talento (indiscutiblemente) de habla hispana en lo que concierne al arte de ensamblar palabras, cajas y bombos.

 

El Círculo de Kase.O-Reseña

 

Es imposible entender la carrera de Kase.O, sin declarar que su talento ha sido capaz de infiltrar el género musical que como nadie practica; en el repertorio personal de oyentes, iniciados  o no, de este país y gran parte de América Latina. Una capacidad de persuasión lírica que le ha llevado a sufrir una evolución, que si bien en algunos momentos parece alejarle de los canones de la cultura Hip Hop, acaba evidenciando que sus habilidades creativas son demasiado excepcionales como para cumplir únicamente un número determinado de requisitos o solamente satisfacer a un público específico.

Una envidiable utilización de estilos a la carta y/o gusto del consumidor de la que Jabato Jones hace gala desde la primera frase de El Círculo, donde nos transporta (in)voluntariamente a la época de sus maquetas dejando claro que durante su camino recorrido desde entonces hasta ahora, nadie ha logrado ponerse a su altura. Una verdad como un templo que adquiere su máxima expresión en el que podría ser el mejor corte del disco, Yemen, una retahíla de rimas demoledoras para quienes osan usurpar el trono dondedesde hace años regenta el mc autodeminado como Versátil. No sin antes demostrar que a pesar de su dilatada y exitosa carrera y innegable rol como competente  movedor de masas; sigue con los pies en la tierra y sufre, o por lo menos se desespera como el que más, con el devenir de los acontecimientos en la política de este país; como demuestra en el corte Esto no para.

Pero si el buen hacer del egotrip y  la denuncia social han sido elementos reconocibles en las letras de Kase.O desde su día 1 con el micrófono en la mano, también lo ha sido su amor a la botella, o su contenido siempre que éste fuera licor. Un capítulo de su vida y obra al que ha querido dar un espacio en este Círculo con Viejos Ciegos, de la mano de otros dos grandes abrazafarolas como son Hate y Xhelazz. Cerraremos este apartado del disco, el de los orígenes del mc del bario de La Jota, con dos cortes:

El primero, Rap Superdotado; donde se reúne con sus mejores aliados en esto de traspasar fronteras con la música, regalándonos lo que mejor saben hacer, llámenlo ritmos gordos y párrafos apabullantes…yo prefiero llamarlo rocas.

El segundo, No sé qué voy a hacer; pues yo creo que sí lo sabe convertir a todos los mcs en una legión de Ícaros…porque como bien dijo hace tiempo, su estilo es como el Sol.

Mención aparte para Pavos Reales, un buen tema con lo más granado del reggae nacional del que uno tiene la sensación de verlo desubicado en el conjunto de este disco.

Y ya sólo queda mencionar la otra cara del disco, en la que si bien he de admitir que me ha defraudado cometería una grave injusticia al no reconocer su complejidad y atrevimiento. Y es que no tiraríamos de tópicos y de clichés al declarar que Javier Ibarra Ramos ha utilizado el Círculo para desnudar  su alma, ha optado por sentarse en un diván y confesar sin tapujos todas y cada una de las inseguridades que (quizá) le llevaron y llevan a ser un trovador moderno tan alabado. En canciones como Triste Guapo Tarde o Basureta, se narran episodios alejados del glamour de aquel que se sabe superior e impropios de quien cual Rey Midas de su desempeño, todo lo que toca se convierte en oro. Un voluntario descenso a los infiernos de la introspección que no por ser fácil identificarse con él, lo es también su proceso de elaboración.

No obstante, no todo puede ser un cúmulo de experiencias negativas grabadas a fuego en la mente del Señor Ibarra, y por consiguiente difíciles de superar para el susodicho. Dado que Mitad y mitad, Mazas y Catapultas junto con Amor sin claúsulas dan prueba de la llegada de una persona a su vida que ha sido vital para ayudarle a asimilar toda esa negatividad como algo inherente a la vida, permitiéndonos ser testigos de todas las fases de su relación.

Ya en último lugar pero no por ello menos importante, Repartiendo Arte, claro reflejo de la constante a la par que tormentosa búsqueda del artista de la perfección en su obra. Outro…cuando más amor das, mejor estás”…sobran palabras.

Sólo añadir que como buen artista de éxito e influencia  más que contrastada, Kase.O había levantado una expectativas que era casi imposible cumplir en su totalidad. Complacer a un número tan enorme de seguidores debe de ser una responsabilidad que puede hacer dudar al más confiado, de ahí que su decisión de hacer en el Círculo lo que él ha deseado y no lo que mejor podía encajar en el panorama de la música actual es de aplaudir. Podremos atribuirle muchos calificativos a este disco, pero seguramente de los que más se ajustaría es completo. Pinceladas sutiles de varios estilos e inquietudes en las que Kase.O se defiende, apabulla y maravilla a partes iguales; dejando fecundados innumerables de oídos sensibles.

 

P.D: Disculparán quienes estuvieron involucrados en los diferentes apartados de la producción del disco que no les haya mencionado a ellos o a su labor, el Gran Maestro lo eclipsa todo.

 

 

 

La vida en la Tierra de Durn sigue su curso y aunque tras la caída del Emperador Vosper todo parecía indicar lo contrario, la paz y la prosperidad todavía son dos objetivos complicados de alcanzar en esos parajes. Comenzando la novela cinco años después de la derrota del Emperador Inmortal, los hechos nos llevan a la ciudad de Parthos ubicada en las Arenas de la Muerte, donde el siempre alerta Tallin y su fiel dragón Duskeye ayudan en la vigilancia de las puertas de la ciudad. Un procedimiento rutinario que deja de serlo cuando se intercepta a un simple vendedor ambulante con un bote del letal Aceite de Kudu, líquido que con una sola gota puede acabar con la vida de varios hombres, mayoritariamente empleado por los miembros de la Orden Balborita.

La Maldición Balborita de Kristian Alva: Reseña

A partir de ese momento, personajes a los que ya conocemos de anteriores tomos de la saga retornan, tales como Sela y su dragona Brinsop, el vidente Chua y la longeva Starclaw,  la mortífera Skera-Kina y la manipuladora Bolrakei…para bien servir de apoyo o bien  apretar las tuercas del protagonista absoluto de la trama, el enano mestizo Tallin. Quien tomará el relevo de Elias y su poderoso dragón como defensor activo de los valores de la Justicia y la búsqueda de la verdad, indispensables en todo héroe que se precie.

Con La Maldición Balborita, Kristian Alva recupera algunos de los recursos propios de la Literatura Fantástica que mantienen al lector atento a cada línea de cada página e incapaz de abandonar la lectura hasta finalizar el libro, hablamos de una explicación detallada de ciertos aspectos de la cultura de los dragones, referencias continuas a la tensión acumulada durante generaciones entre las diferentes razas que habitan en el mismo territorio, enemigos cuyo trasfondo psicológico es mayúsculo al igual que su reticencia a morder el polvo y por encima de todo la esperanza de que por muy mal que pinte el panorama…aquello por lo que se lucha por más imposible que parezca, puede hacerse realidad.