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Fui de los que se echó las manos a la cabeza cuando el DCEU estableció su hoja de ruta. Básicamente, por temerario, al rechazar el exitoso modelo (aplicado y no inventado) del MCU. Una confianza extrema en su producto que venía ligada, principalmente, a la labor de un “genio” tras las cámaras, Zack Snyder. Una apuesta que como demuestran la opinión;unánime de la crítica y polarizada de los fans, no cuajó. Y obligó a recurrir a un Plan B. Una segunda opción que, justificadamente, se convirtió en motivo de mofa. Debemos reconocer que es lo que más se ajusta a lo que fans de DC necesitaban. Dejar a un lado las nuevas versiones y/o reinterpretaciones  para mostrar a personajes de siempre de la forma que siempre han sido. Un propósito tan fácil como complicado…lo que se buscó y se encuentra en la Justice League.

 

Señas de Identidad

Seguramente ese sea el quid de la cuestión. Puesto que ante unos loables pero infructuosos intentos de plasmar el impacto de personajes icónicos de DC en la sociedad actual. Warner Bros (afortunadamente) ha llegado  a la conclusión de que lo más efectivo era rehacer el camino andado. Recuperar la esencia que emanaba de, por ejemplo, aquellas series (películas) animadas de principios de los 90 y del siglo XXI. Una fuente de inspiración  gracias a la cual, los miembros de la Justice League son finalmente reconocibles.

Y es que Batman, si bien es verdad, sigue con su empecinamiento en “cumplir la misión” cueste lo que cueste.  Faceta explotada hasta el sadismo en BatmanVSuperman. Observaremos también una impotencia y aceptación de limitaciones a la hora de trabajar con seres mucho más poderosos que él.

Wonder Woman, merecedora todavía de una explicación coherente de su aislamiento del mundo durante casi un siglo, mola mucho. Y poco más se puede decir. Combina a la perfección la misericordia con las víctimas y la intransigencia con los opresores. Además de acoger el manto en esta película de líder/brújula moral del equipo.  Una función necesaria y acertada, por el momento.

Y digo esto, porque ese puesto debería ser para quien cuenta con menos peso en la cinta. El Último Hijo de Kryptón. Superman es luz y Esperanza. Cualquier otra interpretación que se aleje de estos dos factores, está mal planteada y es inútil. Se trata de una concepción del personaje tan esperada como deseada, para la que a lo mejor, no hubiera hecho falta sacrificarlo en la película anterior. Y forzar una explicación rocambolesca para devolver a Clark Kent su puesto en el Daily Planet… ¿Flashpoint, quizás?

 

  Los Chicos Nuevos

Una vez desojada la margarita de la trinidad de DC, toca analizar su manera de interactuar con sus “nuevos compañeros”:

Respecto a Flash, su debut es de notable alto rozando el sobresaliente. Un alivio cómico del grupo justificado en su inexperiencia en combate propiamente dicho. Su efusividad por sentirse al fin aceptado. Pasa a los nervios o miedos por encontrarse en una situación que cree no poder manejar. Un viaje que termina en el orgullo por sentirse capaz de marcar la diferencia, tanto solo como acompañado. Ezra Miller no podría habernos ofrecido un Flash más auténtico. La única duda queda en apreciar su capacidad en sostener una cinta por sí mismo. El tiempo, la crítica y la taquilla dirán.

En lo que concierna a Aquaman mis sentimientos son encontrados, la actuación de Jason Momoa ayuda y mucho. Principalmente para desprenderse de esa imagen de “catetismo” que acompañaba al Rey de Atlantis. Aunque podríamos decir que ya estaba ocupado el espacio de pura fuerza bruta/tipo duro en este Supergrupo. Las posibilidades visuales y de guión de los entresijos del Reino del fondo del Mar son esperanzadoras. Más aún si se quiere explotar la desubicación de Arthur Curry al ser un hombre atrapado entre dos mundos. El de la superficie y el de debajo del mar.

Y en último lugar, Cyborg, seguramente incluido en la nómina principal de Justice League para cubrir una cuota racial. Y a quien muchos fans habrían preferido ver remplazado por El Detective Marciano, un Linterna Verde o por alguna heroína. No obstante, su conexión con las Cajas Madres resulta causa lógica bastante para convertirlo en parte de la cinta. No obstante, mantengo fuertes dudas sobre cómo funcionaría una película individual suya, únicamente con el conflicto hombre-máquina.

Veredicto

Tras todo esto, no podemos ni debemos olvidar los fallos estrepitosos de Justice League.  Un CGI inexplicablemente desapercibido para el presupuesto con el que contaba la cinta. Un villano cuyo potencial demandaba un tratamiento menos estándar. Pero por encima de todo, la sensación de que se ha optado por recorrer un camino innecesariamente largo para el espectador. Renunciando, durante parte del trayecto a sus puntos fuertes.

Por ello es vital dejar un aviso a WB, si es que tiene ya decidido seguir adelante con el DCEU. Hay ciertas cosas que son admisibles, agujeros de guión del tamaño del desierto del Sáhara, entre otros. Pero no volváis a renunciar a reproducir la esencia de vuestros buques insignia…perdemos todos/as.