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He de reconocer que he tardado demasiado en ver el gran evento (¿de la fase 1?) del combo Marvel/Netflix. Una experiencia que decidí postergar hasta la llegada de The Punisher, serie en la que tengo depositadas muchas esperanzas. Como forma de aliviar un más que probable mal trago, en forma de no satisfacción de expectativas. Tenía razón, en parte. Porque si bien es verdad que el potencial que muchos atisbábamos para el cuarteto de héroes callejeros neoyorquinos, apenas se rasca. El enfoque aplicado a su serie aporta más luces que sombras, y principalmente revela un más que prometedor futuro por delante. Y es que, tras un par de entregas un tanto flojas. Netflix con The Defenders, parece haber cogido impulso…para, deseamos, no volver a mirar a atrás.

Marvel's The Defenders-El hartazgo de la Tierra de Nadie

 

Dictum y Modus

El factor diferencial para encauzar positivamente nuestra valoración de The Defenders es su extensión. Puesto que si en las últimas entregas Marvel/Netflix se ha constatado que no todos sus héroes pueden “llenar” 13 episodios. La apuesta por un formato de miniserie además de evitar el tratamiento de tramas secundarias ralentizadoras o crispantes. Camufla las capacidades interpretativas de actores y actrices implicados, incapaces de adoptar más de un registro. No obstante, es innegable reconocer que el periplo individual de cada uno de los héroes supone un punto de partida más que sólido. De ahí que los  procesos de reclutamiento, planificación y ejecución de su plan conjunto no presenten fisuras. Todos y cada uno de los Defensores tienen razones de peso para encontrarse dónde se encuentran cuando la ofensiva de La Mano comienza. Y por lo tanto para reaccionar cómo reaccionan antes, durante y después de los acontecimientos expuestos. Es decir, si el entretenimiento se ciñe a las leyes de la lógica, sabe mejor.

 Héroes y Villanos convincentes

Mucha expectación levantó la elección de Sigourney Weaver como enemigo a batir por The Defenders en su primera aparición. Básicamente, porque el bagaje actoral de la susodicha prometía una villana a la altura de Kingpin o Killgrave. Prometía…pero al final nada. Lo que es una autentica pena, vistas sus motivaciones convincentes y su status dentro de La Mano.  Un medio camino el de Alexandra interrumpido, por una antiheroína que por mucho que se empeñen…no llena su traje. 

Mención aparte debemos darle al protector K’un Lun, quien continúa con su éxodo hacia (esperamos) convertirse en el personaje que conocemos del cómic. Un proceso de transformación que aparenta llegar a su última fase, a juzgar por la última voluntad de Matt Murdock.

 

 

Cuando todo lo demás falla o no cuaja, siempre nos quedará el fanservice. Si con Daredevil y Jessica Jones la conexión entre producto audiencia fue inmediata. Con Iron Fist y Luke Cage costó bastante más, por decir algo. Quizá por eso se haya apostado en la unión de estos cuatro por un enfoque más directo. Evitando que las tramas secundarias se desvíen demasiado de la principal, lo que es de agradecer.

No obstante, habrá quien eche en falta un mejor aprovechamiento de los inagotables recursos del cómic. Quizá en otra ocasión. O lamentablemente quizá no. Y la costumbre de Marvel en hacer de cada parte de su Universo una especie de aduana que prepara para la siguiente aduana, se mantenga hasta el infinito.

 

 

 

Respecto a las películas o series sobre superhéroes se ha extendido un (justificado) mantra sobre su reticencia a ser un calco exacto de los cómics y sus infinitas tramas, buscando así un enfoque supercial de éstas para únicamente ofrecer al espectador, las piezas para profundizar en el mundillo del noveno arte por su cuenta. Pero sinceramente, ¿a qué obedecía exactamente esa directriz? Permitirán que un servidor la explique con dos palabras, Tiempos y Modos.  Algo tan simple como dotar a los personajes salidos de las viñetas de las fases necesarias para explicar su transformación en seres fuera de lo normal, a la vez que se narra esa evolución desde una perspectiva lógica. Cosa que Marvel’s Daredevil, sin lugar a dudas, consigue hacer a la perfección marcando la senda para futuros productos audiovisuales protagonizados por superhéroes.

 

Marvel's Daredevil 2º Temporada-Reseña-Tiempos y modos

En la segunda entrega de su cruzada personal, Matt Murdock es un vigilante ya establecido aunque en la mayoría su percepción por parte de sus vecinos se asemeja a la de una leyenda urbana. Las consecuencias de la victoria sobre su primer gran rival, Wilson Fisk, se hacen notar y el deseo en forma de protección y seguridad que quería conceder a su hogar empieza a mostrar signos de poder hacerse realidad. Nada más lejos de la realidad, la Cocina del Infierno se convertirá en el escenario de una serie de conflictos que pondrán a prueba su tenacidad y compromiso con su causa.

Marvel's Daredevil 2º Temporada-Reseña-Tiempos y Modos

En primer lugar con la aparición de Frank Castle, uno de los personajes más ricos en matices de la factoría Marvel Cómics. Dada  su falta de escrúpulos a la hora de ir donde otros vigilantes se niegan a llegar. Una entereza apreciada desde su primera aparición en pantalla y que, por supuesto, le lleva a enfrentarse al Diablo de Hell’s Kitchen debido a su diferencia notable de metodología.  John Bernthal pasa a ser otro acierto (ya he perdido la cuenta) de casting de Netflix, hasta el punto de que la opción de verle de nuevo en el universo televisivo de Marvel gane muchos enteros.

Marvel's Daredevil 2º Temporada-Reseña-Tiempos y Modos

Pero si The Punisher, representa el aspecto más mundano y callejero de los enemigos/aliados de Daredevil, Elektra Natchios nos abre las puertas al terreno místico y sobrenatural. Un mundo oculto con un poder de destrucción devastador, ante el cual Matt Murdock parece verse superado en varios momentos durante los trece episodios de la temporada. Como demuestra el retorno de su mentor (Stick) quien le revela la existencia de La Mano, una sociedad con fines apocalípticos que para sorpresa y agrado de los fans mantiene en pantalla toda su esencia de los cómics.

 

Pero si es vital para el transcurso de la trama, la parte nocturna de Matt Murdock también lo es su faceta diurna o lo que es lo mism, la de abogado. Un balance que en esta temporada le resultará más complicado de calibrar, lo que implicará una ruptura del triángulo formado entre él Foggy Nelson y Karen Page. Una suerte de abandono de sus obligaciones laborales por parte del protagonista, que sirve para introducirnos en la otra Hell’s Kitchen la que atañe a los hombres y mujeres sin habilidades especiales y que se resisten aún así a ver su mundo arder en llamas. Un grupo en el que también deberíamos incluir a Claire Temple, quien con menos cuota de pantalla que en la primera temporada nos sigue mostrando que para hacer la diferencia no hace falta nada más que fuerza de voluntad.

 

Marvel’s Daredevil lleva el género superheroico a un nuevo nivel, donde los arcos argumentales del cómic  pasan a ser el núcleo duro del guión y por lo tanto, la base sobre la que se construye todo el entramado actoral. Lo que en absoluto supone un impedimento para que la serie pierda calidad y mercado potencial en forma de espectadores, sino que enriquece el panorama audiovisual abriendo nuevas vías de aproximación y tratamiento de este género que a la luz del número de noticias que genera día a día, tiene cuerda para rato.