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Siendo a día de hoy, una opinión bastante extendida y aceptada la que atribuye a la música una función terapéutica. Capaz de apartar momentáneamente de nuestras mentes pensamientos negativos o poco constructivos, e incluso enseñarnos a lidiar con ellos. Llegando a provocar  en ocasiones, un punto de inflexión para nuestras vidas. La aparición de un artista con el talento y la empatía para elaborar indefinidamente una infinidad de piezas musicales que cumplan esos requisitos, es de obligado reconocimiento. Motivo por el cual,  Kase.O colgó el cartel de “no hay entradas” en una fecha más de su gira (y ya van unas cuantas).

Crónica del concierto de Kase.O en Zaragoza 25/03/2017

 

 

Tras haber confesado Javier Ibarra previamente, la responsabilidad que se autoexigía ante el público de su ciudad. Éste, intuyendo quizá que se iba a presenciar un espectáculo difícil de olvidar, acudió con una puntualidad inglesa al evento. En el ambiente se respiraba expectación, por lo que el mejor mc que ha dado este país iba a ofrecer. No obstante, hubo que esperar para comprobarlo. Una demora que como muchos intuíamos, iba a merecer la pena.

 

 

El Momo consiguió subir la temperatura del pabellón con un repertorio tan amplio como profundo. Su fuerza en el flow en temas como Fluye, Píldora 3 o Freestyle, se vio mezclada con la melancolía reflexiva de Me llamaban Luna. Su visión sobre el estado del país expresada en  Fuerza y Corazón, maravilló al mismo nivel que su Oda a la Fauna Nocturna, Mujeres Pantera buscando Hombres Lobo. Lógicamente, también hubo mención a sus inicios y motivaciones para escupir rimas sobre ritmos, como comprobamos en Toda una vida. Una versatilidad en temáticas y métricas que lo sitúan como el último alumno aventajado de la escuela Hip Hop Zaragozana. Nada más que añadir a un showcase contundente y enérgico, ligeramente enturbiado por la ausencia de un dj. “No dj, no show”

 

                       “La música es para el alma lo que la gimnasia es para el cuerpo.”

                                                                                                Platón

 

La aparición de R de Rumba en el escenario, siempre detrás de los platos,  activó las alarmas de todos los asistentes. La irrupción en escena de Kase.O era inminente y con tímidos vítores, el público demostraba tener los nervios a flor de piel. Aunque eso sí, conteniendo con una disciplina espartana todo atisbo de celebración desenfrenada. Un esfuerzo que dio sus frutos, ya que con la solemnidad de un chamán venerado en una tribu recóndita del Amazonas. Jabato Jones abrió las puertas de su santuario. Un lugar donde la reflexión pausada y la búsqueda de la creatividad primarían sobre todo lo demás. Y es que a la par que sonaban canciones que seguramente ya hayan superado la categoría de himnos generacionales, Intro, Esto no para o Yemen, entre otros. Era inapelable la sensación de estar viajando hacia un estado mental tan placentero como edificante.

 

                                                      “Lo mejor es lo que queda por venir”

                                                                                Kase.O

 

 

No hay mejor máxima para definir cualquier show del mediano de los Ibarra Ramos. Porque si antes hemos hablado de sus temas con los que confirmó su superioridad en la rima. También hubo espacio para dolorosas a la par que liberadores introspecciones, Triste o Guapo Tarde. Temas lejos del egotrip  que fortalecieron la comunión entre artista y público el resto de la velada. Lo siguiente, varias pinceladas de éxitos de antaño. Momento para rememorar experiencias pasadas y asimilar la envergadura artística alcanzada por Kase.O. Un éxito que le han servido para fecundar los oídos sensibles de las 8000 personas que abarrotaron el Príncipe Felipe.  Puesto que, no fueron una o dos veces las  que se corearon las canciones con las que deleitó al respetable. Ya fuera sólo o acompañado por el resto de miembros de la factoría de rocas, Rap Solo.

 

                                         Pantallitas y Mundo Real

Nada más que añadir aparte del mensaje subliminal y explícito que Versátil, difundía en cada pausa. En unos tiempos actuales en los que se nos empuja a asumir que los cambios deben de ser superlativos y titánicos. Kase.O alentó encarecidamente al público a pensar y actuar a nivel más local, familiar y personal. A deshacernos de las ataduras de lo interactivo para reuperar el contacto humano y cercano. Una especie de reinterpretación de la mítica máxima de Eduardo Galeano, ” Mucha gente pequela en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo.” Una pizca de sabiduría popular que endulzó a su inmortal Soy de Aragón, la líricamente embriagadora Javat y Kamel, la folklórica Mazas y Catapultas, la desenfadada Cantando…

Nada más que añadir que no sea que bienvenida sea la dificultad de separar al profeta en su tierra del artista. Por más noches buscando la rima que queda pendiente…Larga vida al Maestro…#EstoNoPara.

El lanzamiento del año y quizás el más importante del rap en este país ya está en la calle, o como sería más apropiado decir en los tiempos que corren, ya se encuentra en formato físico y en todas las plataformas digitales; hablamos del LP El Círculo, la última referencia en solitario del mayor talento (indiscutiblemente) de habla hispana en lo que concierne al arte de ensamblar palabras, cajas y bombos.

