Category: Vengadores

Aunque el contexto racial o étnico de la cinta ha sido motivo (y lo que queda) de múltiples parodias.  Sería injusto negar el puñetazo en la mesa , otro más, por parte de Marvel/Disney que supone Black Panther. Y es que si, en ocasiones se puede acusar al Imperio Audiovisual de Kevin Feige de adulterar la esencia de sus personajes.  Debemos reconocer que en términos generales, la fórmula no se resquebraja demasiado. O no lo suficiente para ser preocupante. No obstante, personalmente creo que el tratamiento según qué personajes varía en la Casa de las Ideas. Y a lo mejor por su relevancia en la cada vez más próxima Fase 4. O quizá porque se trata del lo que pudo ser y no fue con otro miembro de la realeza Marveliana. Las impresiones sobre la primera entrega de las aventuras del Rey de Wakanda son más que positivas.

Black Panther-Wakanda se construyó en algo más de dos horas

 

Si el antagonista funciona…todo funciona

Una axioma el cual, coincidiremos en que  no encierra la fórmula de la Coca-Cola. Pero que ha derivado en más de un desaprovechamiento de vilanos llamados a hacer sombra a su rival. Una peligrosa costumbre que afortunadamente en esta ocasión no se repite con Killmonger. Un antagonista hecho a la medida de la película. Y que como establecen los cánones, condiciona todas las decisiones del héroe  y su entorno. Una concienzuda mente maestra que se sirve de fantasmas del pasado de Wakanda para dar el pistoletazo de salida a su plan. (Sí, Ulysses Klaw merecía más y mejor tratamiento) Un plan tan básico como la venganza pero con una construcción verosímil al milímetro. Puesto que cuenta con un argumento de tan contemporáneo como de peso, el del racismo.

 

Privilegios…para qué os quiero

Una de las conclusiones que van siempre ligadas a un tono maduro en una cinta. Es la posibilidad de tocar temas que de otra manera no contarían con un enfoque apropiado. Puesto que si antes hemos mencionado el racismo, debemos ligarlo ineludiblemente a los privilegios. Un término que se gana a pulso ser el eje sobre el que gira la trama. Wakanda, nación ficticia africana, es el país más rico del Universo Marvel. Y cuenta además con un “recurso natural” que hace palidecer a los otros existentes en dicho Universo. Esta situación atípica sirve para colocar en una posición inusual hasta la fecha al continente africano, o una parte de él. Al evidencia que su ventaja no ha repercutido en una influencia directa y positiva en el mundo exterior. Por lo que es lógico preguntarse, ¿cuál es la diferencia entre no involucrarse en evitar la opresión y ejercerla directamente? ¿Por qué no se utilizó la avanzada tecnología de Wakanda en el pasado para corregir los errores del resto del planeta?

Cuestiones que si bien pertenecen exclusivamente al mundo de la ficción. Revelan que el trasfondo de esta última entrega de Marvel plantea interrogantes serios. De esos que hacen plantearse varios visionados y concienzudos análisis.

 

El final para la gallina de los huevos de oro que supone el género superheroico se posterga, hasta nuevo aviso. Sobre todo si seguimos contando cada cierto tiempo con películas que van un paso más allá de sus predecesoras.  Y consiguen entretener, sorprender, satisfacer…además de ilusionar.

 

 

Wakanda Forever

 

 

Fue allá por el 2002 cuando tuvimos la posibilidad de ver por primera vez en pantalla grande, al trepamuros por excelencia. Una quincena de años que nos ha llevado a conocer a dos “Tío Ben” y dos “Tía May”. Además de dos Harry Osborn, dos Gwen Stacy y…tres “Peter Parker” aka Spiderman. Una variedad de actores y actrices para mismos papeles que ha exprimido la gallina de los huevos de oro.  O eso era lo que muchos pensábamos hasta la aparición de dos conceptos clave. Kevin Feige y Universo Compartido. Una especie de tierra prometida dónde las opciones de desarrollo del Hombre Araña se volverían infinitas. Algo que a fin de cuentas, quienes conocemos al amigable vecino, incluíamos en nuestras oraciones.

Spiderman : Homecoming-Cuestión de Peajes y Tarifas

La Casa de las Ideas…lo hizo de nuevo

Las plegarias de los fans fueron escuchadas, lucrativo acuerdo entre compañías mediante. Por ese motivo, había que ofrecerles aquello que tanto deseaban en un formato no visto hasta la fecha. Una presión añadida de no defraudar a quienes te han colocado en tu posición privilegiada.  Puesto que, de su satisfacción depende tu estabilidad. Una situación tremendamente exigente que requería de una respuesta contundente e inequívoca. Objetivo conseguido con el enfoque aportado para  esta tercera versión de la víctima de la araña radioactiva.

Uno de los puntos débiles de las anteriores sagas, fue el escaso protagonismo de la etapa estudiantil de Peter. Una época, la del Instituto, que en los cómics resulta ser la base de la personalidad de Spiderman. Y que por razones de coherencia contemporánea debía plasmar la multiculturalidad. Un proceso social no exclusivo de New York, si no de gran parte de las ciudades del “primer mundo”. Una diversidad a la que se debe reconocer sus aciertos y sus fallos. Como el de privarnos de un Flash Thompson más apegado a su homólogo de las viñetas. Insisto, no por su etnia sino por su irreconocible personalidad.

La puesta en escena y desarrollo del villano, piedra en el zapato del MCU hasta la fecha, es elaborada.  Un adjetivo que había costado utilizar en alrededor de 15 películas, sin que ello repercutiera la taquilla y crítica. Pero que cual pesada losa, no hacía sino evidenciar los problemas de Marvel en construir archienemigos mínimamente creíbles. Así pues, nos encontramos con un “emprendedor” forzado a quebrantar la ley para asegurar la supervivencia económica de su familia.  Un Robin Hood del siglo XXI que tiene la mala suerte de vender armas de destrucción masiva a matones de barrio. Un pequeño detalle que llena sus bolsillos, pero que convierte a New York en una zona de guerra.

MCU…¿”conejillo de Indias”?

Y como plato principal, el porqué todo vale en esta película. La ubicación de Spiderman como pieza de algo más grande. Un universo compartido en el que la colaboración con Iron Man, (justa y no cargante) membresía de los Vengadores…es posible. Una realidad que nos permite imaginar que otr@s descarriad@s de Marvel vuelvan a casa, si el éxito está asegurado.

 

De ahí que lo más importante de esta película no es su calidad, sin lugar a dudas  aceptable. Sino el puñetazo en la mesa que conlleva. Al mandar el siguiente mensaje: “puede que os cediéramos los derechos de algunos de nuestros personajes anteriormente, pero ahora sabemos cómo explotarlos mejor que nadie. Si queréis partir ganancias, ya sabéis lo que hay que hacer”.