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Muchas esperanzas estaban depositadas en la adaptación que Netflix podría ofrecer sobre Frank Castle. Personaje de potencial indiscutible debido a su “método personal” para lidiar con criminales. Faceta no explotada hasta la fecha y que prometía, si se llevaba a cabo, resultados inmediatos.  Si el status quo del Universo Marvel aboga por presentarnos seres con habilidades especiales que usan su don para el bien. Con Marvel’s The Punisher conocemos aun hombre que hará todo lo posible para que el mal no tenga posibilidad de volver a actuar.

Marvel's The Punisher-Lo que la verdad esconde

 

La mano que mece la cuna

El mundo militar es el eje sobre el que gira la trama de estos 13 episodios de (esperemos) primera temporada. Haciendo especial hincapié en la cadena de  mando y quienes se colocan en sus eslabones más altos. Básicamente porque Frank Castle, tal y como vimos en la segunda temporada de Daredevil, durante una buena época de su vida se limitaba a cumplir órdenes. Siendo más que competente en ese cometido. De ahí que su estado en los primeros episodios y su transformación en The Punisher se deba a cuestionables decisiones tomadas por los “altos estamentos”.

Una clara declaración de intenciones que busca explorar un lado desconocido (a excepción de TWS) del Universo Marvel. La corrupción política/institucional, plasmada en el todo vale para salvaguardar la seguridad de una nación e incluso del mundo.  Un panorama de grises en el que atribuir culpas y responsabilidades sin margen de error es harto complicado. Ya sea por desconocimiento de la versión oficial o por confianza ciega en quienes la cuentan. A menos claro, que seas  The Punisher.

 

 Dime con quién andas…

Aunque el peso de la trama recae en un alto porcentaje sobre los hombros de Frank Castle. La elección del elenco para dotar a su historia de empaque y tensión no podría haber sido acertada. Desde el personaje de Karen Page, que ha sobrevivido exitosamente al empeño de guionistas de que haga el papel del Ben Urich de los cómics, quien se libra de la etiqueta de damisela en apuros para representar la incomodidad del cuarto poder para quienes “mueven los hilos”.

También debemos destacar a Micro, como muestra de cómo las nuevas tecnologías tampoco son inmunes a factores manipuladores externos. Al sufrir una poética vuelta de tuerca a la célebre frase “quién vigila a los vigilantes”. No obstante, lejos de de ceñirse a ser solamente una mente maestra tras la pantalla del ordenador su interacción con Frank Castle deja patente una química envidiable. Convirtiéndoles a ambos en las dos caras de una misma moneda o un salvavidas moral y mental recíproco.

Dinah Madani, quien sigue la estela de personajes femeninos nada estereotipados del Universo Marvel-Netflix. Ofreciéndonos a una agente del FBI obcecada corregir todos los fallos del sistema.

 

 

Si bien los villanos son convincentes y temibles, hay que reconocer que no se acercan lo más mínimo ni a Kingpin o Killgrave.  Un propósito que, seguramente, sirva para constatar que no se busque derrotar a una organización  sino a un modelo completamente instaurado. Una tarea cuyo coste pueda ser tanto la salud física como la mental.

 

 

 

 

He de reconocer que he tardado demasiado en ver el gran evento (¿de la fase 1?) del combo Marvel/Netflix. Una experiencia que decidí postergar hasta la llegada de The Punisher, serie en la que tengo depositadas muchas esperanzas. Como forma de aliviar un más que probable mal trago, en forma de no satisfacción de expectativas. Tenía razón, en parte. Porque si bien es verdad que el potencial que muchos atisbábamos para el cuarteto de héroes callejeros neoyorquinos, apenas se rasca. El enfoque aplicado a su serie aporta más luces que sombras, y principalmente revela un más que prometedor futuro por delante. Y es que, tras un par de entregas un tanto flojas. Netflix con The Defenders, parece haber cogido impulso…para, deseamos, no volver a mirar a atrás.

Marvel's The Defenders-El hartazgo de la Tierra de Nadie

 

Dictum y Modus

El factor diferencial para encauzar positivamente nuestra valoración de The Defenders es su extensión. Puesto que si en las últimas entregas Marvel/Netflix se ha constatado que no todos sus héroes pueden “llenar” 13 episodios. La apuesta por un formato de miniserie además de evitar el tratamiento de tramas secundarias ralentizadoras o crispantes. Camufla las capacidades interpretativas de actores y actrices implicados, incapaces de adoptar más de un registro. No obstante, es innegable reconocer que el periplo individual de cada uno de los héroes supone un punto de partida más que sólido. De ahí que los  procesos de reclutamiento, planificación y ejecución de su plan conjunto no presenten fisuras. Todos y cada uno de los Defensores tienen razones de peso para encontrarse dónde se encuentran cuando la ofensiva de La Mano comienza. Y por lo tanto para reaccionar cómo reaccionan antes, durante y después de los acontecimientos expuestos. Es decir, si el entretenimiento se ciñe a las leyes de la lógica, sabe mejor.

 Héroes y Villanos convincentes

Mucha expectación levantó la elección de Sigourney Weaver como enemigo a batir por The Defenders en su primera aparición. Básicamente, porque el bagaje actoral de la susodicha prometía una villana a la altura de Kingpin o Killgrave. Prometía…pero al final nada. Lo que es una autentica pena, vistas sus motivaciones convincentes y su status dentro de La Mano.  Un medio camino el de Alexandra interrumpido, por una antiheroína que por mucho que se empeñen…no llena su traje. 

Mención aparte debemos darle al protector K’un Lun, quien continúa con su éxodo hacia (esperamos) convertirse en el personaje que conocemos del cómic. Un proceso de transformación que aparenta llegar a su última fase, a juzgar por la última voluntad de Matt Murdock.

 

 

Cuando todo lo demás falla o no cuaja, siempre nos quedará el fanservice. Si con Daredevil y Jessica Jones la conexión entre producto audiencia fue inmediata. Con Iron Fist y Luke Cage costó bastante más, por decir algo. Quizá por eso se haya apostado en la unión de estos cuatro por un enfoque más directo. Evitando que las tramas secundarias se desvíen demasiado de la principal, lo que es de agradecer.

No obstante, habrá quien eche en falta un mejor aprovechamiento de los inagotables recursos del cómic. Quizá en otra ocasión. O lamentablemente quizá no. Y la costumbre de Marvel en hacer de cada parte de su Universo una especie de aduana que prepara para la siguiente aduana, se mantenga hasta el infinito.