 

El Círculo de Kase.O-Reseña

 

Es imposible entender la carrera de Kase.O, sin declarar que su talento ha sido capaz de infiltrar el género musical que como nadie practica; en el repertorio personal de oyentes, iniciados  o no, de este país y gran parte de América Latina. Una capacidad de persuasión lírica que le ha llevado a sufrir una evolución, que si bien en algunos momentos parece alejarle de los canones de la cultura Hip Hop, acaba evidenciando que sus habilidades creativas son demasiado excepcionales como para cumplir únicamente un número determinado de requisitos o solamente satisfacer a un público específico.

Una envidiable utilización de estilos a la carta y/o gusto del consumidor de la que Jabato Jones hace gala desde la primera frase de El Círculo, donde nos transporta (in)voluntariamente a la época de sus maquetas dejando claro que durante su camino recorrido desde entonces hasta ahora, nadie ha logrado ponerse a su altura. Una verdad como un templo que adquiere su máxima expresión en el que podría ser el mejor corte del disco, Yemen, una retahíla de rimas demoledoras para quienes osan usurpar el trono dondedesde hace años regenta el mc autodeminado como Versátil. No sin antes demostrar que a pesar de su dilatada y exitosa carrera y innegable rol como competente  movedor de masas; sigue con los pies en la tierra y sufre, o por lo menos se desespera como el que más, con el devenir de los acontecimientos en la política de este país; como demuestra en el corte Esto no para.

Pero si el buen hacer del egotrip y  la denuncia social han sido elementos reconocibles en las letras de Kase.O desde su día 1 con el micrófono en la mano, también lo ha sido su amor a la botella, o su contenido siempre que éste fuera licor. Un capítulo de su vida y obra al que ha querido dar un espacio en este Círculo con Viejos Ciegos, de la mano de otros dos grandes abrazafarolas como son Hate y Xhelazz. Cerraremos este apartado del disco, el de los orígenes del mc del bario de La Jota, con dos cortes:

El primero, Rap Superdotado; donde se reúne con sus mejores aliados en esto de traspasar fronteras con la música, regalándonos lo que mejor saben hacer, llámenlo ritmos gordos y párrafos apabullantes…yo prefiero llamarlo rocas.

El segundo, No sé qué voy a hacer; pues yo creo que sí lo sabe convertir a todos los mcs en una legión de Ícaros…porque como bien dijo hace tiempo, su estilo es como el Sol.

Mención aparte para Pavos Reales, un buen tema con lo más granado del reggae nacional del que uno tiene la sensación de verlo desubicado en el conjunto de este disco.

Y ya sólo queda mencionar la otra cara del disco, en la que si bien he de admitir que me ha defraudado cometería una grave injusticia al no reconocer su complejidad y atrevimiento. Y es que no tiraríamos de tópicos y de clichés al declarar que Javier Ibarra Ramos ha utilizado el Círculo para desnudar  su alma, ha optado por sentarse en un diván y confesar sin tapujos todas y cada una de las inseguridades que (quizá) le llevaron y llevan a ser un trovador moderno tan alabado. En canciones como Triste Guapo Tarde o Basureta, se narran episodios alejados del glamour de aquel que se sabe superior e impropios de quien cual Rey Midas de su desempeño, todo lo que toca se convierte en oro. Un voluntario descenso a los infiernos de la introspección que no por ser fácil identificarse con él, lo es también su proceso de elaboración.

No obstante, no todo puede ser un cúmulo de experiencias negativas grabadas a fuego en la mente del Señor Ibarra, y por consiguiente difíciles de superar para el susodicho. Dado que Mitad y mitad, Mazas y Catapultas junto con Amor sin claúsulas dan prueba de la llegada de una persona a su vida que ha sido vital para ayudarle a asimilar toda esa negatividad como algo inherente a la vida, permitiéndonos ser testigos de todas las fases de su relación.

Ya en último lugar pero no por ello menos importante, Repartiendo Arte, claro reflejo de la constante a la par que tormentosa búsqueda del artista de la perfección en su obra. Outro…cuando más amor das, mejor estás”…sobran palabras.

Sólo añadir que como buen artista de éxito e influencia  más que contrastada, Kase.O había levantado una expectativas que era casi imposible cumplir en su totalidad. Complacer a un número tan enorme de seguidores debe de ser una responsabilidad que puede hacer dudar al más confiado, de ahí que su decisión de hacer en el Círculo lo que él ha deseado y no lo que mejor podía encajar en el panorama de la música actual es de aplaudir. Podremos atribuirle muchos calificativos a este disco, pero seguramente de los que más se ajustaría es completo. Pinceladas sutiles de varios estilos e inquietudes en las que Kase.O se defiende, apabulla y maravilla a partes iguales; dejando fecundados innumerables de oídos sensibles.

 

P.D: Disculparán quienes estuvieron involucrados en los diferentes apartados de la producción del disco que no les haya mencionado a ellos o a su labor, el Gran Maestro lo eclipsa todo.