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Tras el macroevento  The Defenders, augurar un reenfoque en la dupla Marvel/Netflix era algo más que razonable. Dado que por mucho que se empeñen en demostrar lo contrario. El formato de 13 episodios no surte el mismo efecto en  todos los “colegas” de Daredevil. No obstante, en esta aparentemente Fase II del MSU (Marvel Series Universe) observamos las mismas carencias que en su Fase I. Llegando al punto, en esta segunda temporada de Jessica Jones de ofrecer muy poca novedad. De ahí que, visualicemos de una manera mecánica una serie con un potencial innegable. Pero que renuncia desde sus primeros minutos a sorprender y profundizar.

 


Jessica Jones 2ª Temporada-Un paso adelante y dos atrás

 

Nada crece…si no come

Vaya por delante lo siguiente. Recalcaré hasta la saciedad la impresión de poco elaborada que da la trama general de esta temporada. Ya no porque sea una obviedad, sino como (probable) hoja de ruta del combo Netflix/Marvel.  Como mínimo, hasta que el inminente servicio streaming de Disney esté al 100% operativo. Habiéndome desviado más de lo deseado, procedemos a analizar esta segunda aventura en solitario de la fundadora de Alias Investigations.

Si el final de The Defenders dejaba a todos sus miembros en una posición que les obligaba a actuar como superhéroes. Apreciaremos que en lo que concierne a Jessica Jones, el altruismo no es una opción. La detective retorna a su vida post-Kilgrave, lo que implica mantenerse fuera del radar de lo sobrehumano. Por más que el alcance de sus logros impliquen varias solicitudes de ayuda por parte de algunos habitantes de New York. Ésta, es una apuesta argumental que casa perfectamente con la construcción del personaje en el cómic. Y no supondría ningún inconveniente, si no fuera por cómo se desarrolla y a lo que precede, el pasado de Jessica. Un pasado que ya tuvimos la suerte de explorar en la primera temporada y cuyo uso en la segunda, ni sorprende ni se entiende.

Incluso quedando mucho por contar sobre el accidente en el que perdió a su familia y casi la vida. Seguir volviendo a esa etapa de la vida de Jessica Jones resulta cansino. Mucho más, si conocemos las posibilidades que ofrece una exploración de otras facetas de su día a día. Y más todavía, cuando se utiliza ese recurso para ofrecernos un arco argumental sin ninguna conexión  con los cómics. Una técnica que hace del mayor atractivo de la protagonista, el rechazo de la etiqueta de heroína, un elemento nada diferenciador.

Compañías poco llamativas

Lamentablemente, no sólo la calidad de la trama ha dado varios pasos hacia atrás. El enfoque y desarrollo de los secundarios, también ha sufrido de ese mal. A excepción claro, de la implacable Jeri Hogarth, excelentemente interpretada por Carrie-Anne Moss. La única que no cuenta con una conexión directa con Jessica Jones. Todo lo contrario que Malcolm y Trish Walker, quienes se ven arrastrados y atrapados en la espiral de frustración de la protagonista.

Mención aparte merecen los casos de Will Simpson, inexplicablemente desaprovechado. Y por supuesto la dupla de IGH, Karl Malus y su paciente, desencadenantes de un cúmulo de giros argumentales que rozan lo cómico e incluso paródico. Más aún cuando se convierten el eje principal sobre el que giran 13 episodios.

No obstante, sí que es de justicia reconocer lo inteligente  de colocar el papel de antagonista no en una persona física, sino en una toma de decisiones. O en su defecto de la privación de esa facultad. Observaremos a lo largo de la temporada que Jessica se enfrenta a un alma atormentada y maltratada , como ella. Que se mueve peligrosamente entre la maldad por desconocimiento o por indiferencia ante sus consecuencias. Entre la crueldad por egoísmo o como forma de profesar amor incondicional. Una condición que aunque es tremendamente destructiva en gente con superpoderes, se puede encontrar en las personas normales. Como podemos apreciar en la serie.

La Jessica que ni merecemos ni necesitamos

El distanciamiento entre la vertiente seriéfila y cinéfila de Marvel es evidente. A pesar de las constantes referencias entre los dos mundos. Un problema de directivos y de licencias, absolutamente cotidiano en el negocio audiovisual Pero que, indudablemente, ha provocado que los miembros de The Defenders se queden siempre a medio camino. Y por consiguiente el espectador, que conozca los cómics y el que no, queda siempre con un sabor de boca.

Próxima parada, Luke Cage.