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En una época en la que cada película está sometida a un “orwelliano” control  durante todo su proceso creativo. Desgraciadamente, es ésta una costumbre en la que se implican demasiadas partes interesadas y poco enriquecedoras.  Hemos llegado a un punto donde se vuelve increíblemente difícil reconocer una obra de autor/autora propiamente dicha. Lo que normalmente desemboca en una adulteración  de la idea previamente concebida y desconcierto en los espectadores. Al no encontrar sentido ni motivo en contratar a alguien para hacer un trabajo y no ser capaz de respetar su forma de llevarlo a cabo. Como se ha dicho antes, se trata (por ahora) de una tendencia habitual aunque limitada únicamente a estudios cinematográficos sin una clara hoja ruta. Y que cuenta con gratas e interesantes excepciones, como la cinta Bright de David Ayer para Netflix.

 

Bright-Oda a la libertad creativa

 

Reinventando el concepto de distopía

Siendo plenamente consciente de que el concepto  reinventar son palabras mayores para el género. Debemos reconocer que el mérito de David Ayer y de Mark Landis reside en la optimización de recursos. En este caso históricos y sociales de los siempre inabarcables Estados Unidos de América. La utilización de una realidad alternativa, poblada por los seres fantásticos por antonomasia. Del tipo hadas, duendes, arcos, elfos… Donde los vicios más peligrosos del “mundo real” sean tan reconocibles en Bright, es algo maravilloso.

Y es que ver a los elfos comportarse como unos insoportables esnobs  y a los orcos como  modernos hombres de las cavernas, no tiene precio. Más aún, cuando  no son más que elementos de una sociedad tan injusta como corrupta. Y en la que, un mucho más que decente , Will Smith intenta sobrevivir cada día para volver a casa con su familia.  Por lo que, sus probabilidades de verse envuelto en una espiral de eventos destructivos es notablemente alta.

 

Solvente verosimilitud

Recapitulando:

La magia está muy presente, hasta el punto de ser parte esencial de la trama. Además de otros elementos fantásticos,del tipo gran mal vencido antaño con riesgo de volver próximamente. Sin embargo, el grueso de la cinta se centra en narrar la forzada química entre dos tipos que no podrían ser más diferentes. Una contraposición de caracteres con un único rasgo en común, el de hacer bien su trabajo. Y allí radica el éxito/atractivo de la película. Al presentar gente normal haciendo cosas medianamente normales y que tienen la mala suerte de toparse con algo que les queda grande. Y viven para contarlo, afortunadamente